nokomi Nokomi Chan

Un invento revolucionario amenaza con traer caos en un mundo regido por conductas políticamente correctas. Una serie erótica con pequeñas pinceladas de Ciencia Ficción.


Érotique Interdit aux moins de 18 ans.

#influencer #sexo #morbo #exhibicionismo #ciencia-ficción
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Invento Revolucionario.

Nota: Este es el primero de mis relatos que contiene elementos de Ciencia Ficción, y la trama transcurre en en un futuro distópico. Sin embargo es un futuro que no dista demasiado de la época actual. Todos los añadidos ficticios sirven para elaborar el contexto ideal para que esta historia tenga mayor potencia.

Image Taboo es una Macro Saga compuesta por varias series de relatos ambientados en el mismo universo. Cada serie se puede leer de forma individual, y cada una de ellas les irá brindando más detalles de este mundo distópico. Sin embargo ésta serie, titulada “Arizu”, es la columna vertebral de dicha saga. Aquí es donde se contarán muchos de los acontecimientos más importantes.



Capítulo 01.

Invento Revolucionario.

―1―

Pocos comprendieron cómo funcionaba Image Taboo, la mayoría de los usuarios de internet lo vieron como un producto excéntrico muy cercano a una estafa, y se lo ridiculizó por todas las redes sociales. Incluso en TuViP, el menos moral de los sitios webs activos, había miles de videos que hablaban mal de este autoproclamado “invento revolucionario”. Resultaba irónico que TuVip fuera el sitio donde la gente más se manifestaba en contra de Image Taboo, ya que el programa había sido desarrollado por Jericho Nash, el mismo fundador de TuViP.

Él dio vida a TuVip como una protesta contra la sociedad actual, y especialmente contra las “políticas moralistas” en las que se había sumido el país en los últimos años de gobiernos. Políticas que él, y muchos otros más, consideraban como dictatoriales, ya que forzaban a la gente a vivir y a pensar de una determinada manera “radicalmente correcta”.

Cuando el gobierno prohibió todo sitio de pornografía, Jericho Nash fue uno de los primeros en iniciar una revolución informática. Él y sus seguidores aseguran que la pornografía es parte de la vida humana, y que ayuda a las personas a expresar su sexualidad y aprender de la misma. Por otro lado, el gobierno, con sus manifiestos morales, afirmaba que la pornografía era el principal motivo de que la sociedad tuviera tantos “fallos” y que hubiera tan poco respeto hacia las mujeres y hacia el acto sexual en sí. En contramedida a esto, salieron a quejarse todas las mujeres que apoyaban la visión de Jericho Nash, asegurando que ellas tenían derecho a expresar y manifestar su sexualidad, siempre y cuando no lastimaran a nadie; y que por subir fotos o videos pornográficos a internet, de ellas mismas, no perjudicaban a nadie.

Nadie sabía quién era Jericho Nash, siempre se mantuvo en el anonimato. Ni siquiera el gobierno podía comprender cómo lo había logrado, al haber tantos controles que obligaban a cualquier persona a ingresar su nombre y apellido real, antes de conectarse a internet. Era imposible navegar en internet permaneciendo anónimo; pero él lo había conseguido. Jericho Nash ganó un status de “gurú” entre sus seguidores, los cuales se convirtieron en parias de la sociedad; pero ellos resistieron firmes ante la causa. Nunca exigieron que su líder, Jericho Nash, revelase su identidad, ya que ésto era lo que más buscaba el gobierno.

Interrogaron a todos y cada uno de los seguidores declarados de Nash, y ninguno de ellos tenía idea de quién era el líder de la rebelión cibernética ni cómo dar con él. Siempre que Jericho Nash se dirigía a la gente, lo hacía usando ese nombre, obviamente falso, y su imagen de perfil era una silueta humana formada por humo o niebla. Era la única persona conocida en internet que no tenía una fotografía real en su perfil informático. Este era el equivalente a tener una falsificación burda de un documento de identidad, pero que, por algún vacío legal, el sistema lo registraba como auténtico.

