lucius_fausto Lucius Fausto

En la ciudad mágica de Borgoña una maestra de literatura y tres misteriosas hermanas se conocen por obra del destino, la vida de Jane cambiará para siempre cuando encuentre el libro oculto en la mansión Molinet. ¿Le espera un mundo de ensueños o un infierno?


Fantaisie Fantaisie historique Interdit aux moins de 18 ans.

#romance #drama #magia #fantasía #portales #épico #383 #lgtbq+
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La maestra

Se despertó agitada por ese sueño perturbador y recurrente, desde la adolescencia esas pesadillas la persiguen, gritos de desesperación que vienen de un largo pasillo oscuro y en las paredes una pintura interminable y larga de personas desnudas aferrándose a su último respiro de vida, con la mirada fija en algo que parece venir a destruirlo todo, al acercarse al final del corredor ve tres sombras sentadas en círculo, las cadenas que las aprisionan se pierden en la luz blanca detrás de estas, al verla estiran cada una, una de sus manos para alcanzarla. Despierta menos cuerda cada vez, una frase surge en su mente de manera inesperada “algún día ese pasillo se llevará mi alma”.

—Aaah…— rezonga y respira profundo sentada en su cama, apaga la molesta alarma de las 6.00 Am—. Es hora de prepararse para las clases, un nuevo año comienza y aunque mi cerebro se resista, no podrá contra un buen desayuno.

Que buena forma de darse ánimos a sí misma y, por supuesto que cuando esta hermosa pelirroja habla de desayuno en realidad se refiere a un pastel o croissant y un té con leche condensada, mientras lee el periódico junto a su padre un hombre de baja estatura pero de buena contextura, comentando sobre diversos temas políticos y porque no, burlarse de algún charlatán ricachón de la élite, el padre y su hija tienen algo que los une muy firmemente: su pasión por los libros, es una costumbre compartir opiniones sobre variados asuntos, artísticos, culturales, sociales o políticos. Su casa, una estructura tradicional francesa mitad hogar, mitad pastelería a cargo su adorada madre aunque gruñona tiene una mano especial para los dulces siendo así la responsable de que Jane los disfrute a diario. Una familia unida y una vida tranquila, ¿qué más se podría pedir?, suspira la joven de ojos esmeralda al pensar en su suerte.

Llegando el momento de partir a la escuela, se despide y luego toma de las manos cálidas maternales el almuerzo que con mucho amor todos los días le prepara, finalmente sale fuera del nido animada por este día con buen clima.

Desde su casa a la escuela donde desempeña sus labores hay solamente 10 manzanas, disfruta del viaje a pie para vislumbrar la mañana en todo su esplendor primaveral, suspira al llegar antes de entrar en las instalaciones educativas, pero alguien la detiene.

—¡Buenos días maestra Gregoire!—El saludo de las alumnas era siempre muy afectuoso, las chicas de la escuela de arte y ciencias la tenían en muy alta estima por ser una mujer maternal e inteligente, con gran vocación por su trabajo, así que nunca le faltaban las sonrisas y cumplidos.

—Entremos juntas ¿quieres un té?, llegaste temprano hoy, espero puedas hacerlo más seguido…

Las clases de aquella jornada transcurrieron con normalidad, un día bastante tranquilo con un ambiente primaveral, esto le provocaba unas irresistibles ganas de tomar café en la sala de docentes, seguro que le vendría bien también leer algo de romance antes de volver a casa, pues pensaba que no sabía tanto de relaciones amorosas a pesar de ser adulta. Sus alumnas más cercanas que hablaban con ella le pedían consejos de este estilo, con lo cual no podía evitar incomodarse un poco al sentirse en evidencia ante su desconocimiento a estos asuntos. A veces se preguntaba cómo sería estar enamorada en serio de otra persona, podríamos decir que Jane es una amante de la vida en sí misma y nunca se ha planteado depender de alguien, su única adicción y dependencia siempre había sido hacia la literatura o el arte; y aunque parece emocionante el romance, en realidad sabe bien que existe una parte dolorosa que prefiere evitarse.

Se permite a sí misma solo 2 veces a la semana visitar el café que está en frente de su librería favorita como incentivo para soportar los días más trabajosos en la escuela, un dulce premio al final de la jornada, todos los lunes y jueves. Al ingresar al interior de la tienda de libros se percató que habían cambiado a la vendedora, su ánimo se vio truncado por un momento pues ya no podría charlar sobre literatura clásica con su conocida, con su mano derecha tocó su corazón para ver si aún latía después de esa desesperanzadora noticia.

—El romance no debe ser destruido esta tarde, veré que puedo leer hoy…— refrescó su actitud de inmediato mientras se acomodaba las gafas para buscar en el estante de la sección “novelas románticas”—. Ahora que lo pienso… no se veía como una vendedora normal, parece una rockstar con esa ropa negra y aretes en el rostro, ya no hay elegancia y formalidad en este país…— suspira mientras conversa con ella misma en voz baja.

