moonchinthesky Moon child

–“Él ya no es el mismo. Me matará si tiene la oportunidad. O lo mato, o me mata”– Es una chica–Lobo de sangre negra que repudia su origen aún sin conocerlo. Perteneciente a una tribu de Licanos casi extinta de la Nación de Castardea, robada y usada como experimento en donde buscan la manera de extraer su sangre y mezclarla con los genes inmortales. Ella logra escapar del laboratorio y huye a la ciudad más cercana, adoptada por una familia de dos, se convierte en Arabella Swan. Siguiendo con su vida hasta ingresar en la preparatoria, dónde una pelea con un Bully de su escuela la lleva a desencadenar un infierno en su vida. Guiada por su instinto pero motivada por el deseo de recuperar al único amigo importante en su vida, Arabella volverá sobre sus pasos y descubrirá que su pasado va más allá de lo que recuerda, y tendrá que elegir entre su manada y lo que dicta su propio corazón.


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TONY

Arriba. Abajo. Giro y aterrizaje impecable.

La hica es completamente capaz de hacerlo todo, aún estando al borde de la muerte el cincuenta porciento de las veces.


Por ser lo que es, se le ha impuesto el titulo de amenaza, pero es todo lo contrario. Nadie lo sabe, o al menos, nadie lo sabía. Pero ¿Quién es ella?.

Ella es... no le gusta su nombre, así que la llamaré por su pronombre, pero es una chica de preparatoria, cabello castaño, corto, y muy lindo; ojos café, piel canela y labios finos. Con la energía de una bala y la gracia de un elefante deprimido. Si, esa es ella. Podría escribirse un libro con sus bizarras travesuras, pero sería muy largo, lo mejor es ir por partes.


La chica es completamente capaz de hacerlo todo, aún estando al borde de la muerte el cincuenta porciento de las veces. Parecía llevar cinco minutos mirando a la nada y sonriendo como idiota, eso no era especialmente normal en ella.

¿Eh?, Ah, lo siento amigo, estoy un poco distraída hoy–Respondió ella, poniéndose de pie y caminando a la salida del salón al lado del chico.

¿Alguien vive en tu cabeza? Cuéntame–Él rió y la miró con curiosidad, se sintió aún más curioso cuando vio las mejillas de su amiga encenderse en un color rosa.

-¡No, No! ¿¡Pero que estás diciendo?!, solo estaba... Eeehhhh... Estaba recordando una película que vi, si, eso.–Al final ella también rió y se tranquilizó–No estaba pensando en nadie, solo estaba perdida en mi mundo. Ya había dicho que cuando me enamorase serías el primero en saberlo, ¿no?, entonces ya deja de preocuparte–Le dio un empujón con el hombro y rió cuando el chico perdió el equilibrio.

Por ésta vez, te daré la razón. Pero ahora deberás responderme otra pregunta–Se detuvo para mirarla una vez que se formaron en la fila para la comida

¿Qué otra pregunta?–Respondió ella, ladeando la cabeza con las manos en los bolsillos laterales del pants

¿Qué hay con la marca en tu cuello?–Extendió su mano y tocó el cuello de su amiga, quién se quitó inmediatamente por el contacto frío de su mano.

Ella siempre estaba en un rango de temperatura elevado, por lo que no sentía frío ni sus extremidades se congelaban, así que tener contacto con su amigo la sobresaltó un poco.

Calienta tus manos antes de tocar mi cuello, podría darme hipotermia–Respondió aún sujetando en el aire la mano del chico y con una sonrisa socarrona en sus labios–Pero no lo sé, pude haberme golpeado con algo mientras entrenaba Voleibol ayer, deja de preocuparte–Cambió de tema cuando señaló con la cabeza que él era el siguiente en la fila y agradeció internamente que no le hiciera más preguntas.



Ambos pidieron su comida y se fueron de la cafetería. Enfrascados en una trivial plática mientras caminaban de regreso a su aula.

