caotica3 Caótica3

Natsu Gotho es un chico que esconde diferentes sucesos aberrantes, cada una tras cada trazo de tinta que marcan su piel.


Drame Tout public.

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En cours - Nouveau chapitre Tous les dimanches
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Noche

Las calles se hacen cada vez más angostas en Tokio, más oscuras en cuanto salgo a caminar entre los callejones a mitad de la noche. Puedo ver las luces de los fuegos artificiales en el cielo, el sonar del pitido de los autos entre los semáforos, el griterío de los chicos que me persiguen con cada paso que doy, sosteniéndome de las paredes ante la sensación extraña que me recorre de pies a cabeza.


Huir.


Estoy huyendo.


El ruido ensordecedor del piano me colma los tímpanos a tal punto que siento que pierdo el equilibrio con solo recordarlo. Necesitaba un poco de aire, sí, pero qué sé yo, terminé envuelto en una mierda con una caminata tranquila, sujetando una chica de la muñeca que con su mano libre no me suelta la camiseta. Está aterrada, y yo lo estoy en igualdad de medida.


¿Desde cuándo me la paso salvando chicas en la calle?


Seguramente sería la primera y última vez. La escuché entonces susurrar aferrada ahora a mi antebrazo, haciéndome fruncir el ceño al escondernos tras un muro de piedra que estaba a medio terminar. Se acuclilló y yo la seguí en el acto, afilando mis sentidos como si fuese un jodido gato.


Mierda.


—Voy a tirar la cesta de basura y tú corre por el otro extremo —. Ella tragó grueso, tanto que me hizo replantearme si era una buena idea, pero en cuanto escuché los susurros me di cuenta de que así era.


Los jodidos cabrones seguían ahí, tratando de cazarnos al frenarles la asquerosa diversión que querían montarse con ella, y no estaba dispuesto a abandonarle. Ir a la policía, denunciar el acto y buscar a su familia, aquello era mi mapa mental para lograr escapar de ahí y perderme en el aire luego de acaparar su atención. Respiré profundo, no por falta de valor, sino por falta de empatía en palabrería para hacerla reaccionar al sentirla temblar, y entonces, le revolví el cabello con simpleza, entornando los ojos para verla fijo entre las pestañas.


—Corre —susurré saliendo del escondite para tirar aquel recipiente metálico que contenía bolsas plásticas dentro, regando el contenido para echarme a correr en el sentido contrario al que ella se escondía, y los detecté inmediatamente tras de mí, como lobos hambrientos por arrancarme la carne a punta de golpes.


En cuanto estuve seguro de que continuaban siguiéndome fui aumentado el ritmo al correr, perdiéndome varias cuadras después hasta llegar al parque central de la ciudad, en donde apoyé las palmas en mis rodillas para respirar frenético, sediento entre la multitud, procurando mirar a mi alrededor. Los putos locos no me había podido seguir el ritmo, y fue entonces que la vi, de nuevo, corriendo hasta llegar a mí para abrazarse a mi cuerpo pese a que yo rehuía inmediatamente de tal contacto humano.


—Yo —la escuché tartamudear entre la respiración frenética—. Gracias, ya me comuniqué con mi madre.


Asentí luego de recuperar el aire. Ciertamente ella había tardado menos en llegar a aquel punto, probablemente había tomado el atajo entre las tiendas de víveres, a diferencia de mí que me di todo un paseo turístico por la ciudad para perder a los idiotas que de ahora en adelante, serían denunciados. El pitido de un auto me sacó de mi ensimismamiento, mirando por encima del hombro una mujer similar a aquella chica.


—Natsu —me presenté—. Natsu Gotho.


—Violet —la noté sonreír en mi dirección, pese a que aún le temblaban las manos—. Violet Balaam.


Extrajera.


La mujer la abrazó y ella correspondió al abrazo. Seguramente era su madre, así que aquello indicaba que ya yo sobraba. Elevé las cejas como si me despidiera y ella me detuvo entregándome el móvil, y entonces lo entendí enseguida. Quería mi número... y yo indispuesto a dárselo. Fruncí el ceño y la noté arrugar las cejas, terminé escribiendo dígito tras dígito sin prisa luego de torcer la mirada, como un chiquillo caprichoso pese a tener diecisiete años de edad.


—Gracias Natsu, en verdad muchas gracias. Espero verte en otra ocasión.


Relajé los hombros, enterrando las manos en los bolsillos de la sudadera, sintiendo la mirada de la madre de Violet sobre mi rostro. Orbes dorados como el oro, cabello negro como el carbón, y mi piel... repleta de tatuajes.


Vaya mala vibra la que podía dar.





21 Décembre 2020 17:00:39 0 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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À suivre… Nouveau chapitre Tous les dimanches.

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