diegolongo1 Diego Longo

Aiden Killingworth es un chico quien busca adaptarse a su primer año de preparatoria en un nuevo colegio. En el intento, él conocerá nuevos amigos quienes le ayudarán a ver la vida desde una nueva perspectiva. Una historia que puede llegar a ser ligeramente diferente gracias al conducto de un atrapa sueños.


Fiction adolescente Déconseillé aux moins de 13 ans. © ©2020 Diego Longo

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I

¿Alguna vez pensaste que los sueños son un mundo alternativo en el que te puedes refugiar de tu triste realidad?

Probablemente estés en lo correcto, yo también tenía ese mismo punto de vista, pero ahora tengo un concepto un poco diferente acerca de ellos.

Pues una persona bastante especial una vez me enseñó que los sueños no solo eran lo que nosotros creíamos, sino que también pueden llegar a ser todo un universo astral lleno de sorpresas, y que puedes llegar a aprender mucho de ellos, aunque no lo creas.


No me dejarás mentir, la verdad es que esta historia cuenta un poco sobre esta persona y otro poco sobre mí. No sólo habla sobre cómo nos conocimos, sino que habla también sobre cómo nuestras almas se unieron de una forma un tanto inesperada. Aunque hay mucho que contar, no hay necesidad de precipitarnos demasiado, después de todo, hay más tiempo que vida ¿O no?

Supongo que lo más apropiado antes de comenzar con este relato, sería presentarme: Mi nombre es Aiden Killingworth.


Me considero un chico de mentalidad madura, sin embargo también considero que tengo rasgos ciertamente infantiles, tiendo a ser tímido y también un poco torpe. Un chico que pese a tener el dolor de haber perdido a un gran amigo, soy de ese tipo de chicos a los que les gusta molestar en el salón de clases y que a veces de la nada se le suelta un chiste sin sentido que no hace reír pero ni a media clase. Por lo general, posterior a eso la gente comienza a ubicarme con algún retraso mental o simplemente como un chico loco. Soy un chico que nunca busca problemas, y claro, cuando me provocan sí bien soy capaz de aguantar a cualquier persona, cuando me buscan me encuentran. Aunque bien, habiéndome presentado ahora les contaré aquellos acontecimientos que sirvieron prácticamente como punto de partida para que esta historia diera inicio.


Esta historia inició en un día de Diciembre, hace un par de años. Para ser exactos, el momento en el que me dieron la noticia de que había perdido a una persona muy importante para mi;
Aún faltaban dos semanas para que iniciaran las clases justo cuando ocurrió aquel momento fatídico en el que apenas habiendo pasado un par de días después de Navidad, en el que me enteré de la partida de mi mejor amigo Chris, quien había tenido la terrible decisión de suicidarse. Fue un momento en el que no pude contener mi llanto, las lágrimas brotaban en mi rostro, y poco a poco caían a la sabana que cubría mi cama.. Fue un día del que puedo decir, fue trágico para mi.

Diciéndolo de una forma metafórica, Chris y yo nos conocíamos desde que éramos fetos, y no tenía algún otro amigo que no fuera Chris. Para mi era difícil aceptar que él se había ido.


Aunque sí bien yo ya conocía sus intenciones suicidas. Él me decía que era un chico muy solitario y algo de lo que me pude dar cuenta, era de que siempre que se enamoraba de alguien, siempre terminaba resultando un desastre para él. Él vivía prácticamente triste.


Aunque realmente nunca imaginé que en verdad lo haría, pues le prometí que siempre intentaría estar allí para él, y pese a esto no tuve el valor de ir a su funeral, porque sabía que yo no sería lo suficientemente valiente para ver su ataúd. Únicamente fui a su entierro, y por más difícil que fue para mi, tenía que darle un último adiós al amigo que prácticamente había crecido conmigo. Transcurriendo los días, y pasando la mayoría de este tiempo únicamente en mi habitación, pues no tenía amigos con quienes salir o amigos a quienes recurrir. Ocasionalmente salía a los centros comerciales a pensar un poco, y a veces miraba a los grupos de amigos que se reunían allí para comer una pizza o simplemente para platicar, entonces me preguntaba: "¿Qué se sentirá tener un grupo de amigos que en verdad te aprecie?..." Pero en fin...


