zetismo Yuyu Caicedo

En el universo había un caos que parecía eterno, hasta que un hombre logró poner en orden el equilibrio cósmico. Años después las cosas volvieron a ser perjudicadas por seres malignos y ahora le tocará a otro elegido que pueda restaurar La Paz.


Science fiction Opéra spatial Déconseillé aux moins de 13 ans. © Todos los derechos reservados

#romance #poderes #mutantes #androides #viaje-en-el-tiempo
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El Último


Esto es el final del camino, cuando dos almas unidas por el destino chocan para desatar la batalla final. Que se da en un lugar destruido y desolado donde las llamas de una gran batalla dejó devastado el lugar. Estando de pie dos guerreros los cuales están por decidir su destino en su último combate. Ambos yacían sobre unas rocas que anteriormente pudo haber sido un sitio próspero y lleno de vida. Pero, no; no había siquiera una pizca de aliento que diera una señal o que cediera un pequeño avistamiento de existencia. No había nada. Las dos personas, una en frente de otra, se encontraban tratando de recobrar su postura de lo que parecía un golpe brusco.

Uno de los sujetos era una joven de piel morena. Tenía una vestimenta compuesta por un traje de cuerpo completo pegado de color blanco, en lo hombros y piernas bordados de color negro y un cinturón del mismo color. Este estaba repleto de polvo, todo desgarrado y con su cabello largo y azabache, danzando con el viento. El otro sujeto, era un chico de aparente menor edad que la mujer, que vestía una armadura negra y dorada de cuerpo atestado; era de alta tecnología. Solamente dejaba ver su rostro, uno de ojos azules y cabello lacio color áureo, por su blindaje.

Por todo el sitio, lleno de escombros, debajo yacían un mar de cadáveres con rostros irreconocibles, con algunos miembros descuartizados. El arrebatarle la vida a miles de personas era un acto completamente atroz, que solamente podía ser realizado por un ser del mismo infierno. O tal vez… no existe bondad o maldad, simplemente seres que viven y no pueden contener los impulsos de su existencia.

La chica, al recuperarse tambaleante, observó hacia todo el sitio que la rodea tratando de ver a una persona con vida, su ojo izquierdo tenía una cortada de arriba a abajo, no obstante, un leve soplido desesperanzador rozó su mejilla al notar que no había nada solamente una pila de cadáveres acompañado por un olor a muerte.

Entre un montón de escombros, un niño trataba de salir de ese calvario, ese maldito impacto que lo dejó bajo ese océano sin vida. Este niño era un miembro de la raza alienígena Zaurgarria, de la galaxia Vía Láctea. De piel azul y ojos completamente negros. Sus brazos estaban con magulladuras por todos lados, su rostro estaba irreconocible de tanta sangre. Su vida ya era presa del cansancio, su mirada era añorada por el desmayo, su corazón era aclamado por el odio. Toda su familia, su vida, sin inocencia se esfumaron en ese momento al ver los cadáveres de sus seres amados destrozados, completamente despojados de su esencia viva. Su mente estaba sumida en súplicas de ayuda, llantos y ruegos para que alguien lo ayudara. Mas, nadie respondió a su pedido. De pronto, sus pulmones se llenaron de humo y luego su despertar, comenzó a desfallecer.

—Todavía me pregunto, ¿qué habría cambiado para llegar a esta situación?—apuntó la chica, con un rostro que denotaba dolor, tristeza y sufrimiento que no podía ser acallado por nadie.—¿Esto es lo que querías?, sólo dímelo—terminado su frase con unas lágrimas bajando de sus mejillas, estaban repletas de cortes por el impacto, y un sollozo que se escuchaba de su voz.

—Este es mi destino—dijo el chico—tú, más que nadie en todo el inmenso cosmos sabes que esto es para lo que nací. No tenía una opción. Nunca la tuve...—su rostro emanaba el mismo sentimiento que la joven y no solo eso, también una mirada nula. Vacía. Sin alma

—¡No me salgas con esas estupideces!—replicó, con un grito que denotaba la furia que tenía dentro, en su ser—¡Todos están muertos! Pudiste haberte detenido antes de causar este caos. Has causado un genocidio completo de los Zaurgarria

