Corazones entrelazados. Seguir historia

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Es nuestro amor nuestro calvario, es nuestra pasión nuestra muerte, pero nada importa cuando cada noche espero tenerte. Esto es un monologo con algo de dialogo sin tanto sentido, solo aviso para aquellos no le gusta este tipo de fanfic


Drama Todo público.

#drama #chicoxchico #fanfic #incesto #yaoi #lgtb
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Corazones entrelazados.

Pensar, analizando, detallando cada cosa que hacemos es definido como amor, cuando me abraza tan delicadamente es como si me tratara de una manera tierna, cuando lo hace fuertemente es como si quisiera entrar en mi alma, besando de a poquito desfilando por mi cuerpo en la mañana helada, dándome ese calorcito en mi cuerpo erizando cada vello al pasar, sus manos ardientes sobre mi estómago acariciándolo suavemente para posicionar su cabeza ahí, sintiendo su peso, acariciando su enredadera café con mis dedos temblorosos, de que tiemblo de excitación, tiemblo de ternura, tiemblo de alegría, tiemblo de nostalgia, tiemblo de miedo, tiemblo de amor, cerrando mis ojos para solo sentir el amor que vulnerable me hace ante él, achicándome, disminuyéndome, exponiendo todos mis sentimientos en carteles frente de él, siempre indefenso, siempre expuesto ante él, siempre caigo una y otra vez en un pozo sin fondo junta a él, sintiéndonos sucios después, sintiéndonos enfermos, asquerosos, enojados uno con el otro por lo que hicimos, está mal, decimos, está muy mal, pero se siente tan bien al demostrar todo lo contrario envolviéndonos en este vaivén de pasiones revueltos de miedo, esta agonía que tenemos, sabemos que no terminara nunca, ni aunque salgamos con otras personas, aunque besemos a otras personas, aunque enamoremos otra persona, nunca, jamás, se podrá desenredar estos corazones entrelazados, encadenados por nosotros, fortalecido por nuestra terquedad de amarnos, indestructible por las ganas de estar juntos cada año al vernos en la estación de trenes, vernos aunque sea semanas, vernos sabiendo que nos separaremos, fingiremos que nada paso, viéndonos en las cenas, viendo como todos nos rodea, gente buena, gente pura, gente que si se enterarían se espantarían y nos abandonarían, gente que cree este amor es una cosa completamente diferente.

-Contesta el celular, te están llamando hace rato, que fastidio.

Su gruesa voz contra mi estómago me causo risa que abruptamente paro al ver el nombre en la pantalla.

-Mamá.

-¡Cariño, hola! ¿Cómo estás?

-Bien, ¿y tú?

-Bien también, oye, ¿está tu hermanito por ahí?

