tempestsepe Tempest Brave

Un universo abandonado por su creador, es dejado a la suerte de Phy, Lo y Sophie quienes tras varios acontecimientos acabarán siendo recordados como el origen de una religión que domina en todo el continente de Noah, en donde existen gente con cualidades extraordinarias conocidos como los "Hijos del Arca".


Ciencia ficción Sólo para mayores de 18.
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Prólogo: Ep. 1:” Hepática”. /Sepe/

Una nave viajaba por el espacio sideral a la deriva, ¿destino? Desconocido. ¿Hogar? Desconocido. No tenía rumbo, no tenía visión de futuro, ¿qué catástrofes precedieron en aquella arca que viajaba sin un lugar al que llamar hogar? En su interior no había nada, no había nadie, solo dolor y represalias, miedo y arrepentimiento. Solo había una mera entidad carente de cualquier significado negativo, la cosa más pura que cualquier ser conocido o por conocer podía encontrarse; una semilla. Una semilla de la confusión, nacida del amor y de la compasión, pero también de las heridas y de la rabia. ¿Qué árbol daría dicha semilla? ¿Un árbol lleno de sabidurías para evitar represalias de seres iguales, o quizás un árbol que llenaría todo el campo terrestre de vida y de felicidad imperecedera?

Nadie sabía cómo dicha nave carente de latidos llegó hacía la tierra, lo único que se recuerda de aquel impacto fue el fuego, la velocidad, el desprendimiento. La nave colisionó de tal manera que deformó por completo la bahía de Ordelia del Sur, solo se recordaron completamente el terremoto que provocó el impacto, el aleteo acelerado y aterrador de las aves y la estampida inútil ante el destino cruel de todos los animales que rondaban por la zona. ¿Qué traía esa nave? Aún desconocido, una nave llena de crueldad que aniquiló a los suyos, una nave llena de misterios que perdurarían en la brisa primaveral pese a todas las tormentas que aconteciesen. El destino está sellado.

Con el tiempo empezaron a valorarlo. Se llamaba “sentir”. Pero no lo entendían, no entendían su magnitud y poder, así que una y otra vez, el dolor vuelve a aparecer, y vuelve a parecer, y vuelve a aparecer, y vuelve a aparecer, y una, y otra, y otra, y otra, y otra y…. ¿Es esto, con el pecado que fuimos recompensados?

Miles de años posteriores….

—¿Quién… soy? — Recité lentamente y con un arduo trabajo, una luz intensa iluminaba mi visión y apenas podía ver, el acto reflejo que provoqué fue el mero hecho de colocar el brazo encima de mi visión. — Mi nombre es….

—Sepe. — Respondió una voz áspera. Solo podía ver su sombra, la luz era demasiado intensa. — ¡Oh, perdón! Qué desconsiderado por mi parte, ni siquiera tuve en cuenta que tu visión se está acostumbrando a la luz. — Entonces apagó la vehemente luz con tan solo un simple chasquido, lo siguiente que hizo fue acercarse hacia la camilla donde estaba situado y poco a poco me ayudó a reincorporarse, gracias a ello y a que la luz se fue, pude distinguir un poco su rostro… Una pequeña perilla con pelos sueltos, una nariz alargada y un poco exuberante, unos ojos decaídos con unas grandes ojeras que denotaban el trabajo incesante por largas noches y un pelo típico de habérselo frotado incontables veces frente a la desesperación y ansiedad. —¿Mejor así?

—¿Sepe?; ¿Qué clase de nombre es ese? ¿Además, que coño hago aquí? ­­— Pregunté bajándome de la camilla, extrañamente me dolía todo el cuerpo sin motivo alguno, miré mis manos y vi el conducto de aceite circular por mi palma a través de unos pequeños cables, unos dedos de metal reforzados con finísimos cables y poliéster en las articulaciones y yemas de los dedos para una movilidad similar a la humana. — ¿Qué soy? ¿Quién soy? ¿Qué hago aquí? ¿Qué año es?

No observé respuesta por parte del otro individuo, solo vi cómo se giraba y apuntaba un par de cosas en su libreta, su joroba era bastante pronunciada, y sus gafas que iban a modo de collar se caían levemente, parecían estar un poco más grandes de la cuenta junto al susurro de varias palabras inteligibles para por su bajo volumen. — Bien por lo que veo sus funciones locomotoras y el habla funcionan correctamente, además de que la salida de aire y la presión de aceite están bien reguladas… ¡El experimento ha sido un éxito! — Exclamó haciendo volar todos los papeles por el aire mientras frotaba su frente con relajación soltando todas las gotas de sudor. — Ten cuidado, tus funciones motriles pueden fallar levemente al estar recién activado y tu búnker de memorias puede haber entrado en un modo de rehabilitación, reinícialo. — Explicó girándose hacia mí cogiendo mi hombro para que me sentase con cuidado.

—No… Entiendo a qué viene tanto cuidado… ¿Qué...? — Aquel hombre extraño y un tanto tétrico me mandó a callar mientras con sus manos hizo un gesto que interpreté como relajación, con sus manos abiertos de par en par las movía levemente de arriba abajo.

