itz_gbby GabbyS

¿Cuantas veces hemos dicho "no volveré a tropezar con la misma piedra dos veces" refiriéndonos a alguien de nuestro pasado? Katherine Swann lo hizo todas las veces que pensaba en él, y no eran pocas. Creyó que el muro de acero que había levantado en su interior había acabado con todos esos sentimientos... hasta que lo vio. Gabriel había tenido motivos para marcharse y ahora que estaban resueltos nada le impedía regresar para enmendar sus errores y continuar con la historia que para él quedó en puntos suspensivos. ¿Me acompañas a averiguar como termina esta lucha entre el pasado y el presente?


Romance Romance jeune adulte Déconseillé aux moins de 13 ans.

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C1- Malas Noticias.

---------- Marzo 2016 -----------

♫I'd like to say we gave it a try

I'd like to blame it all on life

Maybe we just weren't right, but that's a lie, that's a lie

And we can deny it as much as we want

But in time our feelings will show

'Cause sooner or later

We'll wonder why we gave up

The truth is everyone knows

Almost, almost is never enough

So close to being in love

If I would have known that you wanted me the way I wanted you

Then maybe we wouldn't be two worlds apart… ♫


Katherine escuchaba con los ojos cerrados una de sus canciones preferidas de Ariana Grande a la par que su mente reproducía un recuerdo por cada estrofa que pasaba. Recuerdos perdidos que no querían ser olvidados, por mucho que lo intentara. Recuerdos de un juego que perdió por enamorarse. Sonrió silenciosamente. La versión que conocía de ¨enamorarse¨ fue la que le enseñó Disney, todo era lindo y mágico. Lástima que discernía de la realidad en mucho. Ahora que sabía que parte de su significado incluía definiciones como volverte idiota, ser irracional y echarlo todo por la borda, no le gustaba mucho. Sobre todo esta última parte. Aunque ese gran reto que significaba estar enamorado, era muy tentador como para ser rechazado.


Durante todo el largo camino de regreso a la universidad ese pensamiento daba vueltas en su cabeza, acompañado de un sentimiento extraño que no sentía desde hace tiempo. Melancolía. Abrió los ojos para notar que estaban cruzando el gran puente de hierro que indicaba la entrada a la ciudad universitaria. Los diferentes campus se alzaban alrededor. Estaban a punto de llegar al complejo de dormitorios. Miró hacia su hermano que venía en el asiento del copiloto hablando con su padre de lo último en tecnología que se ofertaba en varios mercados del mundo, una conversación bastante aburrida en lo que a ella concierne. Su teléfono vibró. Un mensaje le había llegado.


Amy: ¡¡Hi K!! ¿Dónde estás? Estoy afuera, en la entrada.

Su mejor amiga, Amy, le escribía. Respondió:

Kath: ¡¡Hi!! No he llegado aún y sinceramente no quiero hacerlo ¿Puedo regresar con Damián?

Amy: ¿Pasó algo?

Kath: Lo normal. Nada de qué preocuparse. Solo pensaba...

Amy: ¿Te espero afuera?

Kath: Si… estoy a la vuelta.


Diez minutos después su padre aparcó la camioneta frente a las oficinas del decanato. Era el último gran edificio y era el puente para llegar a los dormitorios. Al bajar se quedó observando los innumerables carros y autobuses que entraban y salían del lugar mientras que su hermano Samuel y su padre descargaban las maletas. Entre la multitud sus ojos buscaban a una chica algo más bajita, de largo cabello rubio brillante, moteado con algunos reflejos algo oscuros, espejuelos rosa y cara de ángel. Era su mejor amiga y supuestamente la esperaba por aquí.


—Katherine. ¿Qué haces? No subes conmigo— le habló su hermano. Volteó para verlo, ya tenía encima todas sus pertenencias excepto la mochila con las computadoras que se hallaban en manos de su padre. Miró por encima de sus hombros a ver si veía a su amiga pero ni rastro de ella. Otro mensaje llegó.


Amy: Lo siento, Jake me ayudó con el equipaje. Ya estoy en el cuarto. Sube.

Traidora. Caminó hacia su padre.


