lotusvowmoon Kimberly García

El vecino más amable de Josh esta pasando por un mal momento. Su hermano mayor murió y el pobre hombre no encuentra consuelo.


Criminalité Tout public.

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Histoire courte
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Capítulo único

La noche estaba desabrida y lejos de tener algún afecto por quienes transitaban por el lugar, Josh siempre solía deambular a esas hora de la noche, a dilatar sus preocupaciones y ese día no fue muy diferente de los demás, saliendo del trabajo de regreso a su casa miró al cielo y se preguntó, por qué las noches estaban siendo más frías de lo normal. Josh tenía un vecino muy amable, él agradecía que el hombre fuese así, pero como todas las personas, tenía cosas malas. Como por ejemplo que siempre alimentaba a los gatos. Josh no lo supo hasta esa noche fría y frígida que lo siguió acompañando hasta su casa.

Ahí fue cuando lo vio. El vecino le sonrió como de costumbre mientras seguía alimentando a los gatitos. —¿Así que es usted quien los alimenta?— Josh preguntó aun sabiendo la respuesta a su pregunta. —Tengo un negocio que sirve pollo como plato principal, la mayoría de los clientes no se come todo lo que se les sirve. Mucha comida desperdiciada ¿no lo crees?— Josh asintió, la verdad era que si resultaba ser un desperdicio, pero aún así a Josh no le gustaba la idea de que los alimentara tan seguido, después iban a acostumbrarse.

Cuando se acostumbraran no iban a quererse ir, suficiente ya tenía con todos los gatos en su techo. —Tenga buenas noches, Alexander.— Josh sintió como el frío se colaba por sus huesos, incluso estando tan abrigado como él, Josh tenía demasiado frío y se reuntó a si mismo si habría algo mal con él. Tampoco era del tipo que estuviese interesado buenas migas con los vecinos, solo sabía reconocer que sus vecinos eran buenas o malas personas. Josh recordó que al día siguiente tenía que ir a trabajar, así que camino rápido y se envolvió en sus sábanas, porque entre más temprano durmiera tendría más horas de descanso.

La mañana no fue tan diferente de las anteriores, fría solitaria e inhóspita, vió salir al hermano mayor del vecino Alexander con una gran sonrisa y se preguntó si todos en esa familia tenían la costumbre de sonreírle a todos. Aun así Josh no podía quejarse de tener vecinos agradables, la familia de Alexander consistía en tres hermanos donde Alexander era el de en medio, Lucia la menor y Tadeo el mayor. Aunque Lucia aun estaba en la universidad, siendo una chica que trabajaba y estudiaba casi no la veía.

Ella también sonreía como sus hermanos, pero raras veces, los otros dos pareciera como si siempre estuviesen sonriéndole a todo el mundo, no parecían sonrisas extrañas, solo que Josh lo intimidaban. Josh soltó un quejido referente al frío y consiguió llevarse a si mismo al trabajo. El día tampoco transcurrió de manera distinta de lo habitual, Josh siguió su trabajo como jefe de Recursos Humanos haciendo entrevistas a nuevos empleados, diciéndose a si mismo que todos venían por el dinero y terminaban diciendo que no importaba cuanto les pagasen, de todas maneras ellos querían solo el trabajo porque sabían que el dinero que ofrecían no era poco.

Josh decidió que esta noche pasaría a darle una visita rápida a su vecino, también era porque tenía ganas de comer pollo frito, y más que eso tenía curiosidad de como un tipo tan ocupado tendría tiempo para estar de buen humor. Y así fue y sucedió, Josh se aventuró hacia el negocio de Alexander por la noche y se encontró con la grata sorpresa de Lucia ayudando en el local. —¿Tú por aquí?— Lucía lo abordó en cuanto lo vio, acordándose de que ella podría ser así la gran parte del tiempo, desde que eran niños siempre había sido así con ella.

—¿Tú por aquí?—, respondió él riéndose de manera sincera. —Vine a darle un vistazo a mis hermanos, ellos no pueden vivir sin mi, también a mi manzano, estos dos no lo cuidan y me lo heredó mamá—Josh recordaba lo duro que fue para Lucia la perdida de sus padres, cuando todavía asistía al colegio. Ella solía contarle mucho sobre su vida en aquella época, pero al parecer ya lo había superado, porque aparentemente ahora ella tenía una vida tan ocupada como para preocuparse de cosas que le hiciesen daño fisica y mentalmente.

—¿Qué vas a pedir Josh?— Josh se quedó como pensando aun sabiendo que solo estaba en ese lugar para pedir pollo frito. Pensó que tal ves sería bueno invitarla a comer, pero no se atrevió a a hacerlo y se limitó a contestarle. —Pollo frito, de preferencia alitas — Ella asintió y se fue directo a la cocina a preparar su pedido y Josh aprovechó para darle un vistazo al lugar, de alguna manera el lugar resultaba agradable y demasiado elegante solo para ser un lugar donde se vendía pollo. Josh divisó por la ventana el manzano frondoso del que Lucia había hablado hace un momento.

