luisavzquezvle12751 Luisa Vázquez

Le miraba desde la ventana cada día anhelado que levantara la vista y me viera.


Romance Todo público.

#amor #ilusión #desesperanza
Cuento corto
9
2.1mil VISITAS
Completado
tiempo de lectura
AA Compartir

Desesperanza

Le veo pasar cada mañana, le miro desde mi ventana y le adoro en silencio bello adonis indiferente. Deseo que algún día levante la cabeza de alborotado y recio pelo rubio, con ese gesto de altanera superioridad, y pose en mí sus fríos ojos azules.

Observo su caminar seguro y firme, esas zancadas largas y elásticas, sin titubeos, como alguien que sabe donde va y quiere llegar cuanto antes.

Pero día tras día pasa de largo y jamás alza su mirada hacia mí, cruel portador de la belleza griega y la indiferencia.

Ayer le vi saludar a una muchacha que interrumpió sin miramientos su camino. Odié el atrevimiento de ella y creí que él se enfadaría y la esquivaría. Pero sonrió, apoyó su mano grande y fuerte sobre su hombro y dejó un par de besos en sus mejillas. ¡Esos besos que yo llevo años deseando con toda mi alma!

Esta mañana decidí que le hablaría, que ya estaba bien de esperar que él tomara la iniciativa, que al final esas chicas, más decididas que yo, acabarían quitándomelo.

Cuando apareció por la esquina de siempre, me invadió una inseguridad momentánea. Pensé, por un minuto, que pensaría de una loca que salía a gritarle desde la ventana. Pero, era tanta mi ansiedad, tantas mis ganas acumuladas desde hacía años que pasé por encima de ese sentimiento.

Fui a abrir la ventana, pero ¡mierda, antes tenía que soltar la cesta de uva que llevaba sujeta con las manos sobre mí cabeza!

¡No, no era posible! Mis brazos de pulido mármol no se movían. ¡No hubo manera!

Mientras yo forcejeaba para abandonar aquella postura estúpida que llevaba años manteniendo, él desapareció. Lloré, resignada a conformarme con observarlo solo de lejos con mi corazón sangrando de amor no correspondido.

Por más que yo soñara en ser de carne y hueso, por más que muriera consumida por el deseo de bajar de aquel pedestal y correr tras él, por más que mi fría carne de mármol añorara el calor de sus manos, por más que mi boca sin aliento necesitara el suyo para respirar, jamás dejaría de ser una estatua, en un rincón del salón junto a la ventana.

27 de Marzo de 2020 a las 22:30 5 Reporte Insertar 7
Fin

Conoce al autor

Comenta algo

Publica!
Leticia Huerta Leticia Huerta
Wooo corto pero más que perfecto, me atrapaste desde el primer parrafo

Elizabeth Vázquez Elizabeth Vázquez
Es hermoso.¡Me encantó!
April 26, 2020, 17:35

Tere Comparini Tere Comparini
Hola Luisa, un relato original
April 01, 2020, 22:35
~

Más historias

La fragua La fragua
El inicio entre tú y yo. El inicio entre tú y...
Las trillizas Las trillizas