moonlovesmin 𝓂𝑜𝑜𝓃

Adaptarse a la vida como humano no es sencillo,sobre todo teniendo en cuenta los crecientes sentimientos que JiMin tiene hacia el hombre que lo rescató de un malvado científico. Todos sus sentidos dicen que HoSeok es el hombre para él, pero el apuesto hombre se aleja, por lo que JiMin se pregunta si esos abrumadores sentimientos son íntegramente de su parte. Luego de muchos años y construir un imperio, Jung HoSeok encuentra algo que le interesa más que el trabajo. No puede dejar de pensar en JiMin. Una noche, HoSeok cede a sus deseos, pero a la mañana siguiente, se da cuenta de que cometió un error. JiMin es demasiado dulce e inocente para alguien como él. Por lo tanto. HoSeok lo abandona. Sintiéndose como un tonto por amar a alguien que no lo ama, JiMin decide vivir su propia vida, dirigiéndose directamente a las manos de un hombre que podría ser mas sádico que el médico que lo convirtió en humano. Sin nadie a quien recurrir y sin verse rescatado, JiMin tiene que aprender a confiar en sí mismo, si tiene alguna esperanza de volver con el hombre que lo hace querer sentarse y rogar por una galleta.


Fanfiction Groupes/Chanteurs Tout public.

#jhope #hoseok #bts #jimin #hopemin #jihope
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Jung HoSeok exhaló con cansancio mientras se desabrochaba el corbatín, dejando los extremos colgando alrededor de su cuello, y luego se desabrochó los primeros botones de la camisa. Quitó los gemelos de oro de las muñecas y luego se dobló una a una las mangas.

La única mejor cosa que podría hacer esa noche era realmente beber una gran copa de su muy antiguo whisky. HoSeok se conformó con un vaso pequeño. Por mucho que hubiera preferido algo más grande, la pérdida de control del beber demasiado, no era algo que estaba dispuesto a permitirse.

Se permitiría a sí mismo dos vasos pequeños, sin embargo. Su noche había apestado desde el momento en que entró a la fiesta de gala donde había sido moralmente obligado a asistir. Lo tenía hundido por el suelo en el momento en que salió. ¿Por qué la gente sentía la necesidad de echarle encima a toda mujer elegible a menos de cien millas de él? nunca lo sabría. Algunas de ellas ni siquiera eran incluso elegibles. Ser soltero no era una enfermedad. A pesar de que a su edad, su reloj interno no estaba marcando.

Y estaba malditamente cansado de luchar contra las mujeres cuando a él le gustaban los hombres.

HoSeok se sirvió dos dedos de su mejor whisky, la cosa que sólo utilizaba en raros momentos, y luego lo bebió hasta el fondo. Tosió, golpeando su pecho con la otra mano.

La maldita mierda quemó todo el camino hacia abajo.

Una pequeña sonrisa se curvó a un lado de la boca de HoSeok mientras se servía otra copa.

El whisky ardía como el infierno, pero era un infierno que estaba dispuesto a soportar. Era mejor que dejar suelto su temperamento y golpear una pared, algo que había sentido ganas de hacer mucho últimamente.

—¿Por qué bebes esa cosa si lo odias tanto?

HoSeok se puso rígido.

Y eso era precisamente por lo que sentía la necesidad de golpear algo, o tener otra bebida. JiMin era el único hombre que quería y no lo podía tener.

HoSeok terminó sirviéndose otro whisky, añadiendo un poco más de lo normal, y luego puso la tapa de nuevo en el decantador. Cogió su copa y se acercó a su escritorio como si no estuviera un hombre impresionante y hermoso de pie en su puerta.

Tal vez si no le hacía caso el tiempo suficiente, JiMin se iría. —He probado esa cosa y es horrible.

Y tal vez no.

HoSeok levantó la tapa del pequeño humidificador manteniéndose detrás de su escritorio y agarró uno de sus cigarros- Cubanos, por supuesto. A HoSeok le gustaba pensar que eran enrollados en los apretados músculos abdominales de chicos realmente calientes en lugar de los delicados muslos de vírgenes como decían los rumores.

Cortó el final y lo encendió, y luego agarró su vaso de nuevo y se acercó a mirar por el gran ventanal que iba del piso al techo en una de las paredes de su oficina. Los edificios podía verse a lo lejos, el tono suave del brillo en el horizonte de las miles de luces se alzaban en los rascacielos de la ciudad.

