colorconvergence Hector Sandoval

Agnes vive la vida de en sueño, tiene dinero, una casa, una vida bohemia, eso hasta que un molesto ser aparece en su vida


Fantasía Épico No para niños menores de 13.
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Un son sin ritmo

Hace seis meses.
Rose: Que aburrimiento…
Rose limpiaba una lámpara, las campanillas de la entrada sonaron, hablando por inercia dijo.
Rose: Bienvenido a antigüedades “El re…”
Katty: ¿No es aburrido decir eso todo el tiempo?
Rose sonrió alegre.
Rose: ¡Katty!
Esta hizo una mueca de molestia poniéndose las manos en la cintura.
Katty: ¿Qué te he dicho?
Rose: Uhm… ¿Qué te haga un halago cada vez que te vea con un vestido nuevo?
Katty: No…
Rose: ¿Qué nunca olvide una fecha importante?
Katty: ¡No!
Esta se dio la vuelta molesta, Rose se acercó por la espalda buscándole la mirada, Katty la evitó varias veces.
Rose: Vamos… Dame una pista…
Katty: Uhm…
Rose: Vamos, cariño…
Katty sonrió.
Rose: Oh… Eso es… Cariño, lo siento…
Katty se cruzó de brazos.
Rose: Es que estaba emocionada de verte, por eso olvidé que no querías que te llamara por tu nombre… ¿Me perdonas?
Rose puso la cara más tierna que pudo, Katty la miró por un segundo y no pudo aguantar más la risa.
Katty: Jajaja, vale… Vale…
Rose: ¡Gracias!
Dijo dándole un beso en la mejilla, Katty se ruborizó, pero sonrió.
Katty: Oh, olvidé a lo que venía… ¡Mira!
Katty se apartó y dio una vuelta, su vestido veraniego giró con ella.
Rose: Oh, wow… ¿A qué se debe tu estilo?
Katty: Te lo dije, me voy por una semana con papá de viaje y…
Rose: Oh, sí, sí… Te voy a extrañar mucho…
Dando una mueca triste, Katty arqueo los ojos y suspiró.
Katty: Sólo es una semana, haremos una cita para el día después de mi regreso, ¿Qué opinas?
Rose: Agrega un beso de despedida y es un trato.
Katty sonrió, colgándose del cuello de Rose la besó por dos segundos hasta que la puerta se abrió de golpe, el papá de Katty la buscaba.
Padre: Katty, es hora.
Las dos se apartaron algo nerviosas.
Rose: Oh… Hola…
Padre: Rose…
Katty: Ya voy, dame un momento.
Padre: Bueno… Uff…
El hombre salió, las dos se miraron y rieron.
Rose: Aún no me pasa.
Katty: Se acostumbrará, tranquila… Lo está procesando aún.
Rose: Sin presiones, ve, o volverá…
Katty: Ya, sí… Bien, nos vemos…
Katty le dio un beso rápido y salió corriendo, Rose suspiró y volvió a sumergirse en su tarea, o eso abría hecho si el constante golpeteo de una caja con cadenas no le hubiese llamado la atención.
Rose: ¿Uh?
Mirando, no parecía haber candados ni nada, sólo cadenas.
Rose: ¿Qué es esto?
Varios símbolos se iluminaron en la caja, parecían ser sólo dibujos aleatorios, Rose se rascó la cabeza.
Rose: ¿Dónde vi algo así?
El recuerdo de su último día en el espejo vino a ella haciéndola hiperventilarse.
Rose: Cálmate Rose… Tú… Ya no estás ahí… Ya no…
Rose pateó la caja, los símbolos cambiaron de lugar formando palabras.
Rose: ¿Te ordeno…? ¿Abrir?
Las cadenas se soltaron y la caja se abrió, dentro, un libro con un símbolo extraño en él, si bien la caja se seguía moviendo, el libro no.
Rose: Interesante… ¿En este mundo se supone que no debe pasar eso?
Tomando el libro, lo sacudió botándole el polvo, poniéndolo en la mesa, suspiró.
Rose: Bien, veamos que hay aquí.
