#1 Labios Ardientes Seguir historia

A
Ana Semola


Después de casarme con mi hombre perfecto, Ricardo, conocí su secreto oculto, su hijo Emanuel. Un adolescente tres años menor que yo que no hace más que odiarme por algún motivo que desconozco. Harta de mi vida rutinaria de casada empiezo a tener pensamientos impuros con mi hijastro cuando él pide mi ayuda para aprobar un examen. Con el paso de los días mis fantasías se van haciendo realidad enredandome en una espiral de sentimientos confusos.


Erótico Todo público.
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Prólogo

Salió de la casa un chico de cabello castaño, ojos azules, vestía una remera negra y pantalones de gym, le mire sorprendida por el parecido con Lorenzo.


—¿Quién es ella? —Me miro con odio.


—Es Agnes, ya te hable de ella... Es mi esposa...


—¡¿Qué?! ¿Estás de coña? —Le mire incrédula, no entendía que tenia de raro—podría ser mi hermana menor.


—No es tu hermana y desde ahora será tu madrastra.


—Si crees que voy aceptarla estas muy equivocado—se acerco a Lorenzo—será mejor que empiece a buscar piso.


—No te dejare ir hasta tu mayoría de edad, ya lo habíamos hablado.


—También habíamos hablado que no te casarías con otra mujer—Lorenzo rodio mis hombros con su brazo.


—Ella es diferente.


—Como mamá no habrá nadie y menos una niñata que solo busca tu dinero.


—Eso no es así—le dije molesta y ofendida por su comentario, me fulmino con la mirada—yo amo a tu padre—pego una carcajada.


—Eso mi padre te lo creerá pero yo no—me miro fijamente—yo no soy tan tonto como para creer que una niñata se enamoro de un hombre de cuarenta y cinco años.


—Pues es la verdad, tu padre es un hombre genial y cualquier mujer estaría satisfecha de tenerle.


—Cualquiera de su edad no una de cuanto...—Miro pensativo hacia el suelo—quince años.


—Veinte listillo.


—Casi de mi edad—negó con la cabeza—ambos están locos, no te pusiste a pensar en lo que dirá la gente.


—La gente es lo que menos me importa—Lorenzo entro en la casa, lo iba a seguir, pero su hijo cuyo nombre aún desconocía me sujeto del brazo.


—Se muy bien que estas con él por dinero, a mi no me engañas-quite mi brazo bruscamente.


—Piensa lo que quieras.


—No te saldrás con la tuya—se fue dejándome con la palabra en la boca, quién se habrá creído que es con esa prepotencia y amenazándome.


Era increíble que tendría que vivir con ese chico, me lo imaginaba diferente como también imaginaba un encuentro diferente, desde un principio jamás estuvo de acuerdo con la boda, me preguntaba si había hecho bien al casarme con Lorenzo, tendría que hacerme cargo de una persona que me odiaba.



15 de Febrero de 2020 a las 01:31 1 Reporte Insertar 2
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Angélica Plaza Angélica Plaza
Genial comienzo
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