Mary Seguir historia

sethkaufmang Seth Kaufman

Mary es una tensa historia de pasión romántica.


Romance Suspenso romántico Sólo para mayores de 21 (adultos).

#sexo #378 #258
Cuento corto
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Completado
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Mary

- !Venga ya¡. Ni de coña.

- ¡Que sí, que sí!, pregúntale a Mary si no me crees.


Mary era una niña rubita muy guapa de unos 13 años. Una guapísima niña rubita y Tom y Jack estaban locos por ella.


Los niños discutían por fuera de un viejo granero medio en ruinas en las afueras de Little Rock, su pueblo natal en Arkansas. Little Rock era para ellos el mundo entero. Nunca habían visto otra cosa y Mary era la lo mejor que le podía pasar a un adolescente en Little Rock.


Estaban en el viejo granero esperando a que pasara por allí. Como todas las tardes Mary tenía clase de piano y Tom y Jack sabían que pasaría por allí de camino a casa. En realidad, todos los niños de más de trece lo sabían, Mary era la sensación de Little Rock. Todos sus movimientos estaban estudiados por los mayores de trece del pueblo y también, de forma quizás algo más disimulada, por alguno mucho mayor.


- Hola Mary. - Tom sonrió con timidez al verla al fin llegar de camino a la casa con unos libros bajo el brazo.

- Hola Tom, hola Jack - contestó Mary con una ingenua sonrisa.


Tom y Jack eran buenos niños, aunque cada uno había definido muy bien el rol que desempeñaría en esa amistad que había durado toda su corta vida. Tom era el bueno, el santito, la voz de la conciencia y Jack, Jack no era tan bueno, pero seguía siendo un buen niño.


- Mary, lo que me está contando Tom no puede ser verdad - dijo Jack bastante más desenvuelto de lo que cabría esperar para un muchacho joven que estaba intentando cortejar a una damita de semejante altura.

- ¿A qué te refieres Jack? - Mary se paró en frente de los dos chicos con confianza, les conocía también de toda la vida y sabía que estaba a salvo. Iban juntos al colegio desde que eran prácticamente unos bebés.

- Me dice que te has dejado besar por Tim en el patio del recreo. ¿Es eso cierto?.

- ¡Jack Morris!. Eso no es de tu incumbencia, ¿no crees?. - Mary estaba enojada y por su tono de voz, estaba del todo claro que eso era mentira.


Jack la miraba furioso, estaba enamorado de ella y nunca se había atrevido a decirle nada, pero por esto no iba a tragar - ¿Tim?, ¿Tim?, ¿en serio?, ¿ese idiota?, ¡yo soy mucho mejor que él Mary!, ¡cómo has podido!

- ¿De qué demonios estás hablando Jack? - Mary le miraba furiosa.


Jack dio un paso al frente con ímpetu y se paró con su cara frente a la de Mary a tan solo medio palmo de ella. Mary se quedó paralizada. Los dos sentían el aliento del otro. Pasaron unos pocos segundos, al fin Jack se atrevió y la besó. Mary se quedó completamente quiera y Jack no retiró sus labios de los de Mary.

Tom miraba la escena desde la distancia atónito, ¡lo había hecho!, ¡al fin Jack lo había hecho!, pensó que no se atrevería.


Jack llevaba alardeando con Tom desde hacía ya tiempo de que un día besaría a Mary, pero Tom no le creía, creía que no sería capaz, pero ahora lo estaba viendo con sus propios ojos. La había besado.


Mary entonces empezó a reaccionar. Tras unos segundos de completa parálisis, pensó en apartarse y abofetear a Jack, pero no podía, algo se lo impedía y antes de darse cuenta y sin haberlo decidido, empezó a devolverle el beso, con mucha más pasión de la que Jack se había esperado ni en el mejor de sus sueños.


Siguieron besándose un rato los dos, el mundo desapareció para ellos y Tom seguía mirando la escena. Mary le había devuelto el beso, estaba atónito, era muy claro para Tom que Mary estaba por completo fuera de cualquier posibilidad para Jack.