Se notaba en especial, bastante lindo y lleno de color. Se dio cuenta de que tal vez podría darle un vistazo más de cerca, así que se acercó a la puerta trasera del restaurante y quiso pasar a ver. Pero Lucia lo detuvo, —aquí esta tu orden — él asintió de nuevo y simplemente se retiró dejándole una sonrisa cálida a la chica. Se preguntó si de alguna manera, podría calmar el constante palpitar de su corazón cada vez que la veía. Y cuando salió del local satisfecho por el color y olor del pollo, se preguntó a si mismo si el frio violento corriendo fuera podría ser calmado de alguna manera.

La nieve había colmado su entrada otra vez, el no podría entrar a casa hasta que sacara la nieve del portón de su casa. Había recordado que en el callejón, habían algunas palas, probablemente del vecino, dado que en la calle principal se encontraba el negocio. Camino alrededor de un minuto hasta llegar al callejón y la nieve que todo lo entorpecía cubrió el espeso camino tieso por el que se dirigió al entrar al callejón, tomó lo que quería y cuando estuvo dispuesto a regresar, cerca del contenedor de la basura vio algo tieso negro debajo de sus pies.

Josh se sacó los guantes, e hizo la pala a un lado se agachó para ver que era lo que habitaba bajo sus pies, cubiertos por la nieve fría. El pelaje negro lo hizo reconocerlo de inmediato. Un gato negro, de hecho muchos de ellos, había y todos estaban muertos, empezando a pudrirse. A partir de esa noche las cosas no fueron iguales jamás. La policía llegó tan rápido y él solo se quedó viendo allí como se llevaban a Lucia, jamás se había metido en las vidas de los demás.

Sus preguntas hacia el oficial de policía fueron directas cuando preguntó: —¿Por qué se la están llevando?— El hombre lo analizó de pies a cabeza antes de asegurarle una respuesta. —¿Es usted familiar?— Josh negó con la cabeza, siendo que no podría mentirle al policía, aún así, el hombre le dijo lo que quería saber. —La estamos llevado por el asesinato de Tadeo y tentativa de asesinato de Alexander Rusov —, Josh abrió los ojos tan en grande y se concentró en las palabras del oficial, no importaba cuanto aire de su boca se proyectara en el ambiente.

Bajo esas circunstancias. El frío no era nada comparado con el oscuro secreto escondido entre la nieve. Josh analizó la situación al mismo tiempo que Lucia mientras la introducían en la patrulla. Si el hombre dijo asesinato y tentativa de asesinato, significaba que todo había sido premeditado y que Tadeo estaba muerto, entonces Alexander podría estar vivo. Esa noche tan fría como el Polo, Josh se atrevió a llegar a su casa y no dormir en ningún momento, donde una estaca de hielo había atravesado su corazón y sus pensamientos martilleando constantemente dentro de su cabeza azarada y cansada.

Para el momento en el que fue invitado a ser testigo de la condena de Lucia, él había aceptado con gusto y se había propuesto en dejar en ridículo al fiscal de turno. Él ya había resuelto el crimen y Josh no era del tipo de persona que realmente pudiese dedicarse a pensar todo un día. Pero el día del juicio, Josh tenía ojeras marcadas, que no se veían tan diferentes de las de Lucia que se veía cansada y con los ojos rojos como si hubiese estada llorando toda la noche. Josh tuvo que habérselo esperado, pero aún así no podía hacer nada solo hasta ese día.

El juez hizo la presentación de todos quienes deberían estar oficialmente presentes, incluidos los testigos y el fiscal empezó con sus argumentos para acusar: Lucia Fernanda Rusov Caessonia, quien fue privada de la libertad el diecinueve de diciembre del presente año, ha sido llamada a esta corte bajo la acusación de asesinato y tentativa de asesinato. Los implicados en el asunto resultan ser sus hermanos biológicos y mayores, Tadeo y Alexander Rusov Caessonia. Implicados en un aparentemente accidente de transito. Pedimos a la acusada que suba al estrado. —¿Cómo se declará? — Preguntó el fiscal.

—Inocente.— Y aunque ella estaba cansada, aun estaba lo suficientemente cuerda para saber que ella no le había hecho nada malo a sus hermanos, nadie los amaba más que ella y nadie los cuidaba mejor que ella. —Bien, vamos a empezar a con las preguntas.— Declaró el hombre con seriedad y con una maliciosa sonrisa tras sus serias y distinguidas palabras. —¿Por qué tenía la necesidad de eliminar a sus hermanos del camino? ¿es por el dinero del seguro del que estaba a cargo su hermano mayor?— la chica miró al hombre como si la estuviese apuñalando. Ella ni si quiera pudo responder y decir que ella no lo había hecho porque las lágrimas la estaban asfixiando.

