jessicalexa Jessica Martínez

Esta historia es de romance pero basada en gran parte de muchos eventos, relaciones y circunstancias que en la vida real sucedieron por lo cual habrán muchos diálogos y encuentros llenos de risas, dolor o sentimiento.


Romance Romance jeune adulte Déconseillé aux moins de 13 ans.

#amigas #258 #347
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Capítulo 1

Usualmente en las noches me quedo en mi casa junto con mi familia pero esta vez junto con una de mis mejores amigas Annie, decidimos que era hora de hacer algo distinto por lo cual planeamos ir a un club. A la hora acordada Annie pasó a buscarme en su Chevy luciendo como siempre despampanante con su cabello castaño oscuro liso suelto, una camisa sin mangas azul oscuro con un escote en pico, sus pantalones blancos, unos tacones de 20 cm negros los cuales hacían que de su acostumbrado 1,65 pasara a 1,85 y su rostro maquillado de forma tal que sus ojos se vieran más grandes y su piel mucho más suave y lisa, ella era maravillosa con el maquillaje y lograba hacer magia con él algo que siempre le comentaba y agradecía, ya que gracias a ella es que aprendí un poco a ser más "femenina" como solía decirme ella, lo que siempre me hacía reír.

Por mi parte, debido a que nunca iba a clubes ni bares no estaba segura de que ponerme pero luego de mandarle una foto con las opciones que tenía en mente a Annie horas antes, decidimos que lo mejor para esta ocasión era que me pusiera unos tacones de 15 cm azul eléctrico, para que así mi acostumbrado 1,58 de altura pasará por 1,73 junto con unos jeans de pitillo negros y una camisa blanca corta para que parte de mi abdomen quedara a la vista. Me encanta mi cuerpo y no lo puedo negar, tengo un poco de trasero y pecho pero no de forma grotesca en que uno es excesivamente más grande que el otro para un cuerpo tan menudo, más bien para el tipo de cuerpo que poseo mi busto y trasero se ajustan a la perfección proporcionándome un equilibro ideal entre uno y el otro.

—Hola zorra. —Dijo Annie con su característico tono desenfadado y me dio un rápido abrazo antes de ponerse a manejar—. Nunca me cansaré de decírtelo, ese es el mejor atuendo que has podido ponerte... te ves divina y te aseguro que te levantarás algunos culos esta noche. —Comentó con una amplia sonrisa inspeccionándome de nuevo de pies a cabeza en el asiento mientras esperaba que los de la garrita de mi urbanización nos abrieran.

—Eso sólo lo dices porque eres una de mis mejores amigas y porque tú me escogiste este conjunto. —Dije entre risas sacudiendo la cabeza un poco nerviosa por salir de mi zona de confort, tomé una gran bocanada de aire y poco a poco la fui soltando hasta que el nerviosismo desapareció.

—Es cierto, soy una de tus mejores amigas y te escogí ese conjunto... pero eres tú solita la que tiene ese cuerpazo y una cara de niña buena que le gusta a los demás. Te lo digo si no fuera porque me encantan los penes saldría contigo.

Y dicho eso me dio un guiño para luego alzar de forma provocativa sus cejas logrando hacer que me partiera de la risa, no importaba que dijera Annie siempre terminaba haciéndome reír.

—Eres de lo peor Annie, te juro que sigo sin comprender cómo del odio que me profesabas en la universidad llegamos a esta loca amistad.

—Que puedo decirte... las cosas cambian.

Asiento ante sus palabras pensando en el tiempo que estuvimos en la universidad aunque Annie aún cursaba los últimos periodos para graduarse junto con Alissa y Tara, otras dos de mis mejores amigas. Al entrar a la universidad a la primera que conocí fue a Tara, ambas estábamos con el resto de los nuevo ingreso o los novatos como a veces nos llamábamos esperando a que nos dijeran a donde teníamos que ir y cuál era nuestro horario, mientras estábamos como conejitos asustados sin saber que hacer a Tara se le cayeron algunos papeles y ya que estaba a mi lado me agaché a ayudarla junto con otras dos personas las cuales eran Annie y su primo. Desde ese día Tara y yo nos hicimos inseparables y poco a poco fuimos conociendo a Alissa y Annie, aunque en el principio Annie no hacía más que demostrarme su odio algo que no podía entender siendo que era la primera vez que la trataba, poco a poco conforme fuimos pasando tiempo juntas y hacíamos los trabajos que nos mandaban en la universidad Annie se sinceró conmigo y un día me aclaro el porqué de su odio, en resumidas cuentas cuando empezamos, en nuestro mismo salón había un chico con el que hice contacto desde el principio por lo cual siempre fuimos muy unidos y daba la casualidad que Annie estaba enamorada de él pero acorde nos fuimos conociendo todos se logró aclarar el malentendido y desde ese momento nos convertimos en hermanas; por eso aunque ya pasaron cuatro años desde eso, no podía evitar fastidiarla con el recuerdo.

