Un instrumento magico Seguir historia

sanjorge99 Jorge Luis Calero C

Llevado por la curiosidad de su inigualable sonido, me entregue a la búsqueda de su misterioso origen, desde Europa hasta llegar al corazón de América del sur; en donde en la majestuosa cordillera de los Andes buscó permanecer hasta nuestros tiempos, en el corazón de los más sencillos y humildes. Dedico este cuento, que lleva la fantasía de un posible origen, a esas inigualables manos hacedoras de la finura exquisita del hermoso instrumento, y a aquellas que logran interpretar las melodías que nos hacen hermanos con sonidos, de praderas, montañas, paramos, ríos y valles, sonido hermoso que recuerda el vuelo angelical de los colibríes, pequeños ángeles de los bosques de América. Para todos los Luthiers y concertistas, para Chiquito Rodríguez.


Cuento Todo público.
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En la hermosa isla

Una vez más, el ligero oleaje intentó llegar hasta lo más alto del acantilado, pero su esfuerzo fue en vano, no podría alcanzarlo al menos en estos meses en los cuales los vientos dominantes que llegan del sur, desde África, sólo acarician sutilmente este hermoso archipiélago de Islas en el noroeste de África, otra vez golpeó la ola, pero esta vez asustó a dos gaviotas que se habían detenido a descansar y ellas elevaron rápidamente su vuelo para no ser golpeadas, desde allá arriba desde lo más alto de su vuelo, día a día descubrían el perfil de la isla y algunas veces se adentraban entre las pequeñas montañas, hacia el extenso bosque que ahí existía, grandes árboles madereros se levantaban soberbios, y con ellos otros más jóvenes, entre un follaje y verdor espléndido con coloridos pájaros y animales. En la profundidad de aquel hermoso bosque un hombre de mediana edad con un rústico bastón caminaba muy despacio mirando hacia las copas de los grandes árboles, se dirigía, buscando el lugar más alto, para desde allí ver el perfil costanero de la isla, encontró un perfecto lugar y descanso.


Hacia el frente podía ver el azul espectral del infinito mar y soñaba viendo aquella línea que se dibuja para señalar el comienzo del cielo con las nubes, también, pero algo brumoso y cercano, podía ver algunas islas e islotes, junto con aves de todo tipo que se alzaban aprovechando el vuelo, y a sus espaldas empezaba el hermoso bosque.


Cada mañana iba desde su aldea hacia este lugar, en un trayecto que duraba aproximadamente una hora.


Al llegar, a veces se sentaba mirando el mar y otras veces mirando el hermoso bosque, lo hacia arrimado a un pequeño árbol de nogal, el cual no había crecido con hermosura, su tronco era ancho, pero no poseía altura y robustez, como si poseían sus otros hermanos los cuales se hallaban muy próximos a él.


Acoran era el nombre de aquel hombre Guanche, en su aldea era muy respetado y muchas veces había sido honrado por todos, ya que poseía el don de entender e interpretar la voluntad de Achamán, por eso siempre buscaba aquel lugar en la montaña, el cual se había convertido en un lugar sagrado.

Acoron buscaba en la interpretación de la naturaleza encontrar los mensajes de Achamán, dios del cielo y de todo lo creado, y en aquel lugar escogido, cantaba y oraba, junto al pequeño nogal que no había podido crecer, constantemente se preguntaba si había algún mensaje oculto que debía descubrir y que ahí junto a este pequeño árbol y sus gigantes hermanos encontraría esa respuesta.


En el final de una despejada tarde, donde hacía el oeste, el sol se ocultaba despidiendo el día, cinco jóvenes que acompañan a Acoran, terminaron el ritual y aprendizaje luego de horas de cantar y meditar, juntos se dirigieron hacia la aldea, Acoran en cambio, decidió quedarse en la montaña sagrada, buscando entre las estrellas y la luna, respuestas.


Finalmente, en el sopor alcanzado por una pausada meditación, se abre un hermoso sueño...

24 de Febrero de 2020 a las 14:18 1 Reporte Insertar 3
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Nataly Calderón Nataly Calderón
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