mariaelenaarias7 María Elena

El amor tiene muchas caras y formas y no todas son hermosas. A veces puede presentarse como un oscuro demonio.


Romance Suspense romantique Tout public.

#terror #Romance #suspenso # #amorjoven
11
817 VUES
Terminé
temps de lecture
AA Partager

I

Estaba harta de escuchar siempre el mismo sermón, sus padres eran buenas personas pero había momentos en los que realmente se pasaban. Esa tarde era uno de esos momentos, ella los respetaba pero no toleraba un instante más oír sus continuos reclamos.


El matrimonio. Todo giraba en torno a ese tema; ella era conciente de que debía casarse tarde o temprano pero jamás lo haría con aquel que sus padres eligieron. ¿Por qué tenía que ser esposa de semejante patán? El jóven Miguel era demasiado perfecto y eso la hizo sospechar.


Lo siguió, bajo un buen disfraz y así pudo contemplar su otra cara. Miguel era un libertino y aquello no estaba dispuesta a tolerar en un marido. Sin embargo sus padres nada quisieron escuchar, pero ella tampoco lo haría.


- Te casarás con él - dijo su padre duramente - Ya no aceptaré negativas.

- Antes prefiero estar muerta padre - contestó la muchacha - Hablo muy en serio.

- Hija por favor - intervino su madre - Piensa en lo que dices, tu padre y yo solo queremos tu felicidad.

- Extraña forma de demostrarlo porque no lo parece - la muchacha estaba alterada ya que las palabras de sus padres no coincidían con sus echos

- Con el tiempo nos entenderás -exclamo el padre agotado - Informaré a Miguel sobre mí decisión. Serás su prometida

- ¡Y yo me iré lejos de aquí! - gritando aquello la joven huyó de la sala y la casa rumbo al descampado dejando a sus padres solos y preocupados.


Afuera la tormenta comenzaba a desatarse pero la muchacha no le dió importancia ya que solo deseaba alejarse de ellos porque no la comprendían. Lloraba de furia y frustración mientras corría alejándose de la casa. Sus negros cabellos húmedos se pegaban a su cabeza , cuello y rostro. La lluvia helada la abrazaba con sus fríos y húmedos dedos.


Un relámpago retumbó en el lugar estremeciendo la tierra. Una luz intensa iluminó un sector del descampado lugar para desaparecer al instante siguiente. Ella tuvo la certeza de que algo había caído en ese sitio y como su curiosidad siempre dominó a su razón, fue a investigar aunque su corazón latía con gran intensidad en su adolorido pecho.


Sus largos vestidos de pegaban a sus piernas enredándose y dificultandole la caminata aunque ella no permitió que nada interrumpiese su trayecto. Cuando estuvo a escasos metros vió en el suelo a una figura iluminada por una pálida luz. La noche había caído y la tormenta se intensificaba con el viento que parecía querer detenerla a toda costa.


Cuando estuvo lo suficientemente cerca contempló al ser más extraño y hermoso que sus ojos podían captar. Un jóven de rubia cabellera, blanca piel iluminada por una luz que salía del interior de su propio cuerpo, yacía boca abajo inmóvil. Llevaba una capa azúl que cubría parte de su musculoso cuerpo pero lo que a ella la asombró fue ver que de su espalda nacían grandes alas blancas que en esos momentos permanecían desparramadas hacia sus costados.


- ¿Un ángel? - murmuró ella y elevó la vista hacia el firmamento en busca de respuestas. Pero solo pudo ver la lluvia caer y aquel oscuro cielo. Volvió a contemplarlo asombrada, el extraño parecía muerto. Sus blancas alas iban apagando aquel destello que circulaba por ellas hasta extinguirse por completo. Luego siguió por su cuerpo hasta que esa luz dejó de reflejarse y brillar.


¿Qué era aquel que yacía en el jardín de su propiedad? ¿De dónde vino? ¿Un ángel tal vez?

- ¿Eres un ángel?- repitió en voz alta mientras de acercaba vacilante - ¿Víves aún? - Cuando estuvo lo suficientemente cerca de acuclilló a su lado y acarició su dorada cabellera. En ese momento lo vió respirar y alejó su mano como si se hubiese quemado - Está vivo - Miró a su alrededor en busca de testigos pero no encontró a nadie. Estaba sola.


Lo observó mejor pero no parecía estar herido. No podía dejarlo allí, tenía que ocultarlo. Incorporándose buscó con la mirada la carreta que los criados solían usar. Cuando la localizó corrió a ella y la trajo con esfuerzo, tomando impulso sujetó al ángel de sus axilas y lo elevó un poco para arrastrarlo hacia la carreta. Con cada movimiento exalaba bocanadas de aire. Minutos luego colocó al ángel en la carreta y lo sujetó con las cuerdas que colgaban de la misma. Concluida la primera parte de su labor respiró hondo para emprender inmediatamente la segunda parte.


