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Gabriel Gutierrez


Un susto casi infartante por tratar de sentarme sobre un puma...


Cuento Todo público.
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Un puma asustado..

Por los años ’80, en un día rutinario de trabajo como todos en el túneles de conductos forzados de la presa La Vueltosa en límites de Mérida, Táchira y Barinas, Venezuela, tras finalizar la inyección de lechada de cemento para sellar un pozo de exploración.-Salí al exterior caminado por un túnel de auxiliar de ventilación del túnel principal a respirar aire puro ya que la turbina de ventilación estaba en modo extracción de aire viciado y ese salía muy frío y era llevado por una tubería o una manga de caucho hacia el exterior al borde de un acantilado del hastial izquierdo de la presa tan solo este borde tenía un ancho de apenas dos metros y de allí una caída libre de 280 metros.

-Hacia allí me dirigí ya que era más corto que caminar todo el túnel principal para respirar aire puro.

-Salía de la oscuridad del túnel hacia un sol radiante del medio día de una oscuridad total ya encandilado iba, pues mis pupilas aún no se adaptaban al cambio de lo oscuro a la gran luminosidad del sol de verano, así medio deslumbrado vi algo que parecía un tronco y me dije me voy a sentar allí a mirar a los demás trabajar en el fondo de la presa era un vista panorámica la que tenía desde allí.

-Procedía a sentarme en algo que resulto suave y tremendo susto se movió yo salte para el lado que tenía un desnivel grande como de tres metros y la cosa salto igual quedando los dos frente a frente como a un metro de distancia y allí lo vi.

-Me miraba fijamente. -Y yo también.

-Creo pasaron varios segundos para volver a reaccionar, los dos pegamos una carrera él hacia el acantilado de donde había venido y yo para adentro del túnel.

-Llegue jadeante a donde estaba la cuadrilla de mineros que supervisaba y uno de los trabajadores me dijo.

-Inspector que le pasa.

-Nada un león dije yo, mejor dicho una leona no tiene melena.

-De que león habla dijo uno de los mineros al que le decía cuatro manos por lo rápido que era para las maniobras de extracción de tuberías de perforación.

.-Si replique una leona. –Todos soltaron una carcajada sonora, me decía le está dando los efectos de borrachera de los gases de los explosivos que usamos el anfol, gurita, banita y venagel, anda todo trono.

-No les dije acompáñame a todas estas me empezó a doler un tobillo con el susto y la por la adrenalina me subió, no me había dado cuenta que mi tobillo derecho se lesiono no podía caminar.

-Los cinco mineros me ayudaron a salir, iban burlándose y tomándome el pelo, al salir al borde donde estaba la turbina vieron en el piso que estaba húmedo lleno de barro las pisadas del tamaño de un mano de hombre que estaban estampadas a los largo del borde por donde había venido y por donde se había ido y uno de ellos dijo. –La huella es de tigre. -Los perros dejan marcadas las uñas en el barro no las retraen.

-Ellos fueron los que se dieron cuenta de los detalles, que el animal no me había escuchado llegar por el gran ruido que producía la turbina de ventilación, ni tampoco me había olido por la gran cantidad de aire frío que salía por esa turbina que funcionaba como un aire acondicionado gigante por eso fue que la leona sorda y yo encandilado nos dimos tremendo susto.

-Llamamos por radio a un jeep de la obra que me busco a la salida del túnel para que me llevara a la enfermería del campamento de los franceses de SBTP, allí el enfermero de guardia me reviso y me entablillo con una férula el tobillo y me llevaron de allí al campamento de Cadafe en Santa María de Caparo, luego pase por la oficina donde el ingeniero Sarmiento Jefe de Obra, me llamo aparte como es ese cuento de la leona.

-Le relate y le dije que revisara los reportes de otros inspectores de obra que habían ya varias veces reportado que la losa flotante de concreto cuando se vaciaba para las casas prefabricadas decían que la dejaba bien alisado el cemento en las tardes para que fraguara por la noche y al llegar en las mañanas encontraban todos el concreto pisado y revuelto, pues unos achacaban a unos perros otros decían que eran los puercos de monte silvestre los chácharos como le dicen por esos lados.

