leone-dragon1556371637 Leone Dragon

Unos amigos quieren gastarle una broma, pero puede que no todo salga como esperaban.


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La broma

Había anulado mi última salida aquel viernes porque quería descansar. Las últimas semanas habían sido demasiado alocadas, caminando de un lado para otro. Viajes, fiestas por la noche… Necesitaba tumbarme en el sofá y ver una serie hasta quedar dormido.


Mis amigos se negaban a que no saliera. Pero aunque estuvieron todo un día intentando convencerme, no lo lograron. Asique decidieron trasladar la fiesta a mi casa. Cuando llegué del trabajo me pareció ver una sombra pasar por el pasillo, y pensé que era el cansancio, asique no le di importancia.


Me senté al borde de la cama y me quité las botas. Luego me desvestí y me puse el pijama. Frotándome los ojos fui a agarrar el teléfono, pero no se encontraba donde creía haberlo dejado. Fui al salón pensando que pudiera haberlo dejado junto a las llaves y la cartera, pero allí no estaba. Regresé a la habitación para ver si se me había caído o algo parecido, y por mi sorpresa, estaba justo en su sitio. Nuevamente culpé al cansancio de tal despiste.


Me dirigí al salón y quise encender la tele, pero el mando no estaba sobre la mesa. Miré por todo el sofá, sacando sábanas y almohadas, pero no estaba allí tampoco. Fui al baño a lavarme la cara así despertarme un poco. Volví al salón y tocando directamente los botones del televisor, logré encontrar un canal que me apeteciera, no tenía ganas de buscar el mando en ese entonces, estaba demasiado cansado. Cuando me tumbé en el sofá, de reojo vi el mando sobre la mesa. En ese momento me di cuenta que lo que estaba pasando no era culpa del cansancio. Alguien me estaba gastando una broma de mal gusto.


En ese entonces dejé de estar cansado, me encontraba más vivo que nunca. Decidí que quien estuviera allí pensara que me estaba volviendo loco de verdad. Primero me puse a gritar por toda la casa, caminando de lado, muy pegado a las paredes. La sombra se asomó en una de las puertas, y percatándome de que se estaba fijando en mi comportamiento, comencé a abrir y cerrar constantemente una puerta. Encendí la radio y comencé a bailar lo peor que podía, tirándome numerosas veces por el suelo y gritando la canción.


Mis amigos sabían que algo estaba mal, pero todo era tan exagerado que no podían creerse que fuera una broma. Con el maquillaje de mi novia empecé a pintarme la cara sin sentido, lancé las almohadas por el suelo. Y la cereza del pastel, agarré el cuchillo más grande que tenía en casa. En ese entonces, todos salieron asustados que me pudiera hacer daño. En ese entonces di un paso hacia adelante y todos ellos dieron otro hacia atrás. Sus caras de miedo eran de foto, pero mi móvil estaba en el salón.


Guardé el cuchillo en su sitio y les expliqué que era una broma. En ese entonces todos se sintieron humillados. Después de reírnos de todo lo que habíamos hecho limpiamos todo y decidimos ver una película juntos, pero el mando desapareció nuevamente.

7 de Mayo de 2020 a las 15:08 0 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

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