— ¿Te puedo ayudar en algo?— la pelinegra de pronto apareció por detrás, un escalofrío recorrió su columna vertebral, se volteó con un libro tapándole la mitad del rostro, supuso que había escuchado su anterior balbuceo y ahora estaba en problemas, pero al cruzar las miradas algo sucedió dentro de ella, no sabía si era miedo o vergüenza, su vientre se apretaba a cada segundo que pasaba bajo el escrutinio de la otra mujer, solo podía reparar en la mirada intensa y ojerosa de la vendedora. Antes de darle una oportunidad de acercarse más le contestó.

—Estoy bien, siempre vengo aquí, sigue con lo tuyo por favor no te molestes—. Agradeció a los cielos que su voz no denotara su nerviosismo al responder, la chica le hizo un gesto amable y volvió a su puesto.

—Estaré aquí si necesitas algo.

Se trataba de una chica joven más baja y delgada que ella, llevaba una remera holgada y pantalones ajustados, de no ser por la insignia con su nombre y cargo en la librería no podría verse como alguien que trabaja allí, tenía una melena corta, desordenada, piercings en el labio inferior y tatuajes. Ahora la maestra se encontraba en aprietos consigo misma, se había interesado demasiado en aquella persona, tenía un estilo muy irreverente y a su vez era amable, una combinación perfectamente cliché, típico chico que se deja ver como un maldito pero es un osito por dentro, el hecho de que fuera más pequeña le enterneció aún más. La maestra al mirar de reojo hacia donde se encontraba su nueva obsesión literaria se percató que la había estado mirando desde antes o ¿tal vez le estaba dando demasiadas vueltas?. —Solo compra el maldito libro, joder—. Hablaba en su interior para tratar de enfocarse pero algo la distrajo, una pareja venía entrando justo en el momento que se disponía a caminar hacia la nueva vendedora, la pareja estaba compuesta por dos mujeres acarameladas, una muy alta y otra un poco más baja que Jane.

—¡Hey!, ¿no tienes algo nuevo y divertido que le guste a mi novia?, tu sabes de libros románticos, eres toda una seductora—. La confianza con la que le hablaba hacía que pensara eran bastante cercanas y a juzgar por el estilo se podría inferir lo mismo, el cabello muy corto y rapado a un lado, más piercings y ropa oscura, la chica nueva por otra parte no se veía muy contenta con esta visita inesperada.

—¿Crees que soy adivina o algo? Allison, no conozco los gustos de tu novia, es molesto que cada vez que tienes una nueva me la presentes, en serio no me interesa en absoluto, no soy como tu.

—No importa lo que digas, me debes una así que más vale que hagas tu magia.- reclamó la rapada imponiéndose, el ambiente se podía cortar con un cuchillo y sus miradas parecían fuego, hasta que la menor se rindió ante la tensión del ambiente y miró a la “nueva novia”.

—Vamos a buscar algo...sígueme, y tu Allison, no vuelvas a mi tienda eres un grano en el trasero—Después de hacerle un gesto burlesco se dirigieron a la sección de novelas románticas, por suerte la pelirroja hace rato se había escabullido a la sección de cocina a buscar un regalo para su mamá mientras escuchaba todo lo que ocurría, quería esperar a que se fuera la pareja para hablar con la vendedora, quizá esta interesante chica nueva podría darle inspiración para escribir la novela que tenía hace tiempo planeada.

—Qué calor hace aquí, ¿sería por esta diosa del fuego?—. De repente alguien que apareció de por su espalda estaba hablándole, tratando de ligar, de una forma descarada a 5 metros de su novia, solo les separaban unos cuantos pasillos. Le sudaba la frente, no sabía qué hacer, la maestra se había quedado de una pieza, nunca la habían acosado antes de forma directa y siempre pensó que de llegar a ocurrir sería con un hombre borracho o un viejo enfermo de esos, hasta tenía planeado que hacer en esas situaciones, pero esto es algo que simplemente la dejó sin palabras.

—¿Tengo un imán de chicas rudas hoy?—. temblaba y su cabeza daba mil vueltas, mientras eso ocurría la más alta se acercaba peligrosamente a su oído.

—No usas perfume, ahora estoy más interesada, ¿puedo?...— confiándose del estante y el oscuro pasillo pegó su cuerpo junto al de la maestra y delicadamente agarró su cadera por encima de la suave tela del vestido, mientras Jane moría por dentro con las nuevas e intensas sensaciones que estaba experimentando. —Dirás que no te gusta esto pero sería una mentira, tu piel está ardiendo y tus piernas temblorosas… cariño no te resistas—. Le susurraba mientras la acariciaba por sobre su vestido. El roce y la respiración caliente junto al aroma del perfume masculino que llevaba puesto Allison la habían debilitado y se sentía arder de la vergüenza que esto le provocaba, embriagada de un placer que nunca había sentido antes, a pesar de querer sentirse molesta no podía hilar una idea clara en su mente, de pronto unos brazos aparecieron prácticamente salidos de la nada empujando a su acosadora para luego propinarle un certero puñetazo en la cara, fue tan repentino que Jane apenas pudo darse cuenta de lo que había pasado.