Lo llevaría a un sitio aislado y seguro. Tenía el lugar indicado para ello, el hogar del guardián de las llaves que estaba abandonado desde hacía tres años y estaba cerca. Sujetando con fuerza la carreta comenzó a empujar en dirección al hogar del guardián. El aliento salía de su boca en forma de niebla gris debido al esfuerzo realizado. Al cabo de quince minutos llegó a destino. Entró al lugar con esfuerzo ya que arrastraba el cuerpo de aquel ángel que parecía muerto de no ser por su respiración. Sus alas eran tan largas que pasaban sus pies, estaban enlodadas debido a la lluvia y a la tierra mojada.


La jóven llegó a la habitación sin aliento y muy adolorida. Colocó al ángel sobre la cama hecha de colchón de plumas y esqueleto de roble. Cuando dejó al jóven ángel su propio cuerpo protestó por aquel esfuerzo realizado. Se movió para acomodarse sus huesos y respirar entrecortado hasta normalizar la respiración.


Un relámpago seguido de un trueno iluminó la habitación y parte de extraño que yacía en la cama. Sus facciones eran de alguien jóven y extremadamente apuesto, era imposible verlo y no amarlo. Su propio corazón latía con fuerza y no se debía al esfuerzo físico realizado precisamente. Bello. Era todo lo que se le venía a la mente para describir al extraño. Un bello ángel misterioso ¿De dónde había venido?


- Tendré que decirle a mis padres- murmuró ella miéntras lo acariciaba. Al percatarse que sus ropas estaban empapadas no lo pensó dos veces y le quitó la capa azúl. Para su sorpresa sus alas no fueron un problema y la capa no poseía ningún agujero. Evidentemente las alas eran mágicas. Cuando el extraño estuvo totalmente desnudo ella quedó hipnotizada porque era la primera vez que veía el cuerpo de un hombre así. Con esfuerzo desvío la vista de aquel extraño ser tan perfecto para buscar unas mantas y emvolverlo.


Se tomó su tiempo a la hora de secarlo, cuando se aseguró que estaba totalmente seco lo cubrió con otra manta. Las blancas alas se habían secado al completo solas y su brillo volvía una vez más.


Había concluido la labor por el momento, estaba agotada y empapada. El frío comenzaba a hacerla temblar, sus ropas al completo estaban mojadas también. Buscó en la habitación vecina algo de ropa ya que ella solía dejar allí siempre lo necesario debido a que le gustaba trasladarse allí en momentos difíciles cuando buscaba un poco de paz. Calentó agua en la tina como solía hacerlo siempre que debía valerse por sí misma. Tras quitarse toda la ropa se sumergió en el agua tibia. Su cuerpo recuperó el calor perdido y la calma volvió a ella. La discusión con sus padres quedó atrás como si hiciera tiempo de ello. Su atención estaba centrada en aquel que yacía en la otra habitación. El ser alado de increíble belleza. Tras secarse y colocarse el otro vestido volvió a la otra habitación para comprobar que su extraño invitado seguía inconciente en la misma posición que ella lo dejó. Su respiración era lenta y parecía ser que le costaba bastante respirar.


Volvió a tocar esos sedosos cabellos dorados y aquel comenzó a moverse con nerviosismo, como si padeciera una cruel pesadilla.

- Calma - le susurró ella al oído con su dulce voz - Todo está bien, calma - Con cada trueno que resonaba en el exterior el desconocido se sobresaltaba y ella volvía a calmarlo con su voz. Cuando tocó una de sus alas las sintió suaves y aterciopeladas al tacto. En esos instantes creyó escuchar retumbar en su mente la voz de ese ángel pidiéndole ayuda. Quitó los dedos de las alas y la voz se apagó desapareciendo de su cabeza. Con temor volvió a rozar una de ellas y la escuchó nuevamente, fuerte y clara. Retrocedió asustada alejándose de ese extraño ser varios pasos. La voz volvía a apagarse.


- ¿Quién eres? - preguntó aunque no obtuvo respuesta alguna. A lo lejos un nuevo trueno retumbaba y la luz del relámpago iluminó parte de la habitación. Su turquesina mirada se centraba en el ángel que yacía en la cama quien le había pedido ayuda hablándole a su mente por breves instantes. La desesperación comenzaba a reflejarse en el hermoso rostro del jóven y ella sintió en su corazón una calidez extraña - Te ayudaré...en lo que pueda - volvió a él y sujetó su mano - Calmate y descansa

- Gracias - esta vez la voz del ángel retumbó en su mente fuerte y clara.


La luz se filtraba en medio de las sombras que lo envolvían asficciandolo. Intentaba respirar pero el aire se negaba a llenar sus pulmones. Le dolía cada sector de su cuerpo que yacía inmóvil debido a la batalla reciente. Su enemigo lo había sorprendido pero a medida que el enfrentamiento se desarrollaba él se daba cuenta de que había sido traicionado pero ¿Por quien? Alguien de su entorno lo entregó ¿Por qué motivo?