Rose iba a tocar el libro, pero este se abrió de par en par, unas palabras aparecieron en él.
Rose: “En este mundo hay muchas cosas… Pero yo quiero ver, lo que a pesar de ser visible, no puede ser visto”
Las páginas del libro avanzaron rápidamente y se detuvieron en unas en blanco.
Rose: ¿Qué?
Un destello y una campanada fue lo que sintió Rose, todo el mundo parecía haberse vuelto gris, una figura apareció frente al mostrador.
Voz: ¡AWWW! ¡QUE BUENO ES ESTAR DE REGRESO!
La figura era una joven, vestía de una forma muy árabe, con la mitad de la cara cubierta, pero con muchas alhajas y joyas.
Chica: Así que… ¿En qué año estamos?
Rose: ¿Me hablas a mí?
Chica: No veo a otra persona aquí…
Rose: Dos mil…
Chica: Rayos, cerca de tres mil años durmiendo… A eso es lo que llamo una siesta.
Rose: ¿Qué eres?
Chica: Soy la guardiana del “Objetuorium” o el libro que posees tú… Aquí entre nos, Ankitah jamás me cayó bien… Y la caja llega a ser un poco incómoda después de unos cientos de años… No le hace bien a tu espalda y ahg…
Rose: Uh…
Chica: Oh, ¿Querías saber mi nombre?
Rose: Sí…
Chica: Mi nombre original es impronunciable… O causaría el fin del mundo.
Rose: Oh…
Chica: Es broma, sólo es que no tiene una pronunciación correcta en tu idioma, llámame Liberve.
Rose: Muy bien, Liberve, ¿Por qué estabas atrapada? ¿Cuál es tu función?
Liberve: Soy, la anti creación, o algo así me dijo mi creador, mi función es contrarrestar los efectos de los “Fetiches” o cómo quizás conozcas, los objetos mágicos.
Rose: El espejo.
Liberve: Así es, el espejo, y ahora, siento la próxima activación de un nuevo objeto, las especificaciones están en el libro y las dudas van conmigo…
Rose: Uh…
Liberve: Deberías leer.
Rose miró el libro sólo para llenarse de terror.
Rose: Esa es…
Liberve: La caja del monstruo tiempo, y digo monstruo… Porque hay más de una representación de tiempo en este mundo.
Rose: ¿Cuál es su función?
Liberve: Se alimenta del tiempo de la víctima mientras va rompiendo su cordura, al terminar, intenta hacer que la víctima cause el mayor daño posible antes de morir, y así, absorbe más y más poder.
Rose: ¿Morir? Oh, no… Yo… ¿Hay algo que hacer?
Liberve: Sí, cómo dije, los efectos de los fetiches no me afectan ni a ti ni a mi.
Rose: ¿Puedes ubicar el objeto?
Liberve: Sí…
Rose: ¿Sabes qué podemos hacer para salvarlo?
Liberve: Obvio, no sería útil si no.
Rose: Guíame.
Liberve: Si así lo deseas… Te mostraré lo que es visible, y no se puede ver…
Rose asintió.
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Hace dos semanas.
Nick: ¿Entonces?
Rose: Será algo molestosa, pero es necesaria, además, está atada a la tienda…
Nick: Y le debo la vida, pero ¿Por qué la liberaste ahora?
Rose: Es una… Chica especial y si no le preguntas lo exacto que quieres, es capaz de darte varias vueltas antes de devolverte al punto de inicio.
El sonido de un cristal rompiéndose los hizo girar, Liberve estaba parada mirando una figura rota.
Liberve: Eso se cayó…
Rose: ¿Qué te dije? Es la quinta cosa que rompes.
Liberve: No es tanto, estoy segura que Nick ha roto más.
Rose: No, Nick hasta ahora no ha roto ni una cosa, ni siquiera Marie, dos, llevas media hora libre.
Liberve: Oh, ou… Oh… Uh… Oh… Uh… Oh, oh…
Rose suspiró.
Liberve: Uh… Oh…
Nick: ¿De verdad es necesaria?
Liberve: Uh… Oh, oh, oh… Uhm… Ah…
Rose: Que aburrimiento.
