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lillucy0813 Brenda Oviedo

Alexandr Serebryakov Martínez llamado "Iván el terrible" es un adicto a las apuestas, lo hace sobre todo por lo que pueda generar riesgo de ganar o perder pero no siempre era legal en lo que apostaba, una vez perdió con las personas equivocadas, mucho dinero, podía perderlo todo, su casa, familia e incluso la vida, en esa situación terminó entregándose a si mismo para saldar la deuda. Lo involucraron en una red clandestina de apuestas, una ruleta de la muerte con veneno, lo que siempre considero una gran debilidad, era alérgico a muchas sustancias que era normal consumir para casi todas las personas pero en cambio lo hizo invulnerable a venenos que matarían a cualquier ser humano en segundos, a él le producían malestares menores.


Acción Sólo para mayores de 18.

#veneno #crimen #apuestas
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LA VIDA ES UNA RULETA (INTRODUCCIÓN) CAP1

En este estado se puede pensar mucho, ser “Iván el terrible” no es fácil, bueno no me llamo así ese es mi apodo de apostador.

Pero ya que tengo tiempo para analizar mi situación, caigo en cuenta que la casualidad no existe, la repetición de un acto trae consecuencias, pero eso no lo sabía hace un tiempo. Mi nombre es Alexandr Serebryakov Martínez, mitad ruso por mi padre y mitad mexicano por parte de mi madre, tengo un acento molesto, cualquiera que me ve y me oye hablar piensa que soy ruso de verdad, pero no sé nada de ruso con excepción de las groserías que aprendí por medio de mi papá cuyo origen está en la lejana Rusia, mi padre salió de allí en el contenedor de un barco con destino a América lleno de inmigrantes con sueños, de los que sólo quedaron 3 abandonados en las costas de México, él era un tipo rudo pero no sabía español y estaba quebrado, pero era muy ingenioso, se hizo amigo de un compatriota suyo que si sabía español, quien consiguió trabajo para ambos en el puerto como soldadores, mi padre tenía un título de ingeniería que gano con esfuerzo en la Soviet pero si quería llegar a Estados Unidos debía conformarse con ese humilde trabajo, al principio la idea era ahorrar lo que pudiera e ir a la verdadera América, el país de los sueños y la libertad. Pero pasó el tiempo, fue aplacando su deseo. La gente tan cálida de este país, la buena comida y el tequila lo fueron conquistando, no sé si lo sepan todos, los rusos aman beber y comer, en su país la vida es dura. La razón más importante por la que se quedo fue conocer a mi madre, ella era cocinera de la fonda donde él almorzaba, su dulzura le robo el corazón, entonces la vida valía la pena vivirla con ella y para ella, por suerte mi madre lo correspondió, ambos soñaban con una familia.

Se casaron en una boda sencilla que le dio la bienvenida a la gran familia mexicana, pero como siempre no salieron las cosas como pensaba y no podían tener hijos fácilmente, lo que provocó peleas entre ellos, cuando estaban por perder las esperanzas, mi madre se embarazo de mí y pues nací obviamente, desde siempre sé que ellos me amaron, mi padre me llamo como mi abuelo y de cariño me decía “Shurik”, mi madre por su parte me decía Alex de cariño y cuando estaba enojada me llamaba Alejandro Concepción que era como me habían bautizado en la iglesia, en mi registro civil figuro con el nombre que mi padre me dio.

Cuando era pequeño sufría mucho por la digestión, todo me caía mal hasta la leche de mi madre, mis padres preocupados me llevaron al médico, fue un proceso penoso de diagnósticos incorrectos solo para saber que soy un mutante pero no de la forma atractiva, un fallo genético me hizo vulnerable a todas las cosas ricas de la vida: Grasa, sacarosa, las harinas, el alcohol, lácteos etc. Básicamente he sobrevivido a punta de gelatinas, papillas, muchos concentrados de vitamina y la tenacidad de mis padres, fui un chico de pocos amigos debido a que no podía comer nada fuera de lo establecido en mi dietario, no recuerdo mucho de mis años de colegial gracias al cielo no me hicieron bullyng aunque era un niño muy introvertido, tenía un aspecto delicado incluso parecía afeminado era delgado, con el cabello en rizos dorados, todo un querubín, siempre leía mucho, sacaba buenas notas además de pasarla encerrado en casa creo que no me molestaban para no tener problemas con “el ruso” como le decían a mi padre en el barrio, mi madre me amaba más que a nada y mi padre no podía ser tan duro como aparentaba conmigo, muy a su pesar me consintió mucho, jugando o contándome anécdotas, así pase de la infancia apenas con los sobresaltos naturales de la edad.

