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La Llamada de Ellcryss

Se encontraba en medio de aquel bosque, bajo la sombra de la noche y solamente se escuchaba aquella voz que la llamaba y la guiaba a su encuentro. No entendía en que momento acabó llegando a aquel lugar desde la calidez de su habitación, no quería entenderlo era demasiado perturbador pensar que sus sueños, porque aquello había empezado siendo sólo eso, hasta quedar perdida entre aquellos árboles tan frondosos.


Lavein... Necesito tu ayuda... me..me muero....-


Cada vez sus sueños se volvían más reales, en el que olía o escuchaba o incluso sentir lo que la rodeaba, era demasiado extraño, pero había que admitir que todo era hermoso por aquel lugar, por ello debía seguir siendo un sueño, ¿o no?


Lo peor de todo es que no sabía el como volver, así que optó por escalar uno de aquellos árboles a ver si desde la copa podía ver algo. La subida le costó más de lo que pensaba, pero ya se encontraba arriba, ¡benditas clases de escaladas, para algo sirvieron! Se ve que con cualquier cosa se distraía, pero era una forma para que el miedo no la consumiera y la dejara hecha pedazos en el suelo, que drástico suena eso fuera y dentro de la mente.


— Debe estar por aquí, hemos visto el destello.- En cuanto escuchó aquello se quedó en silencio ¿a quién buscaban, a ella? No podría ser, ¿no? Era la primera vez que llegaba a un sitio como ese. Pero ahí seguían buscando, ¿y qué eran, humanos? no estaba segura pues se escondían bajo una capucha, y a pesar de que sus voces parecieran graves, parecían hablar el mismo idioma.


De repente por el lado sur de aquel bosque apareció otro grupo pero estos parecían bien vestidos y uniformados con un hombre a la cabeza. El cual habló con voz potente, grave, y no como los otros que parecían graves por tener tapadas las caras, sino que su voz era así, consiguiendo que su piel se pusiera de gallina. ¿Cuántas personas habían conseguido ponerla así con sólo escuchar su voz? Ninguna.


En cuanto al grupo de encapuchados empezaron a retroceder, paso a paso hasta alejarse de aquel hombre, que por lo visto con su sola presencia ya imponía. Pero los pensamientos de la chica fueron interrumpidos cuando escuchó la voz de uno de esos.


— ¡Es el druida, debemos marcharnos, ya la encontraremos! ¡Cueste lo que cueste! - Y sin más se dieron media vuelta y emprendieron su huida hacía quien sabía donde. Mientras tanto el hombre observando el lugar por donde se habían marchado sin saber el porque estaban allí y a quien estarían buscando. Ya lo descubriría, siempre lo hacía. Y así, e imitando a aquellos rufianes orcos se dispuso a volver al palacio junto a los soldados. Debía dar parte de aquello.


Veinte minutos después ya no quedaba nadie por los alrededores, para suerte de la muchacha la cual miraba el suelo sin ganas de bajar, cuando de pronto escuchó de nuevo aquellas voz.


Lavein... Ven... Mira al sur y verás un árbol distinto, allí estoy esperándote.- ¿Esperándola, se pensaba que era tonta y caería tan fácilmente? Pero es que aquella voz parecía lastimera... Debía ir e investigar y así saber que ocurre y fue lo que hizo.


Se puso a caminar hacía donde minutos antes había visto el árbol a los lejos, debía llegar, quizás allí podría descubrir como volver a su hogar. Pero por el camino tuvo que ir escondiéndose de los muchos soldados apostados por los alrededores de aquel sitio, hasta que llegó y vio en frente de ella un palacio, debería bordearlo pues no quería ser encontrada por aquellos que vivían allí, que a saber que le harían.


Puso rumbo por el este, donde ya se conseguía vislumbrar parte de la luz del sol y con el cual proseguía su camino, tal ardua tarea no fue tan difícil sino se contara que tenía que ir cobijada para que no la vieran, y cuando estuvo en el templo, con mucho más cuidado.


Y ahí estaba, frente al árbol aquel, tan impresionante era de cerca que no pudo evitar la tentación para acercarse y rozarle con los dedos. Cuando escuchó de nuevo aquella voz, y en ese momento supo de donde provenía.


— Espera... Un árbol me ha llamado ... - Dijo en susurros sin darse cuenta de que aún su mano se encontraba en el tronco de aquel ser, cuando entonces detrás de ella escuchó el sonido de pasos, por lo que se dio la vuelta despacio, encontrándose con aquellos mismos soldados de la noche anterior y en medio a dos hombres... ¿Tenían orejas puntiagudas? No podía ser, por lo que intentó excusarse y poder irse de allí sin ningún percance, pero cuando fue a hablar, el hombre más alto levantó la mano y la señaló.


— ¿Quién eres y cómo has llegado hasta aquí sin que nadie tuviera conciencia de ti? - Era la misma voz que había conseguido poner su piel de gallina, y que volvía a lograrlo y no sólo eso, sino que fue a contestar y de sus labios sólo salían balbuceos incoherentes. Entonces volvió a escuchar la voz. "Detrás de ti hay un pasadizo, escapa por ahí." Dio un pequeño vistazo al árbol, sin pasar desapercibido por el druida y rápidamente echó a correr hasta donde le había indicado, se tiró por la trampilla con energía, parecía un tobogán, ¿hasta dónde llegaría? pero aquella pregunta fue respondida incluso antes de poder levantarse, estaba de nuevo en el bosque.


Por cierto, me llaman Ellcryss. -

13 Novembre 2020 00:59:13 0 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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