nefilimsoul Nefilim Soul

La joven y afamada patinadora Yuri Plisetskaya, estaba resignada a no enamorarse jamás. No había encontrado a una sola persona que le hiciera despertar sus sentidos, ni siquiera un poco de atracción... Hasta que la conoció a Ella.


LGBT+ Interdit aux moins de 18 ans.

#fluff #universo-alternativo #girlxgirl #femYuri #femBeka #femotayuri #fanfiction #yurionice #F&F #lgtb #historia-corta #romance #amorsecreto #fanfic #¿humor?
8
2.0k VUES
Terminé
temps de lecture
AA Partager

Despertar





Gruñó fastidiada cuando vio el porcentaje peligrosamente bajo de la batería de su celular, ahora estaba obligada a apagarlo; debía guardar un poco de batería por si sucedía una emergencia, tal como su Abuelo siempre le pedía antes de salir de casa.




Desafortunadamente, por la prisa al salir, apurada por la inútil de Mila, no pudo regresar a su casa a buscar la batería de respaldo.




Suspiró frustrada, aburrida y sobre todo asqueada. Asqueada por el olor a humano ejercitándose. Reacomodando su posición en la incómoda silla, hizo una mueca de disgusto. Dio un rápido vistazo al panorama esperando encontrar a su amiga para obligarla a irse de ese lugar.



Frunció el ceño al toparse con las apreciativas miradas de algunos de los presentes que trataban de llamar su atención. Desdeñosa, giró su vista a un costado. Cubrió su rostro subiendo la capucha de su chaqueta, dejando que los mechones rebeldes de su pelo le cubrieran el frente, casi ocultándose por completo. Cruzó también los brazos, demostrando así una postura más cerrada a la comunicación.



Divagó refunfuñando, reprendiéndose al tratar de recordar en qué minuto de extrema estupidez la tomó la zonza de Mila, como para que aceptara acompañarla a cumplir su reciente propósito de año nuevo.



Aún no le quedaba claro si el propósito seguía siendo ejercitarse para estar más saludable o ejercitarse hasta padecer gangrena en alguna parte del cuerpo, porque con el "outfit" que se compró y desvergonzadamente vistió para tal actividad, estaba claro que saldría con rozaduras, magulladuras, ámpulas...O algo más feo... Iugh.



Mientras jalaba un hilo suelto del borde de su chaqueta (del que ya llevaba como medio metro destejido del puro aburrimiento), escuchó un concierto de silbidos y piropos dirigidos a alguien que entraba en ese momento, que por cierto no alcanzaba a distinguir por estar sentada, pero no iba a pararse para chismorrear, eso no era cool. Sin embargo, lo que sí pudo observar, fue que, los que no piropeaban o silbaban, miraban embobados en dirección a la persona esa, hasta con boca abierta y todo, hombres o mujeres hipnotizados por la situación.




Giró los ojos al techo hastiada de lo primitivas que se volvían las personas por su calentura.




Ella, a pesar de tener ya casi 19 años, no había experimentado esa sensación de enamoramiento, ni siquiera de atracción por alguien (independientemente del género), empezaba a pensar que estaba descompuesta o rota con algún cable zafado del cuerpo. Quizá el interruptor de su cerebro para esa función estaba atrofiado desde su nacimiento.




De lo que sí estaba segura, era que nunca llegaría a los extremos de perder la cordura por una persona como para portarse como un "sapo de caña macho en celo", aunque muriera virgen. Dentro de todo, pensó tristemente que se convertiría en la cuidadora oficial de los descendientes de Potya hasta su muerte (la de ella, no la de Potya)...O de los hijos de la cusca de Mila, siendo relegada a ser la tía malencarada llena de gatos hasta su muerte (la de Mila, no la de ella).




Estaba suspirando desganada cuando escuchó muy cerca la voz femenina más sensual que hubiera oído en su vida:




-Buen día, ¡feliz año!-.



