melvelasquez09 𝓜𝓮𝓵 𝓥𝓮𝓵𝓪𝓼𝓺𝓾𝓮𝔃

El año nuevo se acerca, la torre del reloj aglomera ríos de personas felices de recibir un nuevo ciclo y entre ellas un alma desesperada corre en busca del perdón de su amada, mientras el gran Big Ben, testigo fiel de su amor, se transforma nuevamente en vigilante de sus latidos.


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#londres #año-nuevo #Big-Ben #theautorscup #TheNewYearsResolution
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AÑO NUEVO

Corría a prisa entre el gentío agolpado a los alrededores de la torre del reloj, la emoción de los transeúntes se incrementaba a medida que se acercaba la hora y el año nuevo se aproximaba más.


A él la culpa lo carcomía, necesitaba verla, estrecharla entre sus brazos, hacerle saber cuánto la amaba, pero en especial esperar que ella perdonara su lejanía. Meses atrás su relación se había estancado, enfrentamientos dignos de una histórica bélica iban y venían entre ellos, reclamos cargados de celos ciegos, lágrimas de parte y parte.


Su inseguridad había arruinado aquella relación, lo había llevado a alejarse de ella en busca de no hacerle más daño con sus celos irracionales y había cerrado toda vía de comunicación con ella después de haberle escrito por última vez.


«Fui un estúpido… ¿Cómo pude dejarla?» pensó cargado de culpa, mientras chocaba con algunas personas que truncaban su camino.


Lisa, su amada, vivía relativamente cerca a la torre del reloj; recordaba todas las noches en que, después de entregarse mutuamente, ambos se abrazaban en la cama y veían desde allí al Big Ben siendo testigo de su amor.


Miró por un momento tan monumental estructura, le rogó internamente que le ayudara a volver a verla, a llegar a tiempo y que aún pudiese perdonar su gran falta.


Lisa, por su parte, observaba el Big Ben desde su ventana. Desde allí arriba notaba los ríos de gente abarrotando las calles, escuchaba los cánticos alegres que se mezclaban entre calles y los gritos de emoción y expectativa mientras se acercaba la hora de las doce campanadas.


Estaba sola en casa, sumida en montañas de trabajo, evadiendo a su familia. Esta navidad había sido amarga para ella, Adam, su anterior pareja, la había dejado a mediados de noviembre sin más explicación que un mensaje en su celular.


«Perdóname por no ser suficiente, mereces algo entero, íntegro y sano. Yo solo soy un manojo de celos e inseguridad, tu mereces felicidad, no lo que yo te ofrezco»


Releyó aquel mensaje que aún guardaba en su celular y el dolor comenzó a brotar nuevamente de su corazón. Algunas lágrimas se le escaparon y se apresuró en secarlas, antes de dejar que mancharan todas las hojas que tenía sobre el escritorio. Volteó la silla y regresó a su computadora, esperando no pensar más en él y pasar el año nuevo metida en su trabajo.


Su celular sonó por milésima vez esa noche y vio el número de su madre, no podía evitarla más, así que no tuvo otra opción que tomar la llamada.


—Lisa, mi amor ¿Por qué no has llegado? Tus hermanos ya están aquí para pasar año nuevo.


—Mamá, ya te había dicho, tengo trabajo. No puedo parar aquí, además el año nuevo me atraparía en pleno camino, falta poco para la media noche.


—Cariño no puedes pasar año nuevo trabajando ¿Acaso tus nuevos jefes no te pueden dar tiempo?


—Son chinos, mamá, son muy exigentes, no les gustan las excusas. Estaré bien ¿Si? No te preocupes.


—Está bien mi amor, feliz año nuevo, todos te amamos. Por favor ven en cuanto puedas ¿Si?


—Sí, mamá. Los amo, feliz año nuevo.


Lisa se quedó un rato mirando su celular, deseando por un segundo estár allá con su familia, pasando también este rato amargo y no haber elegido encerrarse con la excusa de trabajar. Claro que hubiese podido hacer estos informes en otro momento, pero en un afán de no pensar en Adam, en nada más, se enfrascó en un frenesí laboral aplastante.


Miró por la ventana de nuevo, notando que pronto comenzaría el conteo y suspiró pesadamente, meditando en como quería despedir el año que moría y recibir al año entrante. Fue así que se encaminó hacia la heladera y tomó una botella de vino que tenía a medias, esperando por lo menos recibir lo que venía con algo de alcohol en la mano.


Adam empujaba a las personas en su camino, pocos se aventuraban en dejarle pasar, nadie le escuchaba mientras estaba sumido en su algarabía y pronto notó que la emoción de a gente comenzó a subir, anunciándole que el coteo regresivo estaba a punto de comenzar.


—¡Maldita sea! —Masculló entre dientes mientras miraba que aún le faltaba tan solo una calle y media, pero la gente era tanta que tal vez no alcanzaría a llegar a tiempo.


—¡Por favor pueden dejarme pasar! ¡Tengo que verla!


Algunos al escucharle le dieron paso, aliviando su desesperación, pero otros no podían escucharlo y abrazaban a sus seres queridos, cantaban alegres e ignoraban las esperanzas que se apagaban lentamente en el corazón adolorido de Adam.