Liberve: Tú no sabes lo que es el aburrimiento.
Rose: Claro…
Liberve: Intenta divertirte encerrada tres mil años en un libro.
Rose: Vale, vale… Liberve, tú tienes que fingir ser una trabajadora de aquí.
Liberve: Vaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa…..
El vestuario de Liberve cambió a unos jeans, una camiseta y una chaqueta con un gafete que decía “Hola, ¿Qué necesitas?”
Liberve: ¿Así o más formal?
Rose: Está bien así.
Nick: Oye, aún tengo la duda… Y no quiero incomodar… ¿Cómo te hiciste dueña de esto? Digo, eres una…
Rose: ¿Niña? Sí, en realidad, fue fácil, la asesiné.
Nick: ¿Estás de broma?
Rose: No, la dueña anterior, era una cómo el monstruo que te intentó asesinar, al lograr salir, la maté destruyendo su objeto.
Nick: Oh, vaya… Eso…
Rose: Lo que nunca se explicará, es que soy…
Nick: ¿A qué te refieres?
Rose: No soy una persona, pero tengo vida.
Nick: ¿Qué?
Liberve: Sí, ¿Qué?
Rose: Ahg…
Algo avergonzada, Rose se levantó la camiseta mostrando su abdomen plano.
Liberve: No hay nada.
Nick: Sí…
Rose: Exactamente, no tengo ombligo.
Nick y Liberve: Oh, wow…
Rose: Yo no nací, todas las memorias que tengo… Son de haber sido el reflejo de Katty, a ella la conocí en el espejo, ella fue la que entró, pero sólo yo salí… No sé qué sucedió, no sé cómo, pero ella estaba ahí cuándo salí…
Nick: Por eso conseguiste tan fácil que fuera tu novia.
Rose: ¡No! Mi vida personal no tiene nada que ver con mi vida pasada… Ahora mi esfuerzo es ser una persona común.
Liberve: Deberías buscar los otros tomos.
Rose: ¿Qué?
Liberve: Pues, los otros tomos, yo sólo tengo los objetos, están los que tienen los tipos de seres, magias, hechizos, libros, etcétera…
Rose: ¿Y hasta ahora me cuentas?
Liberve: Uh… Oh… Oh, oh… Uh… Uhmm…
Rose: ¡Ahhhhh!
Nick: Cálmate, es hora de abrir…
Rose: Yo… Vale… Uhg…
Rose suspiró y se sentó en un taburete cercano.
Rose: ¿Existe la posibilidad de…? ¿Yo?
Liberve: Oye, cálmate, el conocimiento es poder, pero incluso quienes hicieron los libros no leyeron los de los otros, la locura y el saber están a un paso de distancia.
Rose: Yo… ¿Quién te hizo?
Liberve: No recuerdo su nombre, sólo sé que un momento no yo, al otro, ya era yo.
Rose: ¿Por qué mujer?
Liberve: Él era un tipo solitario y necesitaba inspiración para… Ya sabes…
Nick: ¿El qué?
Liberve hizo un gesto con la mano, Nick comprendió y se avergonzó.
Rose: ¿Qué es eso?
Liberve: Hablar con el género opuesto.
Nick: Claaaro…
Liberve: ¿Qué?
Rose: ¿Puedes encontrar los otros libros?
Liberve: No, pero puedo encontrar el objeto que puede encontrarlo.
Rose: ¿Y cuánto tomaría?
Liberve: Eh... Ah… Uhm… Oh… Eh…
Nick: Debemos abrir ya… La gente comienza a hacer fila.
Rose: Vale, vale… Liberve, toma el tiempo que necesites, quiero saber qué soy.
Liberve: ¡Oki doki!
Rose suspiró molesta.
Rose: Es hora… Trabajemos…
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Hace tres días.
¡¿Qué demonios quieres?!
Agnes pateó la puerta y bajó las escaleras abriendo la puerta vio al hombre del correo con un paquete en las manos.
Agnes: Oh, lo siento… Es que…
Hombre: ¿P-Puede firmar a-aquí?