Bajó la vista de golpe, lentamente barrió con los ojos de pies a cabeza a la belleza que la saludó mientras pasaba frente a ella para internarse en el pasillo que daba a los vestidores. Belleza a la cual sólo le contestó con un lento movimiento de cabeza con la boca abierta, como un zombie. La preciosidad ha de haber pensado que era muda o no le subía el agua al tinaco, nada más le faltó caminar tras ella babeando igual que un perro tras un filete mignon.




¡Carajo!




Avergonzada, se tapó la cara con las manos, aunque, pensándolo bien, dedujo que de haber hablado hubiera actuado tal cual drácula de la peli, esa de dibujos animados, que respondí todo menso: "blablablaa"... Sí, igualita. Resopló de frustración.




Pasaron unos minutos donde seguía con el corazón latiendo rápidamente en la misma posición: encorvada, con los codos sobre rodillas y manos en la cara tratando de calmar su sonrojo. Despacio, descubrió sus ojos abriendo sus dedos, mirando insistentemente a la puerta de los vestidores esperando verla salir, repasó el encuentro de hacía unos momentos y no recordaba haber conocido una mujer tan llamativa.




Piel tostada, ojos ligeramente rasgados y oscuros, labios carnosos, cabello largo y negro; alta, tal vez un poco más que ella; con los músculos bien marcados, pero manteniendo sus curvas femeninas... ¡Y qué curvas, Dios mío! Pecho abundante, trasero prominente, cadera ancha, cintura estrecha, muslos fuertes, escultural... Sencillamente escultural.




¡Pero qué Venus de Milo, ni qué Kylie Jenner! Esas no le llegaban ni a la suela de sus zapatos. La dama más bien parecía la encarnación de Scatha, la Diosa Celta aunque con cabellera oscura... ¿Qué porqué esa diosa? Pues porque acababa de tratar ese tema en la Universidad y, la verdad, había quedado prendada de la deidad, bautizándola como la más "superhiperultramegacool" de toda las mitologías del mundo y áreas circunvecinas.




Es que cómo no pensar tal cosa de la beldad que le saludó, si llegó ataviada con una corta chaqueta de cuero negro, un top gris claro de escote redondo por donde se veía el inicio de su pecho y también lo suficientemente corto para dejar ver la parte baja de su marcado abdomen; jeans oscuros de corte bajo, taaan entallados que parecían pintados sobre sus musculosas piernas, la prenda dejaba expuesto su ombligo y parte del vientre, botas negras de combate, una bufanda gris oxford envuelta en su cuello, guantes de cuero sin dedos y, sujetando en una mano, un casco de motociclista con las fauces de una pantera rugiendo pintada a los costados.




Se le antojó taaanto tener ese cuerpo, sí... Pero desnudo sobre sus sábanas de animal print, retorciéndose de placer mientras lamía cada centímetro de piel tostada y frota su c... ¡Santa María de las Galletas! Se iba a ir al infierno con todo y patines, ¿de dónde salieron esos pensamientos tan sucios?




Sus pecinosos pensamientos se detuvieron súbitamente cuando la morena salió del vestidor con una minúscula ropa deportiva azúl índigo, dirigiéndose al área donde se practicaban el box y artes marciales mixtas, ignorando los piropos o las miradas cargadas de lascivia, como la que seguramente ella también le estaba dando.




¡¿Acaso la mujer no era consciente de lo que provocaba en los pobres e impresionables mortales?! No era justo que anduviera por doquier como si nada, exhibiendo sus antojables carnes, causando traumas ¡y destruyendo autoestimas como la de ella!



Porque sí, a pesar de saber que tenía todo su equipo en su lugar, por practicar ballet y patinaje desde pequeña, era consciente de que no se veía ni se vería jamás como esa belleza, aunque se operara; su cuerpo era más bien del tipo atlético tirando a slimfit... Como de bailarina para que quede más claro.




Quedó en shock, dejando a medias sus cavilaciones cuando desde el extremo opuesto del gimnasio la hermosa desconocida giró brevemente su rostro sobre su hombro encontrando su mirada, le sonrió de lado ligeramente, le guiñó un ojo y le dió la espalda quedando frente a un saco de boxeo. La vio peinar su pelo en un sencillo moño alto ante su atenta mirada. No pudo evitar jadear cuando mostró el artístico undercut de su nuca, que simulaba la piel de un jaguar y que continuaba con un tatuaje con el mismo diseño detrás de su cuello descendiendo por su hombro izquierdo y brazo hasta la muñeca.