Con mis buenas notas pude entrar en la universidad con una beca, allí pude encontrar un grupo de raros como yo, ya que ahí consigues de todo, más en la facultad de filosofía. Prácticamente yo era el más normal, una tarde de tertulias, nos pudimos a jugar cartas, el juego era muy monótono y no sé quién dijo que deberíamos apostar dinero, no tuve suerte de principiante, perdí todo mi presupuesto de la semana, estaba en problemas, no sabía que haría mis padres me matarían, no sé qué me paso que no me detuve cuando empecé a perder pero la intriga de saber si podía o no recuperar el dinero que perdí, me hizo intentarlo una y otra vez. Al ver mi tristeza los chicos me dijeron que si quería revancha, de nuevo impulsado por ese no sé qué, acepte y la semana siguiente les gané el dinero a todos, ahí empezó mi camino al abismo. Al principio fue todo muy didáctico, juegos de azar, apuestas deportivas legales, la lotería, bingo, todo normal.

Luego una puerta tras otra se fue abriendo, cada una con un reto nuevo, algunas veces con grandes ganancias, pérdidas manejables, nunca nadie supo de mi debilidad por el juego, es que mi vida era un juego gigante, en un momento podía dar un mal bocado y morir, por eso tal vez me refugie en las apuestas, aún no estaba tan llevado por el vicio así que con mucho esfuerzo pude terminar mi licenciatura en filosofía y letras.

Estaba desactualizado en el mercado de profesionales, al parecer para mi sorpresa, no había mucha demanda para filósofos o escritores, ni siquiera para enseñar, no sé por qué nadie me advirtió, ha de ser porque mis padres no me llevaban la contraria nunca y mis amigos marihuanos bueno no pensaban mucho en el futuro, a decir verdad yo tampoco, no tenía mucho a largo plazo estaba dejando que la vida me viviera. El punto es que con más tiempo libre pude hundirme de cabeza en el mundo de las apuestas ilegales y ahí sí que había de todo: Peleas de gallos, póker, peleas de perros, peleas clandestinas de personas, etc. En ese tiempo anduve al garete, apenas si llegaba a dormir a casa de mis padres, quiénes más que molestos estaban sorprendidos de que empezara a vivir de verdad, me volví fumador social, la verdad es que mi vida era un sueño sexy era todo un Bad boy consentido.

En los sitios de mala muerte que frecuentaba aprendí muchas cosas, perdí la virginidad que ninguna compañera de la prepa y mucho menos de la universidad me quisieron quitar pero como todo lo bueno tiene su final, un día mi padre decidió asumir su papel de hombre de la casa y decirme que si no cambiaba mi modo de vida tendría que irme de su casa, obviamente no cambiaría así que le pedí una semana para desocupar y lo hice, me mudé a un cuartito de azotea, donde nadie se metía en lo que no le importaba.

Mi descenso hacia el fin comenzó cuando uno de mis “colegas” me recomendó un lugar para jugar póker con la fachada de bar llamado “El Conquistador” con ese nombre debía ser un buen sitio y como yo era todo un galán me quedaría con todo, en serio tenía ganas de revivir mi afición exclusivamente a las cartas, así que empecé a frecuentar ese bar. Tuve una muy buena racha, hice que muchas personas perdieran su dinero, vi hombres llorar como niños al perder, porque el vicio por apostar los hacia arriesgarlo todo, sin importar nada en el momento, por su confianza ciega en tener mejor suerte la próxima y al darse cuenta que lo perdían todo, el peso de lo que habían tirado por la borda les caía encima, entonces lloraban como mariquitas cómo si con eso pudieran arreglar algo, yo solo me reía y me llevaba las ganancias al bar de ahí salió mi apodo "Iván el terrible" porque cuando ganaba no tenía piedad por nadie.

