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Las familias siempre son complicadas, pero la de Lilliandil no tenía comparación, cuando apenas su vida comenzaba a tomar forma, se encontró en medio de una disputa familiar, en donde sólo una sobreviviría y reinaría hasta el fin de sus tiempos.


Fantaisie Épique Déconseillé aux moins de 13 ans. © Derechos Reservados

#familia #aventura #fantasia
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Fuego

La ciudad estaba en llamas, la gente salía de sus casas, nadie sabía lo que en realidad pasaba. Los árboles caían por todas partes, las casas se derrumbaban y los escombros cubrían ahora la ciudad. El único refugio era el castillo, la casa de los grandes reyes, las puertas de esta guarida estaban abiertas en su totalidad dejando pasar a las madres desesperadas consolando a sus hijos. A los padres de estos portando cada tipo de arma con el único obejtivo de defender la ciudad que se caía a pedazos.

En los aposentos reales se encontraba la reina con sus tres hijas más pequeñas. En esa parte del castillo se escuchaba un silencio absoluto cuando la puerta principal se abrió de golpe, haciendo que todo el ruido de afuera inundara la habitación. Por aquella puerta entró el rey consorte seguido de cerca por dos de sus oficiales.

-Mi reina, tienes que cruzar ya, el ejército ha tomado la ciudad baja y amenza a la ciudadela- dijo con respiración entrecortada, sin duda por el esfuerzo de defender el castillo. Él había tomado parte de la batalla en primera fila, pero lo regresaron al castillo en busca de la reina.

-No me iré sin Bakarne y Fayna- replicó la reina.

Apenas hizo mención de sus hijas mayores, estas hciieron su aparición entrando por la misma puerta por la que su padre entró momento antes.

-Madre, debes llevarte a Jill y a las gemelas.

-Bane tiene razón madre- Fayna, aunque era más grandre que Bakarne, siempre le daba la razón a esta última-, no debes de poner en peligro tu vida o la de ellas.

-Pero tampoco puedo dejarlas a ustedes- unas cuantas lágrimas amenzaban con brotar de los ojos de la reina, se daba cuenta que no tenía opción no quería que todos perecieran.

-Nosotras podemos controlar un poco este caos, Deyanira no nos hará ningún daño, lo sabes, pero a nuestras hermanas,...- Fayna no terminó la oración, sabía que su madre había entendido el mensaje.

Con lágrimas corriendo por sus mejillas, la reina tomó sus bolsas y cargó a la bebé, se acercó a sus hijas mayor y se despidió de cada una dándoles un fuerte abrazo, estas, a su vez se despidieron de su hermana más pequeña.

-Mis niñas- la reina llamó a las gemelas- es hora de irnos, despídanse de sus hermanas.

Sin ser conscientes de la guerra que se desarrollaba afuera del castillo, las gemelas corrieron a abrazar a sus hermanas para después unirse a su madre. La reina con sus tres hijas se dirigió hacia una esquina de la habitación en donde se encontraba un viejo espejo. Cuando las cuatro hubieron cruzado el portal, el rey envió a sus hombres al pasillo para ayudar a los que se encontraban deteniendo la entrada de Deyanira. Apenas lo soldados cruzaron el marco de la puerta, esta se cerró regresando al cuarto un silencio sepulcral.

-En el ropero se encuentran tus maletas padre, debes ir con ellas- dijo Bakarne rompiendo el silencio que los rodeaba.

-¿Qué?, no- exlcamó el rey- le prometí a su madre que cuidaría de ustedes.

-Y nosotras le prometimos que haríamos lo necesario para proteger a las niñas y a ella, por eso debes irte.

-Solamente si tu estas con ellas estaremos seguras de que estan a salvo- aunque el rey no lo quiso admitir, sabía que Fayna tenía razón.

-No las puedo dejar sabiendo que Deyanira es capaz de matarlas.

-Entonces no dejaremos que eso pase, ¿verdad Fayna?- Fayna asintió mientras tomaba la mano de su hermana menor, ambas sentían temor, pero debían de ocultarlo si querían que su padre se fuera con sus hermanas.

Las dos se acercaron a su padre y lo abrazaron, apenas el rey se separó de ellas, Fayna empujó a su padre hacía el mismo espejo por el que había pasado su esposa y reina. Un destello azul cruzó la habitación. Las dos hermanas se habían quedado solas.

-Jamás dejaremos que los encuentren- dijo Fayna.

-Pase lo que pase ellos son nuestra prioridad- Bakarne le dió un último abrazo a su hermana.

Cuando Deyanira entró en la habitación Fayna y Bakarne se encontraban cada una a un lado del espejo y este a su vez estaba esparcido por todo el suelo.

4 Avril 2021 06:10:43 0 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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Fana
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Fana es un mundo que ha vivido muchos años en mi cabeza, por lo que sentí es momento de compartirlo con ustedes. Hay amor, aventura, muerte y felicidad. En savoir plus Fana.