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carlos-hg Charles H.

Una mañana cualquiera para un joven con preocupaciones, puedes ser tu, puedo ser yo, puede ser cualquiera.


No-ficción No para niños menores de 13.

#cuentocorto #relato #real
Cuento corto
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Eddy

La vida de Eddy se consumía, no como aquella tarta que uno saborea con cada dulce bocanada de alegría, ni a una velocidad que los adultos advierten que no es adecuada como para comerse al mundo, sino de una manera singular, era una autodestrucción planeada y que para nada parecía volver a su estabilidad.


Parecía que disfrutaba su autodestrucción, era como si con cada despertar tomara una taza de café de amargura y deseos suicidas para pasar el día como era debido, como un eslogan en su cabeza << Beba café y trate de soportar el día con día>>, se levantaba de su cama que apenas era un colchón en el piso sucio de aquel horrible apartamento, miraba a su closet con la mirada perdida, observaba sus únicas tres camisas y dos pantalones con los que contaba, suspiraba profundo y se levantaba.


Agua fría para su despertar así lo veía él ya que su sueldo no le permitía darse el lujo de pagar por un piso con agua caliente, durante su afeitada hilos de sangre recorren su mejilla por esa navaja afeitadora sin filo que seguía insistiendo en utilizar.


Se vestía con la camisa menos sucia y arrugada que tenía (que por lo regular era siempre la negra) se ponía los mismos pantalones de vestir y ataba los cordones de sus zapatos que ya dejaban ver las marcas de tanto caminar y desgaste de la suela, volvía a observar la ventana, sabía que ese trabajo no le gustaba, pero tenía que ir. Un desayuno rápido que por lo regular era pan duro de la noche anterior y un ligero trago a su gran amada botella de whiskey acompañada por ´´sus pastillas de la felicidad´´, un cigarro y una mirada triste, no podía ofrecerle nada más al mundo.


El camino a la oficina siempre resultaba ser el mismo, bajaba por las escaleras de aquel conjunto de apartamentos que más que casas era como vivir en ratoneras, tu sabes ropa tendida en pasamanos, niños corriendo entre los pasillos, vecinos gritando y peleando a tan tempranas horas del día, Eddy solo suspiraba con cada peldaño que bajaba, decía que odiaba a los niños, pero muy en el fondo anhelaba tener uno, mejor dicho una niña con aquella esposa con la que siempre soñó tener pero nunca logro conseguir.


Salía de aquel bloque y el primer llamado del sol matutino le hacía gala de su pequeña cruda a consecuencia de un exceso de cerveza la noche anterior (algo tan común, como que el sol siempre sale) a consecuencia de esos pensamientos nocturnos que no lo dejan descansar, y más que nada siempre le ronda uno, el amor, ese estúpido sentimiento que tanto odia y anhela a la vez, maldita perra aquella que me abandono y aquella que me rechaza.


Le rondaba siempre la imagen de Pame, una compañera suya de oficina que lo volvía loco no solo por su gran belleza, sino también por su manera de pensar por aquella inteligencia que poseía, siempre fue lindo y la saludaba, le daba pequeños detalles, era la mejor versión de él, la auténtica, la original, era Eddy en todo el sentido de la palabra, solo que ella lo hacía a un lado, él siempre tuvo que buscarla, a veces lo trataba bien y otras lo ignoraba completamente, en una ocasión un regalo que le hizo Eddy ella lo dejo olvidado por una semana en el mismo sitio de su escritorio, Eddy nunca dijo nada, solo veía que para otros ella demostraba su luz, pero con él era mera indiferencia y oscuridad.


Cada tarde noche al salir de su trabajo se dirigía a un lugar de mala muerte, tomaba cerveza hasta sentirse mareado, fumaba cajetilla tras cajetilla de cigarros, inhalaba un polvo que hechizaba, fumaba marihuana, veía como se desnudan las bailarinas del lugar (en algunas ocasiones se masturbaba en secreto) y terminaba su festín teniendo sexo sin protección con cualquier puta que gustase de algún joven desalineado como el, ya no había problemas de infecciones venéreas, él ya las tenía todas, o eso mismo pensaba él.


Aquel sol matutino que le recordó la resaca al salir de los apartamentos aquella mañana le dio a su vista un paisaje distinto al de la avenida que estaba acostumbrado a ver, no había vehículos, no estaban los árboles que decoran la avenida, ni aquel color grisáceo y naranja de los demás bloques de apartamentos, ni los peatones que corren por el retraso del trabajo o del colegio, esta mañana no era igual, entre pensamientos y preocupaciones no bajo del décimo piso hasta la entre comillas recepción, si no que subió hasta la azotea sin darse cuenta, sentía el viento golpear su rostro.


Camino sin titubeo ni gesto hasta la orilla del edificio que anunciaba una caída libre de quince pisos, no voltio hacia atrás, solo recordó los rechazos, las drogas, el alcohol, las putas y a Pame, recordó que un ave es libre cuando vuela y se dijo así mismo <<No soy ave y por eso no vuelo, por eso mismo jamás podre ser libre>>. Eddy se dejó caer con los brazos abiertos, la mirada fija al pavimento y una ligera sonrisa empezaba a iluminar su semblante melancólico. E cuerpo tardo segundos en caer y explotar casi al contacto.


Por primera vez en la vida Eddy era el punto de atención de la gente, por fin se dieron cuenta de su paso por este mundo, por fin Pame pudo saber quién era Eddy, aquel chico que apareció en primera plana del periódico de la mañana siguiente ´´Joven suicida se deja caer de más de diez pisos de altura´´.

6 de Febrero de 2020 a las 20:23 0 Reporte Insertar 1
Fin

Conoce al autor

Charles H. Intento de escritor, lo hago por pasión y no considero que tenga ese toque adecuado pero e dejado atrás el miedo de hacerlo en secreto y compartir, escribo lo que me nace e intenta decir ya sea la idea vaga que cruzo por mi cabeza o aquel sentimiento que quiero plasmar y dejar plasmado por algún estupido poema, o un algún relato corto que me grita por las noches.

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