Cuando estaba en el bar pedía un trago "señuelo" era un whisky en las rocas del que no tomaba un sorbo, permanecía en la barra hasta que llegara una chica, la invitaba a un trago, si aceptaba ya había perdido, no quiero sonar como un patán pero yo era la materialización de la fantasía de las mujeres en busca de una aventura en un bar con un extraño con acento y guapo, siempre terminaba teniendo sexo con ellas, a veces ni siquiera salíamos del bar, lo hacíamos en el baño o donde sea, a veces las emborrachaba y las llevaba a mi cuarto, nunca repetí con ninguna, es que no soy buen amante, entonces se decepcionaban, cómo a mí me valía porque ya me había quitado la calentura, todo comenzaba de nuevo entonces llego un momento en mi vida vacía de hombre "mujeriego" donde quería salirme de esa mierda. Aún recuerdo esa noche claramente, esa vez me salí temprano del juego luego de ganar una vez ni siquiera había tanto dinero en juego pero igual en ese momento sentía que tenía controlada la ansiedad de jugar y me fui a la barra del bar donde estuve bastante tiempo sin pedir nada, pensativo hasta que la chica que atendía me habló.

— Esta la noche quieta, ¿Cierto Don Iván? no ha pedido nada y no lo he visto con ninguna chica ¿Está todo bien?— preguntó Su pregunta me sacó de mis pensamientos, me apresure a responder — Ésta todo bien, Solo estoy aburrido— Dije con desgano — La misma mierda de siempre, ya cansa— susurré como para mí mismo.

—Es cierto, hacer siempre lo mismo es una mierda— Dijo la chica a punto de reír.

Al parecer no soy bueno susurrando porque la chica había escuchado todo, levante la mirada para ver bien quien me hablaba y me di cuenta que ya había charlado con ella, en anteriores ocasiones antes de que alguna posible conquista llegara a la barra así que ya conocía mi "método" chale, entonces no podía ligar con ella, además que estaba de muy buen ver todo eso paso por mi mente en un pequeño silencio en la conversación.

— Vaya entonces hay que hacer algo para solucionar eso que le parece sí ¿Salimos?— Dije sin pensar.

— Jajaja que soluciones las suyas, usted y yo sabemos lo que hace con las chicas con las que sale, así que no mame — Dijo mirándome a los ojos como si reafirmara la sinceridad de sus palabras.

— No hable de salir de esa manera, Sólo quiero alguna actividad de día aparte de dormir, ¿qué dices?— dije en tono de súplica.

No podía creer que tuviera que rogarle tanto a una chica para salir.

—Digo que sí, pero si intenta pasarse de listo lo mando a la verga— Dijo con los ojos entrecerrados.

—Ok Ok, Vamo' a calmarno, intercambiemos números y así nos ponemos de acuerdo— Dije para cortar la mala vibra

. — jeje está bien pero antes respóndame unas preguntas— Dijo un poco más relajada.

—No pos depende de que vayas a preguntar— Dije con un tono pícaro.

— No te preocupes no es nada malo equis de, son solo cosas de rutina— Dijo con suspicacia

¿Acaso ella acababa de decir equis de en voz alta? Me intrigó su manera de hablar, estaba esperando mi respuesta.

—Está bien, proceda con el interrogatorio, oficial— Dije en broma.

—Bueno, prepárate ¿Listo? —

Dale— dije tomando un respiro

— ¿Consumes drogas?, ¿estas metido en alguna actividad delictiva?, ¿tienes esposa e hijos?, ¿tienes alguna para filia? ¿Algún trauma de infancia?, ¿Comes carne?, ¿Perros o Gatos? — preguntó ella

—Esperaba otro tipo de preguntas más casuales, como mi nombre o edad Jajaja— dije a punto de colapsar de la risa por las preguntas.

