gera-rm1585440255 Gerardo Roma

El polo norte se esta deshielando, los únicos que pueden ayudarlos son los animales del polo sur, tienen una bolsa mágica del frío que puede volver a congelar los glaciares.


Infantil Todo público.

#cuidadodelanaturaleza #amorporelmundo #polonorteypolosur #educacionambiental #calentamientoglobal
Cuento corto
0
1.8mil VISITAS
Completado
tiempo de lectura
AA Compartir

un copo de nieve

En los altos glaciares del polo sur se encontraba la reunión con el comité de pingüinos para hablar sobre los problemas ambientales que el calentamiento global estaba causando, el pingüino emperador estaba muy nervioso de dar el discurso y que los demás animales se asustarán, lo que tenía que decirles no era nada bueno pero tenía una esperanza.

-Estamos reunidos aquí como cada año, sabemos lo que está pasando en el polo norte, el oso polar mandó un mensaje con una de las gaviotas hace unas semanas, no se los ocultare, ha comenzado a derretirse- dijo triste.


El silencio de aquellos animales invadió todo el polo sur, les preocupaba que sus amigos y familiares que vivían al otro extremo se quedaran si hogar.


-¡Tenemos que hacer algo!- dijo un lobo marino.

Los pingüinos comenzaron a dialogar entre ellos, había una posibilidad de salvar aquella parte extrema del mundo, por años habían guardado el frío en una bolsa para una ocasión como esta, sabían que era la única forma de volver a congelar al polo norte. Aquella bolsa contenía el frío de la esperanza para que pudieran vivir.


Los pingüinos no tenían idea de como llevarían aquella bolsa mágica hasta el otro extremo del mundo, algunos lobos marinos comenzaron a preguntarse si ellos serían los elegidos, era una responsabilidad grande, también las gaviotas estaban muy organizadas y listas para el trabajo que tenían que hacer.

Una ballena azul se encontraba escuchando todo, ella podía hacerlo sin ningún contratiempo ni obstáculo y fue cuando se ofreció voluntariamente:
-¡Yo tomare esa bolsa y la llevare hasta el polo norte! – dijo muy segura.


Los pingüinos estaban sorprendidos por la ayuda que todos aquellos animales querían brindar. La decisión fue tomada, la bolsa con el frío fue colocada debajo de la lengua de la ballena y las gaviotas la seguirían desde el cielo.


-Recuerden que la bolsa no puede abrirse por ningún motivo hasta su lugar de destino- dijo el pingüino emperador.


Todos estaban listos para irse, la ballena comenzó el viaje y por lo alto un escuadrón de gaviotas se formó para vigilar el cielo.


Las gaviotas eran los ojos desde lo mas alto, sabían que cada vez iban más cerca y estaban seguras de que lo lograrían, por el océano la ballena azul continuaba su marcha, el viaje era cada vez más pesado, algunos delfines le preguntaron que llevaba debajo de la lengua.

-Llevo la magia del frío- decía y continuaba su paso por aquellas aguas.


Todo marchaba bien hasta que una gaviota se paró en la vela de un barco a descansar un poco, se había adelantado para avisar si había peligro en el camino, al darse cuenta que estaba en un barco cazador de ballenas voló lo más rápido que pudo para avisarle del peligro a la ballena azul.


-¡Un barco, un barco!- decía toda agitada.


-Si ya vimos que es un barco- dijo otra.


La gaviota mayor tomo un fuerte respiro y grito:


-¡Es un barco cazador de ballenas!- tenemos que avisarle inmediatamente.

De vuelta al océano aquella ballena iba con toda la ilusión, le faltaba poco para llegar y nada la iba a detener, de repente y sin darse cuenta quedo atrapada en una malla de alambres, sabia lo que eso significaba, estaba en peligro y por lo tanto el mismo frío, los intentos de querer salir se hacían cada vez más difíciles, cerca de ahí pasaban más ballenas jorobadas quienes decidieron rescatarla, comenzaron a romper las mallas y así liberarla, la ballena azul comenzó a nadar con todas su fuerzas y aquellas ballenas le hicieron compañía.

-¡Ahí esta, ahí esta! llegamos al polo norte- decían las gaviotas.

A lo lejos se podía ver que a los osos polares, focas y morsas que esperaban con alegría e impacientes la llegada de sus amigos.

La ballena azul llego a la orilla de un pequeño glaciar junto con las otras ballenas jorobadas y al mirar como estaban a punto de derretirse sintió tanta tristeza y miedo.


- ¿Como es posible que algo así este pasando? -dijo llorando.

-El calentamiento y la caza nos están afectando, todos los animales que ves somos los que quedamos, no hay nada más- dijo el oso polar preocupado.


La ballena abrió la boca, les dio la bolsa que contenía el frío y la esperanza del polo norte, el oso polar la tomó y junto con los demás animales corrieron al centro para poder liberar lo que tanto esperaban, al abrir aquella bolsa una pequeña bola azul de tonos cristalinos se elevó hasta alcanzar la altura de las gaviotas, comenzó a girar y copos de nieve cayeron por todos lados llenando de nieve y creando grandes glaciares, el frío hizo su magia y les devolvió la esperanza de vida.

De regreso al polo sur los animales estaban tan felices de haberlo logrado, sabían que era su último recurso y al final la esperanza estaba en la humanidad, si ellos no hacían nada por el calentamiento, el deshielo seria inevitable.

12 de Agosto de 2020 a las 23:23 0 Reporte Insertar Seguir historia
1
Fin

Conoce al autor

Gerardo Roma desde que naces empiezas a crear solo necesitas un poco de imaginación para hacerlo realidad

Comenta algo

Publica!
No hay comentarios aún. ¡Conviértete en el primero en decir algo!
~