—Adiós papá— se despidió Samuel alejándose de ellos y caminando hacia la entrada. Ella se colocó en la espalda el equipaje que faltaba y metió su teléfono en el bolsillo trasero del pantalón.


—Adiós Damián— dijo sin emoción refleja.


—¿Cuántas veces te he dicho que vuelvas a llamarme papá?— demandó el mayor.


—Creo que no las suficientes— con un gesto de la mano dio por terminada la tan dolorosa conversación que prefería evitar a toda costa. Alcanzó a su hermano en el vestíbulo. La gran recepción estaba llena de adornos colgando del techo, así como en los pasillos adyacentes que lograba visualizar. Algunas paredes estaban tapizadas por posters extraños y de bienvenida. Lo usual para un inicio de curso.


Había estudiantes saludando a sus otros compañeros. Los grandes sillones de la entrada estaban ocupados por jóvenes conversando acerca de sus vacaciones. Muchos eran compañeros de estudios, solo eso. La chica saludó con la mano a unos cuantos.


—¿Aún sigues molesta con él?— inquirió Samuel llamando la atención de la chica.


—No estoy molesta con nadie— respondió de forma anodina mientras continuaban su camino al bloque de los dormitorios.


—Si lo estás.


—No seas pesado, no lo estoy. Me da igual— por muy desinteresada que quisiera sonar, la molestia se notaba en su voz— Es su vida, su matrimonio, su problema. Yo no soy quien está tirando toda una vida por la borda­— la detuvo para mirarla.


—Kath, que hayamos nacido como fruto de ese matrimonio no significa que si ellos se separan, nosotros también tengamos que hacerlo.


Sus padres se estaban divorciando y eso la afectaba en formas que no quería. Se sentía traicionada por una de las personas en la que más confiaba. Una vez pudo haber sido suficiente —un error lo comete cualquiera— le había dicho su padre la primera vez que ella se enteró de una infidelidad hacia su madre, le juró que no significaba nada y decidió cubrirlo para no romper su tan preciado hogar. La segunda vez simplemente fue cortante y sincero: —Lo siento, me enamoré— el puñal atravesó directo en el pecho de su madre por sorpresa, sin saber qué hacer ni que decir, aun intentando asimilarlo todo. La sangre les había salpicado a ellos y aquel filo también les había hecho un pequeño corte no visible pero muy doloroso. Después de eso, él simplemente se marchó, siendo un idiota, irracional y echándolo todo por la borda. Ella se quedó con la culpa de poder haberlo evitado todo desde un primer momento.


—No entiendo a qué viene todo esto. En serio no me importa. ¿Podemos dejar el tema ya?— pidió clemente la chica.


Para su suerte el tema cambio a cosas de carácter académico durante el resto del camino hasta el blanco pasillo que conducía a su dormitorio. Intercambio pertenecías con su consanguíneo y se despidió por el momento. Al entrar a su habitación notó que ya su amiga había desempacado todas sus cosas y se encontraba terminando de organizar el escritorio. ¡Dios, es demasiado organizada! El arrastre de la maleta llamó la atención de la rubia.


—¡Lo siento!— se abalanzó sobre Katherine— Te iba a esperar pero de repente apareció Jake, se brindó a ayudarme con las maletas y aproveché— terminó con una mueca de arrepentimiento.


—Claro, descuida— un fuerte abrazo. No se veían hace, ¿10 horas? La morena dejó su maleta en un rincón y se sentó en la que volvería a ser su cama durante seis meses más. Las sábanas estaban recién cambiadas, la rugosidad de la tela desvelaba que eran nuevas— ¿Hoy tenemos algo en el horario? Pasé por la pizarra… pero no me fijé.


—Hoy está todo corrido. ¨Se supone¨ que las clases empiecen después de almuerzo, a la 1:00. Los profesores están reunidos dándole el toque final a algunos detalles con los que nos van a masacrar el resto del año.


—Hermoso— nótese el sarcasmo— Cada minuto me convenzo más de que tenía que haber regresado con Damián.


—Por cierto, ¿cómo está ese asunto?— preguntó con timidez Amy.


—Está. Solo está.


