ladalianegra63 LaDaliaNegra63

Veamos que tan buen cazador eres... Historia HOMOSEXUAL y SADOMASOQUISTA En caso de que no te agrade ninguna de estás temáticas por favor abstenerse a leer. 🏅|| Shot ganador de los "The Best Shots" dirigido por Armyfic_Awards. 🥉|| Historia ganadora del tercer lugar en la categoría smut de los Min Dynasty Awards, dirigido por Dynasty_Editorial. • No se permiten copias y/o adaptaciones.


Fanfiction Groupes/Chanteurs Interdit aux moins de 18 ans. © Todos los derechos reservados

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Único capítulo


Un joven de rubia cabellera corría despavorido por las calles de Seúl, su meta, escapar de las garras del infierno, su obstáculo: Min Yoongi, el joven corría como si no hubiera un mañana, el frío de las calles golpea su rostro, sus pasos resonaban por las desoladas calles.


El chico con la adrenalina a flor de piel, se escabullía con gran agilidad entre las húmedas calles, sin embargo el rugir del motor siguiéndole le petrificó; incapaz de moverse vio las deslumbrantes luces delanteras de tan imponente vehículo.


Su corazón se estrujó. El auto frenó a unos cuantos metros de él. Contuvo la respiración al ver como el pálido que tan bien conocía bajaba del lujoso auto.


El hombre posó su gatuna mirada sobre el cuerpo inmóvil del menor, expectante a cualquier movimiento que el rubio pudiera hacer, mantuvo su semblante inexpresivo.


— No es hora para pasear — pronunció roncamente el mayor logrando estremecer al pelirubio.



— N-no te t-tengo miedo Min — la mirada ensombrecida del pelinegro le dijo todo.



— ¿Acaso eres tan estúpido como para comprender que eres de mi jodida propiedad? — pronunció filoso.



— ¡Yo no soy un maldito objeto! — exclamó sollozante.



— Pues tu padre no pensaba lo mismo — continúo, mientras se acercaba lentamente al chico, el cual al ver su intención, comenzó a retroceder, amenazando con correr el pelinegro apresuró sus pasos; sin embargo el pelirubio fue más rápido y retomó su huida — Que empiece la caza — murmuró sonriente el pálido.


El rubio sonrió satisfecho al escuchar los estrepitosos pasos detrás de él, aceleró su andar, sintiéndose como una presa siendo cazada por su depredador.


Esa estrecha línea de tiempo en donde un error y estás muerto, esa pequeña brecha entre la vida y la muerte, entre la libertad y la esclavitud.


Y ese exquisito escalofrío que recorre las entrañas excitaba al rubio, después de todo, seis meses al lado de uno de los hombres más temidos de toda Corea del Sur no pasaban en vano, el hecho de retarlo y hacerlo enojar era su pasión. Sacarlo de sus casillas y verlo tensar su quijada para después darse un buen polvo era lo mejor de toda su miserable vida.


Así es, Park Jimin era el juguete del hombre más peligroso en el país, sin embargo él era muy distinto a sus anteriormente compañeros, pues Jimin era un cínico, sabía jugar muy bien el juego del pelinegro, sabía mover sus cartas, la aparente inocencia que demostraba era como una droga para Min.


Las piernas comenzaban a fallarle, al igual que su oxigenación, exhausto se adentro a un callejón con poca iluminación, busco con la mirada un buen lugar para descansar, mientras trataba de regular su respiración fue tomado por el pelo bruscamente.


Sobresaltado conecto miradas con el pelinegro que igual que él, su respiración era inestable.


— Cazado — sentenció sonriente.



— Aún no — contesto intentado nuevamente escapar, sin embargo sus labios fueron violentamente capturados por los fríos labios del mayor. Jimin gimió al sentir como la venenosa lengua de Yoongi invadía su cálida cavidad.— Eres Mío y de nadie más que mío — afirmó el pelinegro al término del ferviente beso, al mismo tiempo que ejercía mayor fuerza sobre su agarré. Jimin gruño.



— N-ni en tus sueños — pronunció débil el pelirubio.


En ese momento Yoongi sintió su sangre hervir. Bajo la mirada hacia los carnosos labios del menor, relamiéndose los suyos con gula, para unirlos nuevamente; Jimin no correspondió al momento, pero Min era muy ágil que terminó haciendo gemir al menor en poco tiempo.


Jimin mantenía sus ojos cerrados, intentando no caer en su juego, pero era demasiado tarde pues Yoongi había estado al tanto de sus expresiones.


El pelinegro frenó abruptamente el beso, sacando a Jimin de su burbuja de placer.


— ¡Tráiganlo! — Espetó separándose del menor. Pronto unos fornidos hombres tomaron a Jimin quien había nuevamente intentado escapar; pero fue en vano, pues los hombres le sujetaron con fuerza, llevándolo hasta una de las camionetas negras que recién había llegado, en donde otro sujeto cubrió su nariz y boca con un trapo humedecido en somníferos, el cuerpo del rubio en poco tiempo dejó de removerse. Min miraba inexpresivo aquella escena.