Esta guerra cibernética se mantuvo durante varios meses. Los Templos Moralistas empezaron a ganar cada vez más adeptos. Funcionaban de una forma muy similar a los templos religiosos de antaño; pero con la diferencia de que aquí la religión no ocupaba ningún lugar. Lo importante eran los códigos morales. Estos mismos Moralistas fueron los que inventaron el Coeficiente de Moralidad, o CdM. Para muchos el CdM fue la vía a seguir, para lograr ser alguien en la vida. Bastaba con respetar ciertos códigos morales para poder conseguir una buena puntuación, y eso muchas veces garantizaba los mejores puestos de trabajo, y la pertenencia a los mejores círculos sociales. Para tener un alto CdM, además de respetar las leyes convencionales, como no robar, no matar, y demás, había que mostrar una conducta sexual intachable. No haber hecho uso de la prostitución, ya sea ofreciéndola o consumiendola, no haber cambiado demasiadas veces de pareja y, de ser posible, estar felizmente casado o casada. Pero lo más importante era no ingresar a ninguna página pornográfica o “inmoral”. El Coeficiente de Moralidad quedaba asociado de por vida a una persona y este valor podía ser verificado con un análisis de huellas dactilares, que tomaba apenas unos segundos. Todos los comercios o sitios recreativos tenían la obligación de pedirle a la gente que apoyara su dedo en el panel de reconocimiento, para saber su CdM. Si éste es muy bajo, a la gente pueden prohibirle la entrada, a un bar, a una discoteca, un restaurante, o incluso a un cine.

El CdM además llevaba un registro de los sitios webs visitados por la persona. No había forma de que alguien se conectara a internet sin someterse previamente a una identificación por medio de las huellas digitales o de la retina. Así cada paso que daban en ese inmenso mundo informático, quedaba registrado, y ésto podía hacer que subiera o disminuyera el CdM de una persona.

Realizar una donación a una campaña solidaria incrementaba notablemente el CdM, así como realizar artículos o videos que promovieran los principios de Moralidad. Pero visitar un sitio con contenido sexual, o incluso jugar a un juego que lo contuviera, podría generar un gran descenso en el CdM, e incluso dejaría un vergonzoso sello, que anunciaba que esa persona había cometido una infracción moral. Ese sello tardaba meses en desaparecer, siempre y cuando la persona no volviera a frecuentar esos sitios “inmorales”.

Para Jericho Nash el CdM fue un insulto a la libertad de las personas. Ni él ni sus seguidores podían concebir que una persona tuviera que vivir con la prohibición de ver pornografía, si se le daba la gana. También aborrecía a todos los sitios webs que se habían vendido, cambiando totalmente su orientación, para no disminuir el CdM de sus visitantes. Incluso páginas que se dedicaban a publicar fotos de desnudos artísticos, cambiaron a fotos más convencionales. Porque ninguna web había conseguido quedar por fuera de los registros del CdM, que parecía abarcarlo todo. Parecía imposible que alguien fuera capaz de publicar un sitio web al que el CdM no pudiera detectar y escanear. Pero Jericho Nash logró lo imposible.

TuVip nació como una alternativa a webs al estilo YouTube o Twitch, las cuales, según Jericho Nash, ya se habían vuelto tan moralistas que daba asco usarlas. Pero eso no era todo, ya que TuVip también permitía a sus usuarios compartir imágenes, al mejor estilo Instagram o Facebook, y otras funciones más. Pero lo que catapultó a la fama a la plataforma fue que Jericho Nash aseguró que la actividad en TuVip no sería registrada por el CdM. Allí se permitía subir prácticamente cualquier tipo de contenido, siempre y cuando se respetaran ciertas normas. Jericho Nash era un revolucionario y él defendía el sano uso de la pornografía; pero no permitiría extrema violencia o exposición de menores de edad, entre otras muchas cosas. Pero mientras el contenido respetase estos principios básicos, se podía subir porno explícito y, lo mejor de todo, podía ser visto por quien sea, sin que esta actividad disminuyera el CdM o quedara registrada en el mismo. Además la gente podía hacer uso de un alias que no necesitaba estar declarado legalmente. Cada quien era libre de mantenerse en el anonimato.

Por supuesto, lo primero que entró a TuVip fue pornografía, a montones. Aunque la mayor parte era porno viejo, que había sido filmado muchos años antes. Poco era material nuevo, a la mayoría de la gente le horrorizaba exponerse, por miedo a las consecuencias que ésto pudiera traerle.

Al ver este problema, Jericho Nash decidió tomar cartas en el asunto, y presentar una alternativa radical. Allí nació Image Taboo.

Según las propias palabras de su creador, Image Taboo era un programa que le permitía a la gente crear videos, desde alguna base ya filmada, o desde cero. Él aseguraba que estos videos tendrían un nivel de calidad tan alto (debido a los avanzados filtros de corrección de errores) que el resultado sería imposible de distinguir de un video o una fotografía real. Ni siquiera al escanearlo con otro programa se podría encontrar esa diferencia.