Tres palabras finalizaron la conversación. Katherine comenzó a desempacar en total silencio mientras que su amiga la ayudaba a trozos. Terminaron después de una hora, esperaron a que la tercera habitante del cuarto llegara para bajar juntas a la cafetería pero al no hacerlo fueron ellas solas. Al pasar frente el teatro de reuniones notaron a una persona sentada en uno de los grandes butacones junto a la escalera q daba al segundo piso del decanato. Bryan levantó la vista cuando sintió pasos acercándose a él.


El pelo miel le caía en forma de ligeras ondas sobre la frente, los ojos juguetones y pequeños mirando a las chicas que venían hacia él. La sonrisa de chico cool se encontraba retraída en una mueca seria. El chico atrevido, sociable y amistoso, el más ruidoso de todos sus amigos, quien se encargaba de formar la fiesta en el grupo y quien en ocasiones era capaz de enloquecer a cualquiera de lo mucho que hablaba, no había dicho ni una palabra desde el ­¨Hola¨ con el que las saludó.


—Barbie, ¿estás bien?— preguntó Kath.


Al principio no respondió, solo se limitó a mirarla y negar con la cabeza por lo que la chica no insistió más. Luego comenzó un monólogo que no tenía sentido, discutía consigo mismo y con alguien más que no estaba presente, su mejor amigo Leonardo, los dos parecían un maldito viejo matrimonio, siempre discutiendo por cualquier cosa, uno era demasiado despreocupado, y el otro, era igual. Dicen que polos diferentes se atraen, entonces polos iguales se repelen, toda regla tiene su excepción. Daba igual cual fuera el motivo, la pelea duraba poco tiempo, eran como Timón y Pumba.


Amy se encontraba callada mirando hacia delante. Katherine miraba su teléfono, esperando… algo. La rubia apreciaba el hermoso y moldeado cuerpo que venía caminando hacia ellos.


Samuel, a diferencia de su hermana menor, no tenía la piel bañada por el sol sino que era de un blanco puro. Era un vaso de leche bastante apetecible. De hombros anchos y una gran espalda en forma de ¨V¨ perfecta para cargar a alguien. Largas pestañas cubrían ojos oscuros y pequeños. El pelo negro rebajado a los lados y atrás y un poco más alto arriba y enfrente. Él y Katherine lucían como gemelos, si obviábamos la diferencia de 3 años en sus fechas de nacimiento. Rodeado de desconocidos era demasiado silencioso, con sus amigos, era todo lo contrario. Uno de sus mayores atributos era su sonrisa acompañada de tiernos y sexys hoyuelos, aunque últimamente no le gustaba mucho mostrarla.

Katherine levantó la mirada y miró a su amiga quien estaba extremadamente callada. Se dio cuenta de que estaba embobada y dispuso sus ojos a ver lo mismo que ella. Ugh.


—¿Por qué lo miras así, no lo mires así, es asqueroso?— protestó. Amy comienza a reír— No le encuentro la gracia.


—Relájate beba Kath, yo también lo quiero como un hermano, era solo una pequeña apreciación.


Katherine cambio la mirada al escuchar como su amiga la llamaba. Hacía casi tres años que no la llamaban así. Ese apodo se lo había puesto alguien que ahora no valía la pena recordar, o mejor, no quería recordar. Su amiga volvió a reír, está vez más suave.


Junto con Samuel llegaron dos chicos más. Uno era alto como una vara, perfecto para jugador de baloncesto, cabello rubio oscuro, encrespado y alborotado. Gafas cuadradas enmarcaban unos ojos saltones y curiosos. Se asemejaba a un elfo por lo grande de sus orejas. De aspecto algo inocente. Un chico humilde, romántico, positivo, alegre, el optimista. Las chicas lo veían como el novio perfecto. Este chico alto era Leonardo, el mejor amigo de Bryan, la otra parte del matrimonio no gay.