—¿Por qué finges que no estoy aquí?

Los ojos de HoSeok se cerraron. JiMin estaba justo detrás de él. Podía sentir el calor del cuerpo del hombre. Era la misma frustración que HoSeok había estado tratando de dominar durante los últimos tres meses explotando en un largo y profundo gemido.

—No estoy tratando de fingir que no estás aquí, JiMin. —No todo el tiempo, de todos modos—. Solo estoy cansado y no estoy de humor para compañía. He tenido un muy largo día.

—No se ve como si tu noche fuera a mejorar.

HoSeok rio mientras abría los ojos y miró a un lado, sabiendo JiMin estaría allí. JiMin siempre estaba ahí. Él había seguido cada movimiento de HoSeok desde el segundo en que llegó el hombre a casa con YoonGi. Debía ser lo canino en él.

—¿Es cierto que los animales entienden el lenguaje humano?

JiMin asintió y se volvió para mirar por la ventana. —Sí, es verdad. Entendemos mucho más de lo que los humanos piensan. Sin embargo, no siempre es fácil saber lo que ustedes están diciendo. Los humanos son simplemente una locura.

—No puedo decir que no estoy de acuerdo contigo. —Sólo habían pasado tres meses desde que el hermano de HoSeok, el Dr. TaeHyung Jung, tuvo un accidente en su laboratorio que convirtió su gato casero en un humano.

Después de una calamidad de errores e incredulidad, además de la locura de un par de investigadores científicos, pronto otros dos hombres se habían unido a YoonGi en su forma humana.

JiMin el beagle y JeongGuk el conejito. HoSeok aun negaba con la cabeza cada vez que pensaba en los nombres que YoonGi les había dado a sus dos nuevos amigos*.

JeongGuk tendía a quedarse en su habitación o en el jardín botánico construido en el lado de la gran propiedad que HoSeok había comprado con su hermano. JiMin parecía estar bajo sus pies cada vez que HoSeok estaba en casa.

Como ahora...

HoSeok apretó sus manos mientras le disparó al otro hombre una mirada fría.

—JiMin ¿no deberías estar en la cama o algo así? ¿Por favor?

JiMin se encogió de hombros. —Duermo tarde.

—Sabes que los humanos duermen un poco diferente de lo que hacen los perros, ¿verdad?

—Duh, —JiMin resopló.

—¿No tienes que ir a perseguir un coche o algo así?

La cabeza de JiMin se inclinó.

—¿Por qué me tienes tanto miedo?

—¡No te tengo miedo! —Las fosas nasales de HoSeok se encendieron cuando una pequeña voz en su cabeza le llamó mentiroso. Se volvió hacia la ventana, deseando que JiMin se fuera por donde había venido...o se doblara sobre el escritorio.

Cualquiera de las dos cosas, pero HoSeok sabía cuál estaba esperando.

JiMin lo había estado volviendo loco desde el momento en que había llegado. HoSeok intentó recordarse a sí mismo que el hombre magnífico que estaba a su lado era un beagle, pero su libido simplemente no lo aceptaba. Quería a JiMin con una profunda necesidad que le dolía.

Simplemente no podía tener JiMin, y él lo sabía. Había visto demasiado en su vida, de hecho demasiado. Estaba cansado y eso no era lo que el guapo Beagle necesitaba en su vida.

—No te tengo miedo, JiMin, yo sólo...

—Bien —dijo JiMin— porque he decidido que quiero que seas mi humano.

HoSeok tragó, pero su boca se había vuelto completamente seca cuando el miedo instintivo se deslizó hasta su columna vertebral. No había manera de que pudiera haber oído lo que le pareció oír. Simplemente no era posible, y tuvo que seguir creyéndolo si quería seguir respirando.

—JiMin...

—Pero quiero que seas mi humano como el Doc que es el humano de YoonGi.

HoSeok maldijo tragándose la lengua con la lujuria que lo inundó. No ayudó mucho cuando JiMin se empujó contra él, y pudo sentir la polla dura del hombre presionando contra su muslo mientras JiMin jodía su pierna.

—JiMin, necesitas... ¡JiMin! —Gimió cuando JiMin palmeó la polla de HoSeok a través de sus pantalones. Se sentía como si hubiera estado duro desde hace meses, y la mano de JiMin en cualquier parte de él era gloriosa.