Agnes asintió, para sus veintiún años vivía una vida de ensueño, su propia casa, trabajo estable e incluso, libertad para salir con sus amigos, sí, realmente no le faltaba nada, y era feliz, estaba algo molesta por haber terminado con su novio, pero en realidad no era algo que le afectara.
Agnes: Estúpido imbécil…
Tomando su guitarra comenzó a hacerla sonar, sentándose en el sofá, estiró las piernas y las puso en la mesita de centro.
Agnes: Dum, da, dee dum…
Comenzando a afinar la guitarra, empezó a tararear, su oído era bastante bueno para esto, de pronto, detrás de ella, una sombra se movió, Agnes giró la vista por un segundo, mirando a todos lados, no encontró nada, encogiéndose de hombros, volvió a su actividad.
Agnes: Dam, dee, dam, dum, dum…
Una pequeña mesa se movió y un florero se balanceó, Agnes no se preocupó, de detrás del sofá, una figura se levantó, cómo una sombra que comenzó a crecer, con garras enormes.
Agnes: Ya que estás libre, ¿Me traes una uñeta? Me duelen los dedos…
La figura tomó una forma humana femenina, delgada y pálida, ropas negras, ojos rojos y dientes aserrados.
Figura: ¿Fue el florero?
Agnes: Fue el hecho de que llevas cinco putos años haciendo eso.
Figura: ¡Oh, vamos! No puede ser…
Agnes: Te has vuelto totalmente predecible, Ava.
Ava: Es molesta, oye… ¿Y este? ¿Puedo quedármelo?
Agnes: Haz lo que quieras, no me agradó, era muy imbécil.
Ava se sacudió cómo el cascabel de una serpiente.
Ava: Rico…
Agnes: Sólo intenta no llamar la atención mucho esta vez, la última vez estuve en el ojo de la policía por mucho y no me agrada no poder andar en ropa interior por mi propia casa.
Ava: ¿Saldremos de cacería pronto?
Agnes: ¿No puedes conformarte con mi ex?
Ava: Vaaaale… Que aburrida eres…
Agnes: Me da igual lo que opines.
Ava se sacudió nuevamente y se volvió una sombra que ágilmente se movió por la paredes de la casa.
Agnes: No olvides lo importante.
La voz monstruosa de Ava respondió.
Ava: Niña codiciosa… Me encantas…
Ava salió de la casa por debajo de la puerta, Agnes suspiró girando una oscura uñeta metálica.
Agnes: Es una maldita loca.
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Hace dos días.
Un joven caminaba tranquilo, fumando un cigarrillo, de pronto, de un callejón salió una joven ebria, caminando a duras penas sujetándose de las paredes.
Hombre: ¿Eh?
Agnes: Oye primor… ¿Qué hora esh?
El hombre la miró confundido, no parecía haber nadie en los alrededores, Agnes se acercó tambaleándose y se apoyó en el pecho de este.
Agnes: *Hic* ¿Me ayudash a vover a mi ca…?
Agnes cayó al suelo desmayada, el hombre, completamente confundido miró a todos lados, sin esperar mucho, la tomó de las muñecas y la arrastró al callejón, dejándola apoyada en un muro la miró, la ropa interior casi completamente visible de esta, le hicieron pensar con los más bajos instintos de una persona, asegurándose que no había absolutamente nadie, se desabrochó el pantalón, iba a bajarse la ropa interior cuándo una risa maniática lo aterró, iba a moverse, pero una oscuridad recorría su cuerpo inmovilizándolo.
Agnes: Ngh… Tardaste…
Agnes se levantó, detrás de el sujeto, apareció Ava, con una enorme boca abierta, mostrando que lo que sujetaba a este, era su negra y enorme lengua.
Ava: Da cudpa no ed mía…
Agnes: Ya te he dicho, ni hables con la boca llena.
Ava: Do diendo.
Agnes revisó los bolsillos del sujeto y le sacó la billetera, sacando el dinero, dejó caer la billetera abierta, la foto de una mujer y dos niñas estaban en ella, Agnes encendió un cigarrillo y pisó la billetera.
Agnes: Tiene familia… Es bueno saberlo…
Agnes sopló algo de humo.
