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ameliaapolinario97 Amelia Apolinario

Amelia es una jóven escritora cubana que conoce en Faceboock a un atractivo médico español. Un amante poco común...


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I "El amante"

I


18 de septiembre de 2019

_ Hola Eduardo. Espero que estés bien. Hace días que no sé de ti y ya no voy a escribirte más. Teclear un hola no creo que robe mucho tiempo. Besos

11:51 p.m

Aquel patético mensaje aparecía un sinnúmero de veces en sus correos y chats, a veces me sentía como un animalejo estúpido, reptando por su pantalla.

Deja que te busque_ fue el consejo de mi mamá, sin embargo, Eliani mi mejor amiga insistía en el poder de lo que ella llamaba la fuerza de la costumbre:

_ Te buscará cuando te extrañe_ me decía_ y para que te extrañe tienes que seguir escribiéndole_ y así hice, creo que hasta agobiarlo con decenas de fotos de los tres y cuatro arreglos de uñas que me hacía por semana y de los cambios mensuales del color de mi pelo. Escribirle no era problema, tenía a quién contarle todo lo bueno y malo del día; el problema empezaba al revisar Messenger y descubrir que otra vez me había dejado en visto, en esos momentos en mi cabeza Troya volvía a arder. ¿Cómo es posible que una persona pueda leer todo lo que le escriban y después no contestar? Él es así, raro_ me recalcaba yo misma, basándome en cómo nos conocimos: yo no le enviaba solicitudes de amistad a nadie en Faceboock pero sí acostumbraba a aceptar todas las que recibía, seguramente él fue una de esas tantas.

_ Hola_ me escribió una vez que yo estaba rebuscando en Google algún recurso que me ayudara a deshacerme del bloqueo del escritor que en esos meses tenía.

_ Hola_ respondí desde la barra de notificación sin abrir Messenger.

_ ¿Te gustan los yumas?

_ ¿Cómo?_ pulsé la barra del mensaje y entré molesta a la aplicación, para cualquier cubana con dos dedos de frente aquella pregunta era una invitación para prostitutas.

_ ¿Qué si te gustan los yumas?_ volvió a preguntarme con la naturalidad de quien pregunta si gustas o no un chocolate.

_ ¿Cuál es tu falta de respeto? ¿Qué te piensas que soy, una jinetera?

_ Ninguna falta de respeto, solo te pregunto. Conozco mujeres cubanas que dicen que les gustan más los extranjeros porque son más cariñosos y las tratan mejor_ no sé si aquella supuesta ingenuidad era a propósito para incomodarme o si era su forma de ser. De cualquier forma lo estaba consiguiendo_ A mí me gusta mucho Cuba y la mujer cubana.

_ Querrás decir que te gusta la miseria y las putas facilonas, ¿no?

_ No me gusta cómo estás hablando de la mujer cubana. Son muy trabajadoras y agradables y tengo la mejor opinión de ellas. Hace poco tuve una novia en Cuba. Mejor dejamos aquí la conversación. Un gusto conocerte_ justo en ese momento me fijé en su foto de perfil: ¡era muy atractivo! Tenía la piel ligeramente bronceada, tupidas cejas y ojos almendrados, sus rasgos finos hacían un maravilloso contraste con un manto de pelo negro que caía más abajo de sus hombros y que le daba un sensual y despreocupado toque bárbaro. Entré a revisar su página y era un médico español con una biografía impresionante. Me sentí tan estúpida.

_ Disculpe, pero es que no sabe la cantidad de extranjeros que me escriben por aquí preguntándome cuánto cobro por hora. Muchos me envían pornografía. Lamento haberla cogido con usted_ traté de disculparme.

_ Me imagino que estés rayada. Yo soy médico mija. Soy español_ leí ahogando una risita tonta de sí, ya lo sé.

_ ¿Cuántos años tienes?

_ 21. ¿Y tú?

_ 39. Estaba mirando tus fotos, ¿eres bailarina?