Tomó una gran cantidad de fuerza y restricción personal no ceder y dejar que JiMin siguiera acariciándolo. La mente de HoSeok estaba argumentando que tenía que dar un paso atrás. Su pene sin embargo quería todo lo que estaba haciendo JiMin. Con los dientes apretados y una voluntad de acero, HoSeok empujó a JiMin lejos de él.

—¿Algo anda mal? —JiMin pareció confundido mientras miraba hacia HoSeok—. ¿No quieres ser mi humano?

Dios, no podía pensar en otra cosa que no fuera querer más.

La polla de JiMin abombaba los pantalones que apenas se colgaban de las caderas delgadas del hombre, y HoSeok se detuvo a sí mismo de llegar y agarrarlo. JiMin había sido un maldito perro hacía tres meses. No necesitaba que alguien lo deseara. Además, la vida de HoSeok era demasiado malditamente complicada ahora mismo como para perseguir a JiMin. No necesitaba la distracción añadida o el dolor de cabeza de involucrarse con nadie.

—Tienes miedo de mí, ¿no es así? —El tono de JiMin fue desafiante, haciendo que HoSeok dejara de lado su bebida y el cigarro. Agarró a JiMin, volteándolo tras su pecho pegándolo contra la ventana de vidrio. Agarró las dos muñecas de JiMin, encadenándolo con sus manos asegurándolas sobre la cabeza de JiMin.

—Te lo dije, no tengo miedo. —HoSeok molió su erección en el culo de JiMin, moviendo en círculos su cadera empujándolo hacia adelante. El cuerpo de JiMin se puso rígido cuando HoSeok apretó sus manos—. ¿Es esto lo que quiere, JiMin? ¿Es esto lo que estás buscando?

Podía oír al hombre tragar ásperamente antes de decir: —No me gusta este juego, HoSeok.

HoSeok presionó su pecho contra la espalda de JiMin, inclinándose más cerca mientras susurró entre dientes a través de la mejilla del hombre.

—Esto es lo que soy.

Dios, HoSeok quería tomar al hombre aquí y ahora. El impulso era fuerte. Pero HoSeok sabía que esto nunca iba a funcionar entre ellos. JiMin había sido humano durante tres meses. El hombre era dulce, ingenuo y demasiado malditamente inocente para HoSeok. El chico se merecía a alguien que fuera amable con él, alguien que tuviera el tiempo para estar con JiMin.

El chico se merecía alguien que no fuera HoSeok.

HoSeok había construido una compañía farmacéutica multimillonaria con la necesidad de proporcionar a su hermano un lugar seguro para dejar que sus tendencias de científico neurótico fueran exploradas sin preocuparse de que alguien lo fuera a intimidar o hacerlo investigar algo que no quería hacer.

Antes de farmacéuticas GeoCore se convirtiera en una empresa de renombre mundial, como era ahora, HoSeok a menudo se había deslizado por los bordes de lo legal y lo ético en su dirección para crear el lugar seguro para TaeHyung. Había hecho acuerdos a puerta cerrada, tratado con personas con las que probablemente no debería haber tratado y extorsionado a hombres en el poder. Él había hecho cualquier cosa y todo lo que tuviera que hacer para que las farmacéuticas GeoCore tuviera éxito. La cordura de su hermano dependía de ello.

Sus acciones habían dejado una veta negra en su alma y él lo sabía. Tan inocente como era JiMin, no necesitaba un hombre como HoSeok en su vida sino como nada más que un conocido. JiMin se merecía a alguien mejor, alguien con un alma limpia.

—¿Por qué? —Preguntó JiMin, probando el punto de HoSeok de que el tipo no tenía ni idea de cómo funcionaba el mundo real, porque algunas personas –como HoSeok– eran tiburones y porque algunas personas –como JiMin– eran guppies*.

No quería hastiar con sus puntos de vista a JiMin y eso era lo que pasaría si el hombre persistía en la creencia de que HoSeok pudiera ser su humano.

Nunca podría pasar.

Liberando al hombre, HoSeok se giró y volvió a su escritorio. Cogió su copa, tomando un largo trago. Su polla le dolía, pero HoSeok no era tan imbécil como para llevar a JiMin a la cama, sabiendo que no lo mantendría. Incluso tenía normas, pero no muchas. Él todavía podía hacer todo lo necesario para mantener a salvo a los que le preocupaban.

