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Grupo Alfha, es una empresa independiente que se encarga en la resolución de casos de cualquier tipo. Ya sean de misterio, conflicto o problema. Casos que la policía ni al gobierno puedes confiar. Pero cuando un joven novato, recién salido de la academia, Beltha. Es encomendado a atrapar a uno de los asesinos más inteligentes del siglo XXI. Descubrirá que el grupo Alfha, no solo cuenta con la mejor sede detectives en el mundo. Si no que se encarga en la resolución de casos en donde se involucren personas con poderes especiales. Llamados Híbridos, encargados en la creación de las sectas y encubrimientos en el mundo. ¡¡¡ATENCION!!! La historia de tréboles ya estuvo en línea en el pasado, pero esta versión de cambios a logrado explotar al máximo la historia. Te invito a que le des otra oportunidad si te gusto la versión anterior. Únicamente que la historia tiene más contenido por capítulos, nuevas personalidades, mejor conocimiento de los personajes y una drama que se vuelve interesante al haber escenas que te atraparan. O eso digo yo. Ya que yo mismo me emocione escribiendo los detalles a profundidad de estos.


Suspenso/Misterio Todo público.

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Una misteriosa muerte

Anuncio en un vagón del Metro


¿Cuál es tu mayor deseo, ciudadano?

¡Únete a la brigada de detectives Alfha en Detroit! Una unidad especializada es resolver los casos más perturbadores y misteriosos de la última década.

¿Conoces algún caso relacionado con lo imposible?

¡Llámanos! Y te aseguraremos la mayor discreción posible. Una discreción que ni el mismo gobierno te puede dar.


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Una Misteriosa Muerte


¿Quién pensaría que un viernes trece se convertiría como un día que pasaría a la historia?


Actualmente, la catalogación de los viernes trece son presentados como los días más oscuros y depresivos del año. Todo, por la falsa creencia de mala suerte. Únicamente que, este viernes trece seria la excepción.

Todo comenzó la tarde del 13 de abril del año 2020, cuando se convirtió oficialmente como el día en que se dio a conocer la cura contra el cáncer a nivel mundial. ¿Recuerdan a Clarissa Dominic? Conocida en los medios mundiales como: La Nueva Mente del Siglo. Probablemente los medios de comunicación hicieron ver a Clarissa Dominc como una chica misteriosa, pero real. Una mujer que solo pocas personas tuvieron la suerte de interactuar en vivo con ella. Clarissa Dominic fue catalogada como un mito urbano o fantasma por todo medio posible en la internet.

Hasta que, un viernes trece para ser más exactos, Clarissa salió a la luz.

Pero es en vano hablar de un fantasma sin conocer en contexto la historia de este, ¿no es así? Ya que, ¿quién es en realidad, Clarissa Dominic?

Datos oficiales por una serie de investigadores del grupo Alfha, siguieron muy de cerca el fantasma de Clarissa Dominic. Dando a conocer algunos datos físicos de la misteriosa mujer; como, por ejemplo: cabello rubio, complexión delgada, estatura promedio y una que otra posible medida. Por otra parte, lo que hacía sobresalir a Clarissa de la mayoría eran la reserves y dedicación exhaustiva a su investigación contra el cáncer.

Pero, ¿dónde comenzó tal pasión por la luchar contra el cáncer? Si Clarissa, aparentemente, no sufría de dicha enfermedad.

El investigador, Michael Chasse. Perteneciente al grupo Alfha, indago la niñez de Clarissa Dominic, es decir: sus padres.

Los padres de Clarissa Dominic, trabajan en el negocio de la vida marina en el fondo del océano Atlántico cada tres días de la semana, por alrededor de 10 años. Originando el descubrimiento de una planta marítima misteriosa de color azulenco y similar a un trébol de cuatro hojas. La catalogaron Morfobus. Toda gracias a la utilización de un submarino de última generación de la marca Delphi. Una empresa secreta del gobierno exclusiva únicamente en los viajes al fondo del mar; convirtiendo así a los padres de Clarissa: En los pioneros de Morfobus.

O eso decía la prensa.

Cuando los padres Clarissa regresaban de los largos viajes acuáticos, pasaban todo el tiempo posible con sus hijos. El investigador Michael Chasse, aseguro que el padre de Clarissa fue responsable en motivarla en ser alguien en la vida. Explicándole si en algún futuro se estudiara a fondo Morfobus, se podrían descubrir infinidades de usos prácticos medicinales.

