Un 24 DE Diceimbre Seguir historia

lyhun Luhana Almonte

24 de diciembre, fecha importante en el corazón de muchas personas alrededor del mundo, día que celebramos la venida del niño dios, noche en la que alrededor de una mesa y en compañía de la familia hermosos recuerdos son creados. Pero para Selene un 24 de diciembre inicio una tierna, curiosa y humorística amistad con un peculiar joven de cabellera roja, un 24 su corazón comenzó a latir con muchas fuerza, un 24 de diciembre una abrazo pudo contener sus lagrimas y... un 24 de diciembre su mano sostuvo una promesa.


Drama Todo público.

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UN 24 DE DICIEMBRE

Ten es tuyo

El hermoso atardecer que puedo ver a través de mi ventana, hace que una vez más quiera suspirar, no sé si debido a esto es que me sentía tanta melancólica, a decir verdad, aquel rojo carmesí mezclado con aquel índigo con pinceladas de gris me recordaron tus ojos y... a la vez, de aquella melena de la cual, estabas tan orgulloso - tonto - no puede evitar pensar; y solté una carcajada, ya que el recuerdo de aquella vez en la que saliste de la piscina y movías tu cabeza de una lado al otro pensando que eras la persona más "sexy" - entre comillas - y, si, admito que aquella vez me reí y recuerdo pensar que en vez de sexy, me recordabas más a la sirenita - lo siento, no es por el cabello - cantando sobre su roca y detrás de ella aparecía una ola gigante, con música de fondo y toda la onda, lo único que ahí faltaba es que en ese preciso momento empezarás a cantar; notaste que me empezaba a burlar y tú, tan malo como siempre sin previo aviso volviste a sumergirte en el agua, mientras una pobre e inocente yo seguía riendo, tengo una palabra para describirte: MA-LE-FI-CO, no cabía duda, realmente me asustaste; ese día ambos descubrimos dos cosas: primero, yo no te fastidiaba porque cuando tomabas represalias todo terminaba mal y segundo jamás de los jamases vuelvas a molestarme, porque si no acabarás flotando en el agua de un solo golpe.

No puede evitar pararme de la silla en la cual me había mantenido por unos minutos recordando aquello y recorrer mi habitación, muchos recuerdos surcaron y bailaron en mi mente, y, sabes... ¿qué es lo que más gracia me causa?, bueno en la mayoría de ellos, ya sea triste o alegre - como el de la piscina ­- siempre has estado ahí. Me cuesta identificar mucho un momento en el que no estés en alguno de ellos, el motivo quizás a lo sumo es porque nos conocemos desde muy jóvenes y no, no me refiero a que es por lo el cliché típico que es desde los primeros años de infancia, si no, es por el hecho de que eras, eres y sé que serás importante en mi vida.

