Cuento corto
0
513 VISITAS
Completado
tiempo de lectura
AA Compartir

Única Parte

Caminaba a paso presuroso, absorto ante la realidad, varias miradas recaían sobre mí, suponiendo el hecho de que mis ojos se hallaban cristalinos y algo rojos.


Me hubiese gustado lo que había presenciado fuese mas que sólo una simple alucinación, sabía que algún momento iba a pasar, pero dolía... Mi corazón sentía aflicción, porque sabía que esa mujer nunca sería mía.


Meses atrás me encontraba enamorado de Itzel, una compañera de mi clase.


Itzel era verdaderamente hermosa, poseía unas facciones demasiado suaves, similares a las de un pequeño gatito; tenía una diminuta nariz, idéntica a la de un botoncito rosa; aquellos mofletes poblados de pecas, que eran inevitable apretujar; esos labios delgados pero a la vez rellenitos de color natural, los cuales te incitaban a conocer su sabor; y aquellos ojos color ámbar, tan parecidos como el manto de un atardecer, que te hechizaban con tan sólo verlos una vez.


Pero no amaba a Itzel sólo por su físico, amaba su personalidad, al ver como ponía su preocupación por los demás, ¿cómo una persona podía ser tan real y a la vez no serlo? Apostaba a que era un ángel caído del cielo.


Su forma de actuar conmigo, al decir que era alguien especial para ella... Me hacía ser tan afortunado. Poco a poco comenzaba a crear un castillo de cartas, en el cual solía ser construido a base de ilusiones, porque sí, al momento de conocer la verdad éstas se desplomaron, justamente como yo, al ser rechazado por esa sonrisa bufona.


Una utopía, sólo una.


--No te hagas ilusiones. No me enamoraría de ti, sólo te considero como un amigo Dave, además que estoy enamorada de Daniel-- lanzó sin escrúpulos, sin tener el miedo de herirme y eso fue lo que me lastimó.


Pude haberlo digerido y sonreírle, y decirle que no se preocupara, que era mi culpa por haber malinterpretado las cosas. Pude haber fingido que no había roto mi corazón, pero estaba hecho añicos, me sentía una basura al ser un completo idiota enamoradizo.


Itzel...


--¿Estás bien?-- una voz suave resonó a mi lado, alcé la mirada encontrándome con Lily, me observaba con cierta inquietud.


Era extraño verle por aquí, visitaba éste bar con frecuencia y jamás le había visto andar por estos alrededores. Notó mi curiosidad y levantó su copa servida de alcohol.


--Mi novio y yo hemos terminado-- respondió como si pudiera leer mi mente, suspiró y dio un buen trago --. Tuvimos una discusión hace más de dos meses, ambos no pudimos sobrellevarlo y simplemente pasó eso.


--Lo siento-- respondí natural, ella sólo asintió.


--No lo hagas. Al final creo que no éramos el uno para el otro.


Busqué algún signo de sufrimiento en su cara, pero sus gestos se mantenían neutros, como si una glaciación pasara encima de nosotros, ella quería lucir fuerte para no desmoronarse en ese instante, yo más que nadie le comprendía.


Miré cada detalle de su rostro, era mucho más linda de cerca; instintivamente lamí mi labio inferior, y una idea pancista surgió por mi mente.


¿Qué era lo que quería obtener haciendo esto?


Acuné su cabeza entre mis dos manos, ella no se opuso a mi tacto. Al tan sólo de estar centímetros de su cara, percibí un aroma embriagador, sus ojos reflejaban lo mismo que yo, ambos lo deseábamos en ese instante, teníamos los corazones rotos y queríamos al menos sanarlos por una fracción de segundos. Así que uní mis labios a los suyos.


No era una acción egoísta si a ambos nos beneficiaba.



[ . . . ]


Con el paso del tiempo fui conociendo cada vez más a Lily. Descubrí qué era lo que amaba, al igual lo que odiaba, conocí sus mayores sueños como también sus peores miedos.


Tal vez íbamos apresuradamente, y probablemente el tiempo no lo quería así. A tan sólo de cumplir seis meses de relación me encontraba tan enamorado de Lily. En cierto modo sonaba algo irreal, pero mis sentimientos eran honestos, aunque al inicio éstos no fueran verdaderos.


Antes de salir del aula, unos brazos pequeños y delgados atraparon mi torso, no necesité dos segundos para saber de quién se trataba, jamás olvidaría su dulce fragancia.