Esto causó un enorme revuelo en todos los usuarios de TuVip, que se lanzaron de inmediato a adquirir, de forma gratuita, Image Taboo. Pero las burlas y las quejas no tardaron en llegar. Todos los usuarios se quejaban ya que los resultados distaban mucho de lo prometido por Jericho Nash. Los más habilidosos habían conseguido imágenes bastante decentes; pero que por errores en el movimiento o en la iluminación, rápidamente eran detectadas como falsas, por cualquier ojo atento. Y ni hablar de los programas de verificación de contenido, que de inmediato confirmaban como falsos estos videos. Jericho Nash defendió su producto diciendo que todo lo prometido era cierto; pero que Image Taboo no era para todos, ya que no era un programa fácil de dominar. Pero nadie parecía ser capaz de crear nada decente, y las burlas continuaron.

Sin embargo todo eso cambió con Arizu.

―2―

Arizu es el nombre artístico de Laura González. Ella se dio cuenta, más pronto que tarde, de que con un nombre tan común no llamaría la atención de nadie. Si pretendía destacar en el basto mundo de internet, necesitaba un nombre que la diferenciara del resto. Especialmente necesitaba diferenciarse de todas las Laura González del mundo.

Siempre que le preguntaron de dónde provino este peculiar nombre, ella dio la misma respuesta: “Era el nombre de mi personaje en un juego de rol masivo”. Ella misma lo había inventado.

Con los años se volvió tan popular que prácticamente nadie la llamaba por su nombre real. Arizu era una youtuber argentina que se encontraba entre las más famosas del medio local. Además era una de las más fervientes Moralistas, y sin duda era la que más seguidores cosechaba. Ninguno de los tantos que promulgaban la forma de vida Moralista había conseguido influenciar tanto como la joven y bella Arizu.

Muchos, principalmente sus detractores, alegaban que la fama de Arizu se debía a su atractivo físico. Era una rubia de grandes ojos azules, una nariz recta que rayaba la perfección, labios sensuales y un cuerpo voluptuoso: lo más llamativo eran sus grandes pechos, los cuáles se esforzaba por ocultar usando ropa holgada. El contenido de su canal no tenía nada que ver con el sexo, por lo que a los detractores se les acaban pronto los argumentos. Ella se dedicaba a hablar de diversos temas, y al hacerlo empleaba mucha ironía, sarcasmo, frases ingeniosas, y pequeñas dosis de humor. Quienes la adoraban aseguraban que el carisma natural y su gran ingenio eran lo que habían lanzado a Arizu a la fama. “Es tan inteligente como hermosa”, decían sus fans más acérrimos.

Más allá del sexo, prácticamente no había tema sobre el que Arizu no opinara, incluso se metía con política, religión y demás temáticas polémicas, pero siempre encarándolo desde el ángulo de la crítica y la censura hacia aquellas aristas que podían generar ofensas. En pocos años Arizu se convirtió en un estandarte para los Moralistas. Nombre con el que se conocía a todas aquellas personas defensoras de lo políticamente correcto. Por supuesto que no todo fue color de rosa, y esto también le trajo algunos conflictos.

Desde el momento en que surgió TuVip, muchas personas empezaron a crear sus propios videos, para manifestarse en contra de los Moralistas, y la que más debía sufrir de estos ataques, era la misma Arizu. Cada frase que ella decía era analizada, y cada vez que mostraba mínimamente algo de su encanto femenino, era atacada, por hacer uso de su atractivo para captar seguidores.

Por su parte, ella no se quedó de brazos cruzados. Durante los últimos meses Arizu centró su contenido en atacar (pero nunca de forma violenta) a aquellas personas que se exhibían en TuViP. Eran pocas, pero había suficientes como para que ella lo considerase el inicio de un nuevo problema social. Aseguró que nunca veía este tipo de contenido, a menos que necesitara información para realizar uno de sus videos. «No se imaginan lo asqueada que quedé», solía decir, mientras se cubría la cara, avergonzada. «No entiendo cómo es que hay gente a la que le gusta mostrarse haciendo semejantes barbaridades, yo me moriría de la vergüenza».

Como gran defensora de lo políticamente correcto, Arizu no podía dejar de hablar de la posición de la mujer en el mundo. En uno de sus videos más populares se la podía ver a ella, claramente indignada, hablándole directamente a la cámara:

―¿Acaso no entienden que al exhibirse de esa manera solamente consiguen reforzar la imagen de objeto sexual para la mujer? Algunas nos pasamos el día luchando contra este tipo de etiquetas sociales, pero ustedes no hacen más que retroceder años en la lucha femenina. ¿Acaso es necesario estar mostrando todo para llamar la atención de la gente? Sepan que pueden tener muchos seguidores conservando la ropa puesta, y la dignidad, siempre y cuando hagan contenido de calidad.

