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La entrevista de Lucinda

Hola mi nombre es Lucinda, tengo veintidós años, vivo en la ciudad de Valencia.


Trabajo en un bar en el barrio de Campanar y al mismo tiempo estudio periodismo e historia en la Universidad.


Unos días atrás, en clase pidieron que entrevistásemos a las personas que hayan tenido una vida llena de viajes e historia. Sería para subir más nota y sería un paso hacia el Doctorado de Periodismo e Historia.


Mis compañeros de clase algunos suspiraron, otros estaban emocionados y los demás estaban pensando.


Con permiso de mi familia pedí ir una semana a un pueblo de la provincia de Castellón, Cirat.


Cirat es un pueblo al que yo siembre iba de pequeña en verano, y allí hay personas mayores que cuentan cómo fue su vida antes y después de la guerra. Tal vez me puedan ayudar, aunque sea un poco.


Paseando por las callecitas del pueblo me encontré con un familiar del escritor del pueblo. Comenzamos a hablar durante un rato, después fui a hablar con las personas mayores y les hice preguntas que ellos me contestaron entre contentos y tristes.


Después de darles las gracias,fui a tomarme algo en el bar del Sorní, miré los apuntes durante muchas horas, pero faltaba algo, chispa, sentimientos, faltaban muchas cosas y no sabía por dónde comenzar.


El dueño, que me conoce desde pequeña, me pregunto qué pasaba, cómo iba. Le expliqué. Él se quedó callado durante un rato. Después me dijo que cogiera mis papeles y que fuera con él.


Un cuarto de hora más tarde llegamos al castillo de Cirat. Llamó a la puerta y nos abrieron cinco niños pequeños. Detrás de ellos iba una mujer joven con atuendos medievales. Nos saludó y entramos dentro. Nos guió hacia una sala de estar.


Poco después el dueño del bar se fue y en ese momento llegó una señora mayor que se conservaba bastante bien, a pesar de las arrugas. No lo ocultaba bajo ningún maquillaje o crema.


Me miró y me preguntó qué quería. Yo le contesté educadamente. Se me quedó mirando y después me dijo que me sentara cómodamente en el sofá. Pidió a su nieta que nadie nos molestara, ni los niños.


" Esta historia es la de dos niños que tuvieron que abandonar su país, su madre y su identidad.


Hace muchos años , una familia vivía en el castillo de Bran, Transilvania. Esa familia era el príncipe Vlad el “Empalador" un sádico de la historia, con su esposa, su hijo de once años, más una concubina que le dio otros dos hijos: un niño de once años y una niña de nueve años


Después de la muerte del príncipe Vlad, coronaron al hijo de su esposa. Aunque vigilaban muy de cerca a la concubina y a sus dos hijos. Sobre todo a los dos hijos.


Muchas de las personas dijeron que el príncipe sádico Vlad, había hecho un pacto con el demonio. Por el miedo, y el terror al futuro, persiguieron a los dos niños para atraparlos.


Los dos niños se ocultaron lo mejor que pudieron haciéndose pasar por vagabundos. Dormían de día y por la noche viajaban


Unas semanas después llegaron al puerto, se subieron a un barco comerciante, y pagaron su pasaje.


Navegaron hasta llegar a Estambul. De ahí cogieron una ruta hasta llegar a la ciudad de Alejandrópolis, y allí embarcaron de nuevo en un velero.


En mitad de su viaje, el barco donde viajaban fue secuestrado por los traficantes de esclavos. Los niños fueron cogidos por ellos y los subieron a su barco grande.


Durante las siguientes semanas, los segundos se convertían en minutos, los minutos en horas, las horas en días, los días en semanas y las semanas en meses.


Durante esos días, el barco paraba en otros puertos, traficando con esclavos. o si no los compraban les hacían la vida más difícil aun síes que fuera posible.


A final llegaron a una ciudad de España: Barcelona. Los traficantes de esclavos bajaron a todos y los llevaron a un bar y los encerraron en un lóbrego sótano.


Durante las noches siguientes las personas compraban esclavos. Fue entonces que, por una bendición o una maldición, un musulmán que andaba por ahí vio a los dos hermanos. El niño, delante de su hermana, miraba a todas esas personas con mala cara.


El musulmán se quedó mirando a los dos niños, y se fijó que los dos eran apuestos; el joven tenía planta de guerrero y la niña de una hermosa dama.


Cuando los traficantes de esclavos mostraron a los dos hermanos, el musulmán se interesó. Todos lo miraron extrañados y sorprendidos.

- ¿Si, señor?

- Los dos niños, ¿Cuándo valen? - Preguntó mirando a los traficantes.

- ¡Mil quinientos, ni un céntimo menos señor! - contesto el líder mirándolo.


El musulmán sacó una bolsa con monedas y se lo dio al que adivinó como lugarteniente. Cogió a los dos niños y se los llevó a una casa de alquiler.


Entró y llamó a una mujer, tocada con un velo y con una larga túnica gris. Le dijo unas palabras.