De pronto y sin aviso previo, una chica golpeó la parte de abajo del plato de él, lo que provocó que la comida, junto con los aderezos, se volcaran sobre la playera de ella, que iba a su lado. La castaña se sobresaltó y se encorvó para evitar que el frío aderezo tocara su abdomen, sintiendo una molestia hirviendo en sus venas y recorriendo suavemente por todo su sistema. Recobró la compostura después de quitarse los pedazos de lechuga de los brazos y una rodaja de jitomate del pecho.



Espero una disculpa por eso, cuando menos–Trató de mantenerse tranquila después de que notó la mirada curiosa de varios estudiantes que habían visto el desastre.

Te traeré una silla, no esperes de pie–Anunció la bully y pasó por entre medio de ellos, chocando su hombro con el de ella.



Con la mandíbula tensa y la sangre hirviendo en su interior, se giró en dirección a donde se había ido la chica de cabello castaño-rojizo. Estaba dispuesta a gritarle algún improperio cuando sintió la mano del chico en su hombro, volvió en sí y lo miró.



Déjalo, no lo vale. Vayamos por tu chamarra, así ocultas el desastre de ropa que tienes–La miró con cierta preocupación y se dio cuenta de lo caliente que estaba el hombro de su amiga, como si estuviera hirviendo de temperatura. Ella seguía con la mirada baja, provocando que algunos mechones de su cabello corto le cayeran por la frente dándole un aspecto intimidante.



Ella respiró profundo y recobró la compostura nuevamente, miró a su alrededor y notó las miradas curiosas, haciendo que se molestara y se marchara por las escaleras hacia su aula. Al llegar, fue directo a su mochila y de una de las bolsas de esta, sacó una playera limpia.



Cargo una de repuesto, es odioso estar sudada después de educación física–Le mostró la playera a su amigo y acto seguido salió del salón, bajó las escaleras y caminó hasta el baño de chicas, encerrándose en un cubículo y quitándose la playera manchada de comida –No sería un día común si Rosy no me hubiera tirado comida encima–Anunció para si misma en voz baja mientras se acomodaba el cuello de la polo limpia que se había puesto y salía del cubículo hacia los lavabos.



Por los siguientes minutos estuvo con las manos bajo el chorro de agua, dándole una rápida lavada a su playera para quitarle las manchas posibles, la exprimió hasta que no cayó más agua y salió de los baños. Encontrando a su amigo al costado de la pared con la espalda pegada a esta y los brazos cruzados.

No tienes que cuidarme, te aseguro que es imposible que caiga dentro de la taza del baño– Anunció ella a modo de saludo, viendo de reojo que provocaba un sobresalto en el chico.

No vine a cuidarte. Vine a asegurarme que no hicieras alguna estupidez–Le quitó la playera húmeda de las manos y la examinó con la luz de la mañana. –Casi le has quitado todo, ¿Cómo lo hiciste?–Le devolvió la prenda y siguió caminando a su lado.

Solo la metí bajo el agua y froté hasta que casi todo se fue–Pasaron frente a los salones de primer año y justo cuando iban a girar hacia la escalera, notaron un cúmulo de alumnos que se apiñaban en círculo alrededor de lo que parecía ser una pelea.

Parece que hoy la gente está más agresiva que de costumbre–El chico miró a su amiga con preocupación

¿Puedes ver algo?–Preguntó ella. Estirando su cuello tanto como le fue posible al tiempo que se paraba de puntillas para ver si lograba ver algo por sobre las cabezas de los alumnos.

No, nada–Respondió el chico mientras imitaba la posición de su amiga–Hay demasiada gente aquí

Tony está molestando a alguien de nuevo–Tony era un chico de último año, con conductas violentas que disfrutaba de molestar a los chicos y chicas más indefensos del plantel y no era la primera vez que sus bromas llegaban muy lejos. Incluso los maestros le temían por sus agresivos arranques de ira y errático comportamiento, así que nadie se acercaba hasta que estaba calmado.

Ella sentía especial repulsión por gente como él, que se metía con quién no podía defenderse.

Lo que ese idiota tiene de músculo es la mitad de lo que le falta de cerebro–Escupió la castaña mientras perdía todo interés por seguir viendo. Se estaba retirando cuando escuchó entre el murmullo de la multitud algo que la haría voltearse frenéticamente.