En ese mismo video Arizu aprovechó para responder a los comentarios que recibió semanas atrás, debido a que en contadas ocasiones Arizu se había dirigido a sus seguidores usando llamativos escotes, que exhibían buena parte de sus grandes pechos. Sus detractores se esforzaron por hacerla quedar como una hipócrita. En su defensa, ella dijo:

―Tengo todo el derecho del mundo usar un escote ―habló, con total tranquilidad, incluso usando un escote como el que se había visto en esos videos―. Eso no significa que sea una puta ni que esté dispuesta a que todo el mundo venga a tocarme las tetas. Los pechos son parte de mi anatomía, yo no elegí que crecieran tanto. Pero tampoco tengo por qué avergonzarme de ellos; pasé mucho tiempo haciéndolo, pero ya me cansé. No es un defecto físico del que tenga que huír. Para decirlo con otras palabras: tener pechos grandes no es ningún acto de vulgaridad, es parte de mi biología. Además los escotes que uso no son tan exagerados, como algunos dicen, solamente lo parecen, por el tamaño de mis pechos. Se puede ser una mujer respetable y usar, ocasionalmente, algo de ropa un poquito más sensual, y eso no significa que vaya a exhibirme, como lo hacen en TuViP. No confundan la sensualidad con vulgaridad. Está bien que se haga una lucha para que hombres y mujeres no sean vistos como mero objetos sexuales, pero eso no significa que debamos eliminar la sensualidad de la mujer, y la virilidad del hombre; porque son rasgos naturales que nos hacen ser quienes somos.

Muchos aplaudieron la respuesta que ella dio. Este video incluso la hizo aún más popular, ya que atrajo al público Moralista que aún creía que se debía defender la sensualidad femenina, sin caer en la vulgaridad.

Desde su canal de YouTube, Arizu fue capaz de defenderse contra las acusaciones generadas por los usuarios de TuVip y todo parecía estar marchando muy bien para ella.

Hasta que Image Taboo salió al mercado y alguien aprendió a usarlo.

―3―

Nadie sabe cómo fue la reacción de Arizu al ver ese video que catapultaría a Image Taboo a la fama, pero todos se lo podían imaginar.

Ocurrió durante una situación cotidiana, sin nada que pudiera advertir a la damnificada. Laura González, alias Arizu, se levantó temprano esa mañana, preparó su café de todos los días y mientras lo tomaba se puso a mirar las páginas de noticias, las cuales le brindaban material inacabable para sus videos. Nunca faltaba el diario virtual que publicara alguna noticia políticamente incorrecta de la que ella pudiera quejarse; porque por más Índice de Moralidad que hubiera, siempre estaba quien daba un tropezón. La fama de Arizu era tal que en más de una ocasión periódicos importantes de argentina se vieron obligados a pedir disculpas por haber publicado cierto contenido, o por haberse “expresado mal”. Los medios de comunicación habían llegado a tenerle terror a personas como Arizu, quienes con sus quejas y sus millones de seguidores, los ponían en jaque al menos una vez por semana. Sin embargo en esta ocasión sería ella quien se llevara el golpe bajo.

En las principales páginas de noticias de argentina, y del mundo, aparecía su cara: la foto variaba pero todas habían sido extraídas de sus redes sociales, conocía muy bien esas imágenes. Por un momento pensó que había superado algún nuevo récord de audiencia y que por eso todos hablaban de ella; pero en cuanto vio el titular se le cayó la taza de café y fue a estrellarse contra el piso, para hacerse mil pedazos, al igual que la imagen social de Arizu. Los titulares proclamaban cosas tales como:

«Famosa youtuber expuesta en comprometedor video sexual».

«Arizu grabada teniendo sexo».

«¡Escándalo! Video porno de Arizu se vuelve viral».

«La moralista N°1 de Argentina es grabada teniendo sexo».

«Video filtrado: Arizu y su escándalo sexual».

Lo primero que se le cruzó por la mente a Arizu fue que se trataba de una horrible pesadilla, pero sabía que esto era absurdo, estaba despierta y el café caliente le había quemado un pie al salpicarle en la caída. Hizo clic en uno de los titulares y no se molestó en leer las sensacionalistas palabras que componían la noticia, fue directamente al link del video, que aparecía en una imagen difuminada: la forma en la que se presentaban todos aquellos videos con contenido “sensible”.

El link la dirigió hacia TuViP, esto no la sorprendió. Lo que sí la dejó atónita fueron las imágenes.