Lamentablemente, no todo fue felicidad en la vida de Clarissa Dominic.

El mes de noviembre del año 2017, los padres de Clarissa se encontraban en una investigación en el océano Atlántico, cuando una terrible falla sistemática ocurrió en el submarino a gran profundidad. Varios agentes del grupo Alfha, aseguraron que los más probable se debió a un sabotaje en la programación del submarino. Convirtiéndolo en uno de los casos más misteriosos sin resolver de los que se allá topado el grupo de investigadores, Alfha. Datos especulados por expertos, supusieron que los padres de Clarissa murieron a causa de una perturbadora asfixia en el oscuro y frio fondo del Atlántico en alrededor de 30 minutos o menos.

Fue así, cuando tan solo tenía 15 años de edad, los padres de Clarissa Dominic, murieron. Quedando huérfana con su hermano pequeño de apenas 5 años.

Desafortunadamente, el hermano pequeño de Clarissa fue diagnosticado con cáncer pulmonar pocos días después de la muerte de sus padres. Datos oficiales argumentan a Clarissa, en buscar una forma en ayudar a su hermano pequeño cuando heredo las pertenencias de los padres. Encontrando entonces, una investigación codifica por parte del padre.

La investigación codificada, hablaba sobre la reconstrucción de tejidos de cualquier órgano del cuerpo humano utilizando las células vegetales de la planta marina Morfobus.

Fue así, atraída por la investigación de su padre, Clarissa Dominc decidió estudiar la planta y buscar una cura para su hermano pequeño, que, hasta la actualidad, nadie comprende el cómo Clarissa Dominic logro entender el uso de la planta a tan corta edad. De ahí surgió su título como: La Nueva Mente del Siglo.

A la edad de 17 años, Clarissa presento un proyecto en el Hospitalar de Sao Paulo, Brasil. Una de las mayores conferencias de medicina en el mundo. Y en el mes de mayo del año 2017, cuando Clarissa hablaba sobre el uso de células vegetales de la planta marítima Morfobus para la reconstrucción de tejidos a un grupo de secretarios, privadamente. Gano una beca toda pagada a la Universidad de Cambridge, para continuar su investigación. Desde entonces, Clarissa paso a convertirse en un fantasma al no ser jamás vista salir de la universidad.

Un año después, Clarissa se enamoró de su ayudante de laboratorio. El nombre del ayudante se trataba de Richard Blarck, con 28 años de edad. Un hombre de cabello rizado, fornido y alto. La ayudaba en su investigación de eliminación de tumores utilizando Morfobus.

A Richard, siempre se le miraba pasear por los campos de Cambridge con un traje blanco y una bata azul. Trasmitiendo un aura de confiabilidad y tranquilidad.

Pero, no todo era como se aparentaba.

Los pocos trabajadores que ayudaron a Clarissa Dominic en su investigación, comentaron que Richard tenía un mal temperamento. Una actitud que ocasionaba confrontaciones en el trabajo.

Una fuente interna menciono a Richard un tanto molesto de que Clarissa dedicara todo su tiempo a la investigación y no a poner empeño a la relación, pero todo se desmorono cuando Clarissa apresuro la investigación, arruinándola casi por completo las partes proporcionadas por Richard. Creando así, un choque de conflictos.

Aun así, los pocos trabajadores apoyaban a Clarissa en sus decisiones, ya que a su hermano pequeño solo le quedaba un año y medio de vida. Esa era la razón por la que ella deseaba apresurar la investigación. Para salvar a su hermano.

La relación término un año después, Clarissa había dejado fuera de la investigación a Richard. Por otra parte, Richard fue en busca de Clarisa en su laboratorio, peleando verbalmente. Y envuelto por una nube de ira, Richard golpeó brutalmente a Clarissa. Además de robar su investigación.

Argumentando que una parte de la investigación era de él.

20 días pasaron y nadie, mucho menos la policía, sabía el paradero de Richard Blarck. Hasta una noche lluviosa que …

—Eh, alto ahí. Identificación —bramo un hombre uniformado de color gris y una voz ronca en medio de la lluvia y las calles iluminadas.

Un joven, de ojos verdes y traje negro a la medida que lo acompañaba con un paraguas del mismo color, se quedó inmóvil y la cabeza agachada frente al oficial. Estaba leyendo un pequeño libro, que parecía más bien, un diario.

El joven, al tener el paso bloqueado, cerro el pequeño diario en su mano. Y de un momento a otro, el joven, le mostro únicamente la mano derecha, completamente vacía, al oficial. Como si esperara algún tipo de cambio por parte del policía.