Uno de mis más preciados recuerdos, es la primera vez que nos conocimos; ¿lo recuerdas?, no puede evitar preguntarme y sonreír como una idiota, porque yo sí, yo si lo recuerdo; diría que fue en un día frío y para nada cálido, sip, lo reafirmo, era de todo menos cálido, aquella ocasión no fue más ni menos que un día antes de navidad, y si te preguntas porque lo recuerdo, no, no es porque era víspera de nochebuena - aunque quizás sí... solo un poquito - en aquella ocasión, mis tíos me habían mandado a comprar algunas cosas que faltaban para la cena y que necesitaba con suma urgencia, cabe mencionar que moría de las ganas tremendas de salir, no quería quedarme mucho tiempo en casa así que gustosamente acepte, agarre la lista y el dinero y salí, agarre una combi - porque sabía que demoraría más - y con los audífonos puestos y la música reproduciendo, llegue en más de 15 minutos, ¿sabes acaso lo difícil que fue encontrar lo que había en la lista?, no, pero debo decir que gracias a que cierto tonto - loco - de melena roja que boto todo lo que me había costado comprar lo comprendí, admito que quise en ese preciso momento matar al idiota que había echado todo a perder de no ser porque las lágrimas caían libremente por mis mejillas, lágrimas que por cierto eran por el dinero que tendría que gastar y todo salido de mí propio bolsillo; las señoras que habían presenciado todo, me ayudaron a recoger lo que quedaba, lo que no servía tuve que volver a comprarlo - pidiendo rebaja - negociar con las vendedoras no fue difícil, aunque mi "sed de sangre" seguía intacta, me obligue a regresar, ya era un poco tarde y realmente no quería que nadie se enojara, así que salí con rapidez evitando lo más posible cualquier otro accidente - no sería bueno para mi bolsillo - no puede evitar negar; llegué a casa casi después de una hora y bueno las ganas de matarme seguían ahí presentes, pero esta vez no solo por mi parte, si no que por parte de mi madre, de mi tía - con la que por cierto "TÚ" te llevas tan bien, ugh - y Chaska, a la que por cierto puede oír tronando sus dedos - ¡santo cielo! Y todo por demorar una hora en traer lo que faltaba - en fin tuve que contar todo lo sucedido, mamá y Chaska creyeron en mí - porque habían algunos restos de condimento en mi ropa y cabello como evidencia de lo ocurrido - otras - como mi tía - solo me dedicaron un mirada fuerte de desaprobación; lo sé, ella y yo jamás podremos llevarnos bien, lo sabía muy bien, no importa que hiciera jamás sería de su agrado, aunque eso ya no me molestara aún duele; en fin ya eran alrededor de las 6:30 p.m. y todos ya estaban listos para ir a la misa, con chalinas, gabardinas algunos con sacos y gorras, caminamos a la iglesia, el evangelio y el sermón de navidad, las palabras y reflexiones para nochebuena, todo transcurrió tal cual como la mayoría de los años; de regreso en casa, dejamos los abrigos, chalinas y gorras en los percheros y cada quien tomó su lugar alrededor de la gran mesa navideña, yo me quede en un rincón, sería como siempre la última, pero antes de que siquiera eso pasara, el timbre sonó, la que fue abrir fue ella, los demás quedamos viéndonos sin entender hasta que mi mamá mencionó que Leticia - como se llama mi tía - invitó a unos amigos. Entrando y con botella en mano los amigos de Leticia saludaron a toda la familia, al inicio fue raro, por no decir incómodo y más cuando reconocí aquella cascada de rojizos cabellos que venía detrás de ellos, mi reacción - involuntaria - fue pararme y de esa forma sin pretenderlo llame la atención, musite un corto y poco audible lo siento y volví a mi sitio aunque no fue por mucho ya que me enviaron con mi abuelita al no haber más espacio, mentiría si no soy sincera al decir que suspire de alivio, y es que, sentía clavada en mi dos miradas, la primera sabía perfectamente de quién se trataba y la segunda... bueno para que mentir, aquel pelirrojo estaba logrando acabar con mi paciencia - si mi estimado cabellos de menstruación, me matabas con la mirada - casi saltando fui a comer y así estar más tranquila, aunque aquella paz no duró por mucho, ya que la persona que se suponía tenía que traernos el famoso panettone - bendita y maldita seas querida hermana - no llegó, en su lugar aquel chico taaan "cool" - nótese el sarcasmo - traía consigo en una bandeja y en ella el chocolate caliente y dos trozos de panetón, recuerdo que le di una mala mirada, pero aquel engreído solo me sonrió con picardía y burla, que hicieron que en mi mente lo matara no una o dos, sino mil veces, mire por sí acaso alguien estaba detrás y era obvio que desde la puerta, una mirada afilada y otra llena de preocupación vigilaban mis movimientos, así que con la mejor sonrisa que pude dije: muchas gracias... - eso pareció hinchar más tu "masculinidad" oh pero no contabas con mi astucia - princesa Ariel - y con eso borre la sonrisa que se mantenía en tu rostro y ahora solo tenía aquella mirada sombría al irse, me despedí de él con una risita, a la par que la nieve empezaba a teñir de blanco el patio de mi casa, cerré la puerta del cuarto de mi abuelita esperando no verle jamás pero...¡oh! la vida está llena de sorpresas ¿no?, porque de ahí creo que lo sabes y como si fuera arte de magia - yo le apuesto a que eres un bendito acosador - aparecías a cada rato, en todos los lugares a los que iba siempre estabas tú, y por si fuera mucha coincidencia casi a la misma hora, e incluso en mi propia casa, respeto a esto aún tengo las sospechas de que mi mamá así como la loca de Chaska estaban dentro de todas aquellas "coincidencias", pero, gracias a esos encuentros "casuales" logramos ser muy buenos amigos o eso pensaba hasta hace poco...


La brisa fría de invierno me trajo de nuevo la realidad, ya no me encontraba en aquel recuerdo hermoso, si no que volvía de nuevo a las cuatro paredes de mi habitación; se notaba que el clima volvía a cambiar y que también el color del cielo se hacía cada vez más y más oscuro; pero aún eran cerca de las 5:45 de la tarde y aquella paleta de colores todavía mantenía aquel matiz que tanto amo, ¡¿ups?!, creo que lo dije, aunque es algo que ahora que lo pienso, todo el mundo sabía y cuando me refiero a todo el mundo, es porque realmente TODO el mundo sabía que tanto lo amo, pero claro, como siempre he sido tan despistada, no lo hubiera notado por mí misma aunque lo pusieran en bandeja de plata y de no ser porque mi hermana que prácticamente me lo gritó en la cara: aún recuerdo su rostro al momento en que lo dijo, ya sabes... tú la conoces tanto como yo y creo que ahora puedo ver tu rostro totalmente aterrado y el solo hecho me provoca unas risas tremendas; pero de solo recordar aquella vez que grito a todo pulmón:

¡¿ERES O TE HACES?!, ¡¿CÓMO ES POSIBLE QUE MI PROPIA HERMANA NO SE DE CUENTA QUE AH ESTADO ENAMORADA POR MÁS DE 5 AÑOS, 5 AÑOS DEL MISMO IDIOTA, ESA LOCA TEÑIDA, A LA QUE LLAMAS TONTO PELOS DE MENSTRUACIÓN?!, ¡¿ES QUE ACASO ESTAS CIEGA?!,¡OH NECESITAS AUMENTÓ EN ESOS LENTES QUE PARECE QUE NO TE SIRVEN PARA NADA!, ¡LUEGO NO ME VENGAS A LLORAR CUANDO ALGUIEN MÁS TE LO QUITE Y YA NO PUEDAS HACER NADA!.