—Tienes mucho que aprender, JiMin —HoSeok dijo mientras miraba a lo largo de la silueta de la ciudad—. Y no soy el que te va a enseñar. —Tenía bastantes marcas por lo que al morir sabría que iría a la cabeza para ir derecho al infierno. Lo único de calidad que poseía era el amor por su hermano TaeHyung.

HoSeok no iba a ser responsable de corromper a una vida inocente, sobre todo, no una tan dulce e ingenua como la de JiMin.

—Pero eres hermano del doctor —JiMin argumentó—. Eso te hace bueno.

HoSeok dejó salir una carcajada cuando dejó el vaso a un lado y se volvió hacia el ingenuo hombre joven. —El hecho de que TaeHyung y yo estemos relacionados por la sangre no nos hace iguales.

JiMin frunció el ceño. —¿Por qué no?

HoSeok no iba a estar allí y debatir las diferencias entre el bien y el mal con JiMin. Sabía que al final, JiMin no creería que HoSeok era el grande y malo lobo. El hombre llevaba gafas de color de rosa y HoSeok no tenía el corazón para quitárselos.

HoSeok dejó su estudio y se dirigió a su habitación sin decir nada más. Tenía que alejarse de la tentación de tomar lo que JiMin ofreció. Su pene estaba tan duro que HoSeok estaba consiguiendo una maldita migraña.

HoSeok entró en su habitación, tomando una respiración profunda. Desde que JiMin se había mudado a la mansión, HoSeok tuvo dificultades para concentrarse. Tomó todo de él mantener su distancia. JiMin era inocente, pero también era sexy como el infierno. Hizo que los dientes de HoSeok dolieran, y algunas otras partes del cuerpo también.

—No te creo.

HoSeok dio un gruñido por lo bajo cuando JiMin entró en la habitación sin llamar. El tipo era como un perro con un hueso que – HoSeok se negó a terminar ese pensamiento cuando le dio la espalda al hombre. Se sacó la corbata de su cuello y la arrojó sobre la silla de salón.

—Déjalo, JiMin. No llegaremos a nada con este tema.

—¿Qué tienes de malo para que no quieras ser mi humano? — Susurró JiMin.

La mano de JiMin se deslizó hasta la espalda de HoSeok, haciendo que la sangre de HoSeok estallara en llamas. Apretó los dientes, diciéndose a sí mismo que no cediera a la tentación. Poniendo distancia entre ellos, HoSeok se dio la vuelta y se quedó con la boca abierta.

JiMin estaba ahí de pie en medio de su habitación, desnudo. ¿Cómo demonios había conseguido el chico desnudarse tan rápidamente? Más bien, ¿por qué demonios tenía que verse tan malditamente maravilloso? Independientemente de su decisión de que no iba a jugar con la idea de estar con JiMin, la polla de HoSeok se levantó, presionando dolorosamente en su cremallera.

—¿No me quieres, HoSeok? —Preguntó JiMin, con las palmas de las manos sobre su erección. HoSeok sabía que JiMin no tenía experiencia, que era demasiado inocente en todo eso. El hombre fue a tientas con su polla como si no supiera qué hacer con ella. HoSeok tenía un montón de ideas –no, no iba ir por ahí.

JiMin comenzó a caminar seductoramente hacia HoSeok, sus delgadas caderas meciéndose de lado a lado. La boca de HoSeok se le secó cuando su pulso se aceleró. No quería corromper a JiMin, pero HoSeok era simplemente un humano. Un hombre no podía tener tanta tentación.

—Por favor, HoSeok. —JiMin chupó su labio inferior deslizándolo, y HoSeok tenía una imagen de lo que esos exuberantes labios podrían hacer. Su polla se sacudió ante la idea de JiMin chupando su polla.

—JiMin —HoSeok le advirtió, pero a sus palabras carecían de calor real. Quería alejar al hombre. ¡Oh, cómo lo quería! Pero su pene tenía mente propia.

Cuando JiMin se trasladó hasta donde estaba HoSeok, frotó su erección contra la cadera de HoSeok, todas las apuestas estaban echadas. HoSeok envolvió su mano alrededor de la nuca de JiMin, agarrando un gran puñado de cabello y tirando de la cabeza del hombre hacia atrás hasta que lo inclinó hacia él.