Suspire aguantando las ganas de llorar, lo empuje y le di el celular para irme a bañar, estaba suicido, lo que hicimos está sucio. Escuchaba su voz al otro lado de la puerta que de poco era opacado por el agua de la llave que abrí torrencialmente, no quería oírlo, no quería oír como le decía mamá a mi mamá, no quería oír como le decía que la estaba pasando bien con su hermano mayor, no quería oírlo, no quería aceptarlo, ¿Por qué? Es tan injusto. Aquellos sentimientos que tengo los vengo arrastrando desde pequeño, no de adolescencia, no en la pubertad, desde niño, al verlo tan pequeño agachándose al ver las flores que plantaba papá en el jardín, su sonrisa casta sin pecados, sus ojos tiernos que con el tiempo se contaminaron, por mi culpa. Si no me hubiese emborracho aquella noche, si me hubiese quedado en casa de mi amiga que me ofreció mil veces quedarme con ella, esto no hubiese pasado jamás, jamás hubiese pasado que llegase a su habitación tambaleante hasta su cama, meterme ahí, despertándole al ponerme sobre él, y dándole un beso embriagador que nos transportó a nuestra primera noche juntos, conteníamos los gemidos, contenía mis gemidos al sentirlo adentro de mí, entrando con una brutalidad y ganas que me impacto, llegue a pensar que quizás él pensó que era otra persona, pero luego susurro mi nombre sobre mi nuca, siguiendo penetrando pegadito y brusco contra mí, fue una noche que adormecí cada sentido lógico en mi mente, borre todos aquellos momentos donde nos decíamos hermanos, borre que cada huella de pureza en él, en ese momento no importaba nada, ni que nos vieran, ni que nos oyeran, solo nosotros dos, juntos sintiendo al otro a un extremo que jamás logre asimilarlo bien de esa noche. Después de esa noche, discutí con mis padres a propósito, para tener la excusa perfecta para irme y no volver si no unos años después ya ingresado a la universidad, lo vi ya más grande, un poco bajo de igual manera, pero ¡tenía esa sonrisa que me mataba de amor por el! Esa sonrisa tan tierna, tan pura que yo le arrebate, soy tan asqueroso, cochino, repugnante, lleno de pecados, al verlo y recordar esa noche, solo desee que no me hubiese odiado. Durante aquella noche no pensé en otra cosa que rogarle su perdón, regarle al destino, a la vida que se le haya olvidado o algo por el estilo, pero no, aquella noche dormí solo, hasta las dos de la mañana que el entro debajo de las frazadas, acunándose entre mis brazos, llorando porque lo ignore, suplicándome perdón por lo que me hizo esa noche, y yo basura, lo bese, lo bese, lo bese y lo bese y lo bese, toda la noche, juntos, pegados calentando al otro, besándonos y entre besos susurrándonos nuestro amor prohibido, entrelazando definitivamente nuestras corazones con un hilo para que con el tiempo se volvieran cadenas pesadas que cada año tratamos de romperlas, queriendo vernos con normalidad, tratándonos como hermanos, hasta llegar la noche en la oscuridad, sin ver nuestras intenciones horrendas, sin ver nuestras expresiones, sin ver nuestros rostros, sin ver nuestro pasado, nos uníamos como dos desconocidos, sin importar quién era el otro, fingíamos que recién nos conocíamos, cada parte, cada rincón de mi cuerpo adulto, contra el suyo mancebo donde en un punto se volvía como el mío, después de esas noches, esas noches se volvieron días, días juntos, días que fingíamos recién conocernos, días que le mentíamos a las personas diciendo que éramos novios, o amigos, pero no hermanos, porque nuestro comportamiento no eran de hermanos, todos lo sabrían si vieran a mi pequeño mirándome y acariciándome el rostro como él lo hace, susurrándome cosas confidenciales, éramos cómplices de nuestra miseria, y ahora no sabíamos cómo salir de ella.

-Dame espacio.

Estaba en la tina con el agua a tope cuando el llego desnudo como si nada, como si hablar con mamá no le afectara. Se puso atrás de mí, siendo mi silla, siendo mi conforte como siempre.

-Ella está bien, quería saber si llegue bien al pueblo.

-No quiero hablar de ella.

-Es nuestra madre.

-Eres cruel. Esta será la última vez.

-Siempre dices lo mismo y volvimos a caer en lo mismo.

Envolviendo mi cuerpo con sus brazos y besando mi cuello es difícil hacerlo.

-Ya no podemos seguir.

Separarme de él, es doloroso, pero nunca lo haga lo suficiente, no puedo alejarme tanto.

-Sí, podemos, nuestro amor siempre seguirá.

-Está mal.

-No te importo eso anoche.

-Ya.

-Es nuestro amor, es puro, te amo tanto, te deseo tanto, te admiro tanto, nadie puede decir que nuestro amor es asqueroso cuando lo que sentimos es lo máximo a un amor eterno.

­-Tú y tus palabras dramáticas solo hacen sentirme más confuso.

-Solo te digo lo que siento, o trato, porque siento tantas cosas contigo.

-Y yo contigo.

Admití, ya era tarde, en me estaba hundiendo de nuevo.

-Amémonos hoy, deseémonos hoy, toquémonos, sintámonos, vivamos hoy, y mañana… ya sabrás.

Sus besos en mi cuello, sus manos en mi estómago, mi cordura yéndose al caño, era la señal de que aceptaba todo lo que él decía, él era el menor pero él era mi dueño, él era mi líder, él era mi soporte en la vida, y mi perdición. Ya no importaba nuestra madre, nuestro padre, nuestros hermanos, nuestra familia, nuestra sangre, nuestra crianza, solo importa fortalecer estas cadenas entrelazadas juntando más nuestros corazones, juntándolos tanto hasta chocarlos, aprisionando con el dolor, la sangre que brotaba de nuestras cicatrices que un día fueron llantos, este dolor agudo, aprisionando nuestro pecho, tras esta tormenta de dolor traer la calma, la pasión, nuestro amor en nuestros corazones entrelazados.

18 de Enero de 2020 a las 16:03 0 Reporte Insertar 0
Fin

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