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Dedicado al maldito asperger

La rutina, intransigente, propone un cambio sutil, intolerable para el conformismo que anteriormente me hizo dudar sobre si era correcto o no, continuar en la intriga. Sentado con una postura incómoda, clavando la mirada en lontananza. Tácitamente, los ejércitos de plagas fuera de mi campo visual, maquinan un plan de exceso y con obvia razón, me ignoran. No los conozco, soy un fantasma, y viéndolos, tampoco me gustaría conocerlos. Pensando en las estrellas. Qué bellas son. Masas imponentes de helio que se queman por millones de años, nacidas de nebulosas planetarias, donde expulsan la energía un cúmulo de planetas muertos. Creciendo cuando el helio se acaba, alíferas, hasta acabar su propia energía en una supernova, un revoltijo de radiantes colores y polvo cósmico. Generando en su muerte, dos monstruosos cuerpos celestes: estrellas de neutrones y agujeros negros. Dos campos gravitatorios con masa indescriptible.

Estoy aislado en mis propios pensamientos sin entender por qué a nadie le interesan más que a mí. El manejo me resulta un misterio, palabras vagas y extrañezas cunden a mi alrededor. Marabuntas de rostros risueños, algunos hablan de promesas rotas o vacías, y otros hablan de maldades urdidas para encajar. Yo también quiero encajar, pero no haré esa estupidez.

En mi intento desesperado por alabanza, cargué cruces que me pertenecían, sin ayuda, y empecé a dudar sobre si era útil seguir intentando y maldije no ser tomado en cuenta. En mi intento fallido de obtener comprensión, sinteticé cargas que debí haber soltado a la luz, sin ayuda, y me mantuve como un explorador en los caminos de la gente

En mi estancia penetran pocos entes, y en mi extravío, conozco pocos lugares en carne propia. Sigo sin entender la razón de pensar de esta manera, con inocencia, me manifestaron. Confiando en que el mundo no es la peste que acabo de descubrir. No vale la pena. Definitivamente no lo vale.

Esta inocencia me condujo a ser pueril en los momentos menos adecuados, así que me disculpo por no saber, por no interpretar signos manifiestos. Como el inseguro de mierda que soy, lamento haberme perdido multitud de relaciones que pudieron acabar bien. Por otro lado, no lo creo así, ser ignorado hasta por tu propia sociedad me ha ocurrido severamente y los retoños de ello serán más incomprensión. Esta noticia me golpeó como un bloque de cemento en las costillas, la rabia de que la escuela simplemente no fuese hecha para sobrellevarte, mucho menos las demás personas. Que seas una luz sólo para ti. Y sigo sin comprender por qué es así.


A partir de ahora, conóceme como un enfermo mental.


20 de Enero de 2020 a las 19:54 0 Reporte Insertar 0
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