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ema249 EMA UB Entonces, es mejor enlutarse de aquello que de cuerpo se va por manos de cualquiera, pero el alma no entrega. 0 critiques

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Sábanas

¿Qué podrían contar tus sábanas?

Con frecuencia mi mente recae en la pregunta, pero no es difícil contestar; hay miles de historias entre aquellas telas blancas, cuerpos, palabras, líquidos humanos y las ilusiones que al amanecer se van.

¿Ilusiones?

Sí, ilusiones, hay muchas damas que quizá pensaron que después de una noche pasional tú podrías comprometerte más allá de lo que el placer da, pero no ocurrió y no ocurrirá. Te dices que el cuerpo se hizo para disfrutar, complacer a una mente ociosa, cansada de comparar entre cuerpos, pieles, besos, intenciones y para ti el juicio de valor femenino: "Todas quieren pasar por ángeles, pero ninguna sabe volar, porque si lo supieran no se arrastrarían por el impulso carnal."

Quizá tienes razón, pero en este mundo de soledades, todo gesto invita a mal interpretar, la falta de amor hace ver hasta en un simple saludo un interés particular, tú te aprovechas de ello para saciar tu deseo personal.

¿Deseo?

Llego a creer que no es deseo carnal lo que sientes, se trata de vacío existencial, si deseas algo, es no sumirte en soledad, pero cree, ninguna de ellas te llenará, el espíritu nunca encuentra calma si no sabe comprender y aceptar la soledad, aprender de ella para poder amarse a uno mismo y a los demás. Te lo he dicho tantas veces, aunque siempre al virar la esquina se te olvida.

Estoy aquí no por obligación, lo veo como una atracción, para mí es interesante observar la tristeza de tus actos, la viveza de tus historias relatadas y tu inestabilidad. Te llamé promiscuo por aquel día que te encontré en la azotea del edificio, yogando como caballo desbocado con la esposa del gerente ejecutivo de Kardexa, el pobre Manuel se jactaba de tener una esposa ejemplar, pero supongo que si la hubiera visto, seguro se le caía la felicidad, pero ella no importa, importa que también tenías amoríos con la universitaria extrajera que radicaba en el 21, con ella te vi jugando al placer en los baños del bar de la esquina, ella tampoco importa, también te vi jugando con aquella bibliotecaria que parecía introvertida, pero que tú con tus manos la volvías extrovertida, exhibías su desnudez desde la ventana de tu departamento, la convertías en una libertina de tus besos y en una zorra experta en exhibición, la gente lo sabía y los muchachos de la colonia le perdieron respeto.

Hay cosas que se te deberían exigir, por ejemplo, no destruir la dignidad de tus amantes, pero la dignidad está deslindada de la pasión, cuando la mente olvida lo que es razonar solo responde al instinto y el instinto envuelto entre besos y caricias solo responde la exceso. Tú lo sabes, pero ellas quizá no, por eso buscas a aquellas que encontrarán en ti obsesión.

¿Yo?

¿Por qué relato yo? Tú no lo recuerdas y hubiera sido mejor que yo misma no lo recuerde, hace un par de décadas atrás tú no eras lo que eres hoy, escogiste un camino que mis ojos no alcanzaron a ver y que mis pies no marcharon, ese camino te ha convertido en la abominación que eres hoy, pero antes, por aquellos días de infancia hubo una promesa, misma que yo no olvidé, por eso te busqué, te encontré, la adultez te dotó de belleza, pero por dentro la horripilancia hace huertos, eso es lo que esconden tus sábanas.

23 Octobre 2022 18:02:06 0 Rapport Incorporer 0
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Perspectiva

Los placeres sexuales que gustaba de ostentar en sus historias con frecuencia me hacían pensar que debía dar vuelta y no volver jamás, pero cuando el cerebro se enluta con ese cóctel hormonal, la erotomanía suele gobernar más allá de toda racionalidad.

Eso a lo que ustedes llaman enamoramiento, a eso yo le llamo erotomanía; el displacer de sufrir persiguiendo a alguien que vive sumergido en la promiscuidad de explorar cuerpos como si de continentes salvajes se tratase.

¿Qué tiene de especial?

Te diré que no tiene nada, su inteligencia es normal, su físico no sobresale y su apariencia no denota algún atractivo especial, sin embargo, mi alma se alborota, se retuerce tan solo con pensar en las letras de su nombre. Durante mis largas noches de insomnio me he preguntado, ¿por qué? ¿acaso he caído presa de alguna especie de magia negra que me impide actuar con inteligencia?

No encuentro respuesta a esas preguntas, no es que quiero tenerlo entre mis brazos o verificar si es cierta su gran destreza sexual, yo lo quiero de una manera singular, más allá de lo que su cuerpo puede ofertar, más allá de lo que su boca puede hacer, mas allá de lo que sus gemidos pueden provocar. No lo puedo explicar con certeza, lo quiero por la persona que se esconde detrás de semejante seguridad que gusta aparentar, detrás de su mirada se esconde un hombre singular, a ese personaje persigo, ese es el ser que quiero amar, pero él es un personaje difícil de desnudar, hombre que suele dejar la ropa con facilidad, pero del alma, de eso que realmente importa parece tener un candado con llave escondida en un pajar.

Él es un promiscuo, un ser que no merece la más mínima atención, la mejor decisión sería dejarlo seguir por su camino de placer, pero cada vez que es besado y se presenta sonriente relatando su pasado, puedo notar las grandes lágrimas que escurren entre sus dientes.

¿Merece ser amado como yo lo amo?

No, no lo merece, vive para saciar sus instintos naturales, egoísta de sentimientos, él ve en sus amantes objetos de placer, pero querido, usted es el objeto de sus amantes, usted es el juguete, ¿no desea evolucionar a un igual y convertirse en humano?

¿Vale la pena insistir?

No, no merece la pena, pero usted comprenderá que existimos humanos masoquistas que gustan de inspirarse en el sufrimiento causado por aquellas cosas que se quieren amar, pero no se dejan.

23 Mars 2021 16:25:18 0 Rapport Incorporer 0
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