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u15946736111594673611 Lucila Boët Texto reflexivo, donde expreso mi experiencia vivida en este contexto de aislamiento por la situación de pandemia que estamos atravezando. Expongo preguntas para que cada uno pueda cuestionarse, cito autores referenciales y algunas ideas que en mi opinión son dignas de compartir y viralizar. 0 critiques
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Uno

Me permito escribir sin juzgar todo el tiempo que no lo hice. Me permito registrar en este texto, o al menos intentarlo, todo aquello que aparece en forma de incertidumbre y cuestionamiento desde siempre quizá, pero más aún desde el inicio de esta pandemia. Me permito cuestionar éste último término también… ¿Por qué no? Me permito expresar algunas ideas propias sin muchas certezas. Me permito el tiempo, el espacio, la escucha, la calma, la lucha, la espera, la búsqueda, la ausencia. Me permito la quietud en medio de esta “guerra”. Me permito que este escrito empiece como poesía, pero que no lo sea. Me permito atravesar algunas barreras, siempre desde el respeto, la conciencia. Me permito la ignorancia en aquellos lugares donde cuesta conectarse, cuestionarse, atemorizarse. Pero también los identifico, los acepto y quizá más adelante, les dedique un momento.

Personalmente siento alivio en esta pausa. No sé si seguirá siendo así, pero muchas veces deseé que se frenase el tiempo para poder hacer otras cosas. En este caso el tiempo sigue avanzando pero yo sí me detuve, me detuve a pensar en todo lo que está sucediendo, a cuestionarme, a reordenar un espacio-tiempo que se vio afectado, atravesado. Celebro esta grieta, pero que no se mal interprete. La celebro pensando en lo positivo que puede resultar que más de una persona se detenga también, se cuestione. Lo celebro desde la oportunidad que florece de poder revolucionar algunos espacios, conceptos, formas. Como la cáscara del huevo que se rompe para dar lugar al nacimiento, al nuevo cuerpo. Deleuze lo define como “La experiencia de la propia desnudez y la desértica intemperie del mundo. Se delimita así un tiempo singular en una zona-frontera. Un mejor oído para las preguntas.” [1]

Abordo este aislamiento como una oportunidad de poder reformular todo aquello que antes se sostenía (y/o soportaba) y ahora se puede repensar. Donde la palabra “crisis” que es moneda corriente (vaya ironía) toma otra significancia. Donde la “normalidad” se desordena y deja de ser norma para convertirse en otra cosa. O mejor aún, en muchas y diferentes.

Y aquí quiero citar a Bifo Berardi en “Repartir” [2] donde expresa que la crisis ya no es una interrupción de la normalidad; sino que la normalidad es crisis.

Quedate en casa” dicen todos. La frase más escuchada en el último tiempo, el pedido a favor de la protección individual y colectiva. Y quizá, la forma de lucha pacífica más acertada y oportuna. Pareciera ser como el antídoto del virus y del capitalismo (o del capitalismo virósico – virus capitalista). Para la sociedad, la mejor medicina hasta ahora, para el sistema, el peor enemigo. La gente en sus casas tiene tiempo de pensar, de elegir tal vez, de no comprar más que lo necesario para sobrevivir. Eso nos da libertad, libertad domiciliaria (irónico, real). Donde podemos ser sin tanto juicio talvez.

“Por más paradójico que parezca, es precisamente la pasividad la que vencerá al capitalismo conduciéndolo a la muerte por asfixia. La forma más subversiva de pasividad es la insolvencia, que consiste en hacer saltar todo no haciendo nada y, más precisamente, limitándose a no pagar por la sencilla razón de que no podemos pagar.” Biffo Berardi.

El viaje adentro nuestro es lo que me interesa abordar. Porque la única certeza que tengo nace a partir de mi propia experiencia. Porque no sé nada más que lo que siento. Porque no puedo dejar de sentirlo. Porque no puedo silenciarlo aunque quisiera. Estar aislada y sola (conmigo) me enfrenta, me espeja, me descubre, me interroga, me agudiza la escucha, me interpela desde un lugar bastante poco conocido y también me genera angustia que haya tenido que ser de esta manera el propio encuentro. ¿Obligado? ¿Forzado? ¿Negociado? Sí, puede ser. Pero también me sumerge en una gran responsabilidad, la de sostenerlo. Sostener el dialogo conmigo. Sostener este espacio. Descubrirme más seguido viajando, adentro.

Ayelén Torres [3] expresa muy bien una idea que a mí me atraviesa desde el principio… “No se trata de reproducir, sino de producir.” “Una invitación a enunciar, más que a denunciar.”