Sí, concluyó que definitivamente no tenía nada roto ni descompuesto en el cuerpo. No después de sentir cómo se le hacía agua la co... boca (sí, la boca) de las ganas de lamer, morder y chupar cada trazo de ese tatuaje... Los dedos le cosquillearon por las ansias de rastrillar con sus uñas ese trozo de pelo corto mientras le marcaba el cuello con chupetones escuchándola gemir... Enredar después esa larga cabellera en uno de sus puños, jalarlo y hacerle gritar su nombre... Besar la curva de su espalda apoyándola en cuatro en su cama al mismo tiempo que frota con esmero su cl... ¡Pero qué mierda!




Agitó las manos sobre su rostro, abanicándose; se sentía hervir, ¡a estas alturas ya debería verse como una extensión del pelo de su amiga pelirroja!




Su podrido cerebro seguía mandándole imágenes explícitas de lo que podría hacerle a la "respetable señorita", quien no se daba cuenta que de un "buenos días" y un guiño le había destapado de una sola vez el filtro de las ganas de follar... No, ¿qué filtro?... Compuertas de presa desbordante. Sintió la necesidad de cerrar más sus piernas, frunciéndolas por el, hasta ahora desconocido, cosquilleo en su zona íntima.




Asustada, desconcertada, pero sobretodo caliente, se levantó para buscar agua fría (muy fría) para tomar.




Encontró el refrigerador con las bebidas para los miembros del club deportivo, tomó la botella más helada que se encontró, vaciando de un trago la mitad. Regresó a su asiento, pasándose la botella por la frente y mejillas.




Sin poder evitarlo, sus ojos buscaron de nuevo la llamativa figura femenina. La halló muy concentrada en su ejercicio, lanzando golpes y patadas poderosas de todo tipo al costal, como si fuera su peor enemigo. Con cada movimiento, la chica hacía patente la fortaleza de su anatomía, uno a uno los músculos se tensaban y relajaban, marcándose aún más por el brillo perlado del sudor, creando un espectáculo visual casi artístico.



No se dió cuenta en qué momento terminó a solo unos metros de distancia, detrás de otros espectadores que se habían reunido alrededor de la muestra. Se sentía hechizada por la agresiva coreografía frente a ella.




Tan ensimismada estaba que no notó cuando alguien se aproximó sigilosamente a ella y habló en voz baja a su oído:



-Linda, ¿verdad?-.




Pegó un codazo del susto a quien sea que estuviera detrás, escuchando cómo ese alguien soltaba de golpe el aire debido al dolor causado por su ataque.




-¡Mierda! Bruja, ¿estás bien? ¿Cómo se te ocurre asustarme así?-. Se inclinó para sostener a su amiga que se había acuclillado en el piso tratando de recuperarse del golpe, aun así, en tono burlón, viéndola divertida, ésta dijo:




-¿Te asuste gatita? ... Estabas muy entretenida... Te venía a traer un vasito para la baba-. Rió entre dientes entre sus accesos de tos.




-¡Cállate, Bruja! No digas estupideces, por cierto, ¿ya acabaste? Ya me quiero ir, te dije que tenía que hacer unas compras para mi Abu-. Contestó Yuri enojada y frunciendo el ceño, levantándose y cuadrando los hombros mientras guardaba sus manos en los bolsillos de su chaqueta.




-Ya, ya, gata gruñona, ya casi termino. Además, no te vi muy disgustada con el show. ¿Qué?, ¿te vas a animar a entrar también o no? Dijiste que querías fortalecer más tus piernas para perfeccionar tus saltos y eso, ¿no?-. Preguntó divertida la pelirroja poniéndose de pie, aun sobando su abdomen.




-No sé, lo voy a pensar. Necesito programar mis horarios de la Uni, los entrenamientos y las labores en casa, ya veremos-. Contestó con desdén y evitando la mirada de su amiga, no queriendo ser descubierta en su reciente fascinación por cierta mujer.