—Por cierto le dije a John que iríamos a un club y quería venir para poder vernos... ¿te molesta que aparezca? — Preguntó Annie mirándome de reojo.

—Sabes mejor que nadie que lo puedes invitar, además es bueno que venga ya que así podrán hablar y ver qué diablos pasa entre ustedes porque siéndote sincera me parece que están en un tira y afloja que no termina de llegar a nada... sé que él tiene sus problemas y traumas por lo que le pasó con su ex pero tu vales mucho y mereces a alguien que cuando haga y diga algo estas dos tengan que ver y no que se la pase echándose para atrás.

—Lo sé, lo sé, voy a ver si esta noche logramos llegar a un acuerdo, no te preocupes ¿va?

—Muy tarde, ya tengo planeado el cómo torturarlo y donde botar su cuerpo si llega a morir.

Y así sin más nos empezamos a reír a carcajadas; las cuatro sabemos lo protectoras que llegamos a ser cuando se trata de la otra por lo cual cada vez que alguna tiene sentimientos por alguien o descubrimos que alguien tiene interés en alguna, nuestro lado protector sale a la luz y lo demostramos con creces ya que no nos importa que nos tachen de la amiga loca que amenaza.

Luego de un rato hablando y bromeando entre nosotras llegamos al club donde John ya nos estaba esperando en la puerta, Annie dio un par de vueltas en la calle hasta que encontramos un lugar donde estacionar y suspirando baje la vista a mis tacones para luego pasar mi mirada a la bolsa que había traído conmigo donde se encontraban unos zapatos planos estilo bailarina.

—Te juro que estoy luchando contra migo misma para no quitarme los tacones y ponerme mis otros zapatos. —Murmullo frunciendo el ceño viendo por última vez mis zapatos bajos antes de voltearme a ver a Annie.
—Ni lo sueñes, no pienso permitirte arruinar mi conjunto... además ya tienes 22 años y deberías de estar acostumbrada a usar tacones para salir así que nada de peros, esta noche es para que estemos fuera de nuestra zona de confort y para que disfrutes de una noche distinta, así que fuera, tienes que salir ahora mismo.

Y dando por finalizada la conversación Annie apaga el carro y se baja de este para poder darme unos momentos a solas, suspirando coloco la cabeza en el apoya cabezas del asiento, trago saliva bajando la visera con el espejo del techo y me aseguro de que el labial rojo junto con el rímel estén en su debido lugar, suspiro cerrando los ojos por unos segundos y antes de que la duda y ansiedad se abran paso a la superficie abro la puerta para bajarme del carro dándole una rápida mirada a la calle antes de cruzarla junto con Annie que lucía mucho más entusiasmada, pero esto de seguro era por lograr dos de sus objetivos, el ver a John y el sacarme de la casa.