—Bah! Esos son sólo números los puedo saber luego, a mí me interesa saber de verdad quien eres, así que responde o puedes olvidarte de salir conmigo — dijo en tono de amenaza.

—Bueno así por las buenas si respondo, a todas las primeras digo que no y a la última mis afectos se los llevan los perros ¿te parece bien o reprobé? —Respondí.

— Qué aburrido ok no, eso está bien, solo perdiste un punto con lo de los perros porque yo tengo un gato, te lo ganaste— Dijo mientras anotaba en una servilleta y luego me la extendió.

—Gracias, ¿Me prestas el esfero?—Dije mientras miraba la servilleta y le extendía mi mano

— Esta bien pero no te lo robes— Dijo guiñándome un ojo y me dio el lapicero.

Me reí, le anoté mi número en la parte la servilleta que tenía espacio para escribir y se la di, habríamos podido continuar la charla si no hubieses sido interrumpidos por los que salían de jugar.

—El deber me llama, ten una buena noche— Dijo antes de ponerse a servir.

—Gracias, ten tú también una buena noche— le respondí pero pareció no haberme escuchado.

Sin nada que hacer, me regresé a mi cuartito, me fui a dormir pensando que en mucho tiempo había tenido realmente una buena noche. Hicieron falta 52 citas para saber que quería pasar el resto de mi vida con ella, su nombre es Irina y gracias a ella, aprendí a vivir, no a sobrevivir como lo estaba haciendo hasta ese momento, ella amaba la vida, cuando supo mi "condición", se obsesionó con investigar para ayudarme, su esperanza me animaba, era vegetariana, me ayudó a vivir sin químicos, ella podía ser una chica del promedio pero para mí era perfecta, la única que se interesó en conocer lo que había debajo de mi bello rostro y lo mejor de todo me acepto con mis fallos además de ayudarme a corregirlos en el camino. Gracias a ella volví a mis padres, conseguí un empleo honesto, cuando la presenté a mis padres, mi madre enloqueció pero terminaron llevándose bien, papá me aconsejó cuidarla que mujeres como ella no encontraría dos, mi jefe tenía razón, Irina tenía esa hermosa capacidad de pasar lo gris de la vida por el prisma del humor, poniéndole el toque gracioso a cualquier situación definitivamente puso mi vida en orden. Finalmente quería darle una buena despedida (al menos por ese momento) al póker y a las apuestas, así que fui a "El Conquistador" a jugar la última partida, fue una partida tensa porque había un hombre nuevo que me la puso difícil, uno a uno fueron saliendo, solo quedábamos él y yo.

—Pago por ver— dijo el extraño mostrándose muy confiado en su mano.

—Si te sientes tan seguro de tu jugada ¿cuánto apuestas?— le dije yo mirándole, aún más confiado de mis cartas.

—200 mil pesos en efectivo, como para darle picante ¿qué dices?— me dijo el tipo como si se tratara de cualquier cosa.

—este tipo debe ganar muy bien para apostar tanto, básicamente si él gana tendré que empeñar mi culo para pagarle — pensé — Esta bien, acepto — dije al fin lleno de adrenalina.

El corazón parecía querer salirse de mi cuerpo, las manos me sudaban en el momento en el que ambos pusimos las cartas sobre la mesa literalmente, no quería mirar pero por el rabillo del ojo, miré su mano e increíblemente, yo había ganado. A él tipo obviamente no le gustó la idea de perder.

—La revancha por el doble, vamos todo o nada, ¿Jalas?— propuso.

—Híjole, creo que eso no se va poder, es que ya es bastante tarde y mi mujer me espera en casa— mentí para poder zafarme.

Aunque me moría de ganas de decir, jalo pero ese tipo era realmente un experto, si le gané fue por pura suerte además era una buena manera de retirarme, en buenos términos.

—Podemos hacerlo otro día si gustas— insistió.