Aunque en ese preciso momento, se dejó escuchar la sensual voz femenina, que se convertiría a partir de ese día en parte de su fantasía erótica:




-¡Hey, Mila! ¿Estás bien? Vi el golpe, eso te pasa por molestar a la señorita-. Se acercó la morena caminando lentamente, hablándole a su amiga, pero sin quitar la mirada oscura de los ojos verdes. Cuando estuvo frente a Yuri se acercó lo suficiente como para quedar a escasos centímetros distancia, y en voz baja preguntó:




-¿La está molestando esta latosa, señorita?- Recorrió con su intimidante mirada cada centímetro del rostro de Yuri, deteniéndose en sus labios. Quie de inmediato negó con un lento movimiento de cabeza, también sintió su garganta seca, las palabras atoradas en su garganta; se vio obligada a humedecer sus labios. Nerviosa, Yuri fue testigo de cómo la sexy chica siguió el movimiento de su lengua mordiendo simultáneamente su propio labio inferior, los ojos oscuros chocaron nuevamente con los verdes propios mientras le decía con voz igualmente suave:




-Me llamo Beka, Beka Altin. Siéntase en la libertad de informarme si tiene alguna necesidad o inquietud, estoy aquí para servirle-. Dedicándole una pequeña, pero coqueta sonrisa.




-Gracias-. Yuri contestó en un susurro tímido, sin desconectar su mirada, conteniendo el aliento, petrificada ante la magnífica presencia. Vió que la sonrisa se ensanchaba después de su respuesta y, antes de que le dijera algo más, su amiga interrumpió el mágico momento.




-¡Oye! ¿Cómo que latosa? Este engendro es amiga mía, la Yuri de la que te hablé, ¿recuerdas?- Dijo Mila mientras se paraba a un costado de la pareja, tratando de llamar su atención sin éxito; y fue más palpable el desinterés en su plática cuando Beka quitó el guante de entrenamiento de su mano derecha levantándola hacia la patinadora y diciendo:




-Yuri, muchísimo gusto en conocerte-. La rubia acercó su mano estrechando la contraria, la sintió fuerte, cálida y suave al mismo tiempo. Escuchó a lo lejos a Mila diciendo algo de que le encargaba su gata y algo más que no pudo ni quiso entender, no quería despegar atención del monumento que tenía enfrente.




-Un placer, soy Yu...Yuri Plisetskaya-. Respondió el saludo en voz bajita. Dejó de respirar cuando la chica levantó su mano aun entre la de ella y besó su dorso. Acercándose más le dijo al oído, con voz profunda, entre susurros:




-El placer es todo mío Yu, créeme... Tooodo mío-. "Yu" sintió un estremecimiento recorrer su espalda alojándose en su... Sí, justo ahí, causando estragos, incluso le hizo apretar los glúteos instintivamente, sus pezones se erizaron y se mareó al aspirar el delicioso perfume de la chica.




Tuvo la fortuna de apreciar en primer plano la piel de su cuello hasta parte de su hombro. Se veía tan suave, tan apetitosa, como la gianduia que alguna vez le trajo su Abu de su viaje a Italia.




-Preciosa, ¿puedo llamarte Yura o Yu?-. Inquirió sin soltar su mano y acariciando suavemente con su pulgar el dorso.




La recién bautizada "Yu", solo atino a responder asintiendo atontada. La sonrisa deslumbrante que le regaló Beka después de su respuesta positiva la dejó más ida que antes, no creyó que la mujer pudiese verse más hermosa. Sintió como la sensual morena le acariciaba con su otra mano enguantada, un mechón de su cabello para después colocarlo detrás de su oreja despejando sus ojos. La oyó exclamar un suave: "woow", sonrojándose una vez más y bajar su mirada avergonzada.




Cabe mencionar que Yuri jamás permitió que alguien le pusiera apelativos, diminutivos o apodos, exceptuando a su abuelito, el resto terminaba con moretones de los puñetazos y patadas que soltaba a la menor muestra de cariñitos. Nunca le gustó sentirse desvalida o ñoña, necesitada de caricias y abrazos como si fuera una mascota, de hecho le daba picazón de ansiedad si alguien la abrazaba, por eso tiraba golpes a diestra y siniestra.