—Hola John ¿cómo estás? —Pregunte sonriéndole tratando de mantener mi ansiedad lo más oculta que podía; antes de esta noche solo había visto dos veces a John, la primera cuando Annie me mostró las fotos de él, lo cual técnicamente significa que no lo vi en persona, pero ver es ver ¿no? Y la segunda cuando fue a buscarla a mi casa pero nunca había tenido trato con él pero si sabía lo que le pasaba y lo que sucedía entre ellos ya que al igual que con cualquier otra situación o con cualquiera de las otras chicas, nosotras nos contábamos todo y no había nada que no supiéramos la una sobre la otra y su vida.
—Hola Lía, estoy bien ¿y tú? —Respondió con una leve sonrisa mientras se volteaba para poder ver mejor a Annie sonriéndole de forma más entusiasta y brillante —. Por cierto estas muy hermosa, me has dejado sin aliento.
—Gracias. —Comentó Annie con una ligera sonrisa jugando de forma coqueta con su pelo mirando a su vez al contrario—. Tu tampoco estas nada mal... aunque creo que esta noche la que más atención va atraer es Lía, esta magnífica. —Dijo mi amiga volteándose para verme tratando de meterme en la conversación, rodando los ojos sacudo la cabeza divertida y sujeto su brazo apartándola un poco de John.
—Préstamela un segundo y ahorita entramos. —Le comento volteando el rostro sobre mi hombro para poder sonreírle antes de apartarme lo suficiente de él llevándome a Annie conmigo—. Mira no quiero que fuerces una conversación entre nosotros así que no te preocupes por eso ¿de acuerdo? Además aunque esto sea algo nuevo para mí sabes que me puedo distraer fácilmente por lo tanto quiero que tengamos una señal discreta entre nosotras para cuando quieras estar a solas con él.
—Sabes muy bien que no podría dejarte sola, y más en un lugar que sé que no es tu estilo ni fuerte.
—Lo sé y por eso te amo tanto pero de verdad quiero que ustedes hablen y aclaren un poco la situación en la que están y si vale la pena o no el que sigan como hasta ahora.
—Tienes razón. —Suspira Annie cediendo después de unos segundos en silencio pensando —. Lo haré pero tienes que prometer que cargaras tu teléfono encima en todo momento, me puedes dejar tu cartera pero el teléfono lo tienes que tener encima sino no acepto.

Riendo me quito unos mechones de mi pelo mitad liso en la parte superior y con rizos en la inferior provocando que fuera espeso y abultado dándome un eterno look de despeinada, me muerdo el interior del labio inferior sacando mi celular del bolso y dándoselo a ella me guardo el teléfono dentro del sostén para que nadie pudiera robármelo y poder tenerlo siempre a la mano, al estar segura de que no se caería di una vuelta y estire mis brazos a mis lados haciendo un leve reverencia bromeando con Annie.

—Listo, celular encima y sin posibilidades de que me lo roben ¿feliz?
—Mucho... ahora la señal para que nos dejes solos será cuando me rasque la nariz de esta forma. —Sonriendo Annie se rasca la nariz con un dedo, asiento riendo leve y sacudiendo ambas la cabeza para poder animarnos más, entre risas me acomodo los lentes ya que con la sacudida se me habían bajado y estaban peligrosamente en la punta de mi nariz, viéndome divertida mientras me arreglaba los lentes, Annie me toma del brazo comenzando así nuestra marcha hacia la entrada del club.

—Sigo sin entender porque no te mandas hacer unos lentes de contacto como los míos.
—Pues fácil, no me gusta nada el tener que acercarme el dedo al ojo, me da escalofríos... imagínate yo, siendo desastrosa por naturaleza, tratando de ponerme unos lentes de contacto, de seguro acabo quedándome sin un ojo.

Río a carcajadas negando con la cabeza caminando junto a Annie hasta el interior del local, el cual aunque estuviera lleno de luces de colores danzando entre ellas era oscuro, con una mezcla de olores desde cerveza a frituras hasta la combinación de distintos perfumes y colonias sin hablar del sudor por parte de las personas que estaban en la pista de baile, sorprendida por el lugar me volteo para ver a Annie, la cual se encoge de hombros sonriendo provocando que me riera y de esa forma nos introducimos en el mar de cuerpos para poder llegar hasta la barra donde nos encontramos a John hablando con otros dos chicos. Al llegar a su lado Annie pidió un trago para ella y un vaso de agua gasificada para mí ya que sabe que no soy de las que beben y mucho menos en público por eso siempre le salía mejor el invitarme, porque como ella decía le salía en góndola; mientras esperábamos nuestras bebidas John nos presentó a sus compañeros de trabajo y poco a poco todos nos fuimos haciendo amigos, o al menos la clase de amigos que haces cuando vas a un club.

Conforme el tiempo pasaba mi aprensión y ansiedad por estar en el club fue disminuyendo gradualmente hasta convertirse en casi nada; cuando ya estuve completamente relajada hablando con uno de los compañeros de John, Annie de forma disimulada se rasco la nariz a lo cual asentí sonriendo amplio y toque un hombro con cada mano a los no tan desconocidos mientras hablaba en voz más alta para hacerme oír por encima de la música.

—Oigan que les parece si vamos a bailar.

Pregunto poniéndome de pie y antes de que alguien dijera algo empecé a empujar a los dos compañeros de John hacia la pista para que él y Annie se quedaran solos.

16 Juillet 2020 16:23:03 2 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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