—El caos es, solamente, un orden que no entendemos—Dispuso con palabra firme—, en lo que tú ves caos yo veo un orden; el inicio del fin de una era en este sitio. Ya no hay vuelta atrás, Iza…. Todo está hecho. Y, la raza no ha sido exterminada por completo, aún queda un alma en pie por sobre las que hay caídas—levantó su mano derecha y señaló a un sitio, uno donde se encontraba el infante, el último de su raza

La chica escuchó un pequeño ruido de los escombros y se dirigió hacia ese lugar, comenzó a cavar y cavar tratando de buscar a alguien con vida y así tener la esperanza de que no haya sido un exterminio masivo. Vio al pequeño, con su cuerpo completamente envuelto en sangre, heridas y casi al borde del colapso. Sus ojos se llenaron de lágrimas al contemplar tal sufrimiento, tanta maldad y dolor que su corazón no pudo soportar. Un alma inocente que lo había perdido todo, simplemente por existir.

《Este ciclo de dolor tiene que terminar aquí y ahora》pensó Iza, completamente furiosa y lista para completar su misión. Asesinar al más grande genocida del universo, tenía que arrebatarle la vida a su hermano.

—Tú, has destruido todo lo que hemos tenido. Nuestras madres, ¡tú propio familia!—exclamó llena de furia. Abrazó al chico entre sus brazos y le dio un beso en la frente, uno repleto de compasión—La vida de este pueblo, las almas de todos has condenado. Tus hijos no sabrán de ti, no recordarán un alma tan podrida como la tuya

Iza le lanzó una mirada fulminante, el ojo izquierdo se encendió volviéndose con la forma de la vía Láctea. De su cuerpo emanaba una energía amenazante, su aura estaba repleta de cólera. No podía soportar ver a semejante monstruo, su hermano, frente a ella y quedarse impasible ante la crueldad de su esencia. Ella haría justicia por sobre los débiles, inocentes y marginados que sufrieron a causa de este demonio.

Caminó hacia un sitio alejado de todo, puso al chico en el suelo. Comenzó a realizar movimientos con la mano y creó un vórtice de energía a su frente, volvió a tomar al niño y lo metió dentro.

—Te preguntarás, por qué te he permitido llevarte a ese niño—mencionó Jandar, cominando en dirección a Iza. Sus pisadas hundían la tierra—. No me importa destruirlo todo, pero ese niño es la clave de mi victoria

—¡Cállate!—replicó Iza con su mirada asesina—. El no será como tú, no lo permitiré, ¡nunca lo permitiré!

—Hermana, eres demasiado ingenua—la señaló con sus manos. Su pronunciación de la letra s era diferente—. Antes de llevarlo a Jyhvd vi la esencia del Od apoderarse de su cuerpo. Vi su Fuerza surgir y no era la de un ser bondadoso, sino maldad pura—sonrío con malevolencia para el enojo de Iza—. Tú eres mi fin y él es mi comienzo

—Tienes razón…—la energía que emanaba del cuerpo de Iza se volvió inmensa, la cantidad de poder que emergió de ella era increíble—yo voy a acabar con tu vida ahora mismo. ¡Voy a destruirte y voy a vengar a todos los que has matado!

—¿ Acaso crees que tú venganza es justicia?—preguntó Jandar con una mirada nula. De su cuerpo comenzó a emanar energía parecida a la de Iza, con la diferencia de que él emanaba un montón de colores diferentes—. Tu odio es mi fuerza, tu ira mi arma y tu venganza es mi victoria. Ya he ganado aún perdido la vida

—No voy a tolerar que sigas hablando—expresó posicionándose en postura de pelea

Iza, con ambas manos creó unos círculos de energía, unió ambos y se volvieron uno más grande, que apuntaba en dirección a su hermano. Jandar cubrió su rostro con un casco hecho de su armadura y en su cabeza apareció una aureola metálica. Cerró ambos puños y de estos salieron rayos de varios tipos de colores. El chico concentró entre sus palmas una hilera eléctrica y la lanzó contra Iza, quien la desvió con facilidad. Ella hizo aparecer una espada de energía y con esta se abalanzó a su hermano. Jandar hizo lo mismo y ambos chocaron y de este salió una onda expansiva.

