daikiaki Daiki Aki

En un mundo futurista hasta las personas son desechables, si pierdes a alguien puedes reemplazarlo por un ser electrónico con inteligencia artificial. *Los personajes no me pertenecen. *La historia es completamente mía. Esta historia fue escrita y publicada por primera vez en Wattpad el día: 19-10-2017


Fanfiction Anime/Manga Sólo para mayores de 18.

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El regalo

Decían que el futuro sería prometedor y al parecer así era para Yuuri Katsuki y Víctor Nikiforov. Se habían conocido desde pequeños, creciendo juntos y acompañándose en cada paso que daban hacia sus metas que poco a poco se cumplían mientras el tiempo pasaba. Se hicieron amigos, para luego ser novios y más adelante comprometerse con el ideal de formar una familia. Con los avances tecnológicos que habían podrían tener un hijo sin que nadie se interpusiera, ya que sería uno totalmente metálico, es decir, un niño robótico.

Los seres autómatas con inteligencia artificial fueron creados para hacer compañía a las personas, sonaba un poco triste, pero era muy útil para quienes no podían adoptar por no cumplir con los requerimientos o para las personas que por distintos motivos vivieran solas. Estos seres se producían en gran variedad, desde bebés hasta adultos, habían algunos que tenían la capacidad de crecer, pero jamás envejecerían después de cumplir cierta edad. Otra característica de estos individuos era que al activarlos —que no es lo mismo que prenderlos— adoptaban una personalidad aleatoria, la cual se asemejaba bastante a la de los seres humanos y por ello era imposible saber cómo serían y se comportarían.

Todo estaba completamente planeado, Yuuri y Víctor se casarían, tendrían su luna de miel y esperarían un año para poder comprar a su “hijo”. Todo iba excelente, pero el destino tenía otros planes. Pocos días antes del matrimonio de ambos, fueron emboscados por una banda de pandilleros que querían robarles, si tan solo Yuuri no se hubiese resistido a entregar el collar sin valor monetario que Víctor le había dado cuando se conocieron, el emisor de aquel preciado objeto seguiría con vida. Al ser dorado y ver que Yuuri lo escondía con tanto ahínco los ladrones pensaron que era algo de gran valor y como el azabache había opuesto resistencia, uno de ellos lo golpeó logrando que Víctor arremetiera en contra de él, ganándose una apuñalada en un órgano vital a la altura del estómago.

La escena pasó en cámara lenta para Yuuri, quien solo pudo apresurarse a ir junto a su amado y abrazarlo mientras con su mano libre intentaba marcar el número de emergencias. Los ladrones huyeron al darse cuenta de que el robo había pasado a homicidio, por lo cual cuando llegó la ambulancia y la policía solo estaba un joven de cabello negro, lentes gruesos de marco azul y aguados ojos marrones, los cuales no paraban de desbordarse en lágrimas mientras sostenía a otro chico de piel pálida, largo cabello plateado y con sus ojos azules aún abiertos, aunque estos ya no mostraban ni un atisbo de vida en ellos. Se encontraban apagados, inertes.

Ese día marcó la vida de Katsuki para siempre, quedando viudo antes de casarse y con solo veinte años. Quiso quitarse la vida innumerables veces, pero siempre alguien lo encontraba y lograba salvarlo según decían ellos, aunque al parecer su definición de “salvación” era distinta. Para Yuuri ser salvado significaba dejar de vivir en un mundo sin Víctor y para los demás era ayudarlo a vivir un día más aunque él ya no quisiera.

El futuro y su tecnología ya no se veían prometedores, solo hacían su vida un infierno al dejar que a través de cámaras su familia pudiese saber que no estaba cometiendo algún atentado contra su vida, incluso a través de internet podían monitorear cuándo y en qué momentos utilizaba su tarjeta para el transporte.

Su vida se había convertido en una rutina sin sentido: levantarse, ir al trabajo, volver a casa y dormir, todos los días lo mismo, incluso en sus días libres. Sus padres intentaron hacer que conociera personas nuevas, pero él se negaba a ver a alguien más aparte de su mejor amigo Phichit Chulanont o sus padres y hermana, no quería tener que tratar con desconocidos ni hacer amistades nuevas.