De solo volver a rememorar hace que la piel se me erice, pero tenía algo de razón - mucha razón - y es que la verdad... ¿Cómo pude ser tan ciega al no darme cuenta de que estaba enamorada del ególatra ese?, sí, realmente pienso que fue un poco idiota de mi parte, pero creo que... pensándolo bien, la primera vez que mi corazón empezó a latir como un loco por ti, de aquella manera tan errática que apenas podía comprender, también fue en una noche nevada, para ser exactos 24 de diciembre, en aquel entonces ya teníamos como 4 años de conocernos - no sé cómo recuerdo todo - y ambos ya éramos mayores de edad, así que por primera vez esa noche pedimos permiso para salir a caminar un buen rato por las calles y así poder observar el ambiente festivo que inundaba toda la ciudad; convencer a tus padres no fue cosa del otro mundo, pero convencer a la mía... madre mía esa fue la más grande odisea a la que nos hayamos encontrado, no solo los argumentos de que era muy tarde, los ladrones, los borrachitos, los juegos artificiales, la hora, etc, etc y etc; sumado a eso la mirada de desaprobación de Leticia que con sus ojos parecía decir: "si sales olvídate de regresar, es más olvida que somos familia", juro que por dios estuve a punto de tomar tu brazo y pedir que dejaras de insistir de no sor por tus padres y también de mi adorable hermana que no sé qué magia usaron para convencer a ambas mujeres que al final nos permitieron salir, no sin antes darnos las "protecciones necesarias" aunque más para mí fue un susurro de: "ya veremos cuando regreses" por parte de ella, el tragar saliva no pasó desapercibido por parte de mi madre y hermana que negaron, recuerdo que las mire y un sonrisa falsa para calmar sus ansias se dibujó en mi rostro, ellas sabían que quizás mañana recibiría un regaño o quizás un desaire por parte de la famosa "cuco" pero ahora eso poco o nada me importo, camine en dirección a ambas y les di un fuerte abrazo, a los minutos camine donde el bobo de cabellos teñidos se encontraba para finalmente salir de la casa, y el ambiente tal cual lo imaginé fue plasmado sin nada que omitir, las calles llenas de luces de colores de distintas formas y tamaños se mostraban en las ventanas y puertas, dando la bienvenida a todo el mundo, pasando unas calles más abajo llegamos a la plaza; me quedé sin palabras, no podía decir nada, para mi yo de aquel entonces - y también el de ahora - parecía la escena salida de un cuento de hadas o porque no decirlo de la películas navideñas de esas que siempre pasan en esta época especial del año, aun así, todo desde mi punto de vista era mágico, no podía despegar la vista del gran árbol de navidad que se encontraba en una la esquina izquierda de la plaza y muy cerca, a unos metros la escenificación del nacimiento del niño Jesús se alzaba de tal forma y manera que te deba a entender que eras parte de aquel escenario, parecían tan reales que solo podías esperar el momento en que ellos se movieran y te invitaran a entrar para presenciar el nacimiento de su pequeño hijo.


El repentino y suave golpe de un objeto provocó que dejara de centrarme en el nacimiento y buscará con la mirada a aquello que me distrajo de mi pequeña ensoñación, mire de un lado hacia el otro, pero nada, en cambio cuando dirigí mis ojos hacia el piso, ahí, al lado de mi bota derecha una pequeña pelota de colores yacía, inmediatamente agachándose agarre el esférico y me quede mirándolo por unos cuantos segundos, segundos en los que unas pequeñas manos agarraban ambos costados de la misma y una vocecita tierna, dulce y muy adorable pedía que le devolviera su balón, sin chistar y un tanto embobada por la voz de hermosa hice lo que el pequeño ser al lado mío quería, no sin antes darle un pequeño regaño para que no soltara sus juguetes porque si no se podría alejar de sus padres y que eso no sería bueno, la cara del adorable niño se transformó en una totalmente "seria" y lo mencionó entre comillas porque todo viniendo de ese pequeño ser era dulzura, con una diminuta sonrisa agradeció y se fue corriendo en dirección contraria y en su camino se encontró con dos padres preocupados que con ternura y afecto regañaron al pequeño que no solo se mostró muy maduro si no que, al parecer mencionó algo que dejó a ambos progenitores asombrados, después el niño giró y muy feliz señaló en mi dirección, el asombro me invadió; uno porque me tomo desprevenida y dos porque al parecer el niño les había dicho a sus padres acerca de mí, aquello me provocó cierto grado de ternura y vergüenza, incline un poco la cabeza cuando ambos señores me miraron y haciendo un pequeño asentimiento con la cabeza se llevaron al niño que aún se mantenía girando hacia la dirección en la que yo - que ya estaba paradita y derecha - me mantenía; los minutos transcurrieron y los pensamientos que desde hacía unos segundos mantenía, seguían rondando en mi cabeza, y es que ver a aquella familia tan feliz y sonriente, hizo que yo pensara en la que tenía y no puede evitar compararla con la de aquel niño pequeño, al hacerlo las molestias e inquietudes saltaron a flote y muchos sentimientos dieron paso a uno solo que se agrupó bajo el nombre de: el odio; y no, no odio a mi familia, pero había ocasiones en las que me preguntaba porque es que había nacido en esa familia, no solo eso las imágenes de mis padres separándose se hizo presente, las lágrimas y el dolor volvieron a presentarse, estuve segura que las lágrimas ya habían hecho un camino recorriendo mis mejillas las cuales de seguro en estos precisos momentos se encontraban heladas por el frio que en aquel preciso instante comenzaba a incrementar.


Ven, quiero mostrarte algo


Esas simples palabras hicieron que automáticamente mis ojos buscaran al tonto dueño de esa voz - un palpitar, la sensación de nerviosismo, el sonido un de un "crack" - la mano tendida, subiendo más arriba tus labios tenían la forma de una hermosa sonrisa - el segundo palpitar, sensación de malestar en tu cuerpo, una pequeña rajadura - subiendo más arriba esos tus ojos de color gris se encontraban mirándome, con ternura y dulzura - el tercer palpitar y la sensación de irse sumergiendo en algo desconocido, la franja está a punto de terminar - la briza removió aquellos mechones escarlatas y las yemas de sus dedos limpiaron el rastro que las lágrimas que habían permanecido intactos sobre mis mejillas - cuarto palpitar y el sonido de lo que parecían ser muchos cristales rompiéndose se hizo presente - al término de este accionar el volvió a extender la mano.