—Escúchame, estamos en el año 2025, eres S.E.P.E. y eres uno de los ciborgs que he creado. ¿Mejor ahora? ­Yo soy Kenzo, y soy el líder del laboratorio I+D de la Facción Jiyu. — Explicaba levantándose mientras trasteaba un poco entre sus papeles y chatarra tirada por todo el suelo. — ¿Me ayudas a recoger todo esto? La verdad, he liado una buena para terminar de crearte … Como Natsuki entre, me mata. — Decía como un rostro de cansancio y una fatiga que se notaba en cada palabra vibrante que soltaba.

—¿Por qué tendría que matarte esa tal Natsuki?

Esa estancia, ese lugar, me agobiaba un poco, unas paredes grisáceas y monótonas que se extendían a lo largo de maquinarias de las cuales desconocía su funcionamiento, máquinas rotas, una pila de chatarra que se alzaba en varios meses y que serían capaces de caerse con el menor movimiento.

—…No me creo que tampoco seas capaz de entender las frases hechas, parece ser que el golpe que te diste en aquel accidente…— Susurraba el extraño llamado Kenzo con su mano frotando su barbilla extrañado.

—¿Accidente? — Todo esto es tan confuso… ­ — Me acerqué a mi supuesto creador agachándome mientras recogía algunos tornillos tirados por el suelo y algún que otro papel que denotaba todo el interior de mi cuerpo a través de maquinaria por el humano que yo mismo desconocía.

—Para empezar … Natsuki es nuestra líder, es ella quien dirige toda la facción, como ya te expliqué antes yo soy Kenzo y soy su mano derecha, y tú, amigo mío, eres S.E.P.E, Sepe, para abreviar. Te rescaté cuando sufriste un accidente de coche por unos desconocidos; acabaste muerto, por suerte, pude rescatar tu cadáver entre las llamas y los automóviles destrozados, así que te traje a mi laboratorio y entre todos hemos logrado “devolverte” a la vida de algún modo.

—¿Quieres decir...que estoy muerto? — Sentí un ligero dolor en mi pecho, como si uno de mis cables se hinchase más de lo debido, caí al suelo y mi vista se nubló un poco y me daban pequeños fallos visuales. ­— ¿Q-Qué mierda…?

—¡Cuidado! Como digo, el resultado no es definitivo, hemos invertido muchos materiales muy requisados en ti, como tal, tu corazón no late, es lo único que pudimos recuperar de tu anterior cuerpo, el cerebro y el corazón. — Exclamó mientras colocaba mi brazo izquierdo sobre su cuello y me ayudó a reincorporarme. — Je, menos mal que hemos usado material de Cessaire, sus minas son ricas en materiales resistentes y livianos.

—¿Mi corazón…no late? — Se creó un silencio en la sala, únicamente roto por la alegre melodía que se podía escuchar en la radio, su voz…me resultaba… ¿familiar?

—No de forma natural, en vez de pulmones, tienes unas pequeñas piezas magnéticas qué al hacer contacto, crean descargas electromagnéticas que hacen que tu corazón palpite, sin embargo … Tendremos que ir cambiándote dichas piezas periódicamente, si no puede ser que estás se atranquen, haya un fallo dentro de tu sistema y que te perdamos totalmente.

—¿Por qué tanta prioridad por mantenerme vivo? — Pregunté extrañado sin saber el origen de porque siquiera me habían “revivido”.

—Poco a poco, chaval, no hay necesidad de acelerar los acontecimientos. Ven, sígueme, apaga la radio. — Kenzo se acercó poco a poco a la puerta, mientras soltaba sus gafas encima de la mesa y sus guantes los colgaba encima de una estantería.

—¿Quién canta? — Pregunté con mis dedos rozando el botón de “Apagar” de la radio.

—¿Eh? ¡Ah! ¡En la radio! Es una recopilación de los mejores “hit” de Alma Von Fenrir, es la cantante de moda junto con unos pocos más. Es la hija adoptada del Presidente de la Península de Fenrir, al noreste de Jerno más allá de las regiones nevadas.

—Su voz me resulta… Familiar.

—Es normal que te suene, seguro que antes del accidente solías escuchar su música, es normal que mantengas ecos de lo que era tu vida pasada. Venga, apágala, el tiempo apremia y seguro que Natsuki tiene ganas de ver la tremenda creación que eres.

13 de Marzo de 2020 a las 23:41 3 Reporte Insertar 1
Leer el siguiente capítulo Prólogo: Ep.2: “Un chico del montón”. /Tempest/

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Tania Zúñiga Tania Zúñiga
Un comienzo bastante bueno, tu forma de escribir me gusto bastante. Solo un pequeño detalle, que creo debes tener cuidado y es a la hora de publicar tu obra. Debes fijarte bien que todo este en orden porque al parecer puede suceder esto: &lt o &gt. A partir del tercer párrafo. No es un error en tu escrito sino a la hora de publicarla. Por lo demás esta bien.
March 20, 2020, 23:48

  • Tempest Brave Tempest Brave
    ¡Muchas gracias! ¡Me alegro de que te haya gustado! Y gracias también por informarme de ese error no me había dado cuenta hasta ahora. ^^ March 21, 2020, 00:22
  • Tania Zúñiga Tania Zúñiga
    Un placer, a mi también me ha pasado. ❤ March 21, 2020, 01:31
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