doctorstrange Dallas

¿Alguna vez te has preguntado de qué estamos hechos? 𝐔𝐧 𝐦𝐢𝐬𝐭𝐞𝐫𝐢𝐨 𝐬𝐞 𝐝𝐞𝐬𝐚𝐭𝐚 𝐞𝐧 𝐥𝐚𝐬 𝐜𝐚𝐥𝐥𝐞𝐬 𝐝𝐞 𝐍𝐞𝐰 𝐘𝐨𝐫𝐤. Cuando era joven tenía la firme convicción de que estábamos hechos de arena, desencadenando tormentas grandes o suaves. Ser tan frágiles ante las circunstancias pero tan completos o complejos en las marcas que componen nuestra alma. 𝐌𝐢𝐜𝐫ó𝐟𝐨𝐧𝐨𝐬, 𝐜á𝐦𝐚𝐫𝐚𝐬 𝐨𝐜𝐮𝐥𝐭𝐚𝐬 𝐲 𝐚𝐥𝐭𝐚𝐯𝐨𝐜𝐞𝐬. En este caso, como en tantos otros, la huella de un labial rojo inició esa incertidumbre ... ¿𝐃ó𝐧𝐝𝐞 𝐞𝐬𝐭𝐚 𝐙𝐚𝐫𝐚 𝐒𝐩𝐥𝐢𝐭? Disponible en Wattpad bajo el usuario @𝐝𝐨𝐜𝐭𝐱𝐫𝐬𝐭𝐫𝐚𝐧𝐠𝐞 - ¡Avanti!


Thriller/Mystère Déconseillé aux moins de 13 ans.

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1. ᴛʜᴇ ʙᴇɢɢɪɴɪɴɢ

Las mañanas se vuelven inquietas en la vida de una chica neoyorquina como Zara quien se encuentra dirigiendo una obra de teatro y sosteniendo en su mano el quinto vaso de café incluso antes de que el reloj marque las 8 a.m.

Ella se recuerda a sí misma cada diez minutos la razón por la cual eligió esta carrera y no otra, rasca su frente en signo de frustración mientras observa a los actores repetir un guión de manera errónea en todos los intentos.

Siente como unas manos se posan en sus hombros mientras que una suave respiración acaricia su cuello.—Sus voces se ven en color violeta—Dijo, soltando una risa por demás traviesa.

—Yo sólo pienso en ver un color salir de ellos si no hacen las cosas bien hoy, Luke. —Dijo Zara, volteando para encontrarse con la sonrisa del hombre que la trae vuelta loca.

—Tienes que comenzar a relajarte, amor.—Dijo mirándola con ternura, notando como las facciones de la chica se suavizan al hacer contacto visual. Toma con cariño su rostro, apartando algunos mechones de cabello que caían delicada pero descuidadamente sobre las mejillas de su novia y finaliza besando suavemente sus labios.—Hoy iremos con Anne al centro comercial por las compras de Navidad, ¿vienes?

Suspira mirando a su personal y negando levemente, dubitativa.—Si no voy presa...—se ríe— ¿A qué hora?

—Por la tarde, alrededor de las 18 horas aunque conociendo a Anne terminará siendo dos horas más tarde de lo pautado, que no te sorprenda.

—Bueno, tal vez sí pueda, de todas formas no quiero desperdiciar mi día encerrada. Gracias por pasar a verme, cariño.—Besa otra vez sus labios para despedirse. Vuelve a centrar su atención en el montaje escénico y hacer unas correcciones escenográficas antes de dar comienzo por décimo-cuarta vez a la obra. Siente la camioneta de Luke arrancar y da una ligera mirada al camino por el cual se fue.

Con el paso de las horas y la práctica los actores se fueron sintiendo más cómodos y frescos, la fecha límite para la presentación de la obra estaba muy cerca por lo cual todos debían poner mucho esfuerzo para que salga impecable, tal y como Zara lo quería. Destellos del atardecer invadían los ojos de toda la ciudad y en el set se encontraban recogiendo cada uno sus pertenencias para finalizar la jornada.

Cayendo la noche el equipo de producción terminó de desmontar la escenografía puesto que hoy es Viernes y por la mañana del Sábado se presentaría una obra ajena a ellos, una vez despejado el escenario comienzan todos a despedirse. Zara tomó su teléfono para avisarle a Luke que definitivamente estaba agotada y no iría con ellos al centro comercial.

En el camino a la línea del metro Zara nota una figura siguiendo sus pasos, su corazón se acelera y toma velocidad poco a poco. Ve la entrada del metro y siente alivio, una leve capa de sudor cubre su frente, con una sonrisa a medias pisa uno de los escalones torpemente y cuando está por caer alguien la sujeta del brazo, agradecida Zara abre su boca para hablar cuando siente un pañuelo obstruir su respiración, cayendo rendida a los brazos de esa persona.

