La doncella y su temple Seguir historia

lautaro-jimenez1581559660 Lautaro Jimenez

Una historia que trata sobre una creación incomprendida pero con una belleza inconmensurable que quedará plasmada a lo largo del vasto firmamento.


Romance Todo público.
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Sobre ella

Sin comprender lo que la acorralaba, no dudo un momento en aceptar que todo aquello que la rodeaba gozaba de más humanidad, que el corazón del humano más puro existente, por encima de la madre tierra y por debajo del firmamento. Las copas de los árboles, armoniosamente, meciéndose a la par de las suaves brisas que palpaban la delicada tez de la doncella, la contemplaban; meditando sobre su belleza, observando la creación de algo superior a la propia existencia.


Rosas, lirios, tulipanes y todo lo que allí existía, admirando la magnificencia de aquella mujer, codiciando sus líneas, las mismas que mantenían la gracia en su rostro, pues la simetría meticulosa de sus facciones coincidían con la labor inconmensurable de una divinidad.


En una suerte de noche clara la doncella se encontraba tendida a orillas de un río, cuyo reflejo exponía de manera absoluta cada uno de los lunares que componían el firmamento; la noche posando sus ojos sobre la piel, sobre la tez y sobre las edificaciones óseas que resultaban en pómulos pronunciados, en dedos que se movían armoniosamente con el curso del río, sintió por primera vez, después de tantas creaciones, la pasión del amor.


La doncella observando el anhelo de toda la bóveda celeste, manifestó con palabras precisas:

-Replicarme si lo que medito es correcto, vasto firmamento, caballero etéreo, pues solo tú puedes complacerme con tus palabras, aquellas provenientes de los mitos eternos que guardan tus designios bondadosos. Sin más, me gustaría dejar de formar parte de la hermosa madre naturaleza, quien me engendró en sus suelos y en sus entrañas, cuevas cálidas que me resguardan del peligro. Quiero formar parte de tu cuerpo, quiero superar la piel, quiero dejar mi carne y hueso para, por fin, poder sumergirme contigo en el lugar más recóndito del universo; quiero formar parte de los designios del universo, de algo más antiguo que la propia tierra, quiero que la luna sea el noble testigo de mi transformación, del amor que siento por tu cuerpo, tu torso, tus hombros infinitos, tus ojos brillantes, aquellos que me observan cuando el agua posa sus manos sobre mi cuerpo desnudo.

Quiero fusionarme contigo, mi cielo; suspiro tus caricias y envidio a las estrellas...-.


13 de Febrero de 2020 a las 05:07 0 Reporte Insertar 0
Fin

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