Dos semanas después llegó el día en el que iniciaría clases en el colegio que tanto me había prometido mi mamá que estudiaría en mis años de Bachillerato junto con Chris, aunque personalmente yo no estaba del todo entusiasmado, pues sabía que allí estudiaba mi hermano, y que es hasta la fecha, un chico muy popular, esto sin contar el hecho de que sin duda sabía que todo mundo comenzaría a compararme con él. Yo aún me encontraba muy sensible por lo que había ocurrido, aún me sentía de cierto modo confundido y sentía que no estaba para esas estupideces.


Eran más o menos las 7 de la mañana, el cielo aún estaba gris de lo nublado que se encontraba, largas filas de estudiantes de todas las edades ya esperaban a entrar en la puerta del colegio. Yo me encontraba sumamente nervioso, la espera se me hacía eterna pues era mi primer ingreso en dicho colegio y no conocía a absolutamente nadie de por ahí, a excepción de mi hermano, quien como ya lo mencioné, ya había estudiado allí por los últimos 3 años.


Al entrar nos pidieron que todos los estudiantes pasáramos al salón de exposiciones, el cual era un gran salón, en él se encontraban una gran cantidad de butacas, era casi como un teatro, hasta el escenario parecía tener un ligero toque teatral. Entonces y luego de contemplar el salón, me senté en una de las butacas y poco después el director junto a todos los maestros subieron al escenario e hicieron la típica interpretación donde se muestran felices de cierto modo y contentos de recibir a todos sus estudiantes, a sabiendas de que más adelante serían hasta lo contrario.


Hicieron una pequeña presentación e introducción a nuevos estudiantes donde también informaron a los nuevos estudiantes acerca de cuáles serían las reglas que entrarían en vigencia para este año. Algunas eran simples:
-No se permiten noviazgos en este establecimiento
-No se permite el ingreso de reproductores MP3 y consolas de videojuegos.
En conclusión, el reglamento era muy largo... Tanto así que si sigo tal vez no termino hoy.


Al terminar la junta de bienvenida, literalmente me perdí en el colegio pues no sabía cuál era mi clase y por mi misma timidez para mi aún era difícil hablarle a los profesores así que me armé de valor y dejé atrás mi timidez por un momento, así que me acerque al director quien estaba pasando cerca mío por pura casualidad y le pregunté, dónde podía encontrar la clase de cuarto grado.


El señor me señaló un letrero que se encontraba encima de una puerta al lado izquierdo del salón, que a un costado tenía una ventana enorme y argumentó:
-¿Que es lo que dice en el letrero que está encima de la puerta de esa clase?.
-Cuarto grado. Respondí un poco nervioso
-Entonces, esa es tu clase. Muchos ánimos en tu primer día de clases, chico. Respondió con un poco de seriedad, pero al mismo tiempo parecía decirlo de buena gana. Entonces solo le agradecí y opté por entrar a ella.

Al entrar al salón pude ver a muchos chicos de mi edad divirtiéndose y hablando entre ellos, yo estaba muy nervioso y estaba seguro de que no haría ningún amigo, así que lo único que hice en ese momento fue ubicarme en un escritorio que se encontraba en la parte trasera de la clase y posterior a eso, saqué un libro. El Diario de Ana Frank. El cual no negaré que siempre ha sido uno de mis libros favoritos.

De pronto una chica comenzaba a acercarse lentamente hacia a mi, y cuando menos lo imaginé, se había sentado al lado mío. El simple hecho de que ella estuviera viendo cómo leía me ponía los pelos de punta, pues estaba convencido de que ella quería hablarme. Entonces volteé a verla y era una chica hermosa, un poco bajita, cabello café y con risos y usaba brackets. Definitivamente sentía que ya la había visto antes. Fue entonces después de un momento de silencio cuando finalmente me habló...

-Continuará...

31 Octobre 2020 15:36:01 0 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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