Agnes: Iremos tras ellas después.
Caminando fuera del callejón, sólo oyó los gritos agónicos de este, luego de unos segundos, salió Ava lamiéndose los dedos.
Ava: Másssss…
Agnes: Lo que sea, la próxima vez, que no se me acerquen tanto, cerdos asquerosos.
Ava: Vale… Vamos…
Agnes botó el cigarro y lo apagó con el pie.
Agnes: Lo que sea.
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Presente.
Agnes suspiró, tomando una botella de cerveza, comenzó a beberla, la música sonaba fuerte y la gente se divertía, una figura se le acercó, el mismo joven de la vez anterior.
Joven: Hola primor…
Agnes: No fastidies Ava.
Ava: Vamos… Debes divertirte más.
Agnes: Me divierto cuándo quiero, y ahora quiero que no asesines a nadie, o acabarás la fiesta.
Ava: Vaaaa… Pero me ayudarás a casar una familia completa la próxima.
Agnes: Lo que sea.
Un joven rubio se acercó a Agnes.
Joven: Hola, ¿Te molesto?
Agnes lo miró de pies a cabeza.
Agnes: Para nada.
El joven se apoyó en la barra y miró a Agnes.
Joven: Así que… ¿Gran fiesta no?
Ava se apartó riendo, la fiesta continuó hasta altas horas de la noche, después de terminada, Agnes se llevó al chico a la habitación y Ava terminó de sacar a la gente.
Ava: Tengo hambre… ¿Me dejará comerlo después?
Ava subió las escaleras, los ruidos provenientes de la habitación de Agnes no eran para nada disimulados, Ava volvió a su forma común, caminando por la casa tocando cada cosa.
Ava: Él día llegará, obtendré mi libertad… Y entonces temerán de aquella que se burlaron.
La lengua de Ava seseó cómo la de una serpiente antes de tomar una estatua de oro y tragársela completa.
Ava: A dormir…
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*Ding, dong*
Agnes miró a su lado, un desconocido dormía, sin importarle mucho, se levantó, tomando una camiseta y las bragas del suelo se vistió cómo pudo.
*Ding, dong*
El timbre volvió a sonar, Agnes se rascó la cabeza furiosa, caminando a las escaleras suspiró.
*Ding, dong*
Agnes: ¡MALDITA SEA YA VOY!
Agnes bajó las escaleras, el movimiento rápido de Ava llamó su atención.
Agnes: ¿Ava? ¿Eres tú?
Ava apareció frente a ella.
Ava: No, yo no toqué el timbre.
Agnes: La última vez dijiste lo mismo y lo hiciste tú…
Ava: Eso fue en venganza.
Agnes: Venganza, sólo te molestó que no pasara la noche contigo… No puedo tener sexo todas las veces contigo, tengo derecho a estar con humanos a veces.
Ava: Pero esta vez no…
*Ding, dong*
El timbre sonó otra vez, Agnes suspiró.
Agnes: Ya voy…
Agnes caminó a la puerta, Ava desapareció, mirando por el ojo de buey de la puerta, vio una figura solamente.
Agnes: Ungh…
Abrió la puerta ligeramente, mirando fuera, habló.
Agnes: ¿Quién?
La figura se movió y la miró, era un hombre adulto con un abrigo, y sombrero, el estereotipo de un detective de película, para sorpresa de nadie, sacó una placa policial.
Detective: ¿Señorita Agnes Blanc?
Agnes: Eh… Sí…
Detective: Soy el detective Grett… Tenemos unas consultas que hacerle.
Agnes: Uh… ¿Está bien?
Grett: ¿Podemos pasar?
Agnes: ¿Quién más?
Grett: Mi asistente.
Agnes: Sí.
Agnes abrió la puerta, ambos la miraron y luego miraron el desastre que había dentro.
Grett: Y… Puedo ver que ha estado ocupada.
Agnes: Tuve una fiesta anoche… Y estuvo algo… Fuera de control…
Grett: Ajá…
Este sacó un chicle y lo metió en su boca.
Grett: No queremos incomodar por mucho tiempo, estamos…
Agnes: ¿Me dan un segundo?
