¡Nuevo concurso de escritura disponible! #UnMundoParalelo. Leer más.
andres_dm Andrés Díaz

Cuando era joven, en mi escuela se contaba una tétrica leyenda acerca de una vieja casa abandonada, cerca del colegio, en cuyas ventanas varios alumnos decían haber visto siniestras sombras asechando, desde el último piso, hacia el patio donde todos jugábamos. Una tarde mis amigos y yo nos aventuramos a investigar el interior de ese desolado edificio, cuya sola contemplación me provocaba una horrible opresión en el pecho. Lo que nos encontramos en las solitarias estancias de ese sitio fue, por demás, horrible y escalofriante... Es el recuerdo más terrible que aún conservo hasta esta fecha… Atrévete a recorrer este macabro lugar aunque, te advierto: la paranoia es contagiosa… y mucho más cuando deambulas en la oscuridad de una cuna de pesadillas. ======================================= (Esta es una re-creación de la primera historia que escribí en mi vida, a los 12 años). Portada realizada por el equipo @EditorialQK en Wattpad: agradezco infinítamente a @-starsoul y a @Lady_Noche por su diseño tan impecable e impresionante. © TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS (OCTUBRE, 2019).


Paranormal No para niños menores de 13.

#horror #terror #miedo #fantasmas #suspenso #siniestro #leyendas #casa-embrujada #casa-abandonada
9
4.5mil VISITAS
Completado
tiempo de lectura
AA Compartir

I. Los rumores sobre la casa abandonada



Dedicada a la memoria de E. A. Poe y J. E. Pacheco.


Viví toda mi vida en los peligrosos barrios a orillas de la capital de Querétaro, México. No diré mucho sobre mi identidad pues he caído en la desgracia; quiero comenzar este relato aclarando que he sido víctima de un profundo y desolador olvido, ya que he perdido noción de todo acontecimiento de mi infancia y me es difícil, además, evocar las escasas memorias que aún conservo sobre mi adolescencia. Sin embargo, siempre voy a recordar el miedo que sentía al escuchar esa horrible leyenda. Iba en preparatoria cuando la oí por primera vez.

Todos en mi escuela contaban rumores sobre lo que ocurría en aquella vieja casa abandonada que se veía desde el patio trasero del colegio. Era una construcción antigua, mucho más vieja que el instituto en sí mismo: se trataba de una casa alta, la más alta de toda la manzana, con sus tres pisos y fachadas de antiguos tabiques grises, sin pintura ni color, que parecían el cadáver desnudos de un gigantesco monstruo durmiente; habían varias habitaciones en las plantas superiores y sus antiquísimas ventanas lanzaban vacías y oscuras miradas hacia las áreas donde todos solíamos jugar, correr o hacer travesuras, haciéndonos sentir intimidados al sabernos observados por el siniestro edificio.

Cuando los alumnos preguntábamos a los maestros para que nos ofrecieran explicaciones sobre el paradero de los propietarios de la casa, fuera por morbo o por genuino interés, ellos indicaban que esta solía ser rentadas, mucho tiempo atrás, por diversas personas pero… había quedado sin dueños ni habitantes hacía décadas por «extrañas circunstancias». Eso sí: todos los profesores eran severos al indicarnos que no entráramos ahí, pues ese nefasto lugar se había convertido en un sitio insalubre y peligroso.

Sobre la historia de la casa, la versión más común rezaba que el edificio se rentó desde un inicio como departamentos para algunos comerciantes y trabajadores de la colonia; habitaban varias personas, pero uno de ellos, un sujeto extraño, destacaba entre el resto, pues ese tipo (decía la gente) cuando no estaba drogándose en las calles, solía recluirse en un cuarto del último piso, solo, y vagaba con una vieja lámpara en mano, por lo que hacía sentir incómodos al resto de los inquilinos. La historia decía que el hombre no hablaba con nadie, que era huraño, hosco, bastante vulgar y a veces inquietante. Un día, sin previo aviso, el sujeto se suicidó (nadie solía contar más detalles sobre su muerte) y esto hizo que casi todos los demás residentes se fueran de ahí por lo que poco a poco la casa comenzó a quedar abandonada, hasta que no hubo más que arañas y bichos habitando sus lúgubres espacios, mientras esta se llenaba de polvo y soledad.

Otras versiones de la leyenda decían que ese tipo había sido asesinado por ladrones y que los inquilinos se fueron por las «siniestras energías» que inundaron la casa tras ese atroz episodio.

Entre otras cosas, también solía comentarse que, quienes se habían aventurado a adentrarse al edificio durante los últimos años, encontraban sorpresas desagradables pues era ya un lugar decrépito y sede recurrente para algunos rituales de magia negra o brujería, nada raros entre la gente de estas calles: personas de escasos recursos y sin quehacer, quienes buscaban conseguir dinero o amores aún por los medios más ominosos…

Personalmente, no me sorprendía escuchar esas explicaciones: la colonia en donde se hallaban la antigua casa y mi escuela era verdaderamente peligrosa, con delitos constantes, casi siempre impunes; y no era nada raro encontrar negocios con artículos para hechizos, amarres e imágenes de la Santa Muerte en los numerosos mercados y los tianguis que se ponían las noches de los sábados en la zona norte y los domingos frente a una de las parroquias.

Fuera como fuese, todos los estudiantes estábamos fascinados ante las numerosas historias sobre lo que ahí ocurría: en los pasillos del instituto, entre chismes sobre noviazgos y sobre quiénes habían tenido su «primera vez», entre insultos y retos para peleas, entre rumores sobre alumnos que se habían convertido en padres accidentalmente, que habían sido expulsados por riñas o problemas de adicciones, era usual oír que alguien había observado una rarísima silueta en una de las ventanas de la vieja casa; y tan solo días después, otra persona comentaba algo nuevo al respecto, como haber escuchado ruidos raros e inquietantes proviniendo de ese lugar.

Las constantes noticias sobre la vieja casa abandonada no podían faltar ni una sola semana y todos nos manteníamos siempre atentos, siempre expectantes.

Fue en una tarde de octubre de 1996 cuando mis amigos y yo nos aventuramos a entrar...



5 de Enero de 2020 a las 17:20 0 Reporte Insertar 3
Leer el siguiente capítulo II. El reto

Comenta algo

Publica!
No hay comentarios aún. ¡Conviértete en el primero en decir algo!
~

¿Estás disfrutando la lectura?

¡Hey! Todavía hay 5 otros capítulos en esta historia.
Para seguir leyendo, por favor regístrate o inicia sesión. ¡Gratis!

Ingresa con Facebook Ingresa con Twitter

o usa la forma tradicional de iniciar sesión