Ven, yo te cuidare


Cuatro palabras provocaron que el rubor se presentara en mi rostro, bastaron cuatro palabras para tomar tu mano y seguirte, bastaron cuatro palabras que hicieron que esto no tuviera un regreso, bastaron cuatro palabras para que me aferrara sin saberlo a su mano; el crujido de la nieve bajo nuestros pasos se hizo a medida que pasábamos más y más fuerte, al mismo tiempo que el sonido de los vehículos descendía gradualmente hasta que solo era visible las luces de estos, todo pasó a segundo tramo porque en el instante en que un poco de nieve golpeó mi rostro; el paisaje cambió, rodeada por aquel viejo parque al que un día te lleve a conocer, se vestía totalmente de blanco, pero no solo eso las luces de los faroles, le brindaban un aire antiguo y rústico, acogedor y fantástico, tranquilo y armonioso, toda apreciación de nuevo fue interrumpida por otra bola de nieve, esta vez de cuclillas hice la mi propia bola muy dispuesta a lanzarle a mi "desconocido" atacante, pero oh sorpresa ella jamás llegó a su destino, todo porque desde el lugar en que me encontraba hasta el lugar en donde esa bola de cabellos rojos se había parado, existía un camino, uno no precisamente largo pero al final de este mismo sendero una imagen que jamás podría olvidar.


Mentiría si digo que las piernas en ese momento no las sentía como gelatina, cada paso me hacía temblar más que cualquier otra cosa, en la vida jamás me había sentido tan nerviosa, bueno, es decir, ni los exámenes de ingreso o quizás los concursos a los que constantemente asistía me provocaron tantos nervios/vergüenza como en aquel instante, a cada paso que daba tu sonreías demasiado - sospechaba que tramabas algo - así que tratando de calmarme y evitar que los nervios se me notaran, camine con más firmeza y serenidad, tratando de aparentar obviamente que estaba más calmada y al parecer - momentáneamente - lo había obtenido; error no sentía nada de calma, todo lo contrario la calma desapareció en el instante en que el salto de los escalones y con aquella sonrisa felina tan característica suya, terminó en pie a un paso de donde me encontraba y sumándole a esto del bolsillo de su abrigo sacó una pequeña cajita negra aterciopelada, juro que podía oír el palpitar de mi corazón tanto así que estaba muy segura de que en cualquier momento podría salir de mi pecho, sin una palabra abriste la mis cajita y de ella sacaste un par de anillos, la presión sanguínea en mi cuerpo aumento y oh dios mío juro que empecé a abrir los ojos; seguí con la atención puesta en ti y en el momento en que extendiste la mano para sostener la mía como si de una rosa se tratase colocaste el aro en el dedo anular izquierdo.


El silencio se hizo presente, no había ruido alrededor que indicara lo contrario, con nervios y sabiendo de mi rostro que estaría tal cual tomate tome todo el valor para mirarte a los ojos y al parecer ambos pensamos lo mismo porque al mismo instante nuestras miradas se cruzaron, el aletear de mi corazón se volvió más estrepitoso tanto que pensé que podías oírlo, de nuevo fije mis ojos en ti y pude notar que tenías el rostro sonrojado, okey admito que eso me asombro, ya que jamás en todo el tiempo que llevábamos te habías sonrojado de tal manera, aquello provocó que una risilla se me escapara, de inmediato me miraste un poco molesto; sabias porque me reía pero tu ego de "Huy si mírenme soy muy macho como para reírme" te lo impidieron, por un rato más reí hasta que el dolor en el estómago hizo acto de presencia y tuve que detenerme; limpie la lagrima imaginaria y tu mirada lo decía todo, te encontrabas molesto así que pase de ti y me senté en las escalinatas, a los segundos también estabas sentado al lado mío con la mirada en el cielo.


Eres alegre, amable, tranquila, dulce, cariñosa y claro en algunas ocasiones quisquillosa, renegona, malhumorada, quizás un poquito egoísta y porque no decirlo también un poco pervertida, pero así tal cual eres, eres maravillosa, talentosa, brillante... pero un poco torpe, me retracto eres muy torpe que hay ocasiones en las que no puedes distinguir entre cosas tan simples o como diría Chaska muy densa, pero quién diría que eso es lo que te hace tan especial, tan única que en ocasiones me pregunto cómo es que fui tan afortunado de encontrar un perla en tan inmenso océano, el anillo que hoy te di significa para mi mucho más de lo que crees, Feliz Navidad, Selene

Feliz Navidad para ti también.


Y al término de aquellas palabras un copo de nieve se posó en mi nariz y otro en tu cabello, y otro más en mi mejilla y así sucesivamente, empezando a nevar, ambos acurrucados nos quedamos un rato más observando los copos de nieve caer, todo hasta que nos dio frió. No comentamos nada de lo sucedió en el camino, pero si he de admitir que me quede unos pasos atrás para de esa forma mirar de reojo tu mano izquierda y un pequeño destello indicaba que mis sospechas eran ciertas, tú también te habías colocado el otro anillo en la mano izquierda, la felicidad que sentía se hizo más grande así que dando pequeños saltitos llegue a tu lado, negaste simplemente y me diste un tincazo en la frente, créeme que dolió y mucho, aun así estaba feliz así que ni un berrinche tonto provocaría que lo malograra.


Ahora que lo pienso bien, tenías razón, como siempre - pero nunca lo diré en voz alta - sí, soy muy densa o no entiendo rápido.