— Señor...— pronunció uno de los hombres.



— Llévenlo al hotel, necesito adiestrar nuevamente a mi marioneta.








[...]

El rubio comenzó a removerse incómodo sobre la cama, abrió los ojos un tanto aturdido observó a sus costados, pues a pesar de la oscuridad reconoció el lugar en pocos segundos, suspiro pesado, al darse cuenta de la inexistente ropa sobre su cuerpo.


— Ve a bañarte — el gélido tono sobresaltó al menor, su vista enfocó, y al instante la respiración se le atrofio, pues se había topado con la sombría mirada del pelinegro que yacía sentado frente a la cama, a un costado de la única fuente de luz, la ventana.


Sin pronunciar palabra alguna Jimin se levantó de la cama, avergonzado por estar expuesto de dicha forma frente al pelinegro, caminó hasta una de las puertas de dicho lugar.


Los minutos pasaron y el menor terminó de asearse, el rubor natural se apoderó de su cuerpo, tímidamente cubrió su desnudez con una bata blanca. Indeciso salió del baño, notando el cambio de luces en el lugar y una extraña estructura al centro de la habitación.


Un fuerte escalofrío recorrió cada fibra de su anatomía al ver al pelinegro tan sólo con unos pantalones negros y una camisa del mismo color arremangada, así como también diversos objetos perfectamente acomodados sobre una mesa.


— ¿P-pero qué e-es eso?



— Tu castigo — pausó — por escapar.


Min contempló el semblante lleno de terror del menor. Sonrío satisfecho.

— Quítate la bata — ordenó.


Con timidez Jimin deslizó lentamente la bata, dejando al descubierto su blanquecina piel.


Yoongi apretó fuertemente su quijada al ver frente a él nuevamente la escultural silueta del menor.


— Ven — Jimin camino hasta el mayor con la cabeza gacha, el cual le tomó de los hombros, posicionándolo debajo de la estructura.



— Tuve que hacer algunos ajustes – dijo inexpresivo mientras sus manos ajustaban los grilletes a las muñecas del menor.


Inmediatamente Jimin sintió un punzón, sobresaltándose observó con detenimiento al pálido en busca de alguna explicación, pero Yoongi se encontraba enfocado en su trabajo.



– Las púas son lo suficientemente grandes como para traspasarte una vena – El rubio se tensó – Así que trata de no moverte – Entonó cínico, Yoongi al asegurarse que su rebelde marioneta estuviera bien asegurada de pies y manos, recorrió con sus fríos dedos la espalda descubierta del menor, sacándole un jadeó, el pelinegro terminó alejándose para llegar hasta la mesa, donde reposaban todo tipo de objetos de tortura perfectamente acomodados.



"Joder" Pensó al ver la poca variedad de herramientas.


Al final, se decidió por tomar su querido cuchillo y un látigo de cuero.

Una leve sonrisa se apoderó de los labios del rubio al ver su elección.



— Me parecen bien 10 azotes para comenzar — pronunció notando la espalda tensarse del rubio, inexpresivo se acercó hasta él – Cuenta conmigo, Jimin — Rió Yoongi — Uno...


Jimin sintió el gran azote que le obligó a soltar un estruendoso grito de dolor. Algo había diferente, pues no se comparaba a nada que hubiera sentido antes.



— ¡Cuenta! — vociferó el mayor.


Un segundo latigazo fue a parar sobre la espalda del menor logrando abrir su piel.



— ¡D-dos! — dijo entrecortado Jimin al sentir su piel ser marcada por su acompañante.



— ¡No te escuchó! — Espetó Yoongi.



— ¡T-TRES! — Grito Jimin al sentir nuevamente el látigo caer sobre su espalda.



— ¡CUATRO! — Entre sollozos pronunció el menor, pues sentía su piel arder como el mismísimo infierno.



— ¡CINCO! — Aulló de dolor, aferrándose inevitablemente a las cadenas — ¡BASTA! ¡DETENTE!¡NO LO VOLVERÉ AAHHH...!



— ¡SEIS! — Continúo Yoongi notando los finos hilos rojizos provenientes de las muñecas del menor. El rubio escuchó otro azote y nuevamente aquella infernal sensación se apoderó de su cuerpo.



— ¡S-SIETE! ¡OCHO! — Jimin ya no era capaz de sentir su destrozada espalda, sin embargo seguía luchando contra las rebeldes lágrimas que recorrían sus mejillas.



— ¡N-NUEVE! — Gimió el menor, haciendo sonreír al pelinegro.



— Siempre tan masoquista — Gruñó el mayor al percatarse de la creciente erección del menor.



— ¡DIEZ! — Ambos dijeron al unísono, Yoongi había dejado toda su fuerza caer en el látigo, logrando hacer una profunda herida en la piel del rubio. Mientras que Jimin se estremeció ferozmente.