Así fue como se le escaparon tres años de su vida, viviendo en una constante rutina. El día de su cumpleaños veintitrés llegaron como siempre su familia y su amigo para celebrar ese día tan especial para ellos, pero sin ninguna cosa buena para Yuuri. Solo servia como un recordatorio más del tiempo que llevaba sin su amado.

¡Feliz cumpleaños, Yuuri-chan! Te hice un pastel de tu sabor favorito y haré katsudon para la cena ¿No estás contento? — parloteaba su madre mientras la dejaba entrar a su departamento.

Por supuesto que sí — fingió una sonrisa lo mejor que pudo — gracias mamá.

—Yo traje sake para que celebremos en grande — como siempre su padre intentaba inútilmente contagiarle su alegría— no todos los días se cumplen años .

Por supuesto que no — Phichit venía tras los mayores tomando fotografías de todo— mi regalo para ti llegará pronto, Seung fue por él — lo abrazó con fuerza al ser el único que no llevaba nada en las manos— ¡Feliz cumpleaños, Yuuri!

—Gracias a todos por venir — dolía sonreír, pero era lo mínimo que podía hacer por ellos.

Todos entraron en el pequeño lugar. Hiroko, la madre de Yuuri, se fue directamente a la cocina a preparar el katsudon para la cena, mientras tanto Yuuri, Phichit y Toshiya —el padre de Yuuri— se acomodaban en la sala de estar mientras conversaban de cosas triviales como el clima o los nuevos robots para hacer los quehaceres del hogar que habían salido a la venta.

Al cabo de una hora el timbre sonó, dejando saber que Seung, quien era “amigo” de su amigo, había llegado. Phichit corrió a abrir la puerta ayudándolo a entrar con el gran regalo que estaba en la puerta, el cual casi no cabía por ésta.

Yuuri se sorprendió al ver que el regalo media más que él ¿Qué cosa loca le habría comprado Phichit esta vez? el año anterior fue un set de consoladores, vibradores y otros juguetes eróticos para que no se sintiera solo, regalo que fue abierto frente a sus padres puesto que como era costumbre todos estaba ahí. Tenía miedo de abrir el regalo de ahora, no sabía de que era capaz su amigo, además de que siempre tomaba fotos y las subía a las redes.

Yuuri, este es tu regalo. Ábrelo — dijo el moreno con gran emoción en su voz mientras Seung permanecía parado a su lado con su habitual cara de pocos amigos.

Ábrelo Yuuri-chan, es un gran regalo — decía su madre mientras su padre solamente observaba.

Yuuri tenía miedo, pero no podía aplazarlo más, lo que tuviera que ser sería. Se armó de valor y comenzó a romper el papel en silencio y con rapidéz para terminar con la situación lo antes posible.

Cuando termino solo quedó una caja transparente con forma de paralelepípedo, dentro de ella se podía ver claramente un hombre durmiendo de pie apaciblemente el cual solo llevaba un bóxer cubriendo su desnudez. Yuuri se quedó estático, la complexión de aquel sujeto era casi idéntica a la de Víctor, podía apostar que tenían la misma estatura, además tenía una pálida piel y un largo cabello aunque era rubio y no plateado, por último las facciones de su rostro eran tan delicadas como las del ruso a sus veinte años.

El azabache quedó de una sola pieza, no podía mover ni un músculo — Vitya — murmuró mientras una a una las lágrimas comenzaron a caer por su rostro. Levantó sus manos y cubrió su boca evitando que se escucharan sus sollozos que estaban comenzando a emerger desde su garganta.

Todos los presentes quedaron en silencio — Yuuri, te juro que yo no pedí este modelo — Phichit se había puesto nervioso algo que pasaba rara vez en su vida — lo cambiare por otro, tiene garantía siempre y cuando no lo pren-… — el moreno no alcanzó a terminar la frase ya que al encaminarse hacia su amigo tropezó con un cable haciendo que cayera sobre la caja transparente, logrando que esta se rompiera al impactar contra el piso— das. ¡Ouch!

Yuuri reaccionó al ver que su amigo sangraba al cortarse con la caja — Phichit-kun, ¿Te encuentras bien? — Corrió junto a su amigo y reviso la herida que al parecer había sido en su brazo — hay que hacerte curaciones.

—Estoy bien, Yuuri. No te preocupes — el moreno sonaba tan calmado como siempre.