—¡Vete de mi tienda, fuera de aquí, no se te ocurra volver!— un grito fuerte la despertó de golpe y al voltearse vio cómo la rapada se limpiaba la sangre de la nariz. Sonrió y sin más se fue con su novia.

Le costó incorporarse, aún sentía su rostro sonrojado y estaba mareada, no comprendía porque le había ocurrido todo esto, solo estaba haciendo su rutina habitual, ¿en qué momento las cosas terminaron así?, la pelinegra la guio hacia una silla y le ofreció un vaso de agua, al sujetarlo pudo ver que sus nudillos estaban raspados y había un pequeño rastro de sangre por la fricción.

—Lo siento es mi culpa, debí irme a penas sentí el ambiente problemático, ahora tendré que recompensarte- se levantó afligida por la situación y vio su sonrisa amable.

—No es nada, a decir verdad Allison es mi hermana, es la única forma de detenerla, desde hace un par de años se ha vuelto un peligro, sobre todo para sí misma. Yo debería recompensarte a ti por esto… ya sé, tu compra de hoy es gratis

—Muchas gracias...April ¿verdad?, eso dice tu insignia.

— Sí, lamento que nos conociéramos de esta forma—. se rascaba la cabeza un poco nerviosa.

—Fue shockeante, nunca imaginé que una chica pudiera actuar así, es un poco decepcionante para nuestro género, pensaba que éramos más educadas que los hombres —April sonrió al escuchar la declaración y negó con la cabeza.

—No tiene remedio, no te hagas una idea general de la gente, ella es decepcionante en este momento eso es todo, por cierto cuando entraste dijiste que eras cliente frecuente de mi tienda, me alegra saberlo.

—¿Eres la dueña?, luces muy joven…eso es impresionante— La cara de sorpresa que tenía Jane era muy divertida para la pelinegra.

— Así es, heredé esto entre otras cosas, amo los libros, darle mi tiempo y dedicación a este trabajo es algo que me pone de buenas, además encontrarme con personas que tienen el mismo interés es muy estimulante—. decía mientras envolvía los libros que había escogido con algunos regalos extra, April sin duda se sentía mal por lo que le había ocurrido a su cliente frecuente, y la maestra lo podía percibir.

Mientras tomaba agua y miraba la sección de novelas románticas desde la silla sintió que no tendría una oportunidad más adecuada como esta para conocer a alguien en modo romántico, algo que había pensado mientras compraba el obsequio de su madre, al menos si experimentaba sin necesidad de enamorarse podría tener algo interesante para explotar en su carrera de escritora, por supuesto una base para hablar de amor con quien le sacara el tema o le pidiera un consejo, apretó sus labios rosados y gruesos contra el vidrio del vaso.

—¿Qui-quieres ir por un café?

Pasaron la tarde riendo y charlando en su cafetería favorita, ¿Cuándo iba a imaginar que su estructurada rutina se convertiría en una cita al final del día?, al terminar la más baja pidió la cuenta de lo que habían consumido en el local, aprovechando este momento Jane fue rápidamente al baño, solo quería un espejo para ponerse el labial terracota que iba a juego con su vestido.

—Una mujer que se respeta debe hechizar y motivar siempre a su pretendiente.- se arregló el cabello y suspirando salió de allí para dirigirse fuera de la cafetería, afuera había una calle bastante concurrida, el ruido no las dejaba conversar.

—¿Te veré de nuevo?, Francia es ruidoso cuando nos separamos, debe ser una señal— . preguntaba April, mientras llevaba con su mano los cabellos de la maestra entre sus dedos, fijaba la mirada en lo sedoso que eran sus rizos color fuego hasta que de la nada fue sorprendida con un beso en la mejilla bastante coqueto, lo suficiente para dejarla atónita y sin palabras.

—No tienes nada que temer, ya haz sido marcada por la diosa del fuego—. Le dijo al oído un segundo antes de marcharse.

—Si esta es solo una marca, quiero quemarme completa—. Balbuceaba completamente encendida por aquel beso que más allá de eso fue una promesa, una que generaba anhelos en el corazón. Sus ojos negros como aceitunas se pegaron a la espalda de la maestra hasta que su silueta desapareció por las primaverales calles de la hermosa y colorida ciudad.

28 Février 2021 19:21:55 4 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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Atenas Esther Atenas Esther
Creo que tu escritura es rebosante de sensualidad y de atractivo sexual de manera directa e indirecta, me gusto en primeros rasgos esta introducción a tus personajes, aunque creo que sería conveniente que separes mas algunos párrafos ya que esto ayuda a que no se sienta extenso y pesado (Aunque en realidad sea una lectura ligera) Espero te sirva estos consejos y nos vemos.
October 15, 2020, 23:00

  • Lucius Fausto Lucius Fausto
    Gracias por apasarte por acá y por tu consejo me ayudan mucho las criticas constructivas a avanzar en la escritura, nos vemos pronto! October 15, 2020, 23:08
Rowena Draugr Rowena Draugr
Vaya! Que sensual primer capítulo!! Espero con ansias los próximos
August 24, 2020, 18:31

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