En mi opinión, se muestra muy repetida la necesidad de seguir manteniendo todo como era antes. De ver de qué manera podemos hacer para que fuera “como si”. De reproducir todo a cualquier costo, para distraernos, para que nos olvidemos por un rato que estamos [email protected], [email protected], [email protected] Pareciera que éstas últimas palabras solo dennotan negatividades. Pareciera aún más, que nos asustan más que el COVID.

Parece material inédito para una buena película de ciencia ficción. O peor, parece que fuera una película de ciencia ficción… ¿Cómo puede ser real? ¿El mundo entero al servicio de un virus microscópico? Encerrados bajo un lema, un miedo. Obligados, militarizados, violentados, fraccionados.

“¿Cómo podemos volver a conectar la cabeza con el cuerpo? ¿Cómo podemos combinar la ciencia y la tecnología con los valores humanos? ¿Cómo podemos ponernos de acuerdo sobre proyectos comunes respetando a la vez la singularidad de las posturas individuales?” Félix Guattari [4]

Esa es nuestra tarea. Una ruptura en el orden del funcionamiento a nivel mundial es un hecho histórico. Revolucionario. Jamás pensé que viviría algo así. Soy testigo, cómplice, víctima de una nueva revolución planetaria. Soy parte, soy testimonio. Y pensar que siempre leemos a los grandes sobrevivientes, próceres de nuestro pasado. Pero porqué no actualizar los textos, las fuentes. Porque no empezar a escribir, a producir nuevos registros. Sin dejar de lado los que ya están ahí, disponibles. Pero es necesario crear nuevas formas. Replantear los valores humanos, nuestros saberes y poderes. Acercarnos a nosotros [email protected] Conocernos primero para luego salir al mundo y poder ser con un [email protected], ser con los demás.

Me sumo a las palabras de Biffo cuando habla de “soledad creativa”. Somos cuerpos que necesitan expresarse, más aún en tiempos de aislamiento. Propongo hacer de esto una responsabilidad afectiva y enriquecedora. Producir nuevos contenidos, nuevas formas de contacto, nuevas ideologías. Más profundas, más reales, más sentidas. Hagamos de nuestro cuerpo un hogar cómodamente habitable. El mundo quizá necesita más fotografías, danza, coreografías. Pintura, pinceles, artistas. Canciones, melodías. Dibujos, retratos, fantasía. Como dice un gran escritor, el mundo necesita poesía.

Sin hacer de esto un cierre, propongo reemplazar una pregunta que no tiene respuesta por nuevas preguntas que nos abran caminos de acción, que nos invitan a participar con el cuerpo. Como leí por ahí: “Ponerle el pecho a las (b)alas.”

La pregunta que [email protected] nos hacemos: “¿Qué pasará después de la pandemia?”

Las preguntas que ofrezco en su reemplazo: ¿Cómo queremos que sea nuestro paso por esta pandemia? ¿De qué manera podemos sostener y enraizar este encuentro con nosotros mismos? ¿Cómo podemos conjugar lo aprendido, lo establecido con lo que estamos aprendiendo ahora y las nuevas formas de relacionarnos con nosotros y con los demás? ¿Qué cosas sostenía que ya no quiero sostener y cuáles quiero hacer hábito que antes no tenía? ¿De qué manera podemos nutrir el deseo de seguir aprendiendo y produciendo significados en una sociedad ahora en crisis, que premia la ignorancia, la competencia y el consumo, pasivo, vacío? Y por último, entendiendo que la crisis social y humana que vivimos se encuentra en estado de emergencia ¿cómo podemos hacer de este espacio-tiempo, una oportunidad de reflexión, de cambio, de acercamiento a nuestros deseos, nuestras potencialidades para que cuando termine y salgamos a la calle, sintamos que hemos evolucionado como personas y que la única pandemia posible sea la de los afectos donde la forma de cuidarnos sea contagiándonos?


Lucila Boet




[1] Gilles Deleuze. (1998). “Prólogo a la primera edición”. En En medio de Spinoza. 2da ed. – Buenos Aires: Cactus, 2008.

[2] Franco Berardi. “Repartir” En Crónica de la psico-deflacion. (2020). Not Nero editions

[3] Ayelén Torres. En Devolución sobre el proceso de adscripción en institución y sociedad.

[4] Félix Guattari. “Pour une refondation des pratiques sociales” En Le Monde Diplomatique (1992)

13 Juillet 2020 21:05:59 0 Rapport Incorporer 0
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