Mary no sólo era la niña más guapa del pueblo sino que además venía de una de las familias más ricas y poderosas. El padre de Mary había sido alcalde de Little Rock y era dueño de un buen puñado de acres cultivados. Mientras que Jack no tenía padre, su padre era un alcohólico que había huido de Little Rock el día que se enteró que había dejado la madre de Jack embarazada del propio Jack.


Los dos niños seguían besándose y Jack se empezó a sentir cada vez más cómodo, empezaba a entrar en confianza con Mary, la sentía suya, sintió que le pertenecía. Una excitación que nunca antes había sentido empezó a invadir su cuerpo.


Jack ya había llegado a esa edad cuando los jóvenes han aprendido lo que es una erección pero todavía no había descubierto lo que es eyacular. Su miembro empezó a humedecerse como nunca antes había sentido y un impulso que no sabía bien de dónde venía le llevó a empezar a frotar su pene en la entrepierna de Mary.


A Mary le sorprendió, pero le agradó el contacto de pene erecto de Jack en su entrepierna primero y luego ella también empezó a humedecer su ropa interior. Jack estaba como poseído, empezó a frotarse cada vez con más fuerza, cada vez más rápido. Mary se dejaba, estaba claro que lo estaba disfrutando, abrió los ojos para mirar excitada la cara de Jack.


Jack notó que Mary le miraba y abrió también los ojos y justo en ese momento, en el momento en que se miraron, los dos explotaron en un orgasmo que ninguno de ellos esperaba, se siguieron mirando un rato más. Jack había eyaculado en sus calzoncillos y el contacto que le producía sentir su ropa interior húmeda y caliente pegada a su cuerpo le agradaba.


Jack y Mary se miraron un rato más algo avergonzados, no sabían qué decirse. Tom estaba con la boca abierta mirando a los dos a unos pocos metros de distancia, ni siquiera le había dado tiempo a decidir qué pensar sobre todo aquello que acababa de pasar delante suyo.


Pasaron unos pocos segundos más y Jack y Mary no apartaban la mirada. Seguían sin hablarse pero se aguantaban la mirada hasta que Tom, que la situación le parecía cada vez más incómoda, intentando normalizar un poco todo lo que había pasado dijo.


- Chicos, ¿les parece si vamos a por un helado? - No podía dejar de pensar en lo que acababa de suceder, pero sentía que ese era el papel que tenía que representar.

- Claro, claro - afirmó Jack aliviado.


Mary sonrió a Jack de una manera que antes nunca había hecho y Jack se quedó observándola algo extrañado, nunca le había mirado así, pero le agradó la mirada y se la devolvió con complicidad.


La niña se había enamorado de él y él también lo estaba de ella. Caminaron los tres tranquilos a la heladería de Little Rock, hablando como siempre, como si nada hubiera pasado, sólo que esta vez Mary y Jack iban algo más juntos que de costumbre mientras que Tom, mantenía un poco las distancias de la pareja.


Mary le dio la mano a Jack, fue un impulso, no lo había planeado, simplemente sintió la necesidad de hacerlo. Jack se asustó al sentir el contacto con la mano de Mary, pero no se atrevió a rechazarla al principio y aunque un poco incómodo, poco a poco empezó a comprenderlo, a disfrutarlo, se sentía orgulloso pero a la vez temeroso. Algo no terminaba de encajar.


- ¡Jack Morris! - gritó furioso desde la heladería el señor Smith.


El señor Smith era el propietario de la heladería del pueblo. Sólo había una heladería en Little Rock, así que todos los niños iban a la heladería del “Calvo Smith” a comprar sus helados y por su lado Smith, tenía a todos los niños muy bien calados.


- ¡Jack Morris!. Sucia rata de alcantarilla, aparta tus apestosas manos de la señorita Mary.