Será mejor comenzar a limpiar. Seung se hará cargo de la herida de Phichit — Hiroko comenzó a poner orden— Yuuri-chan, creo que fue un largo día. Dejaremos la celebración para mañana ¿Te parece bien? — Seung conducía al moreno al baño donde estaba el botiquín y el padre de Yuuri ya había comenzado a limpiar.

No hace falta, yo… yo los necesito conmigo hoy — Yuuri miró a su madre suplicante, no quería estar solo, no ahora que su mente dormida tras su rutina diaria había despertado esos recuerdos tan dolorosos. Hoy estaría con su familia y amigos, haría que Phichit cambiara esa cosa y podría volver a su rutina.

Está bien cariño — su madre se acercó y lo abrazó, mientras él bajaba a la altura de ella dejándose querer.

Dejaron al ser autómata en el sofá para luego irse a comer, cantar la canción de cumpleaños y conversar un rato más. El mal momento ya se había disipado, la herida de su amigo no era de gravedad por lo que desinfectándola y poniéndole una gasa estaría bien. Sus padres al ser mayores ya se sentían cansados por lo que se despidieron y emprendieron su camino a casa tan pronto sintieron que la celebración acabó.

Seung se quedó dormido sentado en una silla y apoyando su cabeza sobre la mesa mientras un hilo de saliva corría por el costado de su boca y Phichit le tomaba fotos a la vez que conversaba con Yuuri sobre cosas de su vida diaria. Luego de un rato los amigos decidieron sentarse en la alfombra a beberse el sake que dejó el padre de Yuuri mientras charlaban de temas más profundos — aún no lo superas — Phichit aún se sentía culpable, pensó que su amigo ya tenía el asunto superado, sabía que no iba a olvidarlo, pero pensaba que Yuuri ya podía dar el siguiente paso, por lo que compro un robot para él. Pidió uno adulto con cabello rubio y corto además especificó que tuviese un cuerpo con notoria musculatura. Su idea era que Yuuri tuviese un compañero temporal que lo ayudara a dar el último paso y que por obvias razones no tuviese ningún parecido con Nikiforov, pero al parecer habían confundido su pedido — cambiare esa unidad por otra diferente, solo dale una oportunidad.

—Phichit-kun, no creo que sea necesario. Solo devuélvelo — Yuuri era duro cuando se trataba de interrumpir su rutina diaria— además no sabría qué hacer con uno, no tengo tiempo para eso.

—Se me ocurre que podrías mezclar mi regalo del año pasado y el de este — puso una cara depravada y Yuuri lo miró acusadoramente. Aun no olvidaba lo vergonzoso que había sido su cumpleaños anterior— está bien, lo devolveré. Pero prometeme que saldrás más y conocerás gente — no iba a rendirse tan fácil.

Sabes que no tengo tiempo — se excusó.

Entonces acepta mi regalo, podrá hacer los quehaceres y ayudarte cuando te sientas solo. Si no quieres no actives su personalidad y solo tenlo como un robot para los quehaceres del hogar, así tendrás tiempo de salir — Phichit tenía un punto, quizás ya era hora de avanzar — Nikiforov no hubiese querido verte así, como a ti tampoco te gustaría que fuera al revés.

Yuuri se sorprendió ante las palabras de su amigo, tenía razón, Víctor solo quería su felicidad — está bien, pero no aceptaré esa cosa. Lo que si aceptare serán invitaciones a salir.

Satisfecho el moreno cambió de tema a uno más ligero, siguieron conversando hasta las tres de la mañana para luego despertar a Seung y así su amigo y el “amigo” de su amigo se fueran a sus respectivas casas. El chico de lentes quedó solo en su departamento, cansado por los acontecimientos así que se dirigió a su habitación a dormir pues se encontraba mentalmente agotado.

Mientras caminaba a su cuarto pensó en el platinado y abrió la puerta congelándose al instante. El muchacho rubio se encontraba de pie junto a su armario terminando de ponerse una chaqueta de Víctor que él tenía guardada como un doloroso recuerdo. El chico volteo hacia él y Yuuri pudo ver claramente sus hermosos ojos verde jade.


Continuará…

8 de Enero de 2020 a las 04:41 0 Reporte Insertar 2
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