elbardo Brandon Lee Avila

Nocturnos es la recopilación de relatos cortos de ciencia ficción y fantasía que ocurren en mis sesiones de escritura nocturna. Se tocan temas varios y personajes que nacen como reflejos de varios sueños.


Fantasía Épico No para niños menores de 13.

#epico #scify #ciencia-ficción #fantasia
Cuento corto
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Jockeys

Los agitados chillidos de la espada de neón cortando el viento permitían saber que otro duelo tenía lugar en el sucio bulevar. Lin era delgada; de cabello negro y ojos grises; de las mejores Jockeys de ese casi olvidado distrito, aunque, en general, todos se decían así mismo ser de los mejores.

Esquivaba con gracia los ataques de su fornido y casi calvo adversario. El dron camarógrafo bajó cenitalmente y se enfocó en la acción. Lin puso los ojos en blanco «Solo un dron» pensó decepcionada.

Una cámara no era suficiente, no alcanzaría la visualización que su auspiciante exigía; eso era un problema enorme, sin mencionar la poca paga que recibiría esa noche.

El bulevar era un lugar perfecto para la acción: era amplio, con adoquines grises y verdes banquetas repartidas por el lugar; con una iluminación tenue, el nivel luz era perfecto para divisar bien el combate permitiendo que la magia de las luces fosforescentes de los trajes y armas hagan su show. Tampoco el calvo era un inconveniente, la diferencia de tamaño era un atractivo decente para los espectadores. El verdadero problema era Jhen, el jockey favorito de todos. El cabrón debía tener un montón de drones observando su duelo en ese momento en algún lugar del distrito.

Lin odiaba los métodos de Jhen, pero le funcionaban a él, así que intentó con sus versiones. Tomó un respiró y empezó con un baile al tiempo que lanzaba una pulla no tan genuina, «sonó mejor en mi cabeza» pensó. No funcionó, ningún dron nuevo se acercó, no obstante, si que enojó al calvo.

El hombre dio un pisotón en el suelo activando su traje, le daba fuerza extra, se sintió un pequeño temblor que desestabilizó la danza de Lin obligándola a hacer unos movimientos torpes antes de estabilizarse. Había hecho el ridículo. El dron empezaba a elevarse. Cerró el puño y maldijo para si mismo frustrada, acababa de hacer una estupidez.

—Perra asquerosa —dijo el calvo abalanzándose hacia ella con la espada en alto.

Lin esquivó el golpe vertical con un salto y cubrió sus ojos del polvo y las piedras que salieron despedidas del suelo. No había mostrado su arma y no quería hacerlo, pero no tenía opción. Extrajo de su negro traje dos pequeños cuadrados de metal blanco, presionó un rojo botón que descansaba en el centro de los mismos. En un destello y con unos clics y clacs, las piezas de metal se expandieron y juntaron, transformándose en un hermoso arco de neón que emanaba luz blanca a varios metros de distancia. El bulevar se iluminó.

Los ojos del calvo fornido destellaron excitación, era la mirada de un depredador hambriento.

—Tienes una de las “Cinco” —exclamó el hombre.

Lin esperaba usar el arma con Jhen, en un solo y épico combate que la volvería rica y famosa, pero no se dio. El calvo volvió a atacar con una tajada horizontal, nada que Lin no pudiera esquivar. Ella contraatacó. Ya que estaban en esa posición, era momento de probar el arma. Disparó. Una flecha de neón voló velozmente al rostro del hombre, este levantó su espada frente a él, de manera que la parte plana de la misma tapara casi por completo su mentón. Un escudo de neón púrpura se formó al rededor del hombre. No fue suficiente. El disparó lo atravesó como si fuese una aguja atravesando tela. Murió. Lin observó con admiración el arco que sostenía: era veloz, liviano e increíblemente poderoso, logró asesinar al tipo de un golpe.

No se enteró de las decenas de drones que la observaban en ese momento. No obstante, ahora que había mostrado su secreto, como mínimo su auspiciante le daría una oportunidad más. Aparte que el botín del calvo no se veía tan mal. «No es lo que esperaba pero no me puedo quejar» dijo sosteniendo el arco con firmeza.

El aroma a cloaca, metal y combustible de dron era una parte más del juego, ser una Jockey traía consigo un montón de cosas que un hombre normal evitaría.

El bulevar ahora iluminado por el arco de neón empezaba a verse distinto, tal vez, esto lo convertiría en un área de duelo más interesante y transcurrida. Aquello no la molestaba en absoluto, al final, en ese lugar obtuvo su carnet, merecía más cariño.

«Muy pronto tendré mi recompensa, ahora debe estar furioso, después de todo le he quitado una buena cantidad de drones» pensó con una sonrisa carismática mientras saludaba a las cámaras.



2 de Junio de 2020 a las 03:48 0 Reporte Insertar Seguir historia
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