La Asociación del KIRĀ Seguir historia

christina-galee1572920932 Christina GaLee

Soy Christina Lee, antes era conocida como Mitzuki Galindo y soy una joven de diecisiete años de edad, que fue adoptada por Eduard Lee cuando más necesitaba ayuda. Éramos una familia muy feliz y la verdad sí quería a Eduard como un familiar, hasta que me revelo un secreto que no podía creer. Tuve que pasar por varias revelaciones más, las cuales fueron sorprendentes para mí, como el hecho de convertirme en un Kirā, también conocido como asesino. Fui obligada a aceptar al cambio de estudio que llevaba anteriormente y entrar a una escuela llamada "Moeru Dangan", donde aprendería a ser una asesina profesional. Varias personas están involucradas con aquel pasado que tanto quise olvida y mientras pasa el tiempo, descubro que cierta persona me quiere hacer daño, pero lamentablemente el futuro que me espera, será más doloroso que eso. Solo me resta ver qué tantas aventuras tendré que pasar.


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Capítulo I - Así inició mi nueva vida.

Correr, sí, correr, he intentado escapar de una vida pasada, he intentado alcanzar un buen futuro, correr, correr y correr, sin pensar correctamente a donde voy. Subir, baja, brincar, saltar, rodear, esquivar, hacer precisamente lo que se conoce como parkour, por las mañanas, tardes y noches, y durante 2 años seguidos.

Mi vida no ha sido siempre así, se podría decir que antes yo era una niña común y corriente que se la pasaba cantando a cualquier hora del día, que sonreía sin parar, que miraba la vida con facilidad; hasta que en una noche ocurrió aquel accidente automovilístico, en el cual estuvimos involucrados mis padres y yo, en donde precisamente mi vida cambio después de haber despertado en el hospital y me contaran que ellos habían fallecido. Tenía 14 años cuando eso ocurrió y no tenía a nadie con quien quedarme, por eso me metieron a un orfanato llamado “Mirada Feliz”.

A mí de plano no me agradaba la idea de haberme quedado huérfana y que tuviera que quedarme en una área llena de niños desconocidos y que para acabarla de amolar, yo era de esas niñitas que se les hacía difícil hacer amigos, así es que me la pasaba en la habitación, acostada en la cama, tratando de esconderme de cualquiera que intentara hablar conmigo, hasta que un día escuche un ruido en el patio trasero, la cual hizo que me levantara a observar por la ventana, precisamente era ladrones que intentaban tomar a los niños del orfanato como rehenes. Al ver que estaban a punto de entrar a la habitación, decidí esconderme en uno de los closets y esperé a que salieran para encontrar una solución a ese problema. Ellos salieron y yo los seguí a escondida. Mientras me ocultaba, miré como reunieron a todos los niños y adultos en el centro del comedor y el cómo le hacía para que pudieran conseguir lo que querían, conté a los ladrones y solo eran tres. Uno tenía una pistola normal y se encontraba sentado ablando por teléfono, mientras que los otros dos tenían escopetas y vigilaban a sus rehenes, observé por todos lados para tratar de ayudarlos hasta que descubrí algo que no podía creer.

Me escabullí hasta la cocina con cuidado sin hacer ni un ruido para que no se dieran cuenta, tome dos cuchillos de uno de los cajones para utilizarlos como arma blanca, los envolví con un trapo para que no me fuera a cortar mientras que los escondía dentro de mi ropa. Después de haber escondido aquellas armas, me levante y les grite “¡suéltenlos!”, ellos me apuntaron con sus armas y el líder le dijo a uno de lo que tenían escopetas que me uniera con los otros, él se acercó, tomo de mi brazo y me jaloneó hasta con los demás, cuando nos dieron la espalda saque los cuchillos y se los encaje a los que tenían escopetas, justo en los pies, se los quite rápidamente y me fui corriendo hacia donde estaba el líder con el arma normal.

Moviendo el cuchillo de un lado a otro, intenté dañarlo sin permitir que tomara su pistola, ya después de haber logrado hacerle unos que otros rasguños le robé su arma, aventándola hacia la cocina. Todos los niños inmediatamente salieron corriendo a subirse encima de los ladrones para no dejarlos escapar, las maestras tomaron rápidamente sus celulares y llamaron a la policía, los cuales llegaron hasta después de media hora. Los oficiales me hicieron varias preguntas del por qué hice semejante tontería de ir a atacar a los ladrones, que si tuve miedo, que si me lastime y yo lo único les que respondí fue “Ellos intentaron obtener dinero de una forma cruel y lo logre percibir desde la habitación cuando entraron al orfanato, pero cuando estuve en la cocina observando e ingeniando algún plan para detenerlos, me pude dar cuenta que ellos no tenían armas reales, nomas que, nos asustaron para que no hiciéramos nada que les ocasionara problemas y por eso hice lo que hice, me percate de la situación en la que estábamos y reaccioné como se debía de hacer”. Después de haber dicho eso, me levanté del sitio en que los oficiales me habían sentado y sin decir nada más, me fui al baño a darme una ducha para quitarme la sangre que obtuve después de haber encajado los cuchillos en los pies a aquellos ladrones. Al día siguiente, los demás niños del orfanato me tenían miedo por aquello que me atreví a hacer el día anterior y por esas razones los adultos y jefes del lugar decidieron darme una habitación para mí solita, en el segundo piso, en la cual tenía una ventana en donde se podía ver fuera del orfanato y por donde todos los días me salía para correr y hacer de las mías sin que se dieran cuenta.

Después de dos años de estar dentro de aquel orfanato y obtener 16 años de edad, una persona llego a adoptarme y la verdad me sorprendí, ya que nadie me quería adoptar porque sabían por lo que había pasado en aquella ocasión, pero eso no es todo, ya que la persona que me estaba dando en adopción era muy joven, él solo tenía 23 años de edad y su nombre, “Eduard Lee”, la verdad sospeche de él, temía que me fuera a intentar hacer algo y no pudiera decir nada ya que para poder decidir si quiero o no quedarme con esa persona , debía de esperar aproximadamente 3 semanas y no sabía si iba a poder aguantar.

Al pasar el tiempo me di cuenta que Eduard era de fiar ya que me dio mi espacio, tolerancia, respeto y apoyo en lo que se me ofreciera, él incluso me cambio el nombre y apellido para iniciar una nueva vida y eliminar el camino por el que iba a transcurrir en el pasado.

Paso un año y yo ya lo quería como si fuese mí padre biológico y no como un desconocido, en especialmente porque quería dejar mí pasado en el olvido, donde ya no volviese a recordarlo nunca más. Durante ese año, él procuro hacer que aprendiera defensa personal para que me protegiera en cualquier situación idéntica o peor a la de tres años atrás, sus formas de entrenamiento eran raras y complicadas, pero me adapté fácilmente. Me dio clases de lenguas en la cual aprendí inglés y japones. Me enseñó a manejar cualquier tipo de vehículo, en especial las motocicletas que son las que más me gustaban. Contrató a un maestro para que me diera clases de matemáticas, español, química e historia. Todo era tan divertido, aunque tenía varias actividades entre semana, pero por supuesto todo el fin de semana, íbamos a pasear a cualquier lugar y a distraernos un rato para descansar de la agenda apretada que llevábamos.

El día que cumplí mis 17 años, él me regalo una Moto Honda Último Modelo color negro, la moto que tanto deseaba desde que aprendí a usarlas. Di una vuelta en esa preciosura y me compré una chaqueta que combinara con ella, yo estaba muy feliz que hasta me gaste la gasolina y tuve que empujarla hasta la gasolinera más cercana y regresar a la casa, pero cuando estuve regreso y entré, me quede parada en la puerta observando a Eduard, que se encontraba sentado en el comedor con una mirada seria y preocupante a laves, me le acerque lentamente y le pregunté si pasaba algo malo, él me miro y respondió con otra pregunta.

- ¿Sabes por qué tome la decisión de adoptarte? Soy un Kirā, que significa “asesino”; y soy de una asociación de asesinos en la cual obviamente nos encargamos de matar a personas, por las que nos dan una gran recompensa –

- ¿Eso qué tiene que ver conmigo? - pregunté sin entender a lo que se refería

-Pues que, nos enteramos por lo que pasaste hace tres años, de todo lo que hiciste por tu cuenta siendo solo una niña de 14 años de edad, eso nos interesó mucho-

- ¡¡¡¿Es por eso que me has adoptado?!!! –Le grite desesperada mente de una manera enojada y adolorida, podía sentir un dolor en lo más profundo de mi como si me fuera a morir.

- No, al principio yo tenía antojos de tener a una hija que pudiera criar por mi cuenta y resulta que el día en que te estaba adoptando me llego un mensaje que decía “adopta a una joven que tiene el nombre de Mitzuki Galindo, la ocuparemos” ellos me dieron la oportunidad de adoptar a la persona que yo quería adoptar, pero… lamentablemente solo la iba a tener durante un simple año.- explicó para después darme una tipo orden-La próxima semana entraras a una escuela especial lejos de la población en donde aprenderás a ser un Kirā. Se que no te agrada esa idea, pero no tenemos otra opción -

- ¿Cómo se llama esa escuela? – pregunté un poco asustada y dudosa.

-"Moeru Dangan" es muy diferentes a las escuelas normales y no es conocida por las personas, ve preparando tus cosas por favor- contestó seriamente

Para mí esto fue una gran sorpresa que hasta me quedé sin palabras. Obedecí sus órdenes y empecé a alistar mis cosas.

12 de Enero de 2020 a las 17:39 2 Reporte Insertar 2
Leer el siguiente capítulo Capitulo II - Un instituto desconocido

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Shadi K H Shadi K H
Si hay romance, se convierte en favorito
January 26, 2020, 16:52

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