El camino no era fácil, este desconocido toma diversas rutas mientras observa a la morena que está desmayada en el asiento trasero, atada de manos por si despierta antes de lo previsto. Estaciona el carro una vez llegado a destino y la carga en sus brazos, bajando rápidamente hacia el sótano del lugar, desata sus manos y vuelve a subir, no sin antes asegurar la puerta con llave.

Al llegar a la cocina se recuesta contra la mesa y se sirve un vaso de agua natural, un millón de pensamientos empiezan a invadir su mente, siente sus manos temblorosas sin poder creer que finalmente se animó y logró secuestrar a la chica. Decide ir al cuarto "de vigilancia" o así empezará a llamarlo de ahora en adelante, en la pantalla observa como Zara se mueve lentamente sobre la cama en que la recostó.

Una vez la mujer se sienta con dificultad en la cama piensa que es hora de presentarse, carraspea su garganta y entrecierra sus ojos verdes para acercarse al micrófono. —¿Estás bien?

Zara asustada mira hacia todos lados, confundida por no encontrar nada familiar en esa habitación, sin entender dónde, cuándo y por qué se encuentra ahí, solo tiene una certeza y es que no llegó por cuenta propia. Rápidamente se acerca a la puerta, intenta abrirla con desesperación pero no consigue hacerlo. Con dificultad habla:—¡¿HOLA?!

—Hola Zara—Le responde una persona por lo que ella comienza a entender el panorama, hay micrófonos y parlantes en la habitación, por lo cual supone y no erradamente que hay cámaras.—¿Cómo te sientes, cariño?

—Mal.—Responde con dificultad debido a la irritación en su garganta.—¿Por qué estoy aquí?

—Porque quiero conocerte—Dice obvio, suspirando añade: —Y quiero que me conozcas.

El cuerpo de la joven tembló ante esas últimas palabras, con la tenebrosa duda de si le iban a hacer daño. Un sollozo se escapa de su boca y piensa en la posibilidad de reconocer esa voz, como si de alguna manera ese descubrimiento pudiera entregarle consuelo. Recorre con detenimiento la habitación, las paredes están pintadas de un profundo azul y líneas blancas con celeste simulan ser olas en la inmensidad de esas cuatro paredes.

—Verás, dulzura, he aprendido un poco sobre tus gustos, tus hábitos y debilidades. Sé que te gusta escribir así que en el escritorio encontrarás cuadernos y lápices. También sé qu...—Zara lo interrumpe.

—¡Basta, usted no me conoce!—Reclama con desesperación.—Si me conociera, al menos un poco, sabría que mis deseos se ven limitados al estar en este maldito lugar.

—Como te decía, querida, también cuento con libros porque sé lo mucho que te gusta leer. En el armario encontrarás ropa, disfraces, lo que gustes...—Calla al verla taparse los oídos fuertemente.—Sé que me escuchas, no hace falta que te comportes de esa manera.

Ella tira de su cabello con frustración pensando en una posible solución para escapar de aquí o en encontrar la forma de que éste sujeto la deje irse pero no encuentra nada, su cabeza está en blanco y de tanto dar vueltas al tema empieza a sentirse agotada, con un zumbido constante en su interior que flaquea sus piernas, se tira rendida en la cama.

—Si tanto dices conocerme sabrás que tengo amigos y un novio que se preocupan por mí—Le dice Zara mientras piensa en Anne, Luke, James, Nick, Fred, Maddie. Tiene miedo, miedo de no poder volver a escuchar las risas de todos ellos los Martes de Pizza, miedo de que esta persona también les haga algo a ellos... miedo de que no la encuentren. Siente sus ojos humedecer con cada imagen mental de esas personas que tanto ama.

—¿Cómo estas tan segura?—Le pregunta interesado.

—No lo estoy.—Le dice con la voz temblorosa, dándose cuenta de que si admite estar segura puede ponerlos en peligro.

—Entonces no hay nada por lo cual preocuparse, cariño—ronronea por el altavoz.—Debo encargarme de unos asuntos Z, vuelvo pronto, ya sabes, siéntete como en casa.

El silencio se vuelve abrumador y el alboroto en su interior crece cada vez más. Zara recuerda cómo su madre era la única que solía llamarla "Z", un nudo en su garganta se torna notorio al momento de pasar su propia saliva, las lágrimas maquillan sus mejillas y la presión en su pecho se vuelve más grande a cada segundo. Con duda se levanta de la cama, un mareo la hace caer al piso por lo cual decide sentarse un momento en ese viejo colchón, observando fijamente el escritorio cuando una idea maravillosa cruza por su mente. Querida Zara: ¿En qué te estás metiendo?

20 Septembre 2020 02:18:17 0 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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