Aunque se hubo defendido y atacado no consiguió matar al demonio aquel que lo tenía en sus garras. Sin embargo si logró herirlo y escapar lo más lejos posible de sus garras. Sabía lo que le ocurrían a todos los de su raza que caían en manos enemigas. No podía aceptar padecer semejante destino, pero sus fuerzas se desvanecieron y cayó al duro y desconocido sector habitado por un grupo de humanos. Perdió la conciencia inmediatamente.


Pero aquella luz lo arrancó de la oscuridad y fue despertando poco a poco. Sin embargo no consiguió abrir los ojos ni mover un músculo de su cuerpo, había sido envenenado por el demonio que lo atacó. Pero cuando los efectos del veneno se hayan desvanecido él estaría encerrado en una celda en poder de sus enemigos. Al menos ese era el plan de su contrincante pero le falló estrepitosamente ya que él era uno de los más poderosos integrantes de la Élite Alas Blancas.


Al demonio no le resultó nada fácil vencerlo. Se pudo alejar lo más que pudo mientras contaba aún con su cuerpo pero cuando éste fue paralizado por el veneno que se había expandido sus alas dejaron de moverse y comenzó a caer en picada. Perdió la conciencia mucho antes de dar contra el suelo.


Cuando su conciencia regresó a é, sintió una cálida voz femenina susurrante que le transmitía calma. Lo reconfortaba. Pero su desesperación aumentó al verse atrapado en su propio cuerpo que seguía inmovilizado. Sentía que su cuerpo estaba siendo recorrido por un par de manos y su respiración se entrecortó debido a los nervios además no conseguía llenarse los pulmones de aire. ¿Dónde fue a parar? ¿Quién lo tenía a su lado?


Nuevamente esa luz lo iluminó y alejó parcialmente las sombras. Cuando sintió que acariciaban sus alas pudo penetrar en la mente de aquel extraño ser comprobando que se trataba de una humana, una joven e inocente mujer que estaba fascinada con su persona. Aprovechó para suplicarle ayuda pero solo consiguió asustarla. La escuchó alejarse y formularle preguntas que no podía responder en su actual estado. Cuando ella pudo tocar su ala pudo comunicarse nuevamente.

- Ayúdame por favor... ayúdame


En esta ocasión ella se relajó y lo alentó haciéndole saber que podía contar con ella. Algo más aliviado pudo relajarse y aguardar a que el efecto del veneno del demonio se desvanesca. Le agradeció con su mente. Ya podía comunicarse con ella sin necesidad de sentir su tacto en sus alas.


Cuando abrió sus ojos lo primero que con templo fue a la muchacha dormida a su lado en una silla. Joven y hermosa. Afuera el día comenzaba a nacer, la débil luz del amanecer surgía filtrándose por la ventana envolviendolo todo con sus pálidos rayos.


El jóven centró su mirada en ella descifrando qué clase de persona era. Frunció el ceño a medida que pasaban los minutos, aquella era una buena muchacha inocente y pura pero con una gran personalidad cuyos padres querían entregarla a un tirano que se hubo disfrazado de alguien justo. Sin embargo a ella no logró engañarla pero sus padres estaban ciegos, echo que la hizo alterar. Tenía graves problemas como humana pero era alguien valiente y podría resolverlos todos.


Aún así pesaba en su corazón la preocupación de haber faltado el respeto a sus queridos padres. Su propio corazón comenzaba a disparársele a medida que la iba observando tan frágil pero demás valiente, tan inocente pero con una fuerte personalidad y muy bella. Extraña combinación de dones tenía la muchacha. Quiso incorporarse pero todo su cuerpo se quejó provocándole intensos dolores. Respiraba entrecortado. Apenas podía mantenerse despierto, aquello no era nada alentador ya que estaba a merced de cualquier ataque enemigo.


¿Quién podría haberlo traicionado así? ¿Y por qué? No conseguía dar con ningún nombre ni rostro conocido posible de ser un traidor. Lo cierto, no obstante, era que no podía fiarse de nadie que perteneciera a su propia raza. El frío del exterior se filtraba por las rendijas de aquella ventana. Afuera una densa niebla circulaba por doquier pero sus propias habilidades lo aislaban de aquellas temperaturas aunque sabía que los humanos padecían bastante, por tal razón hizo aparecer en su mano una blanca pluma y la arrojó a la muchacha.


La pluma, tras tocar el cuerpo de la muchacha, se transformó en una gran capa blanca que la envolvió y alejó el frío de su cuerpo. Fue evidente la mejoría en ella ya que su respiración se normalizó. Tan agotado estaba debido al veneno del demonio que fue perdiendo nuevamente la conciencia y volvió a caer en el oscuro mundo de las sombras poblado por horrendas pesadilla. Aunque su cuerpo había eliminado gran parte del veneno aún quedaban restos del mismo circulando y causándole dolores y desmayos continuos.


2 Février 2021 00:15:22 0 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
4
Lire le chapitre suivant II

Commentez quelque chose

Publier!
Il n’y a aucun commentaire pour le moment. Soyez le premier à donner votre avis!
~

Comment se passe votre lecture?

Il reste encore 5 chapitres restants de cette histoire.
Pour continuer votre lecture, veuillez vous connecter ou créer un compte. Gratuit!