Sin embargo, con Beka todo era diferente, sintió derretirse con lo del sobrenombre y las caricias en su mano, en su pelo, la dulzura de su voz al decirle bonita; el cuerpo le picaba, sí, pero por lanzarse a abrazarla, los labios le hormigueaban por besar esa boca que estaba segura sabría a gloria celestial...




Una descarga la recorrió desde su mentón al resto del cuerpo al sintir los dedos de la bella mujer elevar su cara y decirle con ternura:




-No, Yura, no bajes tu rostro. No me prives de seguir admirando los ojos más hermosos que he visto en mi vida... Y no sólo los ojos... Toda tu eres hermosa-. Sin dejar tocar su barbilla ni de sonreir agregó sensualmente: -Yu, me encantaría que fueras mi amiga, dime, ¿a ti te gustaría ser mi amiga.. O no?- Yuri creyó ver un toque de nervios en su rostro esperando su respuesta, aunque descartó inmediatamente ese pensamiento, ya que no se creía tan importante. Le contestando afirmativament en un murmullo, mientras apretaba la mano que la sostenía.




Nunca se esperó que su mano fuera súbitamente soltada para ser reemplazada por un sorpresivo abrazo que le volvió las piernas gelatina. Abrazo que mejor dicho fungió como un doble abrazo porque, unos brazos fuertes la envolvían por los hombros, y unos senos suaves y turgente se apachurraron sobre los suyos, envolviendo su pecho cálidamente.




Gimió imperceptiblemente, rogando a todos los dioses que Beka no la hubiera escuchado. Suspiró soltando de a poco el aire que había estado conteniendo durante el ensoñador encuentro, escondió su cara en la unión del cuello con el hombro de su nueva amiga, abrazando su cintura.




Cuando Beka cortó el abrazo sin retirar sus brazos del todo, le avisó que la clase de Mila había terminado, pues la vió entrar a los vestidores y podía esperarla en la entrada para que no se aburriera. La guapa atleta le dió su tarjeta con su número telefónico y contacto de redes sociales, haciéndola prometer que le escribiría. Le explicó que también era DJ e iba a amenizar la fiesta de un amigo cuya novia estaba de cumpleaños el siguiente sábado, con lo que aprovechó para invitarla como su acompañante. Yuri, llena de nervios, aceptó con la condición de tener primero el permiso de su Abu. Afortunadamente la DJ era muy comprensiva y no se molestó, incluso se ofreció a presentarse con su abuelito para pedir el permiso adecuadamente.




La joven rubia quería explotar de felicidad porque su nueva amiga además de hermosa y super cool, era muy madura y responsable, estaba segura que su Abu no le pondría pegas a su amistad y mucho menos a su salida. Se despidieron con otro abrazo y un beso en la mejilla, que le avivó el sonrojo a Yura, prometiéndose escribir pronto.




Caminó sintiéndose embriagada, flotando entre nubes hasta llegar a la acera para esperar a la pelirroja, no dejaba de suspirar oliendo su chaqueta que había quedado impregnada del aroma de su preciosa nueva amiga... ¡Diablos! Estaba segura sería una amiga de mierda, porque ¡cómo podría tener un inocente contacto amistoso con Beka si se la iba a pasar sabroseándola a la menor oportunidad!




Resopló decepcionada por su suerte de mierda, primera vez que le gustaba alguien y resulta que ese alguien la quiere de amigui... Un tacleo a su costado cortó sus deprimentes pensamientos de golpe:




-Un rublo por tus pensamientos, ¡gatilla hipócrita!- Claro, Mila, ¿quién más sino?




-¿Se puede saber que te pasa, loca? Pudiste haberme lastimado, ¡tengo entrenamiento hoy! Además, ¿por qué lo de hipócrita?-. Inquirió levantando la voz, cruzando los brazos y frunciendo el ceño.