Grett: Eh… Sí…
Agnes subió las escaleras, la joven asistente del detective se le acercó.
Asistente: ¿Señor Grett?
Grett: ¿Uhm?
Asistente: ¿Qué buscamos en ella?
Grett: Tengo una teoría, algo loca y esta mujer podría estar involucrada en muchas desapariciones misteriosas.
Asistente: ¿C-Cómo?
Grett: Eso es lo que no sé, pero lo voy a averiguar.
Ava escuchaba escondida tras una pared, cuándo ninguno miraba, esta se movió rápidamente y subió las escaleras, moviéndose cómo una sombra se encaminó a la habitación de Agnes, pero cuándo iba a llegar, le chico completamente desnudo salió corriendo con sus ropas en las manos, Agnes lo seguía molesta.
Agnes: Fuera, no confundas las cosas…
El chico comenzó a correr a las escaleras, Agnes iba a avanzar, pero Ava la detuvo.
Agnes: Ava, ¿Qué haces?
Ava: Ten cuidado, esos dos, saben algo.
Agnes: ¿Tú crees?
Ava: Lo sé… Quizás… Deberías… Pensar en usarla.
Agnes miró a Ava.
Agnes: Sería algo sospechoso.
Ava: Ellos te buscan, nos buscan y si se enteran de algo, adiós a nuestro estilo de vida.
Agnes: Lo consideraré.
Ava: Llévala contigo.
Ava sacó la uñeta oscura y se la entregó a Agnes.
Agnes: Vale… Vale…
Ava volvió a ser una sombra, Agnes suspiró y apretó la uñeta, rápidamente bajó las escaleras.
Agnes: Disculpen la demora, algunas personas no entienden que un no, es un no.
Grett: No estoy para juzgar, estoy para investigar.
Agnes: Bien, ¿Qué quería preguntar?
Grett: Verá, cómo debe saber, en los últimos años, gente ha desaparecido en diferentes lugares y no tenemos nada para vincular estos casos.
Agnes: Ya, ¿Y?
Grett: O eso se creía, verá, encontré algunas “coincidencias” y resulta ser que usted ha vivido cerca de dónde estás desapariciones han pasado.
Agnes: Sí, pero es obvio que me cambiara, después de saber eso…
Grett: Además, usted fue investigada por una de estas desapariciones.
Agnes: A lo cual yo salí inocente totalmente.
Grett: Así es, pero investigando más a fondo, descubrí algo que nadie más… Resulta que en todos los lugares dónde desapareció alguien, a menos de tres metros, aparece una figura, un dibujo sin mucho sentido, el cuál es conocido entre ocultistas y supersticiosos, llamado “La marca del Diablo”
Agnes miró de reojo a su sombra.
Agnes: ¿Y eso qué?
Grett: Es la misma marca que usted se tatuó hace unos años… Ese tatuaje que tiene en la espalda baja…
Agnes lo miró molesta.
Agnes: ¿Y quiere culparme por un estúpido tatuaje? ¿No quiere ver el que tengo en el trasero igual? Quizás pueda culparme del asesinato del presidente con él.
Grett: No es para que se altere tanto, es una hipótesis solamente.
Agnes: Puede joderse con su teoría, yo no tengo nada que ver con eso.
Grett: Si es así, está bien, pero le aseguro… Si descubro que tiene algo que ver con esto, la hundiré en la más profunda mierda.
Agnes se cruzó de brazos molesta.
Agnes: Fuera de mi casa.
Grett: Vamos.
La asistente se acomodó los lentes, ambos se dieron media vuelta, Agnes miró su mano.
Agnes: Oye viejo.
Grett se dio vuelta.
Agnes: Ten.
Agnes lanzó la uñeta, Grett la sujetó y la miró.
Agnes: Quod signum diaboli.
Lo último que alcanzó a ver Grett, fue una sombra salir de la uñeta, una figura abalanzarse sobre él y el grito de su asistente, seguido de una voz monstruosa que decía “Eres mío ahora…”

3 de Abril de 2020 a las 19:10 0 Reporte Insertar 1
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