¿Cómo es que lo descubrí?, bueno... porque como bien sabes no le puedo ocultar nada a mi hermana y si hago el intento... en fin le conté lo que sucedió entre nosotros y... recibí un buen golpe en la cabeza, atine a sobar la zona lastimada y me dedique a insultar a mi hermana, alegando que aquel zape no tenían nada de sentido y que no entendía el porqué de su reacción tan brusca, ella solo me miro y rodó los ojos para después irse, porque según lo que ella decía - bramaba - en ese momento, es que si se quedaba un poco más en mi habitación cometería asesinato.


Desde esa fecha, sí, me cuesta decirlo, cierto malestar se hacía presente en mi pecho cada vez que aparecías, pensé que era un dolor muscular, pero no, nada de eso, repasé muchas posibilidades - de todo - menos que fuera algo relacionado a los sentimientos, de eso al menos han pasado alrededor de 5 años y medio, casi 6 pero aquí eso sí, no es lo de menos.


La briza jugaba con mi cabello y es que agarré una casaca y una chalina para salir, no me pude resistir, ya el tono del cielo se había pintada de un tono violáceo y a lo lejos se podía vislumbrar la primera estrella de la noche, Venus o Lucero - como era llamada por mi nona - seguí caminando hasta llegar a aquel parque donde me regalaste aquel anillo, ahí sentada en una de las escalinatas mirando el firmamento y acariciando aquella argolla, me fue inevitable no recordar cómo sucedieron las cosas, pero también acordarme lo que Chaska mencionó o más bien dicho casi grito hace un año atrás, volvieron con fuerza; ja volver es poco, es mejor decir que golpearon con brutalidad, tanta que el dolor al que me había acostumbrado durante estos años fue nada comparada con lo que sucedió, pues esa misma noche - otra vez un 24 de diciembre - cuando volvieron ellos lo hicieron... solos.


Nos resultó extraño, no solo a mi sino a toda la familia y es que la presencia de los Andru era una constante en estas fechas, la única que se atrevió a preguntar por qué su hijo no había acudido con ellos en esta ocasión - como siempre - fue Leticia, a lo que ellos después de verse unos minutos y con una sonrisa cómplice que confundió aún más a todos, la señora Francis fue la que se atrevió a responder.


Debimos de haberlo dicho antes por el celular, pero querida Leticia a nosotros también nos tomó por sorpresa, el mocoso ese salió antes que nosotros prácticamente gritando que iría a cenar a la casa de su novia.


¿Novia?


Por eso este año solo nosotros llegamos para noche buena, aun así, esperamos estar presentes en año nuevo y según sus gritos, dijo que él también desea pasarlo con todos, eso si no surge una emergencia como el día de hoy.


Concluyó, todos parecían haber mantenido la respiración, porque ni bien la señora Andru terminó de hablar, todos suspiraron, por mi parte no podía decir cómo me sentía al respecto, una maraña de sentimientos se hicieron presentes, todos tan contradictorios y muy distintos entre sí que en aquel preciso momento taladraban mi cabeza; la cena transcurrió con "normalidad" eso sin contar que la única que se concentraba en comer - o al menos eso parecía - era yo, los demás hablaban tranquilamente pero lo que llamó mi atención inmediata fue la rápida y repentina curiosidad por parte de Leticia acerca de la novia de mi mejor amigo, y es que vamos, eso no es normal o bueno desde mi punto de vista no es normal - obvio que no es normal que una mujer mayor se fije en el hijo de sus compadres o en la novia de este a la que por cierto recién el día de hoy todo el mundo - dejando de lado esto, me concentré en escuchar en lo que ellos conocían de aquella joven como quien dice pare orejitas, y ahora que lo pienso creo que fue muy tonto, porque después Chaska - la que había notado mi "extraño comportamiento" - se burló de mí lo que restaba de la última semana del año; lo que pude escuchar - averiguar según Chas - de aquella joven es lo siguiente: ella estudiaba la carrera de medicina, en aquel entonces encontraba cursando el séptimo ciclo de la universidad y pensaba especializarse en pediatría, y no solo eso sino que ella había ingresado en el primer lugar para medicina general en una de las más prestigiosas universidades del país, aquí es donde el señor Massiel Andru intervino y comentó que la joven que ahora mismo se encontraba con su revoltoso hijo también poseía un gran corazón, amable, dulce, tierna, considerada, inteligente y muy carismática; otra vez un "pequeño" dolor golpeó con fuerza mi pecho y es que no me esperaba que los padres de aquel tonto tuvieran tantos elogios para aquella desconocida, ah, a la que por cierto empezaba a guardarle un poco de recelo.