No importaba cuanto frío estuviese haciendo en el mundo, el frío que acompañaba a su corazón en ese momento la estaba destripando y congelándola tan rápido que no podía. —Yo no les hice daño. — El hombre no dejó de presionarla por lo que fueron alrededor de treinta minutos y aunque el gobierno le ofrecía un abogado, ellos no hacían nada cuando no creían que fueras inocente. El trabajo del fiscal era acusar, el hombre se aferraba a las pruebas inculpatorias con tanta eficacia y eficiencia que todos los criminales desearían no haber dejado ni una sola de sus huellas.

Alexander tenía un brazo enyesado, pero aún así no dejó de ir a la audiencia, con vendas apretando su cabeza mirando fijamente a su hermana, Alexander se quedó allí fijo mirándola. No había ni una sola sonrisa en ese rostro tan sombrío y especulador. El final de este relato es un tanto retorcido. Cuando el fiscal hizo pasar a Josh para conocer la razón por la que se había ofrecido como testigo voluntario a favor de una persona que había cometido un asesinato, Josh solo se dirigió con respeto y tranquilidad ante el juez.

—Yo se quien intento matar a Alexander y también se quien asesinó a Tadeo. Es tan claro como el agua y un fiscal como usted ni si quiera pudo descifrarlo. El asesino ese hombre enyesado fingiendo ser una victima más. La última noche que vi a mi vecino Alexander, le había dado de comer algo de piezas sobrantes de pollo frito a los pequeños gatos del vecindario, él siempre me daba una de esas sonrisas que aparentemente parecían sinceras pero que claramente si mirabas un poco más con atención notabas que realmente lo que él quería era que no se diesen cuenta de lo que estaba tramando.

Al día siguiente, pensé en hacerle una visita, pero sorprendentemente la que estaba atendiendo el local era Lucia, me dio curiosidad el árbol de manzano en su patio, quise mirarlo de cerca, porque Lucia había dicho que ella estaba en ese lugar porque sus hermanos no podían hacer nada sin ella y nunca cuidaban el manzano heredado, pero, poniendo más atención, el manzano estaba en perfecto estado. Y a partir de ese momento de ese momento descubrí que la comida para gatos solo había sido una apariencia.

Fui a mi puerta, para ir a casa tranquilamente, esperando que mis sospechas solo fueran malas jugadas de mi cabeza. Pero no podía abrir la puerta de mi casa porque la nieve estaba atiborrando mi puerta, entonces, recordé que en el callejón detrás del negocio de comida de los Rusov había una pala que podría servirme y como ellos ya me conocían no se molestarían. La nieve lo único que hizo fue ocultar el crimen de este hombre, que de seguro ya sabrá que cuando la nieve se derrite toda la ciudad queda al descubierto.

Debajo de la nieve en el callejón habían alrededor de cien gatos muertos. Todos cubiertos por la nieve, luego llegó la policía y se llevaron a Lucia. Creyendo que ella los había asesinado. La razón por la que el árbol de manzanas estaba tan bien cuidado, era porque Alexander lo cuidaba, es muy curioso ¿saben? yo creo que la mayoría aquí sabe que con cincuenta pepas bien molidas de manzana tienes amoniaco, lo suficientemente toxico para asesinar a una persona. Recuerdo mucho cuando Tadeo solía llevar a Alexander de paseo, sintiéndose culpable de que estuviese demasiado ocupado como para pasar tiempo con sus hermanos.

Alexander siempre le llevaba una pequeña bebida. Lo bueno del caso para Alexander es que se metió en el auto aun sabiendo que el amoniaco te duerme de manera inmediata, no hay dolor, no hay sufrimiento, entonces me imagino que Tadeo pudo quedar inconsciente a los quince minutos de haber tomado una bebida intoxicada con amoniaco. El frío que había estado sintiendo estos días, no se debía al clima, era porque había un asesino sonriéndome todos los días.


20 Décembre 2020 13:41:27 0 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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La fin

A propos de l’auteur

Kimberly García ¡Bienvenidos! Amante de los libros por supuesto que sí, las series, los animes, los mangas y los doramas, ¡Que viva la generación Z! ¿Entre perros o gatos? ¡Me quedo con los dos! Ya que estas aquí, te invito a leer alguna de mis historias y si prefieres, ¡todas! ¿Salir o quedarse en casa? ¡Definitivamente me quedo en casa! Estudiante de derecho, odio las injusticias y sabes que otra cosa también odio ¡El plagio!

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