—Voy a destruirte con la poca energía que me queda—Comentó Iza, haciendo impulsos con su espada

Jandar soltó una mano del arma y le propinó un golpe en el costado, con sus puños repletos de energía. Iza abrió un portal y la mano de su hermano entró. Ella, aprovechando el momento, le propinó una patada. Jandar la esquivó desapareciendo y reapareciendo en la espalda de Iza, lanzándole un corte con su arma. La espada atravesó a la chica, pero esta era una ilusión. Iza estaba levitando arriba de el joven para cortarle, pero Jandar se cubrió con su espada y fue lanzado al suelo. Iza le lanzó un ataque fulminante, pero el caballero la detuvo con su telequinesis y la lanzó lejos. La chica cayó en una distancia lejana, golpeándose el cuerpo y raspando la tela de su brazo izquierdo, mostrando que tenía un miembro metálico.

—Muy poderosa, hermana—expresó Jandar con voz metálica por su casco

La piedras comenzaron a elevarse y se dirigieron a toda velocidad hacia Iza. Ella comenzó a lanzar rayos de energía de sus dedos destruyendo todos los objetivos. Jandar se abalanzó directamente hacia Iza, para rebanarle la cabeza. Ella se quedó quieta unos momentos, esperando que él se acercara. Cerró su ojo derecho y solamente observó a Jandar con el izquierdo. Su cuerpo se encendió de energía y se aproximó directamente hacia el joven. En el último momento de choque con sus espadas, Iza se arrastró por el suelo y le rozó con su estoque en el costado, haciendo que su hermano cayera en el suelo. La chica direccionó su brazo izquierdo, con energía, para golpearlo, pero el de armadura hizo lo mismo. El choque de ambos causó que el brazo de Iza quedará destruido, solamente quedaron las piezas metálicas esparcidas por todas partes. El casco de Jandar quedó destruido, su rostro y cuello eran visibles.

La chica trató de levantarse del suelo, pero ya no sentía El Od en su cuerpo. Se le habían acabado las fuerzas para seguir peleando, solamente sentía lo suficiente para poder seguir consciente. Una pequeña llama en su interior es lo que la mantenía en su lucha.

Jandar se levantó y parte de la armadura se le fue despedazando en cada paso que daba. Con su mano se tocaba el costado derecho, donde comenzó a sangrar por el corte de Iza. Su rostro mostraba dolor, pero el si podía recuperarse, ya que no poseía el Od suficiente para pelear. Levantó su mano derecha en dirección a su hermana y comenzó a estrujarla con su telequinesis. La chica comenzó a dar gritos de dolor inmenso, cada hueso de su cuerpo estaba siendo destruido. Cada parte de su ser cincelado en mil pedazos. ¿Acaso su tortura no tenía final? ¿Este era su fin? Todo el entendimiento, los recorridos y vivencias le llegaron a la mente en ese momento de sufrimiento. De angustia. De dolor

En sus pensamientos aún tenía la memoria de su madre, de su familia y de sus momentos de juventud. Hasta que algo le llegó a la mente, una palabras que decían 《Tienes que detener a Jandar y su destrucción… hazlo por mí》. No podía rendirse, no en un momento así. Todo dependía de ella, la existencia del universo y sus habitantes dependían de ella, de su valor. De su rudeza y poder para hacer justicia, no podía rendirse. Antes de que Jandar rompiera su cuello, usó su último ataque de telequinesis para atraer cada uno de los pedazos de su brazo izquierdo. Jandar sin darse cuenta, fue penetrado por cada uno de los pedazos. En su corazón, cuello y abdomen los metales perforaron.

—Hegg-maga… ganagte—pronunció Jandar con su último aliento antes de morir.

A pesar de haber perdido, su rostro se mostraba sonriente, como si hubiera felicidad en morir. Como si hubiera sido liberado de su sendero sin salida, su limbo de maldad.

Iza cayó desmayada, ya que su último aliento de poder había sido gastado en asesinar a su hermano.

Todo había acabado, la muerte de un planeta y casi extinción de su raza. La vida de uno de los dos hermanos había sido tomada. La venganza había sido consumada y la raza permanecía viva con su último hijo.

29 Décembre 2020 16:05:32 1 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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Manuel Minorta C Manuel Minorta C
Me encantó la pelea entre hermanos, Iza salvó al pequeño alienígena y mató a su hermano liberándolo de su maldad, supongo que adoptará al Zaurgarria entrenándolo para ser usuario de Od y convertirlo en un defensor del bien pero como dijo Jandar: Tiene maldad en su corazón seguiré leyendo para ver que pasa saludos.
January 13, 2021, 15:52
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