- Hey cálmate


La voz de mi hermana logró traer de regreso de donde sea que mi mente y corazón me llevaron, ya que desde el momento en que ellos habían mencionado que no podían estar más felices con la pareja de su hijo, deje de escuchar lo que ellos comentaban muy emocionados y volví a centrarme en comer, te juro que la molestia me carcomía, que mordía con fuerza la carne de pavo que poco me importaba un regaño de parte de mi tía, en esos momentos ella pasó a segundo plano; la cena termino y esta vez debo agradecerle a la loca de mi hermana que pidió salir, no es que fuéramos unas nenas porque ambas teníamos entre los 23 y 27 pero aun así el respeto siempre es primero, las luces y adornos fueron un constante recordatorio de lo que hacía años atrás había ocurrido y lo fue aún más cuando ambas pasamos por el árbol gigantesco de navidad que seguía en el mismo lugar - quise llorar - tomamos un taxi y ambas paramos en la puerta de una discoteca; mire incrédula a la mayor de las dos y ella solo se encogió de hombros para rápidamente jalarme e ingresar al establecimiento, en el que por cierto inmediatamente me sentí fuera de lugar, pero por no querer incomodar a la que más disfrutaba de las dos sonreí o hice un intento porque estoy cien por ciento segura que en ese entonces tenía una mueca en la cara, al parecer eso fue notado por ella y dijo que si seguía sintiéndome así nos iríamos de inmediato, lo que agradecí ya que al cabo de unos minutos ambas salíamos del local y caminamos hasta llegar una cafetería que por suerte aún seguía abierta, subimos al segundo piso ubicándonos cerca la ventana, conversamos un rato y pedimos un poco de chocolate, la bebida a medio tomar mantenía su calidez cuando de nuevo empezó a nevar, como buena niña curiosa me pare y camine hasta quedar en el balcón, maravillada por el paisaje extendí la mano para que así de esa manera al menos un copo de nieve cayera en ella, y así fue, un copo termino en mi palma, la traje hacia mí y por un breve tiempo la estuve observando, buscando un no sé qué, pero al pestañear un poco y ver entre mis dedos una peculiar pero conocida cabellera roja que llamo mi atención, quise gritar un nombre pero en cambio deje caer la mano y mire entre asustada y perturbada esa dirección, las manos empezaron a sudarme y la boca a secarse, el temor se estaba apoderando de mí, y no quería, realmente no quería ver lo que presencie aquel 24 de diciembre; cubrí mis labios con fuerza y caí de rodillas llorando, llame la atención de unas cuantas personas pero en aquella situación nada me importó, de no ser por el fuerte abrazo que en ese momento recibí y que me recordó a la calidez materna de nuestra madre, a lo mejor seguir llorando; aquel momento realmente fue desastroso y muy desafortunado, que trate - trato - de olvidarlo, le pedí encarecidamente a mi hermana mayor que diéramos una vuelta o que mejor fuéramos caminando a casa porque no quería que mi mamá me viera con los ojos hinchados porque la preocuparíamos. Caminamos un buen tramo, bromeando y riendo como cuando éramos niñas pequeñas y estas cosas no tenían importancia, llegar a casa no fue difícil, lo difícil fue ingresar sin que nadie despertara, porque sí señores en nuestra familia las personas se iban temprano a dormir ya que mañana u ¿hoy? Teníamos que ir a misa, en fin, la misión ultra mega archi super duper difícil fue un éxito ya que nadie se despertó y llegamos cada una sana y salva a nuestras habitaciones, nos dimos un último abrazo y beso de las buenas noches, pero antes de que se cerrara de la puerta, no estoy segura si realmente fue ella o solo producto de mi imaginación, pero lo que oí me dejo de piedra unos minutos.


Ya lo perdiste, te lo quitaron...


No dormí bien esa noche, y para cuando desperté tenía un horrible aspecto, pero para eso existían los cosméticos - gracias bendito corrector - una vez lista y casi reconstruida empecé el día; no hubo nada fuera de lo común y los días se volvieron así de monótonos o buen según yo, era mi opinión; el día de año nuevo llegó y como lo prometieron los Andru llegaron, y esta vez con ellos venían dos personas mas, no fue sorpresa cuando aferrada al brazo una hermosa joven de un hermoso cabello castaño que caía en ondas sobre su hombro y espalda, de figura tan fina y delgada que parecía en extremo frágil, de llamativos ojos marrón verdoso que te llamaban a ver y es que era simplemente cautivadora, todos inmediatamente quedaron fascinados incluida yo, que desde la última vez no volví a pensar en ella o él; se me hizo una chica dulce e inocente, ese día al fin conocí su nombre; Luana, ese era el nombre que ahora poseía el corazón de la persona... de la persona... que amo de la persona más cercana a mí y a la que más... amo quiero, la sonrisa que di en aquel entonces era una llena de tristeza y rencor, no mentiré o disfrazar la verdad, realmente me había caído bien, pero aun no podía aceptar que ahora ella sea la persona que... la persona que... la chica que... ocupa mi lugar - decidí callar - aquel día era inicio de año y todo el mundo merecía divertirse, no preocuparse por algo insignificante; salimos y nos divertimos o eso fingí, en un momento de la noche cuando todos regresamos un pequeño - pero para mi gran detalle - llamó mi atención, la mano izquierda del que pensé - hasta hace unos días - era mi mejor amigo, no tenía aquel pequeño brillo metálico, en tu dedo anular ya no residía el anillo que hacía casi 7 años me regalaste en una noche muy parecida a ésta en donde la nieve caía y sentía que mí corazón latía a mil; aquel 1 de enero marcamos nuestra separación.


Frote las manos para darme un poco de calor y soplar en ellas para calentarlas aún más, no fue una buena idea el de salir de casa sin guantes y menos en esta temporada, ya hacía mucho frío así que regrese de nuevo a casa antes de que mamá me gritara o llamara la atención por haber salido sin avisar y más aún sin "supervisión" o como se hacía llamar en ese momento la bonita de Chaska - aunque ahora debería de estar más pendiente de su boda que se realizará ¡oh sorpresa!, en diciembre - y no debería estar perdiendo su tiempo en vigilarme, ¡por dios, lo que tengo no me invalida!.


Llegue a casa y a lo lejos noté algo curioso, al parecer lo stalker no se te había quitado durante estos años, pero en estos momentos no tenía ni las ganas de entablar una conversación, ni mucho menos quería verte; mire de nuevo el anillo que llevaba desde los 18 años y negué, ingrese a casa dejé el abrigo, la chalina en el perchero y camine hacia la cocina, en aquel momento recuerdos de lo sucedido en el último llegaron a mí, como el hecho de que sin querer cuestione el hecho del porque ya no venía tan seguido a nuestra casa, o porque ya no quería salir con nosotros o nuestro grupo de amigos y bueno lo último se me salió en una de nuestras últimas salidas y este era el de porque no traía su anillo, la vaga respuesta que conseguí fueron suficientes para terminar de matarme y con esto todo el dolor que llevaba conmigo desde hacía más 5 años atrás.


