En medio de la oscuridad: Sombras del cielo Seguir historia

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(Portada más elaborada en proceso) Eiden Chambers, un chico de dieciocho años quien lleva una vida tranquila, comienza a darse cuenta que todo lo que ve en su día a día puede ser mucho más misterioso de lo que cree. Por cosa del destino, o por simplemente estar en el lugar menos indicado, Eiden termina involucrado en un conflicto del cual ya no puede escapar, ahora solo le queda enfrentarse y sobrevivir a la parte más oscura del mundo.


Fantasía Épico No para niños menores de 13.

#sobrenatural #magia #misterio #oscuridad #ciudad #Realidad-Alterna
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Cuando anochece

Capítulo 1


Fue aquél perezoso día en que todo en mi vida iba a cambiar, en el que sin motivación alguna todo volcó.


Como cualquier mañana el reloj de la pared que se encuentra directamente en frente de mi cama marcaba las siete y treinta. No perdí ni un segundo y me levanté de la cama rápidamente para dirigirme al baño; poco tiempo gasté en la ducha, ni si siquiera me percaté de que el pijama lo había dejado al lado del inodoro, pero aún así no importaba. Ya había llegado tarde muchas veces, y la señorita White no iba a permitir que lo hiciera otra vez, me temía por que esta vez ya no fuese un simple regaño lo que me diese, si no también una carta de despido.


Encendí la televisión para que el sonido de las noticias me hiciese compañía en lo que me preparaba el desayuno. Rompí el huevo y dejé caer el contenido en la sartén, fue entonces que una noticia llamó mi atención.


"La noche de ayer se ha presentado el quinto asesinato en serie en la localidad de Little Hopes. El factor que une a los hechos anteriores con este es el mismo, las victimas presentan rostros desfigurados y fracturas en extremidades. Las autoridades recomiendan mantener las puertas y ventanas bien cerradas, pues los asesinatos se han dado dentro de viviendas."


Little Hopes es una ciudad bastante pequeña, no es lo suficiente como para considerarse un pueblo, pero comparada a otras ciudades de Inglaterra, es muy pequeña; me pareció extraño pues en la ciudad este tipo de cosas nunca sucedían y los asesinatos generalmente se presentaban en hechos aislados. Aún así no le dí mucha importancia, sabía que debía andar con cuidado por las noches al salir del trabajo, pero de todas formas lo único que tenía en mente para ese momento era llegar temprano o si no iba a tener un problema muy gordo.


Cepillé mis dientes y me fije en no dejarme nada importante encima de la pequeña mesa que se encontraba al lado de mi cama, no fue así. El camino fue bastante tranquilo, tal vez en las calles había mucha confusión producto de la noticia de los asesinatos, pero todo transcurrió con normalidad.


Por fin llegué al trabajo, es una biblioteca bastante concurrida, ubicada en el centro de la ciudad y utilizada como referencia por muchos estudiantes y amantes de la lectura. Mi puesto, de ayudante, con mi historial en la escuela y mis nulos estudios universitarios, es lo mejor que pude conseguir y que se acomoda a mi disponibilidad. Dejando de lado todo eso, miré mi celular y la hora marcaba las ocho cuarenta y cinco, suspiré aliviado pues sabía que estaba cinco minutos antes, así que entré al enorme edificio y me dirigí a una habitación utilizada por los trabajadores del lugar para dejar sus cosas y tomarse el receso, allí se encontraba la señorita White, Aida White.


"Temprano como siempre, Chambers." —Me dijo de manera sarcástica, o al menos así lo sentí.


"Así es, desde la última vez me puse en una tónica distinta y aquí me tiene. Acostumbrese a verme temprano por aquí, ya nada de faltas." —Como me fastidiaba tener que hablarle así con ese respeto a una persona como ella, pero tampoco se puede hacer mucho en mi situación actual.


"Muy bien, puede dejar sus cosas aquí y comenzar su trabajo, hay muchas cosas que organizar antes de que lleguen los primeros clientes." —Casi que inmediatamente después de que dije mis palabras habló, como queriendo silenciar mis palabras lo antes posible, a lo mejor sabía que lo hacía por mejorar un poco mi imagen, o era su protocolo de todos los días de mostrar con soberbia quien mandaba allí.


Esa mujer de treinta y seis años que se hallaba en frente mío es simplemente alguien que odio profundamente, sus bromas de mal gusto haciendo constantemente burla hacia mi y otros de mis compañeros son el pan de cada día si trabajas para ella. A lo mejor es esa forma de caminar típica de la imagen que todos tienen de alguien presumido y egocéntrico, pero realmente es algo horrible lo que siento hacia ella.


El día fue algo pesado, pero por fin llegó la hora de salir. Aunque para tortura mía, como siempre, tengo que dejar todo bien organizado y cerrar; en pocas palabras, irme de último.


"Mire Chambers, recuerde cerrar todo bien y dejar todo organizado, y que no me dé cuenta que deje todo así." —Obvie todo lo que me dijo y la vi marcharse, caminando como siempre con su enorme abrigo negro encima y sus tacones del mismo color golpeando el suelo, pareciendo una bruja como siempre.


Por fin terminé de organizar las sillas y las mesas además de barrer un poco el suelo. La hora del celular marcaba las nueve de la noche, por lo que me dirigí a la sala donde estaba mi mochila y la tomé, además de dejar la puerta de la sala cerrada y posteriormente salir, dejando las luces apagadas y la puerta principal cerrada.


La caminata de regreso a casa se hizo un poco más rápida, pero a la vez más inquietante debido a la soledad de las calles, una vez más. producto de las noticias recientes. Se sentía cierto ambiente pesado, sobretodo en el parque por el que siempre paso camino al trabajo, donde las farolas y las bancas vacías colocadas a cierta distancia entre sí le daban un aire de soledad que hacía mi corazón latir a mil.


Y aún así, a pesar de llegar a casa sano y salvo, sentí que algo no iba bien. Introduje la llave del apartamento y sentí algo de dolor de cabeza, por lo que entré y cerré la puerta con pestillo y llave, y dejé tirada la mochila en la sala.


Culpé el trabajo y la presión por el dolor de cabeza sin percatarme de que realmente, no todo era como parecía. Fue entonces que al dirigirme a mi cama sentí algo extraño, ese tipo de sensación de peligro al ver alguien que viene hacia ti con malas intenciones. Me dí la vuelta pero no había nadie, pero entonces escuché algo en la sala, como algo cayéndose, así que decidí ir hacia allí.


Miré hacia todos lados pero no había nada, desesperado me dirigí hacia el encendedor de la luz, pero extrañamente no encendía, o eso creía sin saber que realmente nada estaba bien allí. Sentí una fuerza perpetua halando de mis piernas haciendo que cayera boca abajo y golpeándome el rostro, rápidamente me giro por puro instinto de ver que había y aterrado me arrastro hacia atrás dándole la espalda a la pared, es allí donde el tiempo para mí se detiene.

28 de Enero de 2020 a las 02:41 0 Reporte Insertar 2
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