Mary apartó sus manos de Jack antes de que al joven le diera tiempo de enfrentarse al heladero, miró a Jack y le volvió a dar la mano con fuerza.


Jack miró a Mary con un firme gesto de afirmación y le contestó a Smith desde la distancia - ¡Métete en tus asuntos calvo! - Tom contuvo una carcajada. A Jack empezaba a incomodar su ropa interior y eso le irritaba.


Little Rock era un pueblo pequeño y esto se iba a saber. Tom además, no era precisamente el mejor en asuntos de guardar secretos, aunque Jack y Mary no tenían ninguna intención de esconder su romance.


Jack con las manos engrasadas en su mono de trabajo. Llevaba algunos meses trabajando en el garaje de su tío arreglando los coches rotos del pueblo cuando vio pasar a Mary al otro lado de la calle.


Se quedó mirándola fijamente, pero no como quien le reprocha nada, sino con curiosidad. No habían vuelto a hablar desde que el Calvo Smith había llamado al padre de Mary. El padre de Mary se puso en la heladería en unos pocos minutos y había arrastrado a la niña por el brazo con fuerza al coche. Desde entonces Mary nunca más habló con él.


En los años que habían pasado, Jack había intentado hacer algunos esfuerzos por volver a conectar, pero ella siempre se mostraba fría y distante.


Pero esa tarde algo era diferente. Mary que estaba guapísima y Jack la miraba desde el otro lado de la calle sin demasiada esperanza, cuando se dio cuenta de que Mary le miró sutilmente de reojo. Una mirada que desconcertó a Jack por completo. No fueron más de unos pocos segundos, pero estaba claro que habían vuelto a conectar.


Mary acababa de llegar de la universidad y había vuelto a Little Rock para celebrar las fiestas. Jack siguió admirando a la preciosa joven un buen rato hasta que su tío le gritó.


- ¡Jack!. Ponte a trabajar y deja tranquila a esa chica. ¿Eres idiota o qué?, ¿no sabes quién es el padre?, cómo se entere de que andas intentando meterte en sus faldas nos vamos a quedar sin nada. Espabila ya chico que no eres un niño y tu madre te necesita.


Jack suspiró y sin responder a su tío se dio media vuelta y retomó sus tareas. Pero no se quitaba de la cabeza la figura de la joven alejándose.


Esa noche era viernes y como todos los viernes a las nueve en punto estaba Tom en casa de Jack para ir a tomarse unas cervezas juntos al pub local.


Jack entró en el pub como siempre, algo despistado hablando de tonterías con su amigo cuando vio a Mary al fondo del lugar con una amigas tomándose un refresco y riendo. Se quedó completamente paralizado pero sabía que estaba siendo observado por la joven, así que recuperó la compostura y se dirigió a la barra con resolución, olvidándose por completo de su amigo.


- John. Ponme una rubia bien fría - dijo con un tono gallito que sorprendió al barman. Nunca le había escuchado hablar así.

- ¿Qué coño te pasa Jack?. ¡Ah!, ya se, es esa chica que te vuelve loco. - John le tomaba el pelo.


Mary esa noche estaba radiante, algo había cambiado en su actitud. Dijo desde lejos - Hola Tom.


Tom respondió con una sonrisa amistosa - Hola Mary - y se acercó a saludarla - ¿cómo va todo en la universidad? - En todos esos años que Mary se había alejado de Jack, nunca había dejado de hablar a Tom, no es que fueran los mejores amigos, pero habían mantenido una relación cordial, teniendo en cuenta la incómoda situación que les unía.


- Muy bien. Un semestre más y habré terminado el primer curso sin un solo suspenso.


Jack miraba a Mary desde lejos sin atreverse a acercarse cuando de forma completamente inesperada Mary se dirigió a él con un - Jack Morris. ¿No vienes a saludar? - Jack se quedó perplejo, eso si que no se lo esperaba. Se acercó poco a poco muy tímidamente y cuando estaba a un metro de ella le dijo mirando al suelo - Hola Mary.