--Lily, ¿es en serio Dave, con mi ex mejor amiga?-- una mala sensación comenzaba albergar por mi cuerpo --¿Qué? ¿Creíste que no me daría cuenta?


--No sé de qué hablas-- respondí tajantemente.


Por supuesto que lo hacía, y no me perdonaba de ello.


--Qué agudo eres, pensabas que al acercarte a ella producirías celos en mí-- mi semblante serio bajó guardia llegando a mostrarle por un momento el miedo que comenzaba a adquirir ante tal situación --¿Qué? ¿creíste que no lo notaría? Fue ingenioso, la verdad no lo esperaba de ti, aunque lamentablemente todo ha sido en vano.


--Aun así... ¿Qué más puede hacer Dave por mí? ¿Qué tan egoísta puedes llegar a ser?


--¡Cierra la maldita boca!-- bramé.


Y aunque ella guardara silencio, estaba consciente de que ésta relación había florecido por una obsesión mía, estaba desesperado por la atención de Itzel, la amaba demasiado o al menos eso creía, y cuando vi vulnerable a Lily no dudé en tomar aquella oportunidad para que finalmente Itzel me viera como siempre había querido, pero no contaba que en el proceso me enamoraría de ella.


--Amo tu hipocresía Dave, después de todo no somos tan diferentes, creo que hasta podríamos comenzar una relación-- sin más que decir se fue, dejándome con la palabra en la boca y unas terribles ganas de devolver lo que había comido esa mañana.


Se equivocaba, yo no era igual que ella, ¿o sí? No era un hipócrita por querer llenar un vacío, Lily también estaba rota, los dos teníamos una grieta que ambos deseábamos cerrar pero no podíamos.


Cuando finalmente curé mi herida, me percaté que sólo yo logré hacerlo. Después de todo era su segunda opción, era el reemplazo del exnovio de Lily.


Lo supe, cuando ella creía lanzarle miradas discretas a Tom, notaba como en sus orbes reflejaban la nostalgia, ella nunca lo superó, y no me gustaba, pero esa razón no quería que formara su vida amorosa con la persona equivocada.


--¿Han escuchado eso? Tom se irá al extranjero la próxima semana-- Lily detuvo su andar, se veía demasiado afligida al escuchar el comentario que había lanzado intencionalmente Jake --. Patético, no pudo soportar más verlos juntos.


Ese grano de arena había colmado el vaso de Lily, salió de ese lugar dejando a más de uno callado, sin pensarlo fui tras ella no sin antes lanzar una mirada de advertencia a el castaño.


Intentaba llamarle pero se hacía de oídos sordos, avancé con más rapidez hasta alcanzarla y encontrar su mirada, inyectada de rojo debido al producto de sus lágrimas. Sus ojos, aquellos que por más de una ocasión contemplaba embelesado, me pedían un favor, ansiaban liberación, me exigían que la dejara ir.


Sé que luego me voy a arrepentir.


--Ve por él-- pronuncié --. Aún tienes tiempo.


--P-pero Dave...-- le interrumpí.


--Yo estaré bien-- sonreí delicadamente con un rastro de pesadumbre --. Tu lugar no está aquí conmigo.


Al principio se quería negar, pero seguí insistiendo. Lo estaba complicando, si seguía así ahora sería imposible para mí.


--Por supuesto que estoy seguro. Sólo prométeme que podrás estar bien a partir de ahora-- asintió abrazándome.


Basta, por favor. No quería corresponderle, pero mis brazos actuaron sin deliberación.


Cuando alzó su cara y me miró, supe que todo terminó. Algo que comenzó como una farsa, acabó siendo la felicidad de mi vida. Pero ahora pagaba la consecuencia por crear un amor en conveniencia.


--Prometo que lo estaré, Dave. Muchas gracias por todo, por estar ahí cuando creía que no había una razón para seguir.


Es a ti a quien debo agradecer, por hacer que pueda ser alguien mejor y no volver a cometer el mismo error. Ahora puedo seguir mi camino por separado, así como tú lo harás.


Fue un gusto conocerte Lily. Es hora de decir adiós.

24 de Febrero de 2020 a las 22:19 0 Reporte Insertar 0
Fin

Conoce al autor

Comenta algo

Publica!
No hay comentarios aún. ¡Conviértete en el primero en decir algo!
~