Ya no tiene importancia


Los próximos días a ese acontecimiento, todo el mundo notó que él y Luana llevaban pulseras de pareja, y según mi mamá su novia le había pedido consejos de donde podía mandar a hacer anillos como el que YO siempre llevaba, mi madre me menciono que no pudo decir nada porque desconocía de dónde es que yo poseía dicho aro; negué y aleje aquellos pensamientos, no valían la pena, mire de nuevo el reloj, camine hacia los estantes y agarre un frasco de pastillas, saque dos de este, las tome y me fui a mi habitación, no sin antes mirar por la venta pero no, no había nada ni nadie - maldito pelos de menstruación, eres un nalgas de pollo - cerré con fuerza la cortina y ventana, me cambie y ahora al no poder dormir, termine escribiendo en ti toda una historia de telenovela que ni yo misma puedo creer y todo eso en ti mi viejo diario; realmente lamento no haber escrito nada en... uhmm... bueno... déjame pensar... ¿5 o casi 8 años?, okey en realidad es mucho tiempo, pero sabes, hay algo que si ahora puedo decir, y es que..... SOY UNA TREMENDA IDIOTA, NO, SOY REALMENTE LA REINA DE LOS TONTOS PORQUE TENIENDO DELANTE DE MI AL CHICO QUE PROVOCABA EN MI ATAQUES CARDÍACOS, NUNCA ME DI CUENTA DE QUE LO QUERÍA MUCHO, NO QUERER ES POCO, LO QUE AHORA SIENTO ES AMOR, ME ENAMORE DE UN REVERENDO TONTO CABELLO TEÑIDO Y NALGAS DE POLLO, REALMENTE REVERENDA IMBÉCIL QUE FUI...

Sí, lo admito fui tonta, pero en mi defensa, tengo que decir que... ehm... este... bueno... no, no hay nada; pero si hay otra cosa y es que cada suceso importante que estaba escrita en mi nuestra historia, siempre estuvo marcado por un 24 de diciembre, y quizás... solo quizás digo nomas, ese día tenga algo mágico, porque por fin puedo decirlo - escribir - lo que realmente siento por ti...


Castiel me gustas... me gustas mucho

Aunque nunca te lo diga, realmente me gusta mucho, es más

Te amo...

Pdta: Ahora mantener el vestido lo más impecable posible para el 22, si no moriré estrangulada por la novia loca.

20/12/2018



- ¿Terminaste de leerlo? - pregunto, cerrando la puerta tras de sí.


- Sí - respondió, con la voz apagada


- gracias


-No hay porque - negó y camino hacia la dirección en la que el chico se mantenía sentado con aquella pequeña libreta.


- hey estira tu mano.¿uhm? Chicos - murmuró la reciente desposada, agarro la mano del aún asombrado chico y colocó en ella un objeto frío al tacto - ella aún mantenía el anillo en su dedo

El silencio se hizo en aquel pasillo tan frió, y el único sonido que en aquel momento se podía percibir era el de las máquinas que ayudan a prolongar la vida/agonía de aquellos a quienes se mantenían dentro de esas cuatro paredes; apretando fuertemente aquel objeto, finalmente en todo el día una sonrisa sincera y verdadera aparecía en su rostro.


- Gracias, por todo.


-No hay de que Cass - la chica se acercó abrazo al pobre muchacho


- solo no te descuides.


-No lo haré Chaska.


-Sé que no lo harás, pero - dijo, pero al alejarse noto lo desaliñado que este estaba


- promete que te cuidaras.


-Lo prometo, pero ahora tienes que irte a tu hogar, tus padres esperan noticias - mencionó, a la par que empujaba a la recién casada.


-Castiel no creo que este sea el momento de celebrar.


-Lo sé - le cortó, para después mirarle con el inmenso cariño que siempre le tuvo - pero no creo que Selene quisiera esto... ah ah ah - elevo la voz al ver que la fémina al lado suyo quiso interrumpir - además estoy yo así que todo está bien.


- Castiel te he dicho que eres un amor - ambos volvieron a fundirse en un abrazo - gracias, no tengo palabras para compensarte.


-Ni lo digas, soy yo más bien quien te agradece el hecho de haberme permitido estar aquí a su lado y bueno... el diario, tu sabes.... - mencionó abochornado, a la par que se rascaba la nuca en señal de nerviosismo.


Chaska observó de nuevo al hombre que en estos momentos se encontraba parado delante de ella y entonces el recuerdo de aquel chiquillo desgarbado y sin gracia que conoció alrededor de 10 años atrás, se difuminaba y en cambio este cambiaba para dar paso en lo que se ha convertido, en todo un hombre hecho y derecho, uno que no solo enorgullece a sus padres, sino también a sus amigos y conocidos - el tiempo se pasó volando que sin darme cuenta ya te volviste en lo que me prometiste aquella ocasión - y el recuerdo de un Castiel de apenas 17 años apareció en la mente de le novia.

- Qué es lo que quieres pequeño.


- Chaska no me digas así - mencionó, molesto el joven - además ya tengo 17 años.


- Si, si como digas pe-que-ño.


- Tch - chasqueo la lengua - contigo no se puede hablar de nada.


- Bien habla, te escucho - cruzándose de brazos se sentó y esperó a que el "niño delante de si hablara -.


- Promete que no te reirás de lo que diré y me dejaras terminar.