Trazó la plenitud suave de los labios de JiMin con su lengua. Sus labios como plumas tocando a JiMin con tentadora persuasión hasta que el hombre se abrió para él, y luego la lengua de HoSeok se zambulló y lo exploró.

Un gemido ansioso salió de los labios de JiMin, y HoSeok se lo comió mientras su polla latía con el sonido. Dios, nunca había tenido un amante que se sintiera tan bien en sus brazos. Nunca había sentido este nivel de querer o necesitar.

Su cuerpo dolía por JiMin.

Mientras besaba a JiMin, HoSeok acarició con sus dedos su espalda, sintiendo el fuego suave crecer entre ellos. Creció hasta que sintió las llamas del deseo barrer a través de su cuerpo, prendiéndole fuego.

—Separa las piernas, bebé.

JiMin obedeció, separando sus rodillas. HoSeok podía ver la piel erizada del cuerpo de JiMin mientras acariciaba al hombre, con las manos rozó los muslos de JiMin para luego ir hacia abajo entre las piernas, acariciando el saco de JiMin.

La mano de HoSeok se deslizó hacia abajo, envolviéndola alrededor de la polla de JiMin. Podía sentir el líquido claro derramarse en su mano mientras miraba hacia abajo la cara bonita de JiMin. Sintió a JiMin estremecerse en sus brazos, un largo gemido, que salió de los labios del hombre.

—Quiero probarte. —HoSeok levantó a JiMin en sus brazos antes de arrodillarse y colocarlo suavemente sobre la alfombra. Se echó hacia atrás sobre sus rodillas, maravillado con la belleza que estaba abierto ante él, para su festín—. Eres la criatura más impresionante en la que he puesto mis ojos jamás.

JiMin se sonrojó, y el corazón de HoSeok se apretó al visualizar la emoción. JiMin era maravilloso y ni siquiera era consciente de ello. Eso sólo le añadía más a su encanto. El cuerpo de JiMin estaba temblando cuando abrió más las piernas para HoSeok.

Las manos de HoSeok se deslizaron por los lados de JiMin, ahuecando sus caderas mientras se posicionaba entre los muslos de su amante. Sintió la carne erizada otra vez debajo de sus palmas. Eso era una exquisita tortura, para tener un efecto por algo así.

HoSeok echó una mirada para ver a JiMin observándolo. Manteniendo los ojos centrados en JiMin, HoSeok sacudió la lengua, lamiendo la humedad de la punta palpitante de la polla en su boca.

El sabor explotó a través de su lengua.

HoSeok nunca se cansaría de JiMin, jamás. Quería probar la semilla de JiMin bajando por su garganta. HoSeok abrió los labios, permitiendo que la cabeza entrara, y luego chupó y giró con su lengua, disfrutando de la cabeza esponjosa apretada contra el paladar de su boca.

JiMin se resistió, agarrando puñados del cabello de HoSeok en sus manos. —Chúpame, HoSeok por favor, —JiMin siseó entre dientes.

HoSeok trabajó la polla de JiMin en su boca, sintiendo expuesta cada fibra sensible. Su polla latía a un ritmo de puro éxtasis, y HoSeok quería más, mucho, mucho más.

HoSeok ahuecó sus mejillas, creando succión con sus labios mientras tomaba la polla de JiMin hasta la parte posterior de la garganta. Tarareó al llevarla hacia abajo, ahuecando las bolas de su amante, rodándolas en la mano.

JiMin gimió y se alzó contra HoSeok. HoSeok tuvo que lanzar su brazo izquierdo sobre las caderas de JiMin para detener al hombre antes de que se consumiera en todo el maldito lugar. Sonrió para sí mismo cuando JiMin se volvió salvaje debajo de él.

Segundos más tarde, JiMin gritó viniéndose calientemente, cuando brotó picante en la boca de HoSeok. Succionó hasta la última de la semilla de JiMin vaciando la hendidura de la polla de JiMin.

HoSeok liberó la suavizada polla, salpicando besos por toda la ingle y muslos de JiMin.

HoSeok se agachó y presionó su dedo hacia abajo entre las mejillas generosamente redondeadas del hombre. Todo el cuerpo de JiMin vibró cuando el dedo de HoSeok rozó su agujero, el hombre estaba de puntillas.