—Eso tampoco se va a poder, porque hoy oficialmente me retiro de jugar definitivamente— dije con seguridad para ver si me lo quitaba de encima.

—Todos dicen lo mismo y tarde o temprano terminan volviendo aquí, así que lo tomaré como un aplazamiento temporal— dijo con un pequeño tono de sarcasmo en la voz. Luego se retiró de la sala, dejando el dinero sobre la mesa, me molestó su altanería pero luego me calme y salí al bar.

—Yo invito los tragos de todos— Grité al entrar.

Todos celebraron brindando e Irina se sorprendió, me acerque a la barra, la besé.

—Óyeme que te pasa! Acaso quieres que me corran alv — me dijo intentando fingir enojo, cuando la solté.

—Aguántate bebé, tú solo sírvele esta ronda a esta bola de pendejos, me dices cuanto es y luego renuncias— le dije y ella siguió sin entender —Chiquita, me saque el premio gordo— le explique.

Tuve que contarle lo que paso con lujo de detalles y además le dije que quería dejar ese mundo para estar con ella, además que yo quería que ella pudiera soñar con algo más, le pedí que viviéramos juntos.

—te inventas tanta mamada para decir que quieres que me rejunte contigo y yo te respondo que sí, quiero que seas mi pior es nada, te amo pendejo — fue la respuesta que me dio.

Así era ella y así me parecía hermosa, de ahí emprendimos la aventura de vivir juntos, fue algo realmente difícil, las prisas de la mudanza, aprender a comportarme como un hombre, no hacer tantas cochinadas recoger mi ropa sucia, ayudar de vez en cuando a lavar los platos, sacar la basura, aguantarme al gato pero todo eso valió la pena para poder acceder a la verdadera intimidad de Irina, no me refiero, a verla desnuda o tener relaciones con ella aunque eso también hace parte de su intimidad, me refiero a ciertos momentos que valen oro y solo en este momento caigo en cuenta, verla en fachas, disfrutando de una taza de café o cantando su canción favorita y otros tantos. Me arrepiento de no ser más detallista o cariñoso pero hasta ese momento estaba acostumbrado a recibir mucho amor siempre pero no a darlo. Me gusta revisar mi vida en retrospectiva para ver como pude ser tan imbécil y no cuide lo que tenía.

Irina se embarazó, bueno era algo que podía pasar porque a veces lo hacíamos sin protección pero igual me sorprendió, no sé qué esperaba no iba a recibir una notificación por correo que dijera: "más cuidado a la próxima crack" ya estuvo con eso de que diosito cuida pero también bendice, sí me lo dijo supongo que quería tenerlo, pasaron las semanas y empecé a hacerme ilusiones, no pensé que llegaría hasta ese punto de la vida, pensé que moriría en cualquier momento, ahora valía la pena vivir un poco más por el o la bebé que venía en camino. Lamentablemente lo tierno no duro mucho, luego luego empezaron los ascos, los cambios de humor, los antojos imprudentes, todo eso habría soportado sin chistar pero además de eso Irina no me soportaba, ni mi cercanía, hasta mi olor le molestaba, mi madre me dijo que seguro tendría un niño porque a ella le paso igual cuando estaba encinta de mí, mi padre me recomendó paciencia mucha paciencia, que esos 9 meses se pasarían rápido y después tendría algo maravilloso, que no me mentiría sería igual o más difícil pero que valía la pena. No saben cómo deseo, haber hecho caso a los consejos y esperar pero "paciencia" no era una virtud incluida en mi personalidad, yo iba más al punto, a vivir el momento.

Nuestra vida se hizo más difícil cuando la panza le empezó a crecer a mi Irina, la despidieron del trabajo, eso es ilegal y bien pudimos demandar pero habríamos perdido mucho tiempo y dinero para nada, con ese panorama tuve que hacer turnos dobles para poder siquiera mantenernos, encima de todo no me quedaba dinero para ahorrar para el nacimiento del niño, ella no había podido ir a las citas de control, me sentía miedoso y ansioso, temía que el bebé viniese con problemas, necesitaba desesterarme además de salir del apuro económico, así que adivinen quien volvió a jugar en "El Conquistador" pues yo mero.