El otro chico era el actual novio de Katherine, Christopher. De 1.77. Abundante pelo cobrizo le cubría las cejas. Un pequeño lunar debajo del ojo derecho resaltaba sus ojos amables, un chico al que le gustaba sonreír. Se conocieron a través del novio de su otra amiga y compañera de cuarto, Allison. No tenían mucho que ver, pero se sentía cómoda con él. Al llegar la saludó con un cálido beso, ella respondió con uno frío. Durante las vacaciones habían discutido, y solo hablaron una vez después de eso. No sabía en qué situación se encontrarían, ¿seguirían juntos o todo había terminado? A él le pareció extrañar la reacción, en los 2 años que llevaban nunca le había mostrado esa indiferencia. Un sentimiento de culpabilidad la recorrió.


—¿Estás bien amor?— levantó la cabeza para encontrarse con sus ojos, el signo de interrogación iba escrito en ellos. Volvió el sentimiento de culpabilidad.


¡Joder! Me he sentido en 5 minutos más culpable de lo que me he podido sentir en mi vida.

Acercó su cara a la de él y lo besó, esta vez amorosamente, intentando no incomodar a quienes estaban presente.


—Sí, solo estoy cansada por el viaje— sonrió para devolverle un poco de calor al ambiente. Kath se puso de pie para que él se sentara y luego sentarse sobre él. Con un poco de suerte, la cercanía echaría lejos la incomodidad de hace un rato. En su entretenimiento había perdido el hilo de la conversación que mantenían los presentes, y que el insoportable novio de Amy había llegado y miraba a todos con cara acusadora. Lo odio.


David era un chico de mediana estatura. Con el pelo castaño claro y parado en forma de pinchos, parecía más que lo habían electrocutado. Altanero. Egocéntrico. Estúpido en todo el sentido de la palabra. Sus ojos tenían una deviación fuera de lo normal y por ello se creía especial. Hipócrita. Nunca entendieron el por qué aceptó salir con él. Nadie lo entendía. Eran tan diferentes, y no en el buen sentido. Solo estuvo pocos min allí.


—Te veo luego— le dijo.


—Acabas de llegar y ya te vas— protestó ella.


—Después te veo, es que… estoy un poco incómodo.


Yo estoy incómoda. Kath le daba rienda suelta a su mente.


—David, ellos son mis amigos— habló en voz baja para que nadie oyera.


—Bien por ellos. Después nos vemos. Quédate con tus amigos aquí que yo voy a pasar el rato con los míos. Te veo luego— sin más preámbulos le dio un pequeño beso en los labios y se fue.


¡En serio lo odio!

Katherine miró a su amiga con repugnancia y enojo. Esta hizo una seña en acción de que lo dejaran ya y se olvidara del tema.


—¿Quiénes son todas esas personas?— Amy intentó poner la atención de sus amigos a algo más que no fuera su cara de decepción.


—Son estudiantes de transferencia, un total de 150 estudiantes de diferentes años y carreras fueron transferidos este semestre para acá desde otras ciudades, locuras de la dirección— respondió Kyle, quién había llegado al grupo sin que nadie lo notara. Tan silencioso como un fantasma.


—Creo que oí a mamá decir que habían 150 plazas que llenar por los estudiantes que serán transferidos en la prueba de las prácticas— espetó Leo.


Kyle es el chico cuyos ojos pardos y expresivos lo dicen todo con una pequeña mirada que puede ir desde gestos tiernos a una mirada penetrante y escalofriante. Con labios en forma de corazón. Cabello castaño oscuro bien peinado como a modo de empresario en contraste con su personalidad sencilla. A la vista de los demás era algo frío, pero cuando llegabas a conocerlo encontrabas a una persona cálida y preocupada por sus amigos, leal y siempre dispuesto a ayudar al que lo necesite, callado y reservado. No le gusta sonreír porque piensa que su sonrisa no es bonita, pero cuando lo hace sin razón es como un bebé. Por otro lado es el más responsable y cuerdo de todos, el líder de la manada.


—¿Se transfiere para acá alguien que conozcamos?— preguntó con curiosidad Kathy. Los grandes ojos de Kyle se posicionaron sobre ella, casi al mismo tiempo que los de Leo y los de su hermano. Y en menos de un minuto ya se había arrepentido de hacer la pregunta porque estaba segura que no le iba a gustar la respuesta.