¡Tony, ella tiene una discapacidad! ¡POR FAVOR, DÉJALA EN PAZ!❞, fue lo que escuchó gritar entre la multitud. Inmediatamente supo a quien estaría molestando Tony esta ocasión. La pequeña niña había sido su compañera en el curso pasado y sabía lo frágil que podía ser su salud y su estado físico, sin duda le provocaría daños graves si la llegaba a tocar.



Ayúdame a llegar hasta ellos–Jaló frenéticamente el brazo de su amigo, obteniendo una mirada de desaprobación por su parte.

¿La camisa te aprieta? ¡Estás loca! Es Anthony de quién hablamos, si nos metemos, ¡acabaremos en el hospital!–El chico sujetó con fuerza el brazo de su amiga y la miró con desaprobación.



Él era plenamente consciente del sentido de justicia de su amiga, pero también sabía que al ser tan delgada y más baja que Tony, él la aplastaría muy fácilmente, así que era bastante protector con ella, además nunca parecía interesada en las victimas de sus ataques de ira y siempre lo dejaba pasar, pero esta vez parecía ser distinto. En sus ojos veía desesperación y preocupación.



«No te metas, ellos te encontrarán seguramente, darán contigo y vendrán a buscarte»

Su mente gritaba desesperadamente, luchando con su sentido de justicia y su lado más humano. Se soltó de un tirón del agarre de su amigo y se metió a empujones entre la multitud. «No lo hagas, ¡es una maldita locura! ¡vuelve! ¡VUELVE!», continuaba repitiéndose para ella misma.



Sin darse cuenta ya se encontraba en primera fila, viendo la escena con total claridad. La pequeña de lentes estaba encogida en el suelo, con los lentes torcidos sobre la nariz y lagrimas en los ojos.

El chico fornido estaba cerca de ella, con el puño cerrado y una sonrisa en los labios, parecía divertirse plenamente del sufrimiento de la pequeña.



Eso desató su ira.



Comenzó a sentir la sangre en sus oídos y el calor en su cuerpo.

Tony siempre se metía con los más débiles y nadie le hacía frente a su mala conducta por miedo a terminar en el hospital, bueno, había llegado el momento de ponerle un alto a la situación. Y ya que él no mostraba ningún respeto por las personas distintas a él, ella no mostraría ningún respeto por su integridad física.

Que los dioses me protejan–Susurró y se adelantó a la multitud de alumnos.

Tony seguía alardeando sobre lo bien que se sentía ser superior a los demás y lo patética que se veía llorando por ayuda, sabiendo que nadie acudiría en su auxilio por el miedo que él infundía.



Una vaga y errónea idea de superioridad.



¡Llora, Llora más fuerte! Pequeña zorra–Hizo énfasis en las primeras palabras y volteo a su alrededor, obteniendo cabezas bajas como respuesta–¡Vamos! ¡Vengan! ¡Sé que quieren defenderla! ¡ANÍMENSE!–Continuó acercándose a la pequeña niña mientras levantaba el puño al aire. En ese momento, ella supo que no habría vuelta atrás, y se preparó mentalmente para ello.



Tony dejó caer bruscamente el puño a la altura de la cabeza de la niña con lentes -¡Pero qu-...!–Sus ojos enfocaron la mano que se cerraba sobre su muñeca y que la apretaba con una fuerza descomunal.

No cometas ese error–La joven había llegado a su lado en cuestión de segundos y había detenido el golpe justo a tiempo, cerrando su mano alrededor de la muñeca de Tony con mucha fuerza.



Se escuchó un grito ahogado entre los estudiantes acompañado de algunos murmullos. Los murmullos cesaron cuando las carcajadas de Tony explotaron.

JA, JA, JA, JA. De todos estos idiotas que pudieron venir en su auxilio, tenías que ser tú. JA, JA, JA. Déjame contarte algo, pulga, por hacerte la heroína, también terminarás en el puto hospital–Tony trató de soltarse bruscamente, pero la fuerza de la mano de la joven sobre su muñeca se lo impedía–¡Perra estúpida, SUÉLTAME!–Levantó el otro brazo y empuñó su mano, dejándola caer sobre su rostro con brutalidad.