Me enganche con todo esta vez, al principio sólo iba después del trabajo y jugaba una partida, intentando multiplicar el dinero pero ya no tenía la suerte de antes, era de nuevo un principiante, como todo en ocasiones ganaba lo suficiente pero otras perdía y mucho, algo me cegaba, no podía detenerme, a las personas a las que les debía no les pagaba cuando ganaba más bien me lo guardaba para mí, sé que estaba mal pero tenía muchas necesidades, lo que no sabía es que me estaba metiendo en la boca del lobo.

Luego la frecuencia de mis visitas aumentó iba todas las noches y el dinero fluía pero también las deudas aumentaban, otra persona en mi habría empezado a sospechar de la parsimonia de los acreedores pero bueno yo estaba metido en mi cuento, pase alrededor de un mes yendo todas las noches seguidas, hasta que renuncié a mi trabajo, entonces empecé a llevar una fachada, salía de mi casa a la misma hora en la que me iba para el trabajo y llegaba a la misma en que se suponía salía de trabajar, me dirigía al bar, gané mucho más, con eso pude darle muchas cosas que Irina necesitaba para el embarazo, pudo ir a controles, a los que no la acompañé y en una plática supe que sí ¡Era un niño!.

Lo que cualquier persona habría querido, yo lo tenía, mis padres estaban vivos y gozaban de buena salud, tenía una mujer me amaba y me aceptaba como era, jamás escuche una queja de su boca en los tiempos difíciles, iba a darme un hijo, no sé porque eso no fue suficiente para mí.

Faltaban 3 meses para que diera a luz y me volví un jugador empedernido, casi no pisaba mi casa sino era para comer o dormir de vez en cuando, mi excusa era que estaba juntando para el nacimiento, no imagino como debía sentirse mi hermosa Irina sola, sé que a veces pasaba el día con mi madre pero también pasó varias noches en soledad, pero yo estaba tan ensimismado que jamás le pregunté que sentía.

Un mes antes de que Irina cumpliera 9 meses la suerte me sonrió pensé que había solucionado mis problemas y podía volver a casa, gané una buena cantidad en una partida, pensé que con eso y lo que tenía ahorrado pasaría el nacimiento además de poder estar quieto en casa consintiéndolos (a Irina y al bebé), pasé 3 semanas en casa, fueron mis últimos momentos con toda mi familia, un día Irina estaba comprando la despensa y yo estaba flojeando en el sillón, mi mamá vendría a cocinar con Irina y luego vendría papá, cenaríamos juntos.

Sentí un estruendo, fui corriendo a mirar, habían forzado la puerta y unos hombres armados estaban en mi casa, cuando me vieron, apuntaron hacia mí, un hombre entró, era nada más y nada menos que, el hombre al que le había ganado hace un tiempo.

—Buenas tardes Iván, vengo a reclamar algo que me debes — Dijo el hombre con picardía.

Estaba impactado con los tipos armados y el hombre ese pero cuando pude pensar claramente, caí en cuenta que yo no le debía nada a ese cabrón y segundo a cuenta de que me llega a la casa.

—Veo que no estas entendiendo, te explicaré — intervino de nuevo al ver mi silencio.

—A mí me valen verga sus explicaciones, no quiero saber por qué se metió a mi casa de esa manera, lárguese antes de que llame a la policía— le dije con molestia en mi voz.

—Yo que tu no haría eso, por si no te has dado cuenta mis hombres están armados, con sólo un gesto mío te pueden disparar, así que cállate y por favor no vuelvas a interrumpir ¿estamos?— dijo el hombre en tono calmado pero firme.

Tenía razón así que le baje dos rayitas a mi intensidad y procuré escuchar lo que tenía para decirme.