—¿Qué demonios? Largo de aquí chico —exclamo de mala gana el oficial—. No es buen momento de pedir limosnas —señaló con el pulgar la casa que resguardaba a mitad de la noche—. ¿Ves las cintas amarillas a tu derecha? No puedes estar aquí. Márchate o tendré que arrestarte.

Ante las palabras del oficial, el joven, lentamente levanto la cabeza hacia el oscuro y lluvioso cielo. Robando la atención con esos ojos verdes brillantes que cargaba. Observando el mágico esplendor oscuro de la noche.

—¿Qué pasa chico? ¿Ocurre algo? —pregunto el oficial a presa de la curiosidad, levantando la cabeza hacia el cielo teñido en negro. Cuando el oficial no alcanzo a percibir alguna figura, silueta o símbolo. Bajo la cabeza de nuevo hacia el muchacho, pero este ya no estaba. Había desaparecido de su vista— ¿Eh? —mascullo confuso el oficial, girando bruscamente la cabeza hacia la izquierda. Mirando al joven, pasar las cintas amarillas que resguardaban el perímetro de la morada tranquilamente —¡Espera, chico! ¡Alto ahí!

Los gritos exuberantes del oficial a base de la repentina acción de la misteriosa persona, no fueron lo suficientemente fuertes. Corriendo así, hacia el joven.

Por mala suerte del oficial o asares del destino, los pisos están repletos de agua producto de la misma lluvia que caía a mitad de la noche. Resbalándose hacia un charco de agua de un color amarillezco y asqueroso.

Un pequeño splash llamo la atención del joven que tenía los dedos tocando el pomo dorado de la puerta del hogar, volviendo la cabeza hacia el producto del aquel sonido. Entonces, unos lentos pero ahogados pasos, resonaron por los pequeños charcos del exterior de la morada, en dirección al oficial.

El oficial, pensando que los sonidos tal vez se trataran de algún otro intruso. Sacudió la cabeza velozmente para apartar la asquerosa agua contaminada de sus ojos. Apreciando la borrosa figura de una mano.

—¿Cuál es su nombre, oficial? —le pregunto una voz aguda al oficial, mientras esta lo ayudaba a ponerse de pie como apoyo.

—O-Oficial Davis… Arthur Davis —respondió avergonzado el oficial y una pizca de agua en la pupila.

—Oficial Davis, ¿está usted a cargo? —mascullo aquella voz aguda.

El oficial al escuchar la pregunta, entrecerró los ojos. Sacando del cinturón unas esposas plateadas. Al parecer, aquella voz aguda que lo había ayudado a levantarse, se trataba del joven misterioso.

—¿Qué demonios, chico? —bramo el oficial Davis mientras esposaba al joven en menos de un segundo—. Tan joven e imprudente, ¿cuántos años tienes?

—Si la pregunta en realidad te importa. Acabo de cumplir los 21 años hace mes y medio —respondió tranquilamente el joven—. Pero eso no importa. Estoy aquí buscando a tréboles, ¿le conoces?

—¿Tréboles? —gimoteo el oficial con una ceja arriba— ¿De qué demonios hablas?

El joven no respondió, únicamente se la paso mirando una serie de luces de color rojizo que comenzaron a resaltar en medio de toda la oscuridad. El oficial, al reconocer aquellas luces lanzo una pequeña expresión de satisfacción, empujando al joven, hacia lo que al parecer se trataba de un coche patrulla que recién llegaba al lugar. Probablemente como apoyo.

Un hombre de piel blanca como algodón de azúcar, alto y castaño; que cargaba con un bigote y barba bien recortados, bajo del coche. Acompañado de un cigarrillo en la mano.

—¡Detective! —exclamo el oficial Davis—. He atrapado a un fisgón merodeando por la escena del crimen y lo he arrestado.

—Bien hecho, chico —le apremio el detective al acercarse—. ¿Y dónde está?

El oficial giro el cabeza sorprendido ante la pregunta del detective. Se percató que aquel joven misterioso ya no se encontraba en donde lo había dejado al momento de ir a hablar con el detective.

—Déjeme adivinar, oficial. ¿De casualidad era un joven de estatura promedio, cabello oscuro y antejos esféricos que escondían unos brillantes ojos verdes escarlatas? —pregunto el detective ante el silencio prolongado del oficial.

—¿Cómo lo supo? —respondió atónito Arthur, que dio un paso hacia atrás.

El detective lanzo un enorme suspiro.