Sintió su cuerpo debilitarse, pero si dijéramos que le molestaba, estaríamos mintiendo, pues Jimin siempre había sido adicto a que lo usaran y abusaran a diestra y siniestra, que lo llevarán más allá de sus límites, y quién mejor para hacerlo que Min Yoongi.


— Mierda...— murmuró Yoongi al sentir el bulto entre su entrepierna.



Yoon...— nombró el menor en un susurro.


Sin pensarlo dos veces Yoongi desencadenó al menor, tomándolo de los glúteos lo alzó para llevarlos hasta la cama, mientras devoraba con necesidad los carnosos labios del contrario.


Jimin gemía sin pudor, su cuerpo se estremecía de necesidad entre los brazos del mayor.


Yoongi se sentó sobre la cama, mientras que Jimin permanecía en su regazo con las piernas a sus costados.


Rápidamente el menor despojo de la camisa al contrario, recorriendo con gula los abdominales del pálido. El ferviente beso continuaba, los chasquidos y sonidos húmedos inundaron la habitación.


Las caricias morbosas no tardaron en llegar, el pelinegro masajeaba a su antojo el dotado trasero del menor, mientras que Jimin provocaba al pelinegro con pequeños vaivenes sobre su bulto creciente.

Ambos estaban tan necesitados del otro que sabían que no había tiempo para jueguitos.



— En cuatro — Espetó el mayor, pues debido a las heridas en la espalda del menor debía ser "cuidadoso".


Jimin sin repelar acató la orden de su mayor, posicionándose en cuatro, pegando su mejilla a las sábanas para así poder elevar aún más su redondo trasero.


El pálido al ver tan lasciva escena se le hizo agua la boca, se posicionó detrás del menor y con ambas manos separó las carnosas nalgas logrando visualizar la rosada entrada, inmediatamente su lengua comenzó su recorrido.


El rubio brinco al sentir la cálida lengua del mayor dentro de él, la venenosa lengua de Yoongi no tardó en hacer gemir y estremecer al menor, pero no era suficiente para ninguno de los dos, así que rápidamente Min desabrochó su pantalón, liberando así su dotado miembro, alineándolo con la palpitante entrada del rubio, que sin pensarlo mucho terminó hundiéndose profundamente en ella.

La verdadera diversión había comenzado.


Jimin jadeó al sentir sus paredes anales acoplarse al prominente falo. Se removió un poco en su lugar en espera de la segunda embestida, pero está nunca llegó, sin embargo un fuerte escalofrío le recorrió al senti su piel ser abierta.



¡Ngh...! Yoon... — Inmediatamente Yoongi lamió los finos caminos rojizos que comenzaban a formarse en el hombro del menor.


Desesperado Jimin comenzó a moverse importándole poco los gruñidos de advertencia del mayor. Yoongi al ver tal desobediencia le dio una fuerte nalgada.



— No cariño, quién manda aquí soy yo — y antes de que el menor pronunciará algo Yoongi comenzó con una serie de violentas estocadas, que convirtieron al menor en un mar de gemidos.



¡Mmmph...! AH...! — Jimin se aferraba a las sábanas como si no hubiera un mañana — ¡NGH! ¡M-MÁS! ¡MÁS! — Suplicaba.



— Pareces una perra en celo — pronunció roncamente el mayor.



— P-pues es-esta perra en c-celo ¡Mmmph...!



— Ni siquiera eres capaz de hablar — Carcajeo el mayor.



¡YOON! ¡MÁS! ¡P-POR FAVOR MÁS! — El calor entre sus cuerpos, la fina capa de sudor, el rechinar de la cama, los sonidos lascivos de sus pieles chocando, los gemidos placenteros del rubio y el ver su falo siendo engullido volvía loco al pelinegro, el cosquilleo tan anhelado llegó para ambos.


Yoongi posesivo tomó las caderas del rubio, y aumentando las penetraciones se sintió llegar, sus labios suplicaban los del menor, con desesperación tomó de los cabellos al rubio quien aún se encontraba con el rostro hundido entre las sábanas, la espalda de Jimin pegó contra el duro pecho del pálido quien rápidamente capturó los carnosos labios.


El tan ansiado orgasmo les azotó.


Yoongi gruñó entre el beso, sintiendo como su falo era estrujado por las paredes anales del menor, donde segundos antes había llenado con su esencia; mientras que Jimin se encontraba extasiado por el cóctel de sensaciones por las que había atravesado.


Separándose, ambos conectaron miradas sin notar en los ojos contrarios las palabras ocultas que deseaban expresar.



— Nunca te podrás librar de mí — murmuró jadeante Yoongi entre los labios del rubio.



— Eso lo quiero ver — contestó sensualmente.



— Un depredador siempre encuentra a su presa — Sentenció roncamente.



—Entonces atrápame si puedes...


DN

28 Janvier 2021 00:19:31 3 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
15
La fin

A propos de l’auteur

LaDaliaNegra63 "Pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos." —Maquiavelo. Wattpad: @LaDaliaNegra63

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HM Hana Min
Hola Sabes quien soy?
June 03, 2021, 06:26

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