—Antes que me interrumpieras te decía que, tu y yo ya nos conocíamos no sé si sabias pero mi nombre es Hernán Cortez, tenemos una revancha pendiente pero esta vez vamos por más, me debes 200 mil pesos porque yo he estado pagando tus deudas, ahora quiero mi revancha y voy con todo así que te espero en el bar a las 8 en punto para jugar, espero que no me faltes— explicó —Con una familia tan bonita como la tuya, yo tendría cuidado los accidentes pasan todo el tiempo— dijo para terminar.

Eso había sido una amenaza clara.

—No se preocupe, ahí estaré, ahora me podría hacer el favor de irse que está por llegar mi familia, si no le molesta, señor — dije mirando bajo en clara señal de acatamiento.

—Está bien me voy pero te estaré esperando— dijo dándome la espalda mientras salía. Luego de que los hombres se fueran tuve que sentarme, apenas estaba asimilando lo que había pasado y llegó mi madre.

Se excusó de entrar sin avisar pero lo hizo porque la puerta estaba abierta y yo fingí que mi susto era por ella, me dijo que era un exagerado y se fue a la cocina a esperar a mi mujer quién llego poco después, la abracé fuerte, ella se extrañó por tanto cariño luego le acaricie la panza, se pusieron a cocinar, me puse a mirarlas como un imbécil y hasta las ayude.

—Suegra creo que hoy va a llover y bien fuerte porque mire no más quien está en la cocina— dijo Irina en tono de broma.

—Miga va llover con tormenta— dijo mi madre en medio de la risa.

Luego me sacaron de allí porque los hombres en la cocina huelen a caca de gallina según ellas, al rato llego mi papá y cenamos como a las 6 de la tarde, conversamos de manera amena sobre temas diversos, saque a mi padre aparte, hable con y le pedí que cuidara de Irina si algo malo me pasaba, fui claro le dije que no me preguntara nada sólo era algo que necesitaba. Para evitar que empezara a interrogarme me fui a llamar a un colega para preguntarle sobre el tal Hernán.

Mi contacto me dijo que propiamente ese no era su nombre que era más bien un alías, era un tipo de cuidado, era la mano detrás de todo tipo de apuestas en el país además de tener contacto simultáneamente con los carteles proporcionándoles "entretenimientos" varios, "El conquistador" era solo una de sus múltiples fachadas para lavar dinero sucio, básicamente estaba a punto de jugar con el zar de las apuestas en México.

Cuando faltaba media hora para las 8 salí de mi casa, me despedí de mis padres con un abrazo fuerte y de Irina con un beso largo, no sabía si era la última vez que los vería. Llegue al bar y pase a la sala clandestina de juego pero uno de los guardias, me dijo que debía pasar a otra, obedecí y me hicieron pasar a un salón mejor equipado, tenía una mesa de billar pool y la mesa de poner era igual a la de los casinos, detrás había un centro de entretenimiento, nevera mini bar, en fin una buena guarida de juego, allí sentado en la mesa estaba esperándome Cortez.

—Puntual, eso me gusta señor Iván, le voy a explicar cómo vamos a jugar y por cuanto lo haremos — dijo al verme entrar.

—Está bien— dije en tono seco. — Vamos a jugar una partida de póker tradicional, la mano más alta gana, será por 400 mil— explicó el señor.

! 400 mil ¡ pensé que sería por 200, si perdía, no tenía con que responder.

—Lo haremos por esa cantidad porque 200 serían para cubrir tus deudas el resto sería del juego, tengo que sacar ganancias amigo— añadió al ver mi sorpresa.

Que culero, quiere más ganancias a parte de las que ya tiene, porque no jugar sólo el dinero de la deuda pero le ganaba el pinche rencor.

—Estoy de acuerdo, hagámoslo así — dije al fin.

Ni pedo estaría de acuerdo con algo así pero enfrentándome a un tipo como estos que con una llamada, me tendría a mí y a mi familia 3 metros bajo tierra era mejor no tentar a la suerte.

Empezamos a jugar, fue una partida tensa, duró una eternidad, sabía lo que me estaba jugando, no fue para nada divertido como las otras veces que jugué, esta vez tenía que tener los ojos bien abiertos a ver si el tipo no hacia trampa, cuidándome de no hacerla yo.