Ella cogió a los dos niños y se los llevó a bañarlos y vestirlos con ropa adecuada.


Cuando estuvieron dispuestos, los llevó ante el señor de la casa.

- Niños, os he sacado de ahí para protegeros. Pero decidme, ¿quiénes sois?

- Me llamo Marco y ella es mi hermana Sara. Somos de Rumania, Transilvania. - contestó el niño señalando a su hermana menor.


El musulmán se los quedó mirando - Así que Rumania, es extraño… buscan a dos niños clavados a vosotros. ¿Sabéis por qué?

- Si, lo sabemos. Por eso estamos… ¡Necesitamos protección! - contestó Marco mirando a su hermana menor- Piensan que llevamos por las venas sangre de demonios. Por nuestro padre. Así que decidimos huir de nuestro país, de nuestro hogar.


El musulmán, fijando sus profundos ojos negros en los niños: - La única persona que os puede proteger es el rey. ¡Decidido!, mañana por la mañana nos iremos a un pueblo, ahora está él ahí. Mi nombre es Anás.


Después el señor musulmán Anás, volvió a llamar a la mujer de antes y le dijo que los llevase a una habitación. ¡Que cenen y que duerman! - ordenó.


Durante los días siguientes, fueron por unos caminos de tierra, hasta encontrarse con paisajes montañosos. Al final llegaron a un pueblo. Anás los miró, sonriendo.


- Bienvenidos a Cirat, niños. - les dijo- Y ahora nos iremos a ver al rey, pero al castillo.


Un poco más tarde llegaron a la entrada de un castillo, algunas personas estaban en la entrada de la puerta esperando al señor Anás. Anás pidió a una mujer que se llevara a los dos niños a darse un baño, que se arreglaran mientras él iba hablar con el rey.


Dos horas más tarde, los niños estaban delante de dos puertas, al otro lado estaban el rey, el señor Anás y alguna sultana también. Abrieron las puertas y los dejaron pasar. Los dos niños se quedaron enfrente de todos ellos, mostrando la educación que les inculcó su madre.

- Señor, ellos son Marco y Sara, los dos hermanos..........

- Siendo perseguidos, por los rumanos. Decidme: ¿Por qué queréis vivir? - Pregunta una mujer sentada al lado del rey.

- Con permiso sultana… Mi hermana y yo somos los dos bastardos del expríncipe Vlad de Rumania con su concubina. Nosotros solamente queremos vivir nuestra vida. Además, se lo prometimos a nuestra madre, a nuestro hermano.... y a él- contestó Marco mirando a los ojos de la sultana.

La sultana miro al rey- ¿Creo que podemos darles una oportunidad a los niños, no?

El rey los miró a los tres y asintió- Estaréis bajo mi protección; no me decepcionéis. Marco: tu estarás entrenando con los demás niños de tu edad, a cuando a ti Sara, serás la dama de compañía de las mujeres o de mi esposa.

- Entendimos Señor- contestaron los dos haciendo una reverencia-

- En el año 1269, murió el rey Zayd Abu Zady. Desde entonces las generaciones de Sara y Marco han vivido siembre aquí. En Rumania un escritor se inventó la historia de vampiros del conde Drácula, inspirada en el Príncipe Vlad. Ahora nadie gobierna en Rumania, es algo triste, pero… ¡qué le vamos a hacer! ¿Creo que eso es todo, no Lucinda? - me preguntó sonriendo.

- Si señora, eso es todo y gracias por haberme contado la historia. Ha sido un placer conocerte. - Le contesté poniéndome en pie. Después me acompañó hacia la salida y salí del castillo.


Durante los días siguientes pude hacer una buena redacción sobre la historia de la señora del pueblo, pero al mismo tiempo investigué un poco.


El año 1609, se firmó la tregua de los doce años entre España y las provincias unidas de los Países Bajos. Se decretó la expulsión de los moriscos de España, El catedrático Galileo Galilei presenta su primer telescopio al Senado de Valencia......

Bueno, y hoy entrego mi faena al profesor. Aunque sea una entrevista de hace muchos siglos atrás, explica la vida de los musulmanes antes de convertirse al cristianismo. Y de un pueblo de la montaña muy familiar. Y de la historia de España.

Las personas mayores de ese pueblo se fueron a vivir a los pueblos durante la guerra civil, por protección, alimento y por la familia.

Esas personas mayores, u otras personas que se salvaron de la guerra o los campos de concentración, cuentan lo que vivieron a sus familias, amigos y a los jóvenes.

Pero hay personas que no han escuchado la vida que tenían sus abuelos o bisabuelos, y volverán a tropezar en la misma piedra a lo largo de la historia de España.

Porque en el fondo todas las personas del mundo, de razas diferentes, creencias diferentes, muchas culturas distintas. Todos somos iguales SOMOS HUMANOS, HERMANOS, de todo el mundo.

2 de Marzo de 2020 a las 19:41 0 Reporte Insertar 1
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