Cuento corto
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SUEÑO DE UN AMOR ETERNO

Antes de comprender al amor, yo lo amé.

Perseguía día a día, tras el misterio de sus ojos,

alguna mirada, alguna sonrisa

que me dejará leer,

aunque fuera escondido,

entre líneas subliminales,

el ansiado secreto,

de que él también me amaba.

Fue mi primer amor,

como todos tuvieron,

como hay tantos, de esos que no trascienden

y que pronto terminan.

Tal vez fue que el destino no escribió nuestra historia

o solo fue una simple fantasía,

pero la muerte se encargó de hacerla eterna

y traspasó las leyes de la vida.

Porque también la muerte se enamoró de él,

y quiso poseerlo

lo llevó hacia sus redes, lo sedujo,

como solo era un niño intentó jugar con ella,

y le envolvió en sus alas,

lo dejó atrapado en el vació.

Yo me quedé perdida entre la incertidumbre,

de algo que pudo ser y ya jamás sería,

El se quedó vagando en el mundo de las sombras,

solo era un alma en pena,

cumpliendo su castigo.

En mi interior se congeló el dolor,

como agua en la nieve,

me volví fuente de amargura,

de soledad, de frio.

Supe porque el invierno, me parecía tan triste,

y las gotas de lluvia eran lagrimas caídas.

Cuando ya incontables años habían borrado

hasta la última huella de sus recuerdos.

Lo encontré una noche en mi camino,

no entendía si era ilusión o realidad,

con un sueño despertó mi corazón dormido,

y fue mi luz desde su oscuridad.

Al principio creí que alguna hechicera,

Después de realizar sus conjuros a la luna,

dejó abierto un portal hacia otras dimensiones,

o tal vez mi llamada de amor fue tan intensa

que logró atravesar por las puertas del cielo

o derribar las barreras del infierno.

Pero no era así.

Excavé en los polvorientos registros de mi memoria,

hasta recordar que un día,

guarde su alma en un lugar secreto de mi corazón

y desee que estuviéramos unidos por toda la eternidad,

no sé cómo ni porque,

mi deseo se cumplió.

Él se quedó conmigo.

Y al saberlo,

volvió a ser su nombre la palabra más dulce.

Y todas las canciones eran para nosotros.

Fue un amor tan intangible y puro,

como suspiros de un ángel,

como una flor etérea

yo lo besaba con los labios de un poema,

él me abrigaba en sus abrazos con la brisa,

me cubrió de caricias con las manos del viento

En varias lenguas y distintas voces me dijo: Te amo.

Con la frágil materia de los sueños,

tejí mil historias de amor, para vivirlas junto a él.

Lo amé con la ingenuidad de una niña

y con la pasión de una mujer.

Y lo habría esperado hasta el final del tiempo,

Si él hubiera querido.

Lo habría esperado hasta el día de la resurrección,

si él hubiera querido.

Pero él no lo quiso,

no era feliz.

Le pregunté: ¿Qué quieres?

Dijo: Solo una cosa.

Y me pidió lo único que nunca podré darle:

El olvido.

14 de Abril de 2020 a las 03:26 0 Reporte Insertar Seguir historia
1
Fin

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