JiMin se convirtió en masilla en los brazos de HoSeok, moliendo su polla en el estómago de HoSeok. Su compañero no tenía ningún problema dejando que HoSeok supiera lo que le gustaba. Los pequeños sonidos sexuales estaban llenando la habitación, y él ni siquiera había puesto un dedo en el chico todavía. Nunca antes nadie reaccionó tan intensamente al toque de HoSeok.

Maldición, tal vez debería haberse quitado la ropa primero. HoSeok se levantó y rasgó su ropa de su cuerpo, lo necesitaba para sentir a JiMin envuelto alrededor de su pene, aferrarse a él cuando el hombre gritara su nombre a la noche.

Ahora él estaba tan desnudo como JiMin y el contacto de la piel era increíble.

Necesitaba lubricante.

Necesitaba mucha lubricación porque HoSeok planeaba deslizar su polla profundamente en el culo de JiMin. HoSeok buscó en su mesita de noche, buscando hasta que agarró la botella de lubricante en la mano.

La tomó, mojando sus dedos con el gel transparente. HoSeok empujó las rodillas de JiMin hacia su pecho y vio a su amante tensarse.

HoSeok empujó sus dedos lubricados entre las nalgas del hombre. Un jadeo suave salió de los labios de JiMin cuando HoSeok presionó su dedo contra el apretado agujero del hombre. HoSeok sonrió y acarició el pequeño pedazo de carne arrugada durante varios minutos antes de que lo sintiera aflojarse lo suficiente para empujar un dedo dentro.

—Relájate JiMin. —HoSeok podía sentir el apretado anillo de músculos, apretándolo implacablemente cuando rodeó con su dedo el agujero, masajeándolo. Cuando sintió que se relajaba, lo empujó. HoSeok vio a JiMin mientras su dedo fue tragado lentamente por el canal apretado. Lo sacó luego empujó de nuevo.

HoSeok lo repitió un par de veces antes de buscar y girar su dedo hasta que encontró la glándula de placer del tamaño de una nuez. Acariciando sobre ella, JiMin bombeó sus caderas mientras exclamaba.

—¡Sí! Más, HoSeok. Hazlo otra vez.

—Como esto ¿verdad? —HoSeok sonrió mientras rozaba de nuevo.

Nunca antes nadie reaccionó tan intensamente al toque de HoSeok. JiMin estaba estrecho, ansioso, y rogando ser llenado. Y HoSeok era el hombre para hacerlo. Metió el dedo en el culo de JiMin luego lentamente lo sacó antes de empujar de nuevo.

JiMin se deshizo justamente en sus brazos cuando añadió un segundo dedo. El cuerpo del hombre estaba temblado. Los pequeños gemidos cayeron de sus labios. Su piel estaba enrojecida por el deseo. Bueno, al menos HoSeok esperaba que fuera por el deseo.

HoSeok sacó sus dedos todo el camino, embistiendo dos en este momento. JiMin se volvió salvaje. Empujó su culo con fuerza en la mano de HoSeok, pidiendo más. HoSeok abrió los dedos en un movimiento de tijera, estirándolo duro y rápido.

—¿Te gusta eso, bebé?

JiMin asintió vigorosamente.

—¿Quieres otro? —HoSeok preguntó mientras metía y sacaba dos dedos en el culo de JiMin. El hombre tenía un férreo control sobre los dedos de HoSeok, casi como no queriendo dejarlo ir. HoSeok tenía más dificultad para sacarlos de lo que había tenido con empujarlos.

Bordeó el agujero de JiMin, una vez más con los dedos y luego empujó tres dedos, jodiendo duro su rosada roseta. JiMin estaba aullando y meciendo la cabeza de un lado a otro. Todo su cuerpo se tensó. JiMin gritó cuando el líquido caliente salpicó contra la pierna de HoSeok.

HoSeok miró a JiMin, sorprendido de que el hombre se hubiera venido con tan poco estímulo. Supuso que no debería haberse sorprendido demasiado. JiMin era virgen. El autocontrol de HoSeok se estaba estirando hasta el límite comenzó a formarse el sudor en su propia piel y comenzó a correrle por la sien.

La anticipación lo estaba matando. HoSeok quería estar dentro de JiMin tanto que podía saborearlo. Su pene se esforzaba por entrar.

Nunca había querido a alguien tanto antes.

