eli-r-g Eli Rodríguez

Sentía que enloquecería mientras tenía las manos bañadas en la sangre de papá.


Horreur Interdit aux moins de 18 ans.

#secreto #familia #relato #terror #245 #hermanos #sangre #horror #asesinato
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Lo sabía...

Mis manos temblaban.

Estaban cubiertas de sangre.

La sangre de mi padre.

—No, no, no —dije desesperado, mientras veía su cuerpo a mis pies, tenía unas tijeras clavadas en su cuello— ,¡No!

Era mi culpa, sabía sobre el mal que vivía en casa, pero preferí hacerme el ciego, no quise aceptarlo, no pude aceptarlo, no… ¡Era mi culpa! ¡Mi maldita culpa!

—¿Por qué lloras, Darren? —La voz de mi hermano sonaba lejana, aunque estaba malditamente cerca, tan cerca que sus pies quedaban sobre el charco de sangre de nuestro padre; yo era más alto, pero en ese momento, mientras él estaba de pie y yo en el suelo, sentía que me miraba desde arriba, y que me veía como si hubiera perdido la cabeza.— Era un mal nacido.

—Tú… —dije entre dientes.

—Fue lo mejor —lo dijo tan tranquilo que me dio nauseas.

—¡Lo mataste, Dagu! —Golpeé el piso con mis manos hechas puños—. ¡Era nuestro padre, y lo mataste!

Lo vi con mis propios ojos, ese día, llegué a casa justo cuando Dagu se acercó a papá por la espalda y le clavó las tijeras; vi su rostro, frío, impasible, inhumano.

—Sí —Vio el cadáver con una expresión de… orgullo.— Lo hice por mamá.

—¡Ella no querría esto! —Grité colérico.

Sentía que yo estaba tan implicado como mi pequeño hermano Dagu; yo no había empuñado el arma homicida, sin embargo, desde hacía muchos años era consciente de que Dagu no era normal, y, de todos modos, sabiendo lo que sabía, dejé la casa para irme a la universidad.

—Quizá. —Se acuclilló junto a mí.— Pero jamás lo sabremos, porque este maldito la dejó muerta en vida.

Lo sabía… ¡Lo sabía!

Había regresado por eso, maldita sea. Regresé a casa cuando recibí aquella nefasta llamada, me dijeron que tuvieron que hospitalizar a mamá después que la golpearon hasta casi matarla, no murió, no, pero tal vez nunca despertaría y eso era todavía peor, y… y… era por culpa de papá, Dagu y yo sabíamos que había sido él.

Así era, pero…

—Dagu… —Lo vi a los ojos; él tenía los ojos de papá, de un verde aceituna, en cambio yo tenia los ojos chocolate de mamá, Dagu siempre había dicho que desearía haber heredado esos ojos chocolate—. Esto… tú…

—Nosotros. —Sonrió de un modo espeluznante, como si unas manos invisibles estiraran sus mejillas—. ¿O acaso no ayudarás a tu hermanito?

Por un momento, sentí que volvíamos a ser niños, fue como si el tiempo retrocediera, justo al día en el que Dagu asesinó a nuestro pequeño gato, solo por curiosidad… ¡Por maldita curiosidad! Lo abrió a la mitad con un cuchillo de cocina y se pinto la cara con su sangre, cual antifaz sangriento.

Y yo… yo…

No se lo dije a nadie.

Por el contrario, limpié el desastre de mi hermano y oculté los restos de nuestra mascota, en verdad había amado a ese gato, no obstante, amaba más a Dagu, lo suficiente para lavar la sangre de su rostro y sus manos pese a que yo odiaba la sangre, pese a que me asustaba.

Pero esa vez era diferente, por todos los cielos, ¿Cómo podría haber comparado a un gato con nuestro padre? Era diferente...

—Cruzaste la línea Dagu.

O debería haberlo sido, tenía que serlo…

—Sé que también lo odiabas, él era un padre terrible, pero Darren, tú siempre fuiste el mejor hermano. —Vi que su expresión cambió, sus ojos reflejaron cariño—. Tú recibías sus golpes por mí, y hoy, hoy finalmente te he devuelto el favor.

Sus palabras recayeron sobre mí con un peso aplastante.

De alguna retorcida manera, él creía que eso había sido lo mejor para la familia, Dagu tenía la sólida creencia de que el asesinato de papá era justificable si era por mamá, si era un regalo para mí.

Y yo no quería esa carga.

¡No la quería!

Me hacía sentir peor de lo que ya me sentía.

—Perdón Dagu… perdón.

Mi hermano había sido una bomba de tiempo, una bomba que explotó cuando tal vez yo podría haberlo evitado, si tan solo no me hubiese callado, si no hubiese ocultado sus acciones, si no hubiese sido su coartada cada vez que lastimaba a alguien.

—Darren, Darren, Darren, no te quiebres la cabeza con esto. —Se puso de pie—. La única pregunta aquí es, ¿estás conmigo o contra mí?

Tal vez sí había enloquecido, pero sabía que fuese cual fuese mi respuesta, él no me dañaría, pese a todo, confiaba en él.

Mis manos seguían temblando cuando respondí.

—Contigo.

Lo ayudaría a deshacerse del cuerpo y también lo ayudaría a limpiar la escena de su homicidio, ¿cómo no iba a ayudarlo, si era mi hermanito?

—Eso creí, Darren.

Sus labios formaron una curva retorcida, era su sonrisa autentica, la que solo salía a flote conmigo, siempre que confirmaba que continuaba siendo su cómplice.

Me puse de pie.

Ambos contemplamos el cuerpo de papá; tuve que repetirme decenas de veces que, en realidad, eso sí era lo mejor, ya no podría lastimarnos, ya no podría meterle más ideas en la cabeza a Dagu.

28 Août 2020 22:56:48 0 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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La fin

A propos de l’auteur

Eli Rodríguez Siento un profundo amor por la lectura, y ese mismo afecto me ha conducido a querer hacer mis propias historias. Me gusta más de un género literario, pero por sobre todos me fascinan el terror y la fantasía. Soy una persona reservada y temperamental, la mayoría del tiempo la paso leyendo o trabajando en mis historias, siempre sumido en mi propio mundo.

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