bennett Sebastian

Ante un ocaso de lagrimas se alza el pinacuo de la montaña de las emociones.


No-ficción No para niños menores de 13.

#terror #fobia
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Fobia Social


Hacia la montaña de las emociones hay un camino de laureles, que al contacto con el viento emanan un delicado perfume que llenan el corazón de las personas. Decorada con peldaños dorados, aquel que la escala puede sentirse fuera de lugar, flotando en un éxtasis placebo que lo conduce a una ambigua felicidad. Pero esta montaña tiene secretos, en la parte trasera de esta hay un agujero cubierto por una puerta por la que solo almas tan pequeñas y débiles pueden entrar. Los pocos que lo han hecho describen que solo hay dos salidas de los círculos que se sumergen en un hedor cristalino compuesto de miedos: El suicidio o el egocentrismo.


Al entrar por la pequeña puerta con un bajorrelieve de madera barata con forma de cuervos, se encuentran unas escaleras tan empinadas como las laderas del majestuoso lugar . Mi travesía empezó con un anhelo de fulgor que me había sido arrebatado; mi alma tan hastía y sucia fue moldeada para pasar por la puerta trasera de la montaña, al no ser lo suficientemente grande para escalar los dorados peldaños de la felicidad.


Mi primera impresión fue de temor, pues intentar bajar por escalones tan pequeños y empinados era una tarea casi imposible para mí. Al momento de asomarme fui empujado por una brillante silueta que en compañía de otras ostentaban de su grandeza. La caída casi eterna me mostró como es el paraíso de las emociones por debajo. Fue una vasta visión la que logré tener cuando surcaba los cielos del mundo subterráneo. Si miras desde arriba del mundo ordinario, puedes observar largos campos verdes y un fondo azul que juegan y danzan entre sí, mostrándote la mejor de las vistas, pero lo que miré fueron tierras carmesíes con un fondo anaranjado, tan desolado como los pedazos de mi alma que fueron arrebatados.

Mi caída fue tan horrenda como la de cualquier suicidio, sentí como todas mis extremidades se rasgaban por los huesos secos de mi infame portador, pero, no me pasó nada, pues solo soy una intangible memoria de un grito desatado. Observé una gran ciudad que se alzaba frente a mí, y cientos de almas deambulando sin un rumbo fijo. No había olores de ningún perfume, pero un penetrante hedor a azufre y amoniaco perforaban mi pituitaria. Tan pronto me levanté, escuché un fuerte grito que pedía a las almas en pena formarse en dos hileras; al momento de reaccionar, ya estaba formado, con un cuchillo en la mano, y con una libreta de la que pendía una pluma en la otra.


La exclusividad del mundo subterráneo es mayor a la de la montaña de las emociones, pues, uno por uno, iban siendo pateados hacia una alcoba para cada quien, el egoísmo y la soledad son la cumbre de este mundo de enfermos. Al momento de pasar, la sombra que pateaba a las almas en pena a su suerte me habló al oído cuando fue mi turno.

-Suerte ahí dentro, ya sabes… Aquí solo se acepta la salida del suicidio.-

Después fui pateado de nuevo hacia una realidad vista con diferentes ojos. Me desperté y vi el techo; de fondo el sonido del reloj retumbando en mis oídos mientras se hacía cada vez menos soportable. Decidí levantarme después de unos minutos aturdido por el escándalo en mi cabeza.

-Ese fue un sueño raro, amigo.- Hablé conmigo mismo.

Por supuesto que era un sueño, pensaba en mis momentos de optimismo, pero al percatarme, en mi mano derecha tenía un cuchillo, y en la izquierda, una libreta con un bolígrafo incluido. Sentí miedo, e intenté dejar los dos objetos que no me pertenecían, pero mis dedos no se movían. Traté de gritar, pero mis oídos eran sordos ante mis lamentos, aunque sentía mi garganta vibrar mientras lo hacía. Me dirigí a la bañera sin desnudarme y abrí la llave, soltando un chorro de agua helada en mi cabeza, tan fría pero mi cuerpo ardía. No sabía lo que me pasaba, ni siquiera supe cómo pude abrir la llave si en mis manos se encontraban aferrados los dos objetos que me fueron entregados, era como si no estuvieran, como si solo fuesen producto de mi imaginación.


Tan pronto me acostumbré a la visión que tenía de mis manos (Algo extraño) me dirigí a la cocina. tomé una caja de cereal y un envase de leche. Fui al comedor, me senté y miré el plato vacío mientras mi mano temblorosa hacia el esfuerzo de servir la leche. Estaba lleno de miedo, mi vista se nublaba y mi mente estaba en guerra.


Consideré uno de los peores horrores estar en casa con esa sensación de un corazón aplastado y un nudo en la garganta, sin embargo lo peor estaba por venir. Tan pronto salí por la puerta, sentí una helada sensación en mi espina dorsal. Los transeúntes me miraron de golpe, con los ojos muy abiertos, pero sin decir nada. Incluso podía sentir las miradas desde atrás observando con detalle cada error que cometía al caminar como un ebrio. Mis espinillas dolían; mis mejillas estaban tan ardientes que incluso podía imaginarlas al rojo vivo, y unas cuantas gotas de sudor recorrían mis sienes. Tan asustado para huir, pero tan cansado para hacerlo ¿Que podía hacer yo? Un sentimiento desolado para un desdichado y un par de lágrimas para a quien ya no le quedan. El manto de la paranoia recorre mi cuerpo en una enigmática senda que conduce a la amargura y la nostalgia de sentirse como el resto.


