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El beso de la luna

Concertas la desdicha en un romance vertiginoso y en seguida: donde marchitase mi piel, derramas de las cuencas de la fuente sideral, la lluvia que rayana mis pupilas.


A tu juicio la melancolía hilvana mi sensatez: es un matiz que armoniza en la merced divina de esos labios calados de hiel, aquellos que, a través de un ósculo de gracia extinta, fecundan mi fe con el desasosiego de la realidad fementida.


Es vehemente. La apoteósis de la inclemente desdicha.


Vivaz has posado tus ojos sobre los mios, y sin embargo te veo ausente. Deploro en ellos tu angustia; mas al finiquitar la noche pondero la transición de esta, a una satisfacción ferviente: el deleite de un placer despreciable.


Delator.


Seré en pos, como los astros que en el cielo umbroso se levantan; y vos, mi niña, como la luna que no apaña de gozo el cortejo de las constelaciones... me aborreces como la reina, ¡la irancunda!; como la luna a caelum. Y como al mar.


como la luna al mar, así me aborreces.



8 de Abril de 2020 a las 04:08 0 Reporte Insertar 0
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