Con que esas tenemos ¿eh? - pensó, divertida la joven - lo prometo, ahora habla


- ¡me gusta Selene! ¡¿Okey?! - casi gritó, dejando a la mayor aturdida, así que antes de que hablara se apresuró en seguir - sé que puede sonar poco creíble, pero es la verdad, me gusta Selene y me gusta mucho, incluso estoy cien por ciento seguro de que este sentimiento no es solo gusto si no que es amor y porque no decir que la amo tanto que en un futuro quiero llegar a tener algo serio con ella; más en estos momentos no puedo ofrecerle mucho, lo sé y lo tengo muy en claro; pero sé que más adelante, en un futuro no muy lejano me convertiré en alguien que pueda protegerla y cuidarla como se merece, así como también brindarle mi apoyo en cualquier momento en el que ella lo necesite, no importa la situación, el lugar o la hora en que me encuentre siempre correré a su encuentro, y estaré ahí para darle el abrazo que ella necesita, seré el soporte en el que ella se apoye cada vez que sienta que no pueda caminar sola, si ella no puede caminar por sí misma yo la cargaba y me asegurare que puede seguir adelante, quizás esta confesión te suene muy precipitada y sumamente infantil pero es como me siento realmente hacía tu hermana, espero lo entiendas y creas en mis palabras, porque desde ya te voy avisando que poco me importa lo que tu familia piense, claro a excepción de su mamá y la tuya, los demás poco o nada me interesan, porque sé que los dos seremos muy felices, espero lo entiendas y decidas ayudarme.


Este mocoso tiene agallas... pero aún es muy joven para saber qué es lo que realmente quiere, bien... -veremos si lo que dices es verdad o no, pero eso si te advierto, si mi hermana sale herida juro que te quedaras sin descendencia.


Note la cara de susto del mocoso, pero eso no evito que gritara bien fuerte y alto un sí que casi me deja sorda.

Y mira a ese mismo mocoso ahora hecho un hombre - realmente cumpliste tu palabra, Castiel Andru - la emoción embargo a la joven y para evitar que esta escapara en forma de lágrimas, abanico su mano para alejarlas y así poder tranquilizarse


- Bien Cassy dejo a Selene en tus manos.


-No te preocupes que esta con Castiel, nada le puede pasar - presumió muy orgulloso.


- Bien bien señor perfección - repitió, con burla ya más calmada - en fin, de nuevo gracias.


- Ni lo menciones.


- Es momento de que me retire - dio pasos en dirección hacia la habitación y después de estar dentro de unos minutos salió, despidiéndose una última vez.

Dejando nuevamente en silencio aquel pasillo, el pelirrojo miro la puerta de la habitación don con letras grandes y en negrita se leía:


Paciente: Selene de los rosales Monteagudo

Diagnóstico: Leucemia Mieloide Aguda


Con fuerzas renovadas y con mayor convicción ingreso en la habitación donde la mujer que yacía en la cama, durmiendo tranquilamente, era la mujer que su alocado e inexperto corazón eligió por allá hace 10 años atrás, la mujer por la cual sufrió, pero también por la que tuvo, tiene y sabe que tendrá los mejores recuerdos en toda su vida.


El reloj empezó a sonar dando las doce de la noche, con esto iniciaba otro día, uno en el que la mayoría de personas estarían muy ajetreadas en la preparación de riquísimos potajes para celebrarlo con sus seres queridos, otros quizás no tengan la misma felicidad, pero esta se compensa al estar con las personas que más aman y quieren, uno de ellos es Castiel, un joven que sonreía con tremenda nostalgia, porque este día en especial no era para nada triste y es porque en esta fecha las mejores cosas que jamás pudo imaginar sucedieron. Jalo una silla lo más cerca a la cama, al momento de sentarse lo hizo con sumo cuidado, aún mantenía la sonrisa en su rostro la cual se intensifico al tomar entre sus manos una más pequeña y acariciarla, después de un rato al fin entrelazo su mano con la de ella y cerró los ojos; imagino la sonrisa de esa joven, imagino que lo miraba con ternura, imagino que abría los brazos, imagino que le llamaba e imagino que ambos finalmente estaban juntos; los abrió y su mirada viajó un breve momento a su rostro, tan sereno y tranquilo que daba la ilusión de estar descansando, unos instantes más y luego su mirada se posó en la ventana, al parecer empezó a nevar y eso provoco que volviera a verla y de esta manera deposita un beso en la frente de la mujer que conoció un 24 de diciembre.

22 de Enero de 2020 a las 16:15 2 Reporte Insertar 1
Fin

Conoce al autor

Luhana Almonte Soy una escritora que mas que nada desea que lo que escribe no es solo para si, si no para todos los que alcancen a leer lo que escribo, y que mientras lean sientan las emociones que quiero transmitir. Por cierto me llamo Luhana, me gustan los días de lluvia, ademas del kpop, me gusta tomar fotografías y leer tranquilamente, si te preguntas que grupos de kpop me gustan son EXO & SHINee, gracias por leerme ten un hermoso día.

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Gin Les Gin Les
Hola, soy Gin, embajadora de Inkspired y parte del equipo de verificación. He pasado a revisar tu historia, peo antes de verificarla es necesario que hagas algunos cambios necesarios, como por ejemplo el uso correcto de la raya de dialogo en vez de usar la raya corta. También hay algunas faltas de puntuación y de igual manera encontré algunas palabras sin tildar. Te recomiendo que uses algún procesador de texto para ello. Una vez hecho los cambios respondes este mensaje y pasaré de nuevo a verificar. Por el momento la historia quedará en revisión, saludos. :)

  • Luhana Almonte Luhana Almonte
    gracias por las correcciones, tratare de hacerlo a la brevedad posible. 2 weeks ago
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