- Esta mañana te vi mirándome desde el taller, que pasa Jack, ¿te has vuelto un acosador? - Una sonrisa pícara dejaba entrever que Mary se divertía.

- ¡De qué estás hablando Mary¡. ¡Tu también me mirabas a mi! - Dijo Jack ofendido. Seguía siendo para Mary el mismo niño del que se enamoró años atrás.

- Lo que tu digas Jack, ya me iba, ¿me acompañas a casa?. Es un poco tarde para que me vaya sola y mis amigas se quedan en el pub. Dicen que hoy tienen ganas de pasar un buen rato, así que me voy. No las soporto cuando se ponen en ese plan.


Jack se quedó mirándola un momento, no sabía qué decir, hasta que sin pensarlo y como con vida propia salieron de su boca las palabras - Claro, claro - Entonces Mary le agarró del brazo y le dijo - vamos.


Tom mirando la escena se sintió como años atrás cuando en el granero había visto como Jack y Mary habían conectado, pero sin darle más importancia siguió hablando con las amigas de Mary.


Pasaron de camino a casa por delante de la heladería y Smith les miró con una mirada de reproche pero esa vez no se atrevió a decir nada, ya no eran unos niños.


Mary le cogía de la mano como si el tiempo no hubiera pasado para ellos, caminando por la misma calle que años atrás les había separado. Es como si el tiempo no hubiera pasado, Jack se sintió de nuevo como cuando era niño, pero esta vez no estaba tan tranquilo, estaba enamorado y tenía miedo de volverla a perder. Entonces, mientras pasaban cerca de un seto que protegía a los jóvenes con algo más de oscuridad, Mary besó a Jack, un beso húmedo, con lengua. Le besaba de forma apasionada, no paraba, seguía. Le mordía los labios y le metía la lengua profundamente sin complejos.


Jack tardó unos segundos en reaccionar y empezó a besar a Mary con la misma pasión. Los jóvenes estaban excitados. Mary se puso de espaldas a Jack y agarrando el seto con las dos manos con fuerza le dijo - ¡Métemela por el culo Jack! - extrañamente a Jack la repentina exigencia de Mary no le desconcertó y se limitó a sacar su erecto y húmedo pene por la bragueta del pantalón y velozmente le bajó las bragas a Mary por debajo de las nalgas.


La joven arqueó la espalda para facilitar la penetración y Jack la penetró con fuerza. Él sabía que ninguno de los dos había mantenido nunca una relación sexual aunque había escuchado que Mary había besado a un compañero en la universidad, un pedante que tampoco le caía demasiado bien y Jack, por su lado, nunca había contemplado la posibilidad de estar con alguien que no fuera ella. No sabía de dónde había salido esa fuerza que les incitaba a actuar de esa manera.


Jack conocía a Mary, que era una joven responsable, seria y estudiosa y ahí estaba en medio de la calle, humillada y excitada al sentir como Jack la penetraba. Jack siguió bombeando con fuerza hasta que estalló en un orgasmo como el que no había tenido antes. Eyaculó con tanta fuerza dentro de Mary que cuando por fin sacó su pene, el semen corría a borbotones por los muslos de la joven hasta las corvas.


Mary miró a Jack avergonzada y este la besó. El gesto de Jack aprobaba la conducta de ella, así que Mary le devolvió aliviada el beso. Se arreglaron la ropa y se miraron los dos enamorados, se dieron la mano y continuaron su camino a casa de Mary sin apenas hablarse.


El padre de Mary estaba en la puerta de la casa esperándola y al verla llegar de la mano con Jack la miró con un gesto de desaprobación y le dijo - pasa - La joven miró a Jack con una deliciosa sonrisa y delicadamente le soltó la mano para entrar en la casa, pero antes de entrar dio media vuelta y se apresuró al joven para darle un último beso.