Un grito multitudinario se hizo presente y al segundo todos enmudecieron. Nuevamente ella había esquivado el golpe, a solo centímetros de su rostro. Y ahora observaba con una fría mirada al chico frente a ella, que parecía perder el control al saber que sus golpes más fuertes no le habían hecho ningún rasguño, ciertamente estaba con el ego herido.



Ella lo miraba tan fijamente y con tanta rabia en sus ojos que el juraría haber visto como cambiaban de tonalidad. Con ese característico color amarillo y ese brillo intenso, pero al volver a enfocar, solo vio dos orbes café mirándolo con ira.

Pe... ¡¿Pero quién te crees que eres?! ¡TE ASESINARÉ DE UN SOLO GOLPE!–Arremetió en cuestión de segundos contra ella.

Él golpeaba, ella esquivaba. Una sonrisa ladina se dibujó en su rostro –Eres tan predecible–Anunció mientras se mantenía firme en su lugar, manteniendo tras su espalda a la niña de lentes, que no podía ponerse de pie

Ya te has divertido. Ahora es mi turno–



Todo fue tan rápido que los alumnos a su alrededor apenas pudieron reaccionar. Cuando todo volvió a su curso, Tony se encontraba inmovilizado junto a la columna que sostenía el segundo piso. Tirado boca abajo y jadeando.



Ella lo miró unos segundos y luego se dio vuelta hacia la que había sido su amiga en cursos anteriores –¿Te encuentras bien?–No esperó respuesta y la tomó en brazos para llevarla a la enfermería del plantel–Lo asesinaré si vuelve a tocarte–

Por el rabillo del ojo vio la figura de Tony levantarse y acercarse. Se giró con calma y le dirigió una mirada asesina, logrando frenar la caminata del chico, que respiraba con dificultad y la miraba con furia, pero no se movía. Así pues, avanzó por el pasillo, atravesó la cafetería y entró, abriendo la puerta con el hombro, a la enfermería, donde ya había personal interviniendo. Tomaron a la pequeña niña de sus brazos y la recostaron en una camilla, a ella le preguntaron si estaba bien y cuando le hicieron un chequeo rápido, la dejaron ir.



Apenas salir de la enfermería sintió unos brazos rodeándola y apretándola. Era su amigo, quién lo había visto todo y había estado muerto de miedo.

¡Idiota, idiota, idiota!–La abrazó con tanta fuerza que ella se quedó sin aire por un momento.

¿Debería decir “También te quiero”?–Respondió ella mientras llevaba sus manos a la espalda de él y sonreía con diversión.

¡Deberías disculparte, eso deberías hacer! Me tenías muy preocupado–Se alejó de la chica y la tomó por los hombros, mirándola en todo momento.

Alguien debía ponerle un alto a su conducta agresiva–Ladeó la cabeza y continuó mirando a su amigo–Te aseguro que estoy bien–Ladeo un poco el tronco de su cuerpo y notó que detrás de su amigo venían un par de chicos y unas cuantas chicas–Vámonos, no quiero reporteros–Tomo a su amigo de la muñeca y lo jaló lejos de ahí, tomando el camino largo de regreso al aula. Aún sentía una euforia extraña recorriendo su cuerpo, hacía mucho desde que había peleado con alguien, si a eso se le llamaba pelea.

¡Pudieron herirte! Ni se te ocurra hacerlo de nuevo–Miró en todo momento la expresión pasiva de su amiga, que caminaba ligeramente encorvada y a paso lento–A todo esto, ¿Dónde has aprendido a pelear así? ¡Anthony salió volando como tres metros!–Parecía hablar más para si mismo que para ella.



No podía explicárselo en un lugar tan concurrido, y ahora que se había expuesto, seguramente no tardarían en encontrarla. Tantos meses en el perfecto anonimato como para tirar todo por la borda.