Cada paso que daba lo ejecutaba de forma errónea, y al intentar disimularlo para no llamar la atención lo hacía peor aún, dejando a la vista mi peculiar manera de caminar y llamando la atención que tanto odiaba en este momento. Mis puños dentro de mis bolsos estaban tan apretados y sudorosos, y mi alma en un frenesí de locura.


Desdichado yo en medio de un prosaico paraíso de ególatras e hipócritas come elogios, que hablan a mis espaldas y ríen con desesperación.


Al llegar al trabajo podía escuchar mi nombre en todas las puertas que se hallaban cerradas, las carcajadas en los hombres que antaño estaban bañados en seriedad eran tan enigmáticas como insoportables. Llegué a mi cubículo y tomé asiento, todo estaba en orden, pero mis ojos tergiversaron la visión que mis cuencas me mostraban, pues según lo que me susurraban, los compañeros de trabajo me habían ocultado mis cosas, no se cuales pero lo averiguaré. Siempre he sido una persona tímida, de pocas palabras, así que la idea de preguntar a los demás fue tan aterradora que me quedé estático en mi lugar. Estaba a un paso de relajarme por fin, pero de nuevo los malditos susurros. Mi cerebro involuntariamente puso toda la atención a esas palabras homogéneas, transformándose en insultos para mí. Intenté estar normal pero fue entonces que a mi vecino de cubículo le llegó una visita de un compañero de trabajo; los dos me miraban con ojos enfermizos desde sus posiciones.

-Cálmate, cálmate, cálmate, cálmate, calm…- Dije con voz baja.

Mis manos comenzaron a temblar, en mi imaginación tenía una visión de mí mismo siendo devorado por los hombres grises; mis ojos lagrimeaban y mi cabeza daba vueltas, pero estaba en un lugar seguro.


El camino de vuelta a casa fue más largo de lo normal, mi estómago dolía, mí esófago ardía y las náuseas opacaban mi visión.


No importa el tiempo que llevas dentro, nunca te acostumbras. Hay formas de controlar la fobia, o al menos las consecuencias de esta: La medicación o la compañía de una persona de confianza. Quien afirme tener empatía por los fóbicos sociales sin padecerlo es tan falso como su existencia, si todos entendieran al trastorno todos lo tendrían.


Llevo años en esto y por fin me graduó de la escuela de mi cárcel. Presenté la tarjeta al guardia de los escrúpulos y en coordinación con su amiga la cordura revisaron mis ropajes. Hoy por fin es el día, hoy saldré del mundo subterráneo en el que me hallo dentro. La soga frente a mí espera impaciente. Aún recuerdo lo que el instructor dijo antes de patearme: “Aquí solo se acepta una salida…”


“No sé lo que es vivir sin esta fobia, pero ha de ser parecido a ser libre, parecido a vivir sin miedo, algo así como la vida que no tuve.”






1 de Abril de 2020 a las 17:22 6 Reporte Insertar 4
Fin

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Sebastian Si he de morir subyugado ante la inercia entonces ya lo he hecho.

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Matías Díaz Matías Díaz
Hola Sebastian. En primer lugar quiero decir ¡Vaya!, me parece muy intenso la seriedad con la que se narra esta historia, es bastante fuerte. Los sentimientos opacos y la vida gris, junto con los pensamientos finalistas de "no hay otra salida", me hacen pensar que desde principio a fin, quisiste retratar cómo se siente (al límite de lo extremo y un poco a lo sobrenatural), la fobia social. Eso sí, encontré algunos que otros errores de puntuación, y yo para nada soy un experto en esto, de hecho también los cometo, ¡muchas veces y en muchas formas!, así que por eso te lo digo. En fin, una de las cosas que mas me gustaron fueron las transiciones, de la montaña hacia el despertar, y de la calle hasta el trabajo, porque cada parte tenía un símbolo, tenía un significado, y cada lugar estaba marcado por algún miedo irracional. Por otra parte me es imposible concordar con el personaje del texto, pues para nada pienso que "si pudiéramos entender esta fobia, todos la tendríamos", de hecho pienso lo contrario, el primer paso de superar este problema tan famoso entre nosotros es la comprensión del mismo. Pues eso Sebastian, me ha encantado, saludos y espero puedas leer mi mini historia "El castillo de Marfil".
April 04, 2020, 22:46

  • Sebastian Sebastian
    Agradezco tu comentario, y aprecio mucho las observaciones en los errores tanto de puntuación como en los de expresión. Respecto a lo del personaje: Habita en un mundo de egoísmo como menciono en la historia jeje. April 04, 2020, 23:14
Italolix33 Lix Italolix33 Lix
Es bastante entretenida, te felicito.
April 04, 2020, 00:42

  • Sebastian Sebastian
    Gracias por comentar :) April 04, 2020, 01:33
Galo Vargas Galo Vargas
Hola Sebastián, somos del equipo de verificación de Inkspired. Hemos revisado tu historia, y para poderla dar como verificada, necesitamos que por favor corrijas ciertos errores de ortografía, puntuación y tildes. Una vez lo hayas hecho, en todos los capítulos, por favor responde este comentario para revisarlo otra vez. ¡Muchas gracias!
April 02, 2020, 01:15

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