En el video apareció su cara, casi en primer plano, tenía la boca abierta y jadeaba copiosamente. Sus grandes tetas, sin nada de ropa que las cubriera, se balanceaban de atrás hacia adelante. Ella estaba en cuatro patas, sobre una cama, y detrás tenía a un hombre (al cual no se le veía la cara), moviéndose rítmicamente. Luego el ángulo de la imagen cambiaba y pasaba a mostrar un gran pene introduciéndose en una húmeda y lampiña vagina. Arizu quedó sorprendida por el parecido con su propia vagina, sin embargo supo que esa no era ella, había sutiles diferencias, tanto allí como en el resto de la anatomía de esa mujer del video.

Arizu, en su vida íntima, tuvo pocos amantes (apenas dos), y a ninguno de ellos les permitió grabar las pocas prácticas sexuales; por lo que supo de inmediato que debía tratarse de una falsificación. Lo más probable era que hubieran usado a una chica que se pareciera a ella. Sin embargo el parecido era tal que esta idea era absurda. Su cerebro trabajó a toda prisa y recordó aquel producto del que había hablado en febrero de este mismo año, hacía ya unos dos meses. Se trataba de Image Taboo.

Desde un principio lo tomó como un producto ridículo, tal y como hizo la gran mayoría de la gente. En los pocos minutos que dedicó a hablar del tema hizo hincapié en las supuestas funciones de este aparato. Los vendedores (y creadores) de Image Taboo aseguraban que los usuarios, podrían generar todas aquellas cosas que imaginaran: desde fotografías a videos; incluso música. Era el “invento revolucionario del siglo”. Las únicas limitaciones eran el poder de tu imaginación. Por supuesto que al final de cuenta no se trataba sólo de imaginación, además se requería un amplio conocimiento técnico en edición de imágenes y sonidos; además de una buena cuota de talento. Pocos eran los que habían podido llegar a generar algo medianamente decente con Image Taboo. Lo único que hacía a este programa un poco más interesante que sus competidores era que si alguien conseguía generar material audiovisual de buena calidad, entonces los detectores de falsificaciones no podían diferenciar algo hecho con Image Taboo de un video real; por más bueno que el programa detector fuera. O al menos eso aseguraba su creador, Jericho Nash. Una persona de la que nadie sabía prácticamente nada, más que su nombre virtual, y a la que Arizu había atacado en incontables ocasiones, por ser el líder del Movimiento Detractor, como lo habían apodado los mismos Moralistas. Ahora parecía que, indirectamente, Jericho Nash le había devuelto el golpe.

Arizu, sabiendo que la mujer del video no era ella, comprendió al instante que alguien, en algún lugar del mundo, había conseguido hacer funcionar Image Taboo a la perfección. No tenía idea de cómo lo había conseguido, siendo que aún nadie había publicado un manual apropiado para usar Image Taboo; pero era la única respuesta posible. La llenó de rabia que hubiera sido ella la que quedara expuesta, pero no todo estaba perdido. Aún podía limpiar su nombre, si se apresuraba y lo hacía bien. Leyó en los detalles del video publicado y pudo ver que el creador del contenido era un tal Aglaya. Googleó la palabra y lo que obtuvo fue un breve artículo de Wikipedia que decía que éste era el nombre de una las Cárites, o diosas del encanto. Aglaya era la que se asociaba a la creatividad y la inteligencia. Volvió a mirar el perfil de TuViP y constató lo que sospechaba: había sido creado ese mismo día, justo antes de publicar el video. Obviamente quien creó el video se sintió tan orgulloso se denominó a sí mismo, o así misma, como la diosa de la creatividad.

―La puta que te parió, Aglaya ―dijo en voz alta algo que nunca había dicho en uno de sus videos. Ella no era partidaria de llamar “puta” a la madre de nadie para insultar a una persona, pero con la rabia del momento eso fue lo primero que llegó a su mente.

Se puso de pie de un salto, esquivó los pedazos de su taza rota y entró en su dormitorio. Sentada ante el espejo comenzó a maquillarse a toda velocidad. No siempre salía maquillada en sus videos, pero consideró que esta vez era necesario: debía lucir prolija, para mostrar una imagen serena a la que la situación no se le había ido de las manos. Luego se vistió, evitando los escotes, no era momento para usarlos. Se arregló rápidamente el abundante cabello rubio y se dirigió hacia su bien equipado estudio personal de grabación. Lo tenía montado en lo que antes había sido la amplia sala de estar de su casa. Antes adoraba pasar el tiempo allí, con sus padres, pero desde la muerte de éstos ya no pudo seguir viendo el sitio de la misma manera. Cuando heredó la casa cambió todo el amueblamiento, y cuando el dinero se le empezó a agotar fue cuando decidió abrir un canal de YouTube. Su éxito fue tan inmediato que pudo conservar la casa y darse algunos lujos; aunque ella prefiere llevar una vida austera y evita cualquier vicio que cueste grandes cantidades de dinero. YouTube era su única fuente de ingresos, porque hasta sus auspiciantes le pagaban gracias a que ella generaba videos para esa plataforma. Ser expuesta de esa manera (aunque fuera una mentira) hizo que toda su vida se tambaleara.