-¿Cómo qué por qué? Ay, sí, ay, sí me vas a lastimar, le voy a hablar a Bekita para que me defienda... Ya, en serio, ¿cómo le hiciste, flaca sin chiste? ¿Sabías que eres la única a la ese monumeto se le ha acercado y con la que ha cruzado más de dos palabras en un día?... Esa preciosidad nunca ha salido con alguno de aquí, ni mucho menos acepta sus invitaciones, me incluyo. La méndiga me hizo ocupar todas mis tácticas y aun así nada. Fue hasta el lunes pasado que me dirigió la palabra cuando hablaba con Víktor sobre lo de diseñar un entrenamiento especial para ti y nos sorprendió ofreciéndose a ser tu coach, le conté más sobre ti, bueno, de lo que haces y eso, quedó súper interesada por conocerte en persona, por eso te traje hoy-. Le relataba la peirroja mientras caminaban por la acera para llegar a la parada de autobús. Agregó: -No sé güera, me das envidia... A mí y a todos los que la conocemos, porque te veía como si fueras el último chocolate de la tienda-. Rió entre dientes mirándole con diversión. Continuó: -¿Qué más te dijo después de que me fui?-




-Pues... Me pidió que fuéramos amigas, me dió sus datos para ver si podíamos salir el finde para conocernos más, me invitó también a una fiesta, es DJ, ¿tú sabías?-. Mencionó sin ahondar en detalles, encogiendo los hombros, con manos en los bolsillos del pantalón mirando al piso. No quería hablar de cuánto la había hechizado la bella morena, aun se sentía insegura con el tema.




-¡¿Queeeeé?! ¡Nooo!... ¿Cómo?... ¡Qué puta suerte tienes, Yuri! Ni siquiera te arreglas, andas siempre vestida como vándalo pandroso, justo ahora pareces un puberto fachoso y aun así te ligaste a la más hot de las hots. ¡Joder! ¡Que por esa vieja me volví medio lesbiana!-. Gritaba Mila a viva voz manoteando en la parada de autobús, que afortunadamente estaba sola en ese momento.



-¡Cállate, bruja! No me la ligue, sólo quiere ser mi amiga... No sé, igual me vio solitaria y le di lástima... O se enteró que eras mi única amiga y se apiadó para sacar un alma del purgatorio, yo qué sé-. Rebatió abochornada por las palabras de la otra.




-No, Yuri. Es algo más, estoy casi segura, piénsalo bien. Todo ese encuentro fue emocionante no lo podemos negar, pero también fue raro... Piénsalo, ella es mayor que tú, ¿para qué querría acercarse a una chiquilla inocente y virginal como tú... Sino es para tronarle los huesitos?- Elucubró la pelirroja entrecerrando los ojos.




-Yo que sé, Mila... Ya no quiero hablar de eso. ¡Mira ,ya viene el bus!-. Señaló a la distancia queriendo distraer a su amiga.




A bordo del autobús, Yuri se colocó y encendió los audífonos, todavía sentía el corazón a todo galope recordando las palabras de su amiga. Se moría de ganas por llegar a casa para contactar a Beka y revisar sus redes sociales en la soledad de su dormitorio... Estaba ansiosa por conocer más detalles de la vida de esa hermosa mujer quien le había dejado absolutamente encandilada.




Algo en su interior le decía que Ella se convertiría en una parte muy importante en su vida.

11 Novembre 2020 05:25:39 4 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
4
Lire le chapitre suivant Amistad

Commentez quelque chose

Publier!
ASHLEYCOLT 777 ASHLEYCOLT 777
¡¡E-X-C-E-L-E-N-T-E!! la adoro, muchas gracias por publicarlo.
December 02, 2020, 15:50

  • Nefilim Soul Nefilim Soul
    Gracias a ti por leer y espero que te guste el resto de la historia <3 December 02, 2020, 19:26
Andy Alys Andy Alys
Por fin!!!! Amo esta historia ❤️❤️❤️❤️❤️
November 12, 2020, 03:18

~

Comment se passe votre lecture?

Il reste encore 12 chapitres restants de cette histoire.
Pour continuer votre lecture, veuillez vous connecter ou créer un compte. Gratuit!