_ No. Yo soy escritora. Me gradué del XX Curso de técnicas narrativas del Centro Onelio Jorge Cardoso en La Habana y trabajo como asesora literaria_ traté de parecer interesante.

_ A mí me gustan mucho las bailarinas. Tengo una consulta llena de cuadros de bailarinas cubanas.

_ Creo que tiene un poco de obsesión con Cuba _ bromeé y en ese momento el muchacho al que le pagué para que me conectara una hora a Internet, me hizo señas desde la acera de enfrente de que mi tiempo había acabado y me despedí, odiando a muerte las restricciones de las zonas Wi-Fi en Cuba. En mi pueblo, las antenas estaban solo en el parque central y ni remotamente la señal llegaba a mi casa.

Eduardo y yo coincidimos un par de veces más en Messenger. Él estaba en línea durante muy poco tiempo, por eso yo insistí en intercambiar nuestros correos. Necesitaba saber más de aquel hombre. Nos escribimos varias veces, siempre manteniendo la formalidad. Todas las mañanas al levantarme lo primero que hacía era revisar si tenía nuevos emails.

De: [email protected]

Para: [email protected]

Querida amiga:

Estoy en el aeropuerto de Madrid esperando vuelo destino a La Habana. Mi número es 58900908. Nos vemos allá. Besos.


Pasaron dos días y no recibí su llamada, otra no hubiese estado al pendiente de su celular y menos le hubiera escrito un mensaje bastante penoso, preguntándole qué tal le iba por Cuba. Un par de horas después, mi teléfono sonó:

_ Hola amiga. ¿Cómo estás?_ tenía una voz hermosa, aunque extramente apenas sin acento.

_ Bien. ¿Y tú?

_ Bien también. Ya me voy. Perdona no haberte podido conocer pero se me presentaron unos problemas a última hora. Nos mantenemos en contacto. Venga, besos_ mi alma cayó en picada hasta el Polo Sur. ¿Cuánto tiempo pasaría hasta que pudiese venir nuevamente? No estaba para ti, Amelia, me dije y dejé a un lado mis fantasías adolescentes. Me olvidé de Eduardo por un tiempo hasta que volví a recibir un correo suyo, disculpándose otra vez por los imprevistos que tuvo durante su visita y deseando saber cómo estaba. Nuestra comunicación aumentó poco a poco la frecuencia y la familiaridad.


De: [email protected]

Para: [email protected]

¡Hola! ¿Qué hiciste hoy?


De: [email protected]

Para: [email protected]

Dedicarle todo el día a mi cama :)


De: [email protected]

Para: [email protected]

No me celo de Morfeo ;)

El sueño es un vicio, mientras más duermes más quieres y el cuerpo se resiste a despertar. Pero ya lo dijo Calderón de La Barca: ¨ ¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción y el mayor bien es el más pequeño; que toda vida es sueño y los sueños, sueños son.¨

Ese día la tarde se fue de prisa, leyendo y escribiendo correos electrónicos. Cerca de las 8:00 p.m, las 2:00 a.m en España, recibí un correo suyo bastante perturbador.

De: [email protected]

Para: [email protected]

Nena, me gustas y quiero proponerte algo: quiero que seas mía. Solo mía y que me obedezcas en todo. Yo voy a poner a tus pies un mundo que no eres capaz ni siquiera de imaginar. A cambio solo te pido verdad. ¿Quieres pertenecer a papá?


Sacudí la cabeza. No podía ser. Aquel desconocido que yo creía un hombre tan medido casi que me estaba proponiendo un contrato de sumisión al estilo de Christian Grey. Me mordí las uñas pensativa durante un buen rato, hasta que sonó en mi teléfono la notificación de un nuevo correo.


De: [email protected]

Para: [email protected]

Nena, responde. ¿Me vas a obedecer? ¿Vas a ser mía?




4 de Marzo de 2020 a las 05:22 0 Reporte Insertar 0
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Conoce al autor

Amelia Apolinario Asesora literaria. Escritora.

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