Jack no volvió a ver a Mary nunca más, ni supo más de ella hasta que un día vio a una bonita niña de la mano de una anciana caminando frente a su casa de Little Rock. Una niña preciosa, rubia - ¡Dios mío! - exclamó el viejo Jack - es Mary.


Jack no se había casado, ni había tenido hijos. Nunca pudo pensar en ninguna mujer más que en Mary. Toda la vida pensó que Mary volvería al pueblo a buscarle, pero ella nunca lo hizo.


La niña le dijo a la anciana que la llevaba de la mano - Abuela, ¿dónde está la heladería del Calvo Smith? - entonces Jack fijó la mirada en la anciana que llevaba de la mano y era ella. Mary había venido a Little Rock a buscarle, al fin. Tantos años esperando y su esperanza se convertía en realidad, la estaba viendo, seguía tan guapa como siempre. No había cambiado nada.


Jack se apresuró a arreglarse. La artritis no le dejaba moverse con la agilidad de antes pero se apresuró a ir al baño para asearse un poco, acicalarse y ponerse guapo. Jack había envejecido bien. Estaba radiante.


Salió a toda prisa de la casa para acercarse a la abuela y le gritó desde lejos - Hola Mary. ¿Me recuerdas? - Mary le sonrió como si el tiempo no hubiera pasado en absoluto - Hola Jack - Era como si tan solo ayer se hubiera despedido de ella en su casa y se reencontraran para continuar una vida juntos a la que estaban predestinados desde niños.


Mary soltó a la niña de la mano para acercarse a Jack que seguía hablándole desde el otro lado de la calle, una fuerza superior a ella le guiaba, andaba hacia él como ausente cuando la niña gritó con terror - ¡Cuidado abuela! - Un coche que giraba la curva a toda velocidad arrolló a la anciana con tanta fuerza que cuando al fin pudo frenar, la había arrastrado más de veinte metros.


El cuerpo desmembrado de Mary había quedado esparcido por toda la calle. Jack estaba horrorizado. Una mueca de dolor había descompuesto su cara por completo, no era más él. Había perdido la razón.


Tom iba a verle con frecuencia al sanatorio. No perdía la esperanza de recuperar a su amigo de toda la vida, pero Jack ya no estaba allí. Las enfermeras le daban de comer papilla porque no era capaz de masticar. Una mirada ausente y al frente era la única respuesta que Tom recibiría cada uno de los días que iría a visitar a su amigo, hasta que un día al llegar a la su habitación vio su cama vacía.


Tom sabía lo que había pasado, su amigo estaba muerto, pero igual se apresuró a preguntar a la joven jefa de enfermeras fingiendo que no sabía - Señor Tom, el señor Morris recuperó el habla durante unos segundos antes de expirar y gritó ¡Dios mío Mary, has vuelto!, luego se relajó, miro al frente como si estuviera viendo a alguien que había venido a buscarle, dio un último suspiro y dejó la vida pacíficamente, su expresión era de alivio señor Tom. - a la joven se le humedecieron los ojos.


Tom estalló a llorar, su amigo le había dejado y ya no podía despedirse de él. Siempre tuvo la esperanza de poder contarle su secreto, algo que nunca se había atrevido a contarle y que le había resultado una carga insoportable todos estos años.


Él, que no sabía guardar un secreto, se había visto obligado a guardar ese durante tantos años que le dolía. Visitaba todos los día su su amigo con la esperanza de poder dar algo de alivio a su alma, pero eso ya no iba a ser posible. Una amargura se había apoderado de Tom por completo, no podía respirar, se ahogaba.


Hasta que al fin Tom estalló con un grito - ¡No era más que una puta Jack!, ¡No era más que una puta de mierda! ¿Cómo es posible que no lo vieras?, ¡todos nos la estábamos follando!, ¡todos!. ¡Puto gilipollas! - al fin suspiró y se alejó con alivio del hospital. La vida continuaba en Little Rock.


31 de Enero de 2020 a las 12:05 0 Reporte Insertar 1
Fin

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