HoSeok sacó sus dedos del culo de JiMin y agarró la botella improvisada de lubricante, arrancó el condón del paquete abriéndolo y envolvió su duro eje como el acero. Entonces HoSeok alineó su polla contra el apretado agujero de JiMin, empujando hacia adelante hasta que la cabeza de su polla traspasó el anillo de músculos.

Gimió como un caldero cuando envolvió la cabeza de su polla. Desesperadamente necesitando más, empujó hacia adelante, viendo cuando el cuerpo de JiMin se relajó lentamente bajo su extensión. HoSeok tenía que apretar los dientes para luchar por el control. Su pene estaba siendo tragado por el culo de JiMin.

En cuanto a JiMin, HoSeok se preguntó si el hombre aún respiraba. Sus ojos eran tan grandes como platos, y su boca abierta jadeando pesadamente. JiMin lo miró aturdido, pero HoSeok no podía ver ninguna señal de dolor en su rostro.

—¿Estás listo, bebé?

JiMin asintió, pero no dejó de jadear. HoSeok no sabía si JiMin siquiera sabía lo que estaba a punto de suceder. Él no tenía ni idea de la cantidad de experiencia que el hombre podría tener más allá de ser un virgen.

Pero JiMin estaba a punto de averiguarlo.

HoSeok tiró de sus caderas hacia atrás, sintiendo su polla retirarse lentamente del férreo control que el cuerpo de JiMin tenía sobre él, y luego empujó hacia adelante.

Los ojos de JiMin se ensancharon y sus jadeos aumentaron. HoSeok podía sentir la polla del hombre comenzar a endurecerse de nuevo ya que se apretó entre ellos.

Trató de recordar que JiMin era virgen, que tuvo que utilizar la paciencia, el control y cuidado. —Joder, JiMin —gruñó mientras su polla se deslizó dentro y fuera del culo de JiMin manteniendo sus brazos debajo de las piernas de JiMin, él comenzó a golpear sin previo aviso.

La mano de JiMin excavó en los hombros de HoSeok. HoSeok sabía que tendría marcas de uñas por la mañana. No le importaba. La seda caliente que envolvía su polla cada vez que se movía parecía mucho más importante justo en ese momento.

El cuerpo de JiMin parecía conocer el de HoSeok con cada empuje casi como si le diera la bienvenida.

Empujaba fuerte, y lo más profundo que podía ir, su pene parecía estar en un apretado puño a su alrededor. HoSeok no recordaba haber sentido nada igual.

HoSeok debería haberse asustado por su necesidad de JiMin, una necesidad tan profunda que era abrumadora. Pero no lo hizo. Le dio la bienvenida. Por primera vez en su vida, HoSeok no se sentía como si estuviera con alguien sólo para estar con alguien.

Quería estar con JiMin. Demonios, lo estaba deseando como a una maldita droga.

Gimió, duro y salvaje, en el cuarto como cuando comenzó a golpear en el culo de JiMin conduciéndolo con profundos empujes, que tenían a JiMin gritando, pidiendo su liberación. HoSeok estaba respirando con dificultad, su piel estaba sensible. La sensación de JiMin se deslizó de arriba abajo de su cuerpo, cuando lo acariciaba casi se estaba volviendo loco.

La cabeza de JiMin se fue enterrado en el cuello de HoSeok, su propia respiración jadeante sonaba en su pecho pareciendo como si el hombre estuviera luchando por respirar. La sensación de los labios de JiMin en la piel sensible del cuello de HoSeok lo tenía agarrándose las manos en un esfuerzo por encontrar el control donde no parecía haber ninguno.

Los ruidos de los gimoteos suaves empezaron a llegar de JiMin. El sonido, a diferencia de un quejido o gemido que habría esperado HoSeok, parecían estimularlo. Cada vez que JiMin gimoteaba, HoSeok sentía la necesidad de estar en el interior del hombre, como si fuera a perder algo si no estaba.

—¿Esto es lo que quieres, bebé?

—Más —JiMin gritó—. Quiero más.

HoSeok agarró las caderas de JiMin y las mantuvo quietas mientras empujaba con más fuerza, golpeando con su polla en el agujero virgen de JiMin. —Deberías de ver como tu estrecho agujero que se extiende alrededor de mi polla. Es increíble, amor.

