tomasg1337 T.E.G. Alcalá

Lukas es un ex caballero del Reino de Mitra, pero es exiliado del reino por no cumplir con su deber. Lukas se muda al Reino de Saalgard, buscando nueva vida como mercenario después sufrir una pérdida muy grande tanto en honor como de amor. Años después de haber sido exiliado es contratado para investigar la desaparición de una expedición de eruditos que no regresaban después de un mes. Lukas descubrirá una profecía escrita para el posible apocalipsis y podrá recuperar su honor después de ser despreciado por el rey local.


Fantaisie Épique Déconseillé aux moins de 13 ans.

#fantasía #reinos #guerrero #épico #Caallero
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Prólogo

Athos, aprendiz del mago de la corte de Saalgard colocó la llave entregada por su mentor en la puerta de la cripta. Era una llave mágica, con forma de garra y negra como el carbón. Detrás de él iban tres eruditos de la magia que desconocía y dos guardias de la ciudad. Athos tenía un presentimiento extraño, más extraño de lo que estar en una montaña nevada a las puertas de una cripta puede generar, había un olor extraño en el aire y sentía débil. Si esa no fuera una misión encomendada por el mismo rey de Saalgard no estaría ahí, pero era su deber.

—Ya está —dijo Athos a los demas y la puerta hizo un sonido, como una cerradura —. Guardias, adelante

Los guardias caminaron delante de el grupo en formación de defensa, pero con las armas enfundadas. Iban con una cota de maya que les cubría solo los brazos y piernas, en el pecho llevaban la heráldica de la garra de oso en un campo rojo sangre, la heráldica del Reino de Saalgard, y en los hombros hombreras e iban armados con espadas cortas y un escudo de madera. Ambos eran un poco musculosos debajo de las armaduras.

Tenían la misión de investigar qué era la fuerte energía mágica sentida por el mago de la corte en ese lugar. El mago Farengar le dijo al Cásimir que la energía era maligna, y al instante el rey designó un grupo de investigación. Pues era muy importante, ya que anteriormente el reino fue atacado por nigromantes y eso podría tratarse de un ritual.

La cripta tenía como nombre Mortenguard, era el lugar de entierro de los antiguos plebeyos del reino hace varios siglos. Según los registros habían más de veinte mil personas enterradas allí. Y era cierto, el grupo se encontró montones de cadáveres, daba asco estar ahí, pero tenían que hacerlo. Los más asqueados eran los guardias, ya que los eruditos y Athos ya habían estado en varios lugares parecidos a ese.

Caminaron y se encontraron con varios esqueletos ennegrecidos, algo muy extraño que llamó la atención de los eruditos, uno de ellos, el más viejo tomó un fémur que ya era negro como el ébano, y lo golpeó muy fuerte contra la pared.

—Que raro, juraría que un hueso guardado durante tanto tiempo con solo tocarlo debería romperse —dijo el anciano erudito.

Athos lo miró y miró el hueso. Estaba muy extrañado, porque él sabe que incluso un hueso acabando de extraerlo se hubiera roto con semejante golpe.

—Esto parece nigromancia, pero no veo a nadie aquí, me sorprende que no hayamos decidido volver con solo ver la puerta cerrada. Y a parte, no hay ni pisadas —dijo Athos señalando al suelo y dándose cuenta que sus huellas si eran claramente visibles —, ni ningún rastro de que algo vivo hubiera estado por aquí.

De momento observaron que uno de los esqueletos ennegrecidos tenía una capa muy delgada de algo parecido a carne, pero carne increíblemente fresca para que fuera de alguien que lleva muerto siglos, aún así, tenía un olor fétido. Éste esqueleto estaba pegado con la carne.

—Que los dioses nos amparen Athos, esto parece echó por algo más maligno —dijo el erudito al observarlo.