Sin duda debía estar alerta. Antes de que pudiera darse cuenta, ya estaba en la puerta de su salón y el resto de sus compañeros la envolvieron en una ola de vitoreos y bullicio mientras la felicitaban por el espectáculo.



*******************************



Al terminar el día escolar, ella se tomó el tiempo de guardar sus cosas y relajar su mente, que seguía trabajando a toda velocidad, siendo así la última en salir del aula, su amigo incluso ya no estaba. Supuso que llevaba prisa.

Se colgó la mochila al hombro y salió del salón mirando hacia el suelo. Ahora se sentía extrañamente cansada, como si toda la fuerza y la adrenalina se hubieran esfumado durante el resto de las clases.



Bajó cuidadosamente las escaleras y atravesó entremedio de dos salones hasta salir al lugar donde había ocurrido el enfrentamiento apenas unas horas atrás.



Tuvo un pequeño flashback de lo ocurrido y se sobresaltó al sentir una mano en su hombro. Sus reflejos y su instinto la movieron y tomó la mano jalándola hacia abajo y poniendo el codo a la altura del rostro del dueño, quién inmediatamente cerró los ojos y apretó la mandíbula, listo para recibir el golpe.

¡Maldición!–Soltó el brazo de su amigo y lo observó, fulminándolo con la mirada

Si sigues apareciendo sin hacer ruido, te voy a poner un cascabel en el cuello. Estúpido gato

No esperaba que casi me rompieras el brazo–El chico frotó suavemente su muñeca y el dorso del brazo donde quedaban unas marcas blanquecinas de la fuerza del agarre–Dije que esperaría abajo, ¿no me escuchaste?–Cuando ella negó con la cabeza él soltó un suspiro de resignación–Estás distraída desde el incidente con Tony, ¿segura que estás bien?–

No estoy herida, si es lo que te preocupa. Solo estoy... pensativa–Alzó la vista al cielo mientras salían del plantel y enfilaban hacia la calle para volver juntos.

¿Por Tony?–El chico se acomodó la mochila en los hombros y metió las manos a los bolsillos de su pants.

No, no es él. ¿Notaste a alguien grabando?–Giró la vista hacia su amigo y buscó sus ojos.

Muchos chicos, en realidad, ¿Por qué? ¿Te preocupa que tus padres vean el vídeo?–Clavó la vista en los ojos café de ella y su expresión cambió por una de preocupación.

Si, exacto, eso–Concluyó que lo mejor era mentir y hacerlo sencillo, no quería involucrarlo en una situación de riesgo, después de todo, él no tenía nada que ver.

Cuando doblaron la esquina y ella pudo divisar la puerta de la casa de su amigo, sintió una punzada en el pecho que no pudo explicar.



Por su cabeza cruzó el fugaz pensamiento de decirle toda la verdad y sincerarse con él, sin poder sola con el peso de su propia existencia se forzó a mantener los labios cerrados y su mirada inexpresiva.



Se despidió de él con un movimiento de mano y continuó por esa calle hasta salir al centro, donde se colocó sus auriculares y continuó el camino en silencio hasta su casa.



Sin duda sabía que cuando el video se hiciera mínimamente viral, ellos vendrían a buscarla, la reconocerían fácilmente aunque se hubiese cortado el cabello por encima de los oídos y vistiera con ropa más suelta.

No podía cambiar su rostro, y ellos la conocían muy bien. Los conocía y sabía que no se detendrían hasta capturarla de nuevo y terminar lo que habían empezado meses atrás.

Solo con recordarlo sintió un escalofrío en la médula espinal que la hizo erguirse y volver a la realidad.



Estaba cansada de huir, de pelear y solo quería vivir como cualquier otra persona, después de todo, eso era, una persona humana, y se sentía privada del derecho de vivir plenamente y en completa libertad como el resto de sus amigos, o como ese chico al que tanto quería.



Se sentía encerrada en si misma, tratando siempre de mantenerse a raya y esconder todo cuanto podía de su existencia real. Eso era lo más cansado, y sabía que tarde o temprano, volvería al campo de batalla.

24 Janvier 2021 06:57:51 1 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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