Sentada frente a la cámara apagada repasó mentalmente todo lo que debía decir y la actitud que debía mostrarle al mundo. Una vez decidido todo, encendió la cámara. No estaba transmitiendo en vivo, eso ayudaba a darle confianza, cualquier error podía ser editado.

―Hola a todos ―saludó con su sonrisa más natural―, seguramente ya habrán visto las noticias y se habrán llevado una gran sorpresa. Imaginen cómo estoy yo ―llevó la yema de los dedos hacia sus sienes y se mordió el labio inferior, uno de sus gestos característicos, con el que mostraba su pudor al hablar de ciertos temas―. Fue horrible ver eso, pero no me alteré para nada… ―pensó que era mejor ser un poco más honesta, reformuló la frase, la cual luego editaría―. Fue horrible ver eso, pero no me alteré demasiado, porque obviamente se trata de una falsificación. Quienes me conozcan bien ya se habrán dado cuenta que la mujer que aparece en el video no soy yo. Basta con mirar bien su cuerpo, no es igual al mío ―al editar el video pondría una imagen de la mujer del video, censurando lo obsceno y señalando las diferencias; especialmente en el área de las caderas; las suyas eran más anchas que las de la mujer del video. Evitaría las comparaciones con las zonas privadas―. Se estarán preguntando de dónde salió ese video. La respuesta es muy sencilla, pero a la vez sorprendente. Me di cuenta de cuál era su origen en cuanto vi el nombre que usa la persona que subió el video: Aglaya. Si buscan en internet esta palabra verán que se trata de una deidad griega asociada con la creatividad. Es mucha casualidad que este usuario se haga llamar de esta forma para luego subir este video. Por cierto, la cuenta de usuario es nueva, fue creada hoy mismo. Todos conocen el revuelo que causó en las redes ese supuesto “invento revolucionario” conocido como Image Taboo, yo misma hablé de él en una ocasión. Ésta es la respuesta al enigma. Al parecer nos apresuramos al juzgar mal a este producto. Estoy molesta, por ser yo quien aparece… ―se detuvo en seco, reflexionó sobre esas palabras. No debía decir que era ella del video, sino alguien parecida. Luego editaría esa parte. Repitió la oración―. Estoy molesta porque hayan usado una imagen que se parece a mí, pero siendo honesta también estoy impresionada por el talento de esta persona. Aglaya consiguió algo que ni los mejores dibujantes y artistas pudieron conseguir: generar imágenes creíbles… cochinas, pero creíbles. Imágenes que son tan buenas que incluso pueden burlar los mejores escáneres de falsificaciones; no tuve que intentarlo porque todos los que publicaron la noticia aseguraron que es así, y si aprendieron un poco de sus errores pasados, entonces no estarán mintiendo con algo tan fácil de comprobar. No puedo exigirle a esa persona que borre el video, sin embargo espero que comprenda el problema que me puede traer, ya que a pesar de que sea evidentemente falso, habrá personas que crean que el video es real, y que esa persona soy yo. ¿Existe alguna norma de copyright para la utilización de Image Taboo? Pues debería existir, porque no me parece apropiado que se esté usando mi imagen para generar este tipo de contenido. Voy a asesorarme legalmente para saber cómo proceder en estos casos ―en más de una ocasión ella había dejado implícitos a sus abogados, con la finalidad de atemorizar a alguien, pero en esta ocasión ni siquiera se comunicaría con sus asesores legales, sabía que le dirían que no podían hacer nada, ya que era un asunto muy novedoso y no había leyes escritas para este asunto, ni existían precedentes. Pero conservaba la esperanza de que quien haya subido el video se asustara y lo borrara, para evitarse problemas―. Quiero decir, una vez más, que felicito a Aglaya por su enorme talento, y le pido, amablemente, que ya no haga uso de mi imagen para crear este tipo de contenido. Sé que habrá mucha gente a la que no le bastará mi palabra para creerme, por lo que me propongo demostrarles que ese video es falso. Todavía no sé cómo lo voy a hacer, pero si alguno me puede prestar su ayuda con este inconveniente, se lo voy a agradecer de corazón. Para terminar quiero decirle a aquellos medios de comunicación que sensacionalizaron esta noticia que tomaré medidas legales contra ustedes, por difamación; ya que ni siquiera se molestaron en verificar la fuente de la que proviene este supuesto video, el cual, obviamente, no es real. Nadie fue capaz de llamarme, parece que me tienen miedo. Si supieran que no hay nada extraño en ese supuesto video filtrado, mi celular estaría sonando sin parar. Todos buscarían citarme de alguna manera. Pero no recibí ni una sola llamada, hasta el momento, y eso se debe a que los medios de comunicación saben que el video es falso. Saludos a todos y que tengan un buen día.

Apagó la cámara y dedicó los próximos quince minutos a editar el video. Tenía mucha experiencia haciendo este trabajo y los programas más actuales facilitaban la tarea; eran costosos, pero ella ganaba mucho dinero generando contenido para YouTube y podía permitírselo.

Publicó su video y el efecto fue casi inmediato. Pasó unos veinte minutos caminando por toda su casa, la cual era muy espaciosa y bonita. A pesar de esto, en ese momento se sentía como un león enjaulado, pero no se atrevía a salir a la calle.

Volvió a conectarse con la computadora y leyó los titulares de las noticias, y respiró aliviada. Prácticamente todos los medios más importantes ya habían cambiado los titulares. Ahora nadie hablaba de un video escándalo que mostraba a Arizu teniendo sexo, sino que la noticia había sido convenientemente modificada para que hablara de la “burda falsificación” a la que había sido expuesta la youtuber argentina. Los titulares decían:

«Video sexual FALSO sobre Arizu».

«Se confirma que el video viral de Arizu es falso».

«Arizu desmiente que el video sea suyo».

«Arizu iniciará acciones legales contra el falsificador del video porno».

«La famosa youtuber limpia su nombre: el video es falso».

Se sentía asqueada y expuesta, pero al menos las noticias ya estaban de su parte (como tantas veces había ocurrido). Ahora la gente hablaría de ese video, pero al menos muchos sostendrían que es falso. Su mejor carta era la imagen que usó en su propio video, comparando su anatomía con la de la chica del video falso. Al observarla detenidamente pudo encontrar más diferencias entre ella y esa mujer generada con Image Taboo. No se molestó en comparar las caras, ya que le pareció obvio que la persona que realizó el video utilizó filmaciones reales de la cara de Arizu para superponerlas a las imágenes falsas, y así aumentar la ilusión de realidad.

―4―

Laura González, alias Arizu, volvió a mirar el video, esta vez ya con mayor calma. Su intención era encontrar más evidencias de la falsificación, en caso de que fuera necesario realizar una segunda demostración. Vio esa émula de sí misma gemir a la cámara mientras el hombre anónimo se la cogía. Ella tuvo que admitir que sus tetas eran muy parecidas a las que se veían en pantalla, eran del tamaño apropiado e incluso los pezones se asemejaban mucho: eran pálidos y levemente sonrosados, de grandes areolas. No sabía cómo había acertado quien editó la escena, pero lo había hecho, tal vez sólo era fruto de la casualidad. Los gemidos eran muy sensuales, esto provocó un pequeño ataque de risa a Arizu, ella no gemía cuando tenía sexo, a veces podía jadear un poco, pero no lo hacía a propósito.

Si había algo que la sorprendía de ese video falso era lo bien logradas que estaban las texturas de su rostro. La piel, las cejas, pestañas, e incluso el cabello, todo parecía real; la persona que lo programó todo debía tener un control muy elevado de los detalles. No entendía cómo es que había llegado tan lejos a pesar de que otros habían fracasado rotundamente.

La escena cambió a la penetración. Desde ese ángulo el parecido seguía siendo sorprendente, si bien sus seguidores nunca la habían visto desnuda, y no sabrían qué tanto se parecía a ella o no. Las diferencias en las zonas privadas eran sutiles, pero existían. Se dijo a sí misma que, de ser necesario, hablaría sobre este tema en uno de sus videos; siempre y cuando YouTube no la sancionara por subir “contenido inapropiado”.

El grueso pene se incrustó en la concha, que estaba cubierta por una viscosa capa de fluidos. La verga se humedecía más cada vez que entraba. «Es casi como verme a mí misma cogiendo», pensó Arizu. Empezó a sentir cierto calor en la parte baja de su cuerpo, por más que ella se quejara del sexo indecente y superficial que abundaba en TuViP, no era inmune a la excitación. Se masturbaba, como seguramente lo haría cualquier otra mujer, y no veía nada de malo en ello; porque lo hacía sola, en su intimidad, sin compartirlo con nadie; sin exponerse de ninguna manera.

Nunca lo admitió ante las cámaras, pero hubo un par de ocasiones en las que entró a TuViP para recaudar información sobre algún tema en particular, y terminó excitada el encontrarse con uno de estos videos porno. Le pasó principalmente con los que hacía una chica llamada Zarisa. Ella se dedicaba a hacer reseñas de libros, principalmente eróticos, y si bien hacía comentarios muy audaces e inteligentes, con los que podría conseguir muchos seguidores, había decidido exponerse sexualmente. Por eso no era raro que alguna de sus reseñas terminara masturbándose ante la cámara, o incluso teniendo sexo con “algún amigo”. Arizu dedicó un video para hablar sobre Zarisa, sugiriéndole que dejara de exponerse de esa manera, ya que su contenido no-sexual era muy interesante. Lo que sus seguidores y Zarisa ignoraban era que en dos ocasiones Arizu terminó masturbándose mientras veía una de estas “reseñas eróticas”. Para ella ver a otras personas teniendo sexo era un arma de doble filo. Por un lado le daba asco y le generaba rechazo; pero por el otro sentía una morbosa energía recorrer todo su cuerpo. Se imaginó que, al igual que todo el mundo, ella también debería luchar contra esta tentación.

Pero una vez que pasó el susto y los medios declararon falso el video, comenzó a verlo con otros ojos; ya más relajada. Decidió que no había nada de malo en darse un poquito de cariño a sí misma. «Al fin y al cabo la del video se parece mucho a mí, y no es mi culpa que me provoque algo de excitación», se justificó mentalmente. «Hace mucho que no tengo sexo con nadie, y si no me toco un poquito, me va a ser muy difícil resistir la tentación»; ésta era la frase mental que se repetía antes de masturbarse.

Se quitó el pantalón y la ropa interior, y sin dejar de mirar a la pantalla separó sus piernas. Tenía la vagina húmeda y totalmente depilada, al igual que la del video. Una descarga eléctrica le cruzó el cuerpo en cuanto tocó su clítoris. Estaba hipersensible, algo que no le pasaba desde hacía mucho tiempo. Comenzó a masturbarse permitiéndose fantasear con la escena, imaginando que era ella misma la que estaba teniendo sexo con ese hombre misterioso. Esto dio buenos resultados, pero el involuntario morbo aumentó mucho cuando cayó en la cuenta de que, en ese mismo momento, habría un montón de hombres y mujeres masturbándose con esas imágenes, fantaseando que esa chica virtual realmente era Arizu. No comprendió exactamente por qué estos pensamientos fueron tan potentes, el estómago se le revolvió de una manera muy placentera, nunca antes experimentada, y la vagina comenzó a manar fluidos. Tuvo que frotarse el clítoris más rápido, y llegó a meterse dos dedos en la concha. Al masturbarse ella solía evitar este tipo de penetraciones, ya que estaba convencida de que dilatarían su vagina de forma permanente. No quería que algún hipotético futuro amante pensara que ella había tenido mucho sexo en su vida. Pero esta vez no pudo evitarlo, estaba tan excitada que no le bastó con frotarse por fuera, necesitaba sentir algo duro entrando y saliendo de su concha, y así poder imaginar que se la estaban cogiendo de la misma forma que a al chica del video. Mantuvo un alto ritmo, y no pudo detenerse hasta que llegó al orgasmo. Los espasmos llenaron su cuerpo y los jadeos comenzaron a salir de su boca. Pasaron varios segundos hasta que volvió a recobrar la compostura.

Arizu no entendía muy bien qué había pasado con ella, pero no podía negar que lo había disfrutado mucho; aunque esto la incomodara. «No pasa nada, es normal», se dijo a sí misma; pero esto no la convenció del todo. Se dijo a sí misma: «No te preocupes, Laura, nadie sabe que hiciste esto. Nadie lo va a publicar en los diarios».

Por primera vez, después de tantos años de éxito, Arizu sintió miedo por su futuro como influencer moralista. ¿Qué ocurriría si los videos continuaban apareciendo? Le sería muy difícil demostrar que cada uno era una falsificación, y aunque lo demostrara, más de una persona seguiría creyendo que los videos son reales. ¿Cómo impactaría esto en los contratos con sus auspiciantes? Muchas de las empresas que la apoyaban, y que le pagaban tanto, lo hacían porque ella tenía una reputación intachable y un Coeficiente de Moralidad muy alto.

Pero lo que más le preocupaba era el impacto que esos videos podrían causar en ella misma.

23 Juin 2020 04:03:33 0 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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