Varios minutos más tarde siguieron viendo los cadáveres en el estado que ya los había sorprendido, e incluso vieron uno casi completamente formado, solo le faltaba la piel, los ojos y los órganos más superficiales. Pero lo que los alertó, fue cuando descubrieron que uno de los muertos se había levantado, algo que los aterró a todos a pesar que ya algunos de ellos incluyendo a Athos habían visto. Rápidamente el aprendiz de hechizero le lanzó un hechizo petrificador, y uno de los guardias le arrancó la cabeza de un solo corte. El erudito más viejo se enfureció.

—¿¡Qué haces!? Una de nuestras misiones era capturar un no muerto si lo encontrábamos para estudiarlo. Más te vale que encontremos otro.

El erudito no tenía idea de lo grave que sería encontrar otro así.


Cuando estaban cerca de llegar al punto explicado por Farengar, Athos escuchó movimientos, crujidos y golpes que venían de las urnas. Todos se pusieron el círculo dispuestos a defenderse. Donde estaban habían tres caminos, dos nuevos y por el que ellos venían, así que se pusieron en posición para defender de dónde venga un ataque.

El camino correcto era el que tenía un arco, el otro nuevo camino solamente los dirigía a más tumbas, de ese camino salieron seis no muertos que estaban casi completamente formados pero tenían la piel ennegrecida. Anteriormente un guardia había demostrado que son fáciles de matar, aún así estaban rodeados y será difícil salir de ahí si llegan más.

—Enfrente de ellos —ordenó Athos a los guardias y ellos se pusieron frente a los no muertos —. Cuando diga, abran paso.

Uno de los no muertos saltó sobre uno de los guardias, y éste lo cortó en dos antes de que pudiera hacer nada, pero dos más saltaron y derribaron a un guardia. En ese momento Athos le lanzó un hechizo de parálisis a ambos no muertos, corriendo el riesgo de paralizar al guardia. Por suerte no le pasó nada y se levantó para atacar a uno de sus atacantes.

—¡Ahora! —gritó Athos y los guardias abrieron paso. Después de eso Athos expulsó de sus manos un chorro de fuego que abrazó a los no muertos. Momentos después, volvió la paz al grupo.

—Saquen los rollos de lino —ordenó el erudito viejo a los otros más jóvenes, y estos al instante ya estaban envolviendo a los no muertos. Después de hacerlo, les dijo —. Déjenlos ahí, cuando volvamos los recogeremos.

El grupo siguió caminando. Entraron por el arco a un pasillo lleno de muertos, gracias a los dioses que estos eran esqueletos que no los atacarán. Aún así los guardias estaban alerta, a lo que Athos los calmó diciéndoles:

—Tranquilos, estos parecen ser inofensivos.


Durante diez minutos siguieron caminando por la cripta, todo fue tranquilo, excepto cuando tenían que desarmar las trampas dejadas para que nadie perturbe el sueño de los muertos, pero que Farengar le explicó a Athos como hacerlo sin problemas. En ese camino ya se había hecho de noche, lo vieron por una pequeña ventana de rejas por la que se podía ver hacia a fuera.

Cuando llegaron al lugar, vieron una puerta, grande y negra; muy similar a la puerta del exterior. En el centro había una marca donde poner la llave en forma de garra, que era la misma para entrar desde el principio. Athos colocó la garra y al sacarla no hizo ningún ruido como en la entrada principal. Se separó de la puerta u está se abrió pesadamente en dos. Ésta puerta era muy gruesa, debía ser imposible de forzar sin la llave. Dentro de supone que descansan los reyes y los comandantes más ilustres de la historia antigua.

El grupo entró, la incomodidad sentida por Athos al principio aquí se sentía multiplicada por cien veces. Olía a carne quemada y sentía dolor. Al caminar, subieron una escalera. Cuando pusieron el primer pie en el segundo piso escucharon una voz.

