tadeoibarra Tadeo Ibarra

«Marian gritó. Fue lo último que escuché estando vivo.»


Cuento Sólo para mayores de 18. © TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS (TADEO IBARRA, 2020)

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Cuento corto
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Mi esposa

Yo estaba muerto.

Lo descubrí cuando pude ver mi cuerpo tendido boca arriba en la acera afuera de mi casa. Nuestro hogar.

Poco antes Marian estaba de espaldas cerrando con llave la puerta principal a unos diez metros de donde yo estaba. Justo cuando se dio la vuelta yo estaba poniéndome la mano en el pecho y cayendo al suelo. Marian gritó. Fue lo último que escuché estando vivo.

Lo siguiente que recuerdo es estar viendo la escena desde otra perspectiva. Desde afuera. Pude ver salir a los vecinos de sus casas para averiguar qué había pasado. Algunos todavía en ropa de dormir. También vi a mi hermano, Julián, llegar en su coche de lujo. Lo observé mientras ponía sus manos sobre su cabeza en desesperación y rompía en llanto. Vi a los paramédicos poner mi cuerpo en una bolsa negra con un cierre que iba desde los pies hasta la cabeza. Los observé mientras me ponían en una camilla antes de ir con mi esposa y decirle que probablemente había sido un infarto fulminante. Ellos no lo sabían pero aún me encontraba entre ellos.

Estuve presenciando mi funeral y vi a toda mi familia, amigos y compañeros de trabajo llorar por mí. Decidí no prestarle atención a mis compañeros de trabajo. Todos eran unos hipócritas.

Mis vecinos ayudaron a Marian a preparar mucha comida para recibir a los asistentes en mi casa después del entierro. Los vi a todos comer, darle el pésame a mi esposa y a Julián e incluso sugerir que ahora yo me encontraba en el cielo con mis padres. No sabían nada.

Escuché a todos decir idioteces como: «Deja que Julián se quede a dormir contigo esta noche. No es bueno que estés sola.»

Observé cuando Julián se metió a dormir a nuestra recámara. Lo vi tender una cobija en el suelo y buscar una almohada. Los vi quedarse dormidos a ambos, a mi esposa y a mi hermano, y me dieron celos.

Escuché una puerta cerrarse. ¿Había sido yo?

Los vi abrir los ojos. Vi como Julián tomaba la mano de mi esposa para tranquilizarla.

—¿Quieres que duerma contigo? —lo escuché preguntar y me percaté de que Marian asintió.

Solo había pasado una noche y ya había alguien más durmiendo con ella.

Otra puerta se cerró. Esta vez ellos no la escucharon.

Julián siguió yendo a mi casa. A veces a comer, a ver películas y a veces dormía con Marian. Cada vez con más frecuencia. En esas ocasiones cada uno dormía mirando hacia lados opuestos así que por un tiempo dejé de sentir celos. Mi presencia pasó inadvertida.


. . .


Un mes después Marian, su mejor amiga y Julián se reunieron en nuestra casa para ver una película de terror. Vi como el filme le afectó a Marian. Cuando su mejor amiga se fue mi esposa le pidió a Julián que se quedara.

Volverían a dormir juntos.

Una vez en la cama cuando ambos estaban ya por dormir vi a Marian girar su cuerpo para mirar la espalda de mi hermano. La vi abrazarlo por detrás.

El jarrón de la mesita de noche se cayó al suelo haciéndose añicos.

Julián se despertó y vio el desastre en el suelo.

—Te ayudaré a limpiarlo por la mañana —le dijo.

Para mi sorpresa él también giró su cuerpo y ambos durmieron abrazados.

No se dieron cuenta, pero en el piso de abajo el plato donde habían comido palomitas de maíz levitaba sobre la mesa.


. . .


Julián ahora dormía con mi mujer dos o tres veces por semana a petición de ella. Ambos tenían miedo. Cuando despertaban por la mañana encontraban los utensilios de cocina que habían utilizado el día anterior esparcidos por el piso, los muebles movidos y recientemente el refrigerador abierto. Mi hermano incluso le había sugerido que fuera con él a su departamento por unas semanas pero Marian lo rechazó. Ella prefería su cama.

Yo seguía observando. Invisible y enojado.

La noche del día que encontraron el refrigerador abierto y el queso echado a perder volvieron a dormir abrazados pero esta vez Julián se atrevió a besar a mi mujer.

Ella lo correspondió.

Vi como Julián se acomodaba para colocarse encima de ella y como la manoseaba.

Maldito.

Mi mujer le correspondía y ya habían comenzado a desvestirse. En el piso de abajo las luces parpadeaban y la puerta del refrigerador se abría y se cerraba constantemente. En su ensimismamiento ellos no se daban cuenta de nada.

Marian ya estaba completamente desnuda y mi hermano solamente conservaba su camiseta blanca para dormir.

Una de las bombillas del candelabro falso que colgaba del techo parpadeaba ligeramente.

Ellos seguían sin notar nada.

Marian había comenzado a gemir como loca y Julián trataba de acallar pequeños gruñidos que salían de su garganta. Yo estaba tan enfurecido que de haber estado vivo ya los habría apuñalado a los dos.

Las bombillas del candelabro se encendían ligeramente y en el piso de abajo los cajones se abrían y cerraban como por arte de magia.

Marian estaba por llegar al punto máximo y comenzaba a gemir más fuerte. La furia me consumía.

Todas las bombillas de la recámara emitieron una luz intensa sacándolos de su ensimismamiento y por un instante me pareció que los ojos de Marian se posaban sobre mí y pude distinguir el miedo en su rostro. Las bombillas explotaron todas al mismo tiempo y cubrieron el suelo de trozos de vidrio.


. . .


Las amigas de Marian le sugirieron ir a terapia. Yo ahora soy todo furia y celos. Mi esposa aceptó la sugerencia de Julián de dormir ahora en su departamento pero los seguí allí también.

Ya ninguno de los dos podía dormir lo suficiente y mi hermano ya no tenía buen rendimiento en su trabajo.

A pesar de todo siguen viéndose.

Yo seguiré atormentándolos el tiempo que sea necesario.

30 de Abril de 2020 a las 19:05 6 Reporte Insertar Seguir historia
10
Fin

Conoce al autor

Tadeo Ibarra Tadeo Ibarra es originario de Monterrey, Nuevo León al norte de México. Amante de los gatos, la música clásica e ingeniero químico de título encontró su vocación en la escritura de relatos cortos de misterio y suspenso.

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Ciguapass Ciguapass
El hombre se llenó de odio y creo que con justa razón, hay cosas que, simplemente, por respeto no deben darse y menos tan pronto 😓
May 07, 2020, 04:02

  • Tadeo Ibarra Tadeo Ibarra
    Muchas gracias por tu comentario. Me da gusto que el relato haya generado en ti cierta empatía. Te invito a que leas los demás. Saludos y un abrazo. May 08, 2020, 00:25
Alberto (알베르토) Alberto (알베르토)
Me agrada, ¿Tendrá continuación?
May 05, 2020, 02:36

  • Tadeo Ibarra Tadeo Ibarra
    La idea del relato surgió tal cual, pero no descarto una continuación. May 08, 2020, 00:26
BL Blanca Laura
Me gustó
May 02, 2020, 15:55
Paul Larios Paul Larios
Me gustó la idea de el cuento. Me recordó mucho de una película que vi hace años. Saludos.
April 30, 2020, 19:23
~

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