Llego el momento de mostrar nuestras cartas estaba nervioso yo tenía una buena mano pero esta vez éramos solo él y yo había más riesgo de que el ganará, me hizo la seña de que me apresurara y pusiera mis cartas sobre la mesa.

—Escalera de Diamantes— dije al ponerlas en la mesa.

Una escalera de color es una mano muy buena, son 4 cartas de un mismo palo, en mi caso descendían del 10. Hizo un gesto no muy claro y miro sus cartas.

—Su turno, señor Cortez— dije entre nervioso y curioso.

—Escalera real de corazones — dijo jactándose mientras las ponía en la mesa.

Bueno ya en ese punto me di cuenta que todo estaba perdido, Hernán Cortes me había ganado con la mejor escalera de color posible se conoce como escalera real, que está formada por un as, un rey, una reina, una jota y un diez, todos del mismo palo, en este caso de corazones. La escalera real es una mano invencible.

—Como podrás darte cuenta yo gané entonces ¿Cuando me traerás el dinero?— preguntó.

Esa cantidad sobrepasaba por mucho lo que tenía guardado para el bebé, no había quien me prestara esa cantidad ni en sueños, en ese momento muchos pensamientos se agolpaban, sentía que mi corazón iba a explotar, pensé que lo mejor sería sincerarme.

—La verdad señor es que no puedo conseguir esa cantidad— empecé a explicarle. Al escuchar eso el rostro de ese señor cambió y el enojo se le notaba en la mirada. —Pero si quiere le puedo pagar con trabajo, sólo quiero que no le haga daño a mi familia — me apresure a agregar antes de que algo peligroso pasara por la mente del hombre. —Como pretendes que acepte eso sin más, las deudas de juego son sagradas y si no se pagan con dinero, se pagan con sangre a estas alturas deberías saberlo — dijo en tono de clara amenaza. No tenía nada que agregar el miedo me tenía paralizado, si salía bien librado perdería solo la vida pero si no lo hacia mi familia pagaría las consecuencias.

—Pensándolo bien ocupo una persona como tú para algo que tengo en mente, pero lamento decirte que no será con trabajo con lo que me pagaras, necesito más que eso, por lo pronto tendremos que salir de la ciudad y por tu familia, no te preocupes, tienes mi palabra de que no le hace daño— dijo un poco pensativo.

Pase saliva y lejos de tranquilizar me, pensé en que rayos me había metido, en que haría de ahora en adelante además en que cosas pensaba ocuparme el bato este no sería en nada bueno...

—bueno ya basta de tanta cháchara, vámonos de aquí todos, va para ti también Iván— ordenó mientras se levantaba de la mesa.

—Señor sería mucha molestia si me permite llamar a mi familia para despedirme — le dije antes de que saliera del salón.

—Ni más faltaba puedes hacerlo, pero tienes 5 minutos — dijo sin voltear a ver.

Uno de los guaruras me llevo hacia una esquina y me prestó su celular, llame a mi padre, mientras me contestaba pensaba en que le iba a decir, por suerte a pesar de la hora me contestó.

Resumiré mi despedida en pocas palabras, hice parecer a mi padre que estaba huyendo porque no estaba preparado para ser padre ,que abandonaría a Irina, le indique donde estaba el dinero y le pedí de nuevo que cuidara a ni hijo, antes que siquiera pudiera argumentarme algo ya había cortado, me pareció lo mejor por si nunca regresaba. Ahora estoy sentado en una troca con una bolsa negra en la cabeza, tal vez podría aprovechar y prestar atención a los ruidos del camino pero sé que no serviría de nada, aproveche mi tiempo dando el tiempo hacia atrás, acomodando mis memorias para guardarlas como un tesoro.

Ya que he perdido mi libertad, es mejor que los conserve bien en un lugar donde la nostalgia no los modifique y el tiempo no los borre, ya se detuvo la camioneta hemos llegado...

27 de Enero de 2020 a las 22:00 0 Reporte Insertar 0
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