amgreq Andrea Torres

Para Marshall, no había otro par de ojos como los del chico que le gustaba. Sobre el rompimiento y la reconciliación. Historia mega corta, con dos o tres partes tal vez.


Fanfiction Caricaturas No para niños menores de 13.

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La Dulce Etapa

Un momento antes de verlos cerrar, cuando su rostro estuvo tan cerca del suyo, jura que pudo ver el inicio y el final de su vida, justo al lado de aquel chico rosa.


Su aroma a olor a fresas inundó sus sentidos, el toque que tenían lo había aturdido, la cercanía de Gumball era como un hechizo imposible de romper. Y aunque jurara que lo dulce no era lo suyo, su lado empalagador flotaba hacia las orillas cuando lo veía cruzar por su ventana, cuando lograba escuchar su voz entre tantas en medio de una plática, cuando escuchaba que hablaban de él, o cuando sus miradas se cruzaban por unos segundos.


Entonces no le quedaba más opción que tragar fuerte y autocontrolarse para no hacer notorio el abismal encanto que provocaba en Marshall.


Nuevamente cayó en su dulce mirada y en su suave voz, que susurraba añorada su nombre y que quedaba pegado a sus labios segundos después. Una vez enredado en él, quedaba pegado sin oportunidad de luchar, que aunque se alejara o negara su existencia, siempre permanecían unidos uno del otro.


Con el tiempo perdió el sentido escapar de lo inevitable. No tuvo caso cuando solo se acercó sonriente a saludarlo en medio de una cena en su palacio. Sus ojos se achinaron con su sonrisa al tiempo que iniciaba una plática rápida con él. Le apretó la mano como saludo y con la misma se fue.


Ahora no dejaría que se vaya.


Nada en el mundo le convencería que él no merecía estar con Gumball. Porque si en algún momento lo creyó, decidió olvidarlo para no traer recuerdos amargos. Cuando Marshall Lee dio el primer paso, Gumball dio todos los demás.


Ambos volvieron a encajar perfectamente como la primera vez que estuvieron juntos. Eran el uno para el otro, el resto de la eternidad.


Marshall también cerró los ojos cuando sintió la suavidad de los labios ajenos, se dejó llevar. Todo pensamiento que tenía fue borrado.


Ya nada del pasado tenía peso en su presente.


Él ama a Gumball a pesar de todo lo que pasaron. Lo adora ciegamente, restándole importancia a su primera ruptura, lo anhela fervientemente, sin importarle las opiniones de terceros. Cuando lo mira a los ojos, todo lo demás deja de ser primordial.


Con su lengua hizo camino a la boca contraria, la cual se abrió sin protestar. Las lenguas se fundieron una con la otra, cada una dispuesta a explorar la otra boca.


Marshall sintió los latidos en su cabeza, sabiendo que su pecho ya no podía contenerlos solo.


Cuando se separaron y sus ojos se abrieron, nuevamente volvían a toparse.

Rojo y rosa.


Los aplausos llenaron sus alrededores. Marshall no quiso mirar a ninguno de ellos para no perderse ni un solo momento de su amado, mientras Gumball giraba a verlos sonriente y apretando las manos del vampiro.


Esa noche ambos se unían uno al otro. Tener todo en blanco lo hacía sentir en un sueño, uno que era real, eterno e irrompible.


El momento que deseaba tener con Gumball estaba sucediendo. Y la boda fue más mágica de lo que esperaba.


---


1.- Ya tenía tiempo que quería escribir sobre estos dos, lo publico ahora porque la verdad andaba decaída y hacer esto me animó mucho uwú

2.- Será corta, dos o tres partes. Tengo en borradores una que es más larga, si logro completarla la subiré a mi perfil ♥

Los amo, gracias por leer ❤️

6 de Enero de 2020 a las 20:11 0 Reporte Insertar 0
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