El nombre que no quería escuchar salió de los labios de Leo como una bala directo a atravesar su cerebro. Intentaba creer que era broma. Sus ojos encontraron a los del hermano quién asintió afirmando lo que decía el mayor. Su corazón comenzó a acelerar sus latidos. Estaba totalmente equivocada, no estaba lista todavía para toparse de nuevo con él.


¿Por qué ahora? El silencio era incómodo, comenzó a jugar con un mechón de pelo de Christopher. Él era el único que no tenía ni idea de lo que sucedía pues ignoraba quién era Gabriel, pues si este nunca se hubiera ido, él nunca hubiera llegado.




Como Amy había dicho, las clases comenzaron luego del almuerzo, primero comenzaron explicando lo relacionado con esta parte del semestre y luego los soltaron a los leones, en lenguaje callejero, los profesores.


Antes de regresar al dormitorio la rubia le pidió a su amiga que fuera con ella a devolver unos libros a la biblioteca, en realidad había sido para no tener que oír ella sola el sermón de las bibliotecarias con respecto a la puntualidad. Menuda charlita. Salían riendo de la biblioteca cuando fueron interceptadas por una cara conocida.

Por favor otra vez no, pensó Amy al verlo cuando venían por el pasillo. Aunque la verdad verlo, era una de las cosas más lindas que le pasaban en el día.


—Kath, no preguntes y quédate velando, necesito habar con ella— dijo Kyle quien apareció, tomó del brazo a Amy y se adentró junto con ella en el baño de varones del primer piso. Dejando a Katherine completamente confundida y en profesión de carcelera— ¿Me vas a seguir evitando?— preguntó el chico ya dentro. No podía decirse si era una pregunta o una afirmación, sonó como la primera así que la rubia respondió como tal.


—Yo no te he evitado— mala mentirosa. Esperaba que no lo notase. Kath solía decirle: ¨si quieres una mentira bien dicha y creíble, primero tienes que creértela tú¨ y ni ella la creía— ¿Por qué te iba a evitar? Solo he estado un poco ocupada con algo.


Algo. ¿Qué algo? ¿Es que no me nacen ideas? Él me inhibe las ideas.


—¿O sea que cada vez que me ves te desapareces solo por casualidad? Bien, supongamos que te creo— manifestó Kyle con cara de no creer ni una sola palabra dicha por ella. ¡Eso, créeme! Cruzó los brazos sobre su pecho esperando a que ella continuara. Ambos se quedaron en silencio, incómodo y tentador silencio.


—Bueno, si era eso lo que te molestaba no hago esperar más a Katherine— Amy dio un paso hacia la puerta y él evitó que diera otro acorralándola contra la pared más cercana.


—Amy… no he terminado de hablar— le susurró cerca de su oído alterando cada inervación nerviosa de su cuerpo. Como que no, estoy haciendo un esfuerzo sobre humano para no ceder a los nervios. La observó por varios segundos antes de explotar— ¿Cómo puedes estar tan calmada?— No lo estoy, solo aparento— En serio. ¿Dime cómo haces para fingir que no pasó nada? ¿Cómo haces para fingir que no te importo?— Auch, eso dolió.


—No finjo, me importas, eres mi am…


—¡Si finges! Y no digas esa palabra, esa ya no nos define y no te atrevas a decir que lo que pasó fue un error. ¡Porque no lo fue!— estaba realmente cabreado y desesperado. Dio un golpe en la pared lejos de ella, aterrándola. Aunque nunca le haría daño— ¿Por qué no dices nada?


—¡Nunca he dicho que fue un error!— ahora Amy quien se había enojado— ¡pero si lo pensé! ¿Qué quieres? ¿Qué admita que tienes la razón? No. Lo. Haré. No quiero perder tu amistad porque para mí sí vale. No te voy a negar que por mucho que he tratado de arrancarme de la cabeza todo lo que pasó aquel día lo haya logrado, pues no, cada vez que te veo lo recuerdo, lo admito, ¡pero Kyle no me pidas que ceda a lo que siento porque no sé lo que siento! ¡Y tú tampoco! solo estas confundido…


—No estoy confundido, tengo muy claro lo que quiero— la estaba matando a la vez que la dejaba sin palabras para exponer lo que sentía. En ese momento Amy canalizó todo el valor que poseía sobre su pecho y dijo exactamente lo que su cerebro le transmitía, sin filtros.