HoSeok instaló un pulgar en ambos lados de las mejillas de JiMin y empujó separándolo para la vista de HoSeok. Observó su polla deslizarse dentro y fuera de ese paraíso placentero.

—¿Te gusta mi polla deslizándose dentro y fuera de tu culo, ¿verdad, bebé? —Sus palabras eróticas fueron dichas a su amante. HoSeok podía ver en el brillo chispeante de lujuria llenar los ojos azules de JiMin.

Agarró las piernas de JiMin, arrojándolas sobre sus hombros mientras se inclinaba, presionando su pecho contra JiMin. Machacó sus bocas, chupando y explorando, muriendo por el gusto de JiMin de la peor manera. JiMin gimió en su boca mientras se se acercaba a HoSeok, arrastrándose jodidamente en el interior del hombre.

HoSeok quería más, necesitaba estar más cerca.

JiMin tomó el rostro de HoSeok, exigiendo besos fuertes, empujando su culo más duro en la polla de HoSeok. La follada se convirtió en frenética, animal cuando HoSeok trató de enterrar su polla hasta la empuñadura y luego más. Rompió el beso, buscando el aire muy necesario para sus pulmones.

HoSeok golpeó más duro, más rápido. Lo tomó de la parte posterior de la cabeza de JiMin, enterrando la cara en el cabello de su amante. Su respiración se enganchó cuando las emociones corrieron desenfrenadamente a través de él.

JiMin empujó los hombros de HoSeok, saliendo de él. HoSeok se retiró, el desconcierto era evidente en su rostro. JiMin se puso a cuatro patas, levantando su culo en el aire y bajando los hombros al suelo.

HoSeok gruñó, agarró las caderas de JiMin, y luego estrelló de nuevo en la cama caliente el cuerpo de su amante. Restrelló sus caderas en sucesiones rápidas al sentir la presión que se edificaba en sus bolas. HoSeok puso una mano en la nuca de JiMin, sosteniéndolo en su lugar.

—Joder, JiMin, estás hecho para el sexo. —HoSeok gimió al sentir su pene comenzar a hincharse. Sus bolas estaban muy duras contra su cuerpo, y sabía que estaba a sólo unos segundos de derramar su carga.

—Vente para mí, ahora —exigió.

JiMin empujó su culo hacia HoSeok, coincidiendo con el golpear del palpitante movimiento. Gritó el nombre de HoSeok cuando las erupciones violentas estallaron de la polla de JiMin, haciendo que el culo de JiMin pulsara alrededor de la polla de HoSeok.

Una vez que JiMin se estremeció, HoSeok lo soltó. Un río de placer estaba siendo arrancado del cuerpo de HoSeok. Siguió martillando a JiMin al sentir que su control se escaba de él. Empujó una vez, dos veces, luego tres veces, hasta que por último empujó su polla tan dentro del culo de JiMin y se dejó ir.

Un largo escalofrío sacudió el cuerpo de HoSeok cuando sintió la cabeza de su polla palpitar y ampliarse, mientras brotaba su semilla llenando a JiMin. Los chorros de esperma parecían nunca acabar. Siguieron y siguieron hasta que HoSeok llevó su polla hasta el fondo del culo de JiMin.

Lejanamente oyó a JiMin gritar de nuevo. Los músculos internos de JiMin agarraron la polla de HoSeok como en una tenaza, arrastrando su orgasmo durante tanto tiempo que HoSeok probó el sabor de la sangre en su boca antes de se hubiera dado cuenta que había mordido el labio con su entusiasmo.

HoSeok jadeaba pesadamente mientras su orgasmo lentamente comenzó a disminuir. Cerró los ojos e inclinó la cabeza en el centro de la espalda de JiMin, preguntándose cómo iba a caminar después de probar el cielo, que se encontraba en los brazos de JiMin.

Pero se alejaría si podía.

*El nombre de JiMin es Benny y el de JeongGuk es Bugsy.

*Guppies es un tipo de pez (guppy, lebistes o pez millón (Poecilia reticulata)) ovovivíparo de agua dulce procedente de Centroamérica que habita en zonas de corriente baja de ríos, lagos y charcas. Solo que aquí la autora se refiere a que como este tipo de pez se guía por los colores más vivos así como el "efecto de los

All the love, x.

25 Mai 2020 17:18:53 0 Rapport Incorporer Suivre l’histoire
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