-En resumen nadie les creía le decían que realizaban los acabados finales de mala manera y tenía que reparar nuevamente la losa en varias oportunidades paso esto, mas no le dieron importancia luego me enviaron a San Cristóbal para que me tomaran una radiográfica menos mal no había fractura sino una fisura allí permanecí casi un mes con el tobillo enyesado en la casa ya se acercaba las fiestas de navidad cuando me tuve que reintegrar nuevamente al trabajo.

-Me tocó el turno nocturno en esa quincena de trabajo de todas maneras fuera de día o de noche trabajamos en la oscuridad del túnel todo el tiempo.

-Una noche después que terminamos la faena de perforación e inyección en el túnel, retornábamos la cuadrilla de trabajo en un jeep Toyota chasis largo por una pica hacia el Campamento de Cadafe y fue cuando de repente salió del monte una mujer anciana toda ensangrentada pidiendo auxilio a gritos blandiendo un filo machete.

-Nos bajamos todos de la camioneta Toyota la tratábamos de calmarla y ella seguía gritando que lo ayudaran a Juan.

-Quien es Juan le pregunte.

–Mi marido respondió, refirió que un tigre grande los había atacado cuando subían caminado por otra pica hacia su finca.

-Todos salimos corriendo hacia donde señalaba la mujer y uno de los muchachos más ágil llego primero donde habían manchas de sangre en el suelo más adelante se encontraba Juan herido tirado en el suelo, se veían todo ensangrentado, arañado y desgarrado además le faltaba un brazo.

-Cuando llegue y vi que perdía mucha sangre de inmediato un torniquete improvise con las correas y se lo coloque en el muñón de brazo que tenía así paramos con presión el desangramiento, llevamos entre todos a Juan a la camioneta que salió rumbo al helipuerto que era lo que estaba más cerca y habían dos helicópteros aparcados disponibles siempre permanecía allí, listos para despegar.

-Por la radio llame al campamento Cadafe y hablando con el operador más rápido llegaba al hospital de San Cristóbal en 30 minutos que a alguna de las dos medicaturas cercanas Santa Bárbara de Barinas y el Piñal en Táchira ambas distaban a más de una hora de camino de donde estábamos y que el herido estaba perdiendo mucha sangre le dije que de inmediato llamaron a los pilotos y estos se aprestaron para despegar además había pedido una cava de anime con hielo, el operador de guardia la llevo al helipuerto y se preguntaba por el camino para que la cava con hielo. -Pues resulta que nos trajimos el brazo de Juan y ambos fueron llevados vía aérea en vuelo nocturno de helicóptero hacia el Hospital Central de San Cristóbal a media noche, salvamos una vida y los médicos reinsertaron el brazo indicando que fue un corte limpio y certero no había desgarramiento muscular.

-Lo que paso fue que el susodicho tigre recibió varios machetazos por parte de la mujer y en esta pelea entre los tres le amputo de un certero golpe el brazo de Juan.

-A todas estas las cuadrillas que retornaba de trabajos se enteraron de lo ocurrido por la radio interna de la obra y decían. -Que si era verdad lo que me había pasado en el túnel y ahora los que se estaban despertando y tenía que subir a trabajar tenían miedo.

-Hay un tigre suelto decían come hombres.

-Ya en la mañana como a las seis de la mañana, reunidos en el comedor todos se preparaban unos para ir a cazar el tigre y a los Guardias Nacionales de custodia del polvorín los llamaron para que fueran armados con varios trabajadores que fueron con machetes, cabillas y otros objetos. -Todos subían hacia el sitio donde encontramos a Juan.

-A media mañana llamaron por radio indicando haber encontrado el tigre muerto, este se había también desangrado por los machetazos que el dio la mujer.

-Lo traían un una camioneta Toyota pick cup colgado –Recordé a las películas de la selva cuando traen las presas cazadas los portadores del safari, así venia el tigre.

-Ya en el campamento lo vieron todos y resulto ser un gran puma americano macho de gran tamaño y peso.

-Desde ese día nadie quería hacer el turno nocturno y mucho más en los puntos aislados de trabajo de la presa pues se habían encontrado más huellas recientes.

-Este es un relato de la vida real y en realidad si ocurrió y fui el testigo de lo que paso.

#historiasdecuarentena y #quedateencasa

28 de Marzo de 2020 a las 01:01 0 Reporte Insertar 1
Fin

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