(Yo soy Mordethor, señor de los muertos. Yo gobernaré esta tierra, está escrito. Ahí en la pared verán la profecía. Únanse a mí y tal vez sobrevivan)

—No le hagan caso —dijo el viejo erudito y caminó hacia una gran pared con runas escritas, les pasó la mano como si fuera un ciego tratando de leer —. Esta profecía es antigua, pero no entiendo el idioma.

Dos de los guardias exploraron el área y los otros se quedaron con los demás.

—¡Rápido! Tráiganme pergamino y carbón —le dijo el erudito viejo a los más jóvenes, y estos cómo de costumbre lo hicieron al instante, así como el viejo se puso a calcar las runas en el pergamino.

(¡No! ¡No pueden sacar esta profecía de aquí!)

El demonio dijo estas palabras y al instante se formó una masa de luz mágica, dónde se pudo ver su terrible forma como si fuera a través de un portal.

(Falta poco para poder salir de aquí y caminar entre los mortales de nuevo, para gobernarlos a todos)

—Callate engendro del mal —le espetó Athos —. Jamás dominarás nuestro mundo.

El demonio empezó a reírse macabramente, solo la risa hizo que todos se estremeciera por dentro. Al momento subieron al segundo piso al menos diez no muertos. Los guardias sacaron sus espadas y se pusieron en posición de combate. Varios no muertos traían espadas romas, que debían ser de la época en la que estuvieron vivos.

Uno de los no muertos desarmados se lanzó contra uno de los guardias y éste lo rajó desde la clavícula hasta el abdomen y de él salieron asquerosas entrañas negras.

—Aguanten a que grave la profecía. Falta poco —gritó el viejo erudito.

Los eruditos más jóvenes sacaron dagas y apuñalaron a algunos no muertos que tenían al alcance. Mientras que uno de los no muertos con espada le rajó la garganta a uno de los guardias. El guardia que tenía a la derecha lo empaló con su espada. Athos achicharró a un no muerto mientras que el anciano erudito terminaba de calcar la profecía.

—¡Ya está! —el anciano lanzó un gritó de victoria y se volvió hacia Athos —. Toma muchacho, corre, nosotros contendremos a esta peste —en ese momento varios no muertos arrastraron a un desesperado guardia hacia la osuridad —. Llévatelo. Dale este papel a Farengar, que se lo envíe a Randal, el maestro de mi orden. Nosotros te cubriremos.

Athos paralizó a tres no muertos que iban subiendo por las escaleras y salió corriendo

(Nooooo) —gritó Mordethor —. (Todos morirán, nadie escapará de mi ira)

Athos tomó la espada de un guardia caído y atacó a varios no muertos que estaban en su camino. Cuando iba cerca de la ventana por donde podían ver el cielo, se metió el papel en la boca para evitar que se le caiga. Cuando iba cerca de los no muertos envueltos en lino, sintió el filo de una espada atravesarlo desde la espalda hacia el estómago.

Cuando cayó, se arrastró lo más que pudo. Lo que lo irió fue uno de los no muertos que lo estaba siguiendo. Lo último que hizo Athos fue abrir la boca para que el próximo que entre a esa cripta se haga con el papel de la profecía.

20 Octobre 2020 04:07:04 1 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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Oscar Fernandez Oscar Fernandez
Me ha encantado el prólogo, esta historia promete, y mucho. Me llama muchísimo la atención eso de caballeros y zombies, ya que soy fan de esa combinación. La narración me parece muy buena, incluso le das tu toque personal con ciertos comentarios que le pones. F por Athos. En general, me ha gustado mucho, seguiré tu novela para ver qué tal avanza. ¡Buen trabajo! ¡Sigue así! x) PD: Una pequeña observación/consejo: he visto que pones mucho el verbo "dijo", te recomiendo que busques sinónimos como: comentar, hablar, contar, especular, argumentar, dialogar, etc. Ya que se siente muy monótono en ese aspecto la lectura, y eso sería todop.
October 23, 2020, 16:21
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