—Así que era el, eh —le coloco una mano en el hombro al oficial, mirándole a los ojos—. No se preocupe, oficial. Yo me encargo… y será mejor que nadie lo vea con esas esposas en las manos, no querrá quedar en ridículo con los refuerzos.

—¿Eh? —dijo el oficial mirándose las muñecas y observando como las esposas que había colocado al joven de negro momentos antes, ahora estaban en sus manos.

Tras una palmada en la espalda al oficial, Davis. El detective camino cuidadosamente hacia la entrada de la morada, con un arma en la mano y un cigarrillo en la otra, el detective se adentró en la casa. Observando a un chico de espaldas, examinando el cadáver de una joven mujer en el suelo.

—¡Eh, Damon! ¿Qué estás haciendo? —le mascullo el detective al chico con un toque de agotamiento.

—Detective, Michael —respondió el joven vagamente en cuanto abría la boca del cadáver con las puntas de los dedos—. Que coincidencia. Si se podría decir…

—Se que estas emocionado, Damon —exclamo el detective al momento de enfundar el arma de nuevo al cinturón. Parecía un tanto cansado—. Tu salida de la academia y tu primer caso encubierto. Pero recuerda: Somos Alfha, un equipo.

—Trabajo mejor solo —le respondió fríamente Damon. Tocando una pequeña punzada en el cuello del cadáver.

Michael, se colocó una mano en la cara y movió la cabeza de izquierda a derecha. No podía creer como el: Michael Chasse, el detective más reconocido y popular de todos los investigadores del grupo Alfha. ¿Tendría que hacerse cargo de un novato recién salido de la academia?... Por suerte, la amigable discusión de más de cinco horas contra su jefe, amenazándolo en despedirlo si no se hacía responsable de Damon. Le tranquilizaba.

—¿Una inyección? —insinuó Michael, a la vez que le pegaba una pequeña calada al cigarrillo. Expulsando el humo hacia el techo y formando una pequeña nube de color opaca.

Damon no respondió, únicamente tocaba el estómago del cadáver.

—Oh, vamos. No me digas que aun seguirás con lo del lobo solitario, novato —resoplo Michael—. Tú sabes muy bien quien es esta chica y lo importante de trabajar en equipo en estos momentos.

Damon se puso de pie y miro alrededor de la habitación. Buscaba alguna evidencia o prueba. Sabía muy bien la magnitud de su primer caso y lo crucial que era para el resolverlo para dar una buena impresión a los altos mandos; y subir así, rápidamente de clase y cumplir su ambición: ser un Paladín en Alfha. Pero, aun así, era difícil para el acoplarse con su nuevo compañero. Al enterarse de que tendría un compañero pocos días después de terminar su entrenamiento en la academia, fue algo molesto para él.

—Pelo rubio, complexión delgada, estatura promedio. Puede ser cualquiera para mí —dijo Damon sin importancia.

Michael se puso en cuclillas y abrió la boca del cadáver.

—¿Se lo decimos a la prensa, entonces? Y así manchar el nombre de nuestra causa; había escuchado que deseabas ser Paladín en Alfha —comentaba Michael con una pequeña sonrisa de malicia.

—Claro —respondió burlescamente Damon al son de los relámpagos de la estruendosa lluvia. Iluminando el interior de la habitación y mostraron una carta en suelo. Caminado hacia ella y tomándola del suelo—. No sería mala idea.

Michael, golpeo ligeramente la cabeza del cadáver al igual que el estómago. Trataba de imitar las acciones anteriores de su nuevo compañero, ya que él no iba quererle compartir información descubierta a base de su extraña técnica de examinación de cadáveres.

—Entonces, ¿serias tan amable de darme un recordatorio sobre la identidad de esta chica? —decía Michael a la vez que contenía las ganas arrojar su cigarrillo en la cabeza de Damon.

Por otro lado, Damon observo la imagen ilustrada sobre la carta que había tomado antes y la guardo en el bolsillo.

—¿Y de que servirá eso ahora? —mascullo con una ceja arriba y las manos en los bolsillos.

Una pequeña vibración levanto de un salto a Michael. Sacando un pequeño teléfono del pantalón que mostraba un mensaje de los altos mandos de Alfha.

—Puede que tengas razón, novato, ¿listo para irnos? —dijo Michael volviendo la cabeza hacia Damon. Pero este había salido de la casa—. Aquí vamos de nuevo…

12 de Enero de 2020 a las 06:18 0 Reporte Insertar 1
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