Le faltaban unos cuantos metros, ya podía ver el edificio donde ella vivía y una chispa de esperanza se encendió con la simple vista de su alta ventana que mantenía la luz encendida, dejándole claro que ella estaba allí.


—¡Por favor, déjenme pasar! ¡Tengo que verla ya mismo! ¡Por favor!


Algunas personas le dieron paso y logró llegar a la puerta. Contó con la suerte de encontrarla semiabierta y tomo aire antes de subir.


«Diez»


Comenzó a correr, piso por piso. Ella vivía en el piso trece, el ascensor se había cerrado en sus narices y tardaría más esperándole que subiendo. Comenzó a correr escaleras arriba, escuchaba la algarabía cada vez mas intensa de la gente, creciendo como los locos latidos de su corazón acelerado.


«Nueve»


Tenía que decirle lo que sentía, tenía que verla ya mismo e implorar perdonara su cobardía, su miedo al dejarla.


«Ocho»


Recordaba la noche en la que la había conocido, un amigo en común, una sonrisa al decir sus nombres y había quedado flechada por aquella dulce mujer de cabellos claros.


«Siete»


Siempre decía que todo había sido obra de la suerte, no se sentían tan agraciado para conquistar a una mujer como Lisa, pero ella en toda su dulzura, había logrado silenciar sus demonios y entregarle la paz que nunca antes había sentido.


«Seis»


Estaba cansado, le faltaba el aire, pero por fin había llegado a su piso. Le temblaban las piernas tanto por el esfuerzo físico, como por los nervios y mientras avanzaba escuchó la algarabía intensa de la gente afuera, como si respondieran a la emoción y miedo en su corazón.


«Cinco»


Estaba por fin frente a su puerta, extendió la mano para tocarla y notó la forma casi violenta en la que temblaba.


«Cuatro»


Tocó con fuerza la puerta de madera, el sonido retumbó en el corredor junto al ruido de afuera y escuchó como ella se aproximaba a la puerta.


«Tres»


Lisa quitó el seguro manual, luego insertó la llave quitando los tres seguros y comenzó a girar la perilla, desesperando en el proceso a Adam.


«Dos»


Por fin la puerta comenzó a abrirse, casi pareció una eternidad para Adam, quien temblaba como nunca antes lo había hecho, peor que la primera cita que tuvo con ella.


«Uno»


Sus miradas se encontraron de golpe, ella estaba congelada, no podía creer que lo tenía justo en frente y tanto el dolor como la alegría de verlo la arrasó de lleno.


Él, por su parte, aunque agitado y nervioso, se obligó a hablar, mientras la algarabía en la calle recibía al año nuevo y las explosiones de pirotecnia comenzaban.


—Lisa… Yo….Lo siento, lo siento…Fui un estúpido, un completo estúpido.


Ella tan solo lo abrazó con fuerza, interrumpiendo sus palabras, estrechándolo entre sus brazos esperando que fuera real y no una triste ilusión. Él le correspondió con intensidad, aún temblaba, al igual que su voz y se embriagaba de nuevo con la presencia, el tacto y la vida de la mujer que amaba.


—Feliz año nuevo, amor mio —dijo ella entre lagrimas y sin esperarlo más se fundieron en un beso de reconciliación tan intenso como la alegría de aquellos afuera.


Ambos se separaron un poco y se miraron cara a cara, mientras al fondo, por la ventana, el Big Ben resplandecía feliz, entre pirotecnia y alegría, recibiendo un nuevo año y celebrando la unión de todos los corazones bajo su presencia, de Lisa y Adam, unidos de nuevo bajo la alegría y algarabía de un ciclo naciente.

14 Décembre 2020 19:55:42 6 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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La fin

A propos de l’auteur

𝓜𝓮𝓵 𝓥𝓮𝓵𝓪𝓼𝓺𝓾𝓮𝔃 🎧Melómana🤘🌷 Escritora📖 Cosmonauta🔭🧐 Socióloga y Trabajadora Social en Clínica💖🖖Geek/otaku🌸🎨Artesana e Ilustradora. Creadora de mundos incansable. Puedes encontrarme en Wattpad, instagram y Deviantart y Twitter.

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Belinda Gonvel Belinda Gonvel
Enhorabuena. Me ha gustado mucho leer esta historia. Muy intensa y bonita.
December 28, 2020, 17:53
Betty Johnnes Betty Johnnes
Que lindo!!
December 25, 2020, 14:11
Sofía LeNéant Sofía LeNéant
Bonne Nuit. Dulce reencuentro a contrarreloj, los corazones palpitantes, el amor que se da otro respiro. Merci
December 22, 2020, 06:20
Mael Sánchez Mael Sánchez
Mel es un escrito maravilloso, lleno de sentimiento ,calidez y amor... Para mi es Hermoso... Ame el motivo central de la historia, es reconfortante leerlo en este tiempo cuando la llegada de la navidad nos renueva desde el corazón. No digo mas. Felicitaciones! 💖
December 14, 2020, 23:40
Lucy Ortega Lucy Ortega
Muy romántico, que lindo que se reconciliaron al decir año nuevo
December 14, 2020, 20:51
Amalia Brant Amalia Brant
Esto está muy bonito, Mel, no me esperaba menos de ti
December 14, 2020, 20:49
~