—¿Por qué tuviste que hacerme esto ahora? ¿Por qué no te diste cuenta antes? Yo llevaba mi vida perfectamente, con un novio estable y sin complicaciones— por cada palabra que salía de sus labios le proporcionaba al chico un golpe con su puño cerrado en el medio del pecho, no le hacía daño, él los recibía con gusto.


—¡Él no te quiere! ¿Cuándo lo vas a entender? Solo eres una más en su lista— no lo escuches, no lo escuches. Kyle aguantó sus manos a ambos lados de su cara contra la pared.


—Tú no lo conoces, todos lo juzgan como si lo conocieran pero nunca le han dado una oportunidad, y entonces, ¿piensas que no soy lo suficientemente buena como para que alguien se enamore de mí?— estaba tan molesta que ya ni sabía lo que sus palabras transmitían. Estaba molesta por ella, por ser tan cobarde.


—Amy no tergiverses mis palabras. ¿Cómo crees que pensaría eso cuando estoy enamorado de ti?— la había dejado nula de palabras, su confesión la tomó por sorpresa. Respiró profundamente.


—¿Y por qué te decides en este preciso momento a confesarte si estabas tan seguro?— no sé si quiero que responda a eso. Que no responda eso.


—Porque... porque tenía que encontrar el momento para estar convencido de que no me rechazarías— ella odiaba cada parte de su ser en ese momento porque sabía que era verdad, él la conocía mejor de lo que ella creía o sabía.


—Y te lo tomaste en serio, en verdad encontraste el tiempo perfecto, ¿no?— sonrió con gran ironía. Se quedaba sin opciones de escape— Kyle, son tantos años conociéndonos, ¿estás seguro que quieres arruinar todo por lo que pasamos? Que todo se acabe un día y terminar odiándonos, sin poder recordar las cosas tan lindas que hemos vivido porque me harán pensar que cometí el error más grande de mi vida.


—¿Cómo puedes saberlo sin siquiera intentarlo? No me puedes decir que no sentiste nada esa noche, te tenía tan cerca que podía sentir los latidos de tu corazón, tan acelerados como los míos, lo que significa que existe una conexión muy fuerte entre nosotros que quieres seguir negando— llegado a este punto, Amy estaba muy nerviosa, solo quedaba recurrir a la última opción para hacerlo cambiar de opinión: “mentir".


Él le había soltado las manos, ella estaba libre y aprovechaba para alejarse un poco de él. Mantener la distancia dejaba a sus neuronas fluir.


—Creo que te estás confundiendo de nuevo, yo me sentía triste, estaba vulnerable y tú me animabas, había tomado y solo...— tenía la cabeza en alto pero sus ojos miraban a la nada. Pensó bien sus próximas palabras cuidadosamente antes de dejarlas salir— me dejé llevar por un momento y tal vez me arrepienta mucho de eso.


—¿Sabes que cuando mientes no me puedes mirar a los ojos?— su voz era tan confiaba que flaqueaba a quien estuviera escuchando— Tu miedo no me va a alejar. Y te lo advierto, si lo vuelves a negar te voy a demostrar lo contrario.


—Ya te he dicho todo lo que pensaba— Amy miraba casi al techo, lo estaba haciendo de nuevo, maldición, Intentó mirarlo a sus ojos, esos hermosos ojos con los cuales soñaba diario— si quieres me crees o si no...


Kyle no la dejó terminar de hablar, cerró la conversación con un beso. Cada célula del cuerpo de la rubia quería seguirle el beso pero no sentía que estaba bien, así que con mucho trabajo lo empujó, apartándolo de ella y dejando el camino libre para irse de allí. Esta vez sin que él tuviera éxito en detenerla.


Mientras caminaba en silencio al dormitorio, imágenes de aquel último fin de semana antes de entrar- el pasado fin de semana para ser más exactos- formaban una película en su mente. Habían ido a pasarse dos días en la casa de campo de los abuelos de Kath. Amy había rogado a sus amigos para poder invitar a David en esta ocasión, a pesar de que lo había logrado- pues el amor por ella era mayor que el molesto sentimiento que sentían cuando él estaba cerca- el muy capullo le había dicho que no. Había inventado un montón de estúpidas excusas y habían discutido por ello, él se mostró indiferente y ella decidió partir con los suyos. Durante esos dos días nunca recibió ni un mensaje, ni una llamada. Nada.


La pasaron como hace siglos no hacían, liberaron tensiones y rieron hasta el dolor. Pero una atmosfera extraña los cubría a Amy y Kyle. Él se mostraba más atento que de costumbre y eso a ella le gustaba. Nunca había habido nadie que fuera así, no la dejaba beber demasiado- aunque la santa rubia no se daba más de tres tragos, era bastante mala bebiendo y eso, lo sabía perfectamente- se pasaban la noche enfrascados en las conversaciones más largas de la historia. Al principio el pensamiento de: ¨hace tiempo que no pasamos tiempo juntos, es mi mejor amigo en el mundo¨ surgieron.


Todo cambió la última noche, todos estaban de fiesta junto a la playa bebiendo y riendo con las monerías de Bryan. Pero no ellos, se habían alejado conversando hasta una habitación de la casa. Sentados en el piso, recostados a la cama, Kyle se acercó lentamente hasta juntar sus labios con los de ella, regalándole un beso que la dejó sin respiración. Al principio se sintió algo confuso, pero al mismo tiempo el sentimiento era maravilloso que no dudó en entregarse a esos hermosos labios. Confesando sus sentimientos hacia ella y sincerando su alma a la vez que le acariciaba el cabello. Sus ojos brillaban de forma que ella nunca antes había notado, se había convertido en alguien totalmente irresistible y hermoso.


Dominada por los instintos y por los rápidos y arrítmicos latidos del corazón, le correspondió. Un beso siguió a otro, y a otro cada vez más apasionadamente nervioso. Deseo y cariño. Acabaron durmiendo juntos esa noche- en todo el sentido de la palabra, en el sentido de hacer el amor y dormir después.


Fue uno de los momentos más dulces, hermosos y sinceros de su vida. Todo fluyó tan natural que ni siquiera se cuestionaron lo que hacían. Sus manos suaves la acariciaban como nadie, sus besos y sus abrazos podían durar una eternidad. Podría decirse que algo especial y único nació allí, algo que no había sentido jamás. Pero la luz del sol los devolvió al mundo real, al mundo en dónde no solo eran hombre y mujer, al mundo en donde ella tenía novio y él era su mejor amigo. Al mundo en dónde eso no podía haber sucedido nunca, al mundo del arrepentimiento.


¨Te quiero mi ángel¨, decía él creyendo que ella dormía.

¨Lo siento¨, pensaba ella con los ojos cerrados fingiendo estar dormida.


La vergüenza se arremolinaba en su interior. ¿Ahora qué?, pensaba. Aprovechando que la necesidad lo llamó al baño, ella escapó sin decirle nada, siendo una cobarde y llena de miedo. No se volvieron a ver hasta que todos se reunieron para desayunar, lo evitó a toda costa, uniéndose a su amiga como su siamesa desde aquel día. Aquello había sido especial, y eso hacía que cada vez que viera a David la culpa se la comiera viva. Pero el día tenía 24 horas y ella pensaba en Kyle 20 horas y las 4 restantes lo veía.


Nota del autor: Hola!! Muchas gracias por leer esta historia. Si has llegado hasta aqui ayudame con algo. Inskpired no me permite saber las vistas de los capítulos por separados como otras plataformas, te pido, si me lees y te agrada, que me lo permitas saber a través de un comentario o un me gusta. Si no sabes que comentar simplemente por un punto ¨.¨ o el emoji sonriente, yo entenderé. Me alegría muchísimo que me ayudaran de esa forma y sería una gran insoiración para continuar con la puclicación. Lamento haberos hecho perder tiempo con esta lavia, gracias una vez más por haber llegado hasta aqui y darme esta oportunidad